La política de vivienda que se ha desarrollado en Colombia durante las dos últimas décadas ha tenido la orientación de claros principios liberales. A comienzos de los años noventa se introdujeron dos reformas substanciales al respecto: la eliminación de las particularidades de la línea de financiamiento de la rama, que fue homologada al resto del sector financiero, bajo el principio de la multibanca; y la eliminación del promotor estatal de vivienda social, el Instituto de Crédito Territorial, y su reemplazo por un sistema de subsidios directos a la demanda. Con estas medidas se esperaba que el mercado pudiera cumplir dos metas fundamentales: combatir la penuria de vivienda de los más pobres y solidificar un sector dinámico de producción de espacio construido. En este texto se examina el desempeño de estas políticas a dos décadas de su puesta en operación, con referencia a sus resultados en la ciudad de Bogotá (los instrumentos de esta política son sobre todo del orden nacional). El balance parece ser muy poco satisfactorio: la operación del mercado con pocas restricciones arrastró al sector a una de las más profundas y prolongadas crisis de las que se tiene noticia, el nuevo sistema de promoción de la vivienda social excluye a sectores importantes de la población, ofrece productos de muy dudosa calidad, y la autoconstrucción informal ha vuelto a tener un volumen comparable a los peores momentos en la historia de la ciudad.
Sergio González López.
Coordinador General de la Red Iberoamericana de Investigadores sobre Globalización y Territorio (RII)
¿Cómo afecta la dinámica de la población a la emisión de gases de efecto invernadero y al cambio climático? La urbanización y el envejecimiento de la población, ¿reforzarán u obstacularizarán las medidas de adaptación a un mundo que se está calentando? Y ¿podrían una mejor atención de la salud reproductiva y unas mejores relaciones entre mujeres y hombres lograr una diferencia en la lucha contra el cambio climático? Encuentre las respuestas a estas preguntas en el informe Estado de la Población Mundial 2009.El mundo entero ha estado hablando de los créditos de carbono, el trueque de emisiones de carbono y las metas para las emisiones. Pero no se ha dicho lo suficiente con respecto a las personas cuyas actividades contribuyen a tales emisiones, ni acerca de quienes han de resultar más afectados por el cambio climático, especialmente las mujeres.
Es necesario reformular el debate sobre el cambio climático y colocar en su centro a los seres humanos. A menos que las políticas relativas al clima tengan en cuenta a las personas, no lograrán mitigar el cambio climático ni proteger a las poblaciones vulnerables contra efectos potencialmente desastrosos.
El programa Núcleos de Vida Ciudadana fue una práctica premiada por Hábitat-Naciones Unidas y la municipalidad de Dubai, como una de las diez mejores prácticas para el mejoramiento del ambiente de vida en 1998. El decaimiento y la desaparición del programa en el seno de la alcaldía de la ciudad de Medellín (Colombia) originan este trabajo, que pretende resolver la pregunta del porqué. Con tal fin, se expone un análisis de caso, y para ello se abordan los conceptos de racionalidad, planificación y poder como referentes teóricos. La misma teoría lleva al trabajo a asumir un enfoque fronético y una metodología de análisis narratológico. Desde el enfoque fronético, se propone revisar el comportamiento del poder en la práctica real, con miras a dar claves de actuación en la gestión local real. Para esto se utiliza una narratología, que se introduce en las pequeñas historias del caso, siempre referidas al ámbito contextual.
El capitalismo histórico ha experimentado, en la escala mundial que hoy le corresponde, profundos cambios que han modificado sustancialmente su componente de acumulación, pero también, de forma significativa, el de regulación, perturbando críticamente su forma de gestionar las inequidades, desigualdades y doxas que él mismo produce. Actualmente, la expansión de un capitalismo autoritario premunido del paradigma mercantil, promueve una cultura individual que ha calado duramente en los sujetos y en los movimientos transformadores de la sociedad, dejándolos sometidos a un nuevo orden/desorden. Las solidaridades colectivas del campo laboral se han fragmentado obligando a los trabajadores a una competitividad que mella sobre la fuerza de sus organizaciones y que afecta las confianzas necesarias para resistir al embate de los poderosos.
El artículo enmarca el concepto de ecobarrio en su relación con el problema ambiental al que se enfrentan nuestras sociedades. Describe brevemente el marco de las experiencia europeas, para pasar a definir unos principios para su desarrollo. La definición de ecobarrio que aquí se presenta, amplía la visión tecno-ecológica que domina en algunos medios profesionales, y aboga porque los ecobarrios se conciban como una parte integral de la ciudad existente. El ecobarrio supone una ampliación de los derechos y deberes de la ciudadanía, incluyendo la responsabilidad ecológica y la necesaria participación de los ciudadanos en la concepción y gestión de estos ecobarrios. Son una pieza necesaria en la recuperación de la ciudad. Los eco-barrios no deben ser la excepción en la ciudad, deben ser el modelo para su necesaria rehabilitación.
En el mismo número: «Bibliografía seleccionada sobre vivienda social ahora»