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Huella hídrica
Matías Nieto Tolosa
Madrid (España), julio de 2009.[1]
Huella hídrica| Lámina 1. Balance de importaciones de agua virtual a Egipto >>>

Este texto se encuentra en proceso de revisión, pendiente de correcciones y añadidos menores.


Índice General

 

1 Introducción

Sabíamos que los habitantes de los territorios urbanos utilizamos una gran cantidad de agua para beber, cocinar y lavar. Pues bien, ahora sabemos con gran precisión que se emplea indirectamente un volumen mucho mayor en la producción de bienes y servicios de consumo diario, tales como alimentos, papel, prendas de abrigo o materiales de construcción, con la carga contaminante proporcional que aún arrastran estos procesos. Hechos como éstos, o como la puesta de manifiesto de la extrema dependencia de la existencia de recursos hídricos en la producción de alimentos y en el comercio internacional (como también lo ha sido en muchos conflictos militares), han sido transmitidos recientemente gracias al término científico huella hídrica.

Como ejemplos, se sabe que Egipto compra cereales a Brasil porque le resulta más económico la compra y el transporte transatlántico, teniendo en cuenta que puede emplear los millones de metros cúbicos de agua de sus cuencas hidrográficas que habría empleado en esos cultivos de gramíneas en sus campos para usos ecológicos, productivos o turísticos; y al mismo tiempo, Egipto se vuelve dependiente de sus importaciones comerciales. También sabemos que el volumen total de agua empleada fuera de Holanda para generar productos agrícolas consumidos por los holandeses es veinte veces el volumen de agua total consumida en el propio país. Que se necesitan 118 litros de agua para producir un vaso de vino y 2.400 litros para una hamburguesa. O que incluso el agua de grifo consume agua en el proceso de abastecimiento urbano, y que los alimentos cárnicos requieren mucho más suelo, energía y agua que una cantidad de alimentos derivados de cosechas equivalente en calorías.

La huella hídrica es un indicador alternativo del uso del agua que incluye el uso de los consumidores o los productores tanto de forma directa como indirecta, y determina el volumen total de agua dulce empleado para producir los bienes y servicios consumidos por un individuo, una comunidad o una actividad. También se mide en volumen de agua consumido (evaporado) y/o contaminado por unidad de tiempo. Representa un indicador geográficamente explícito, incorporando no sólo los volúmenes de agua usada y su contaminación, sino también las localizaciones de procedencia.

El término fue elaborado y presentado en 2002 por dos investigadores del UNESCO-IHE Institute for Water Education de Delft (Arjen Y. Hoekstra y A. K. Chapagain) como resultado del trabajo sobre el consumo bruto de agua de un producto alimentario, empleando una cuantificación parecida a la de la huella ecológica a partir del concepto agua virtual establecido por un investigador del King's College de Londres (John Anthony Allan, 1993) cuando estudiaba las importaciones hídricas como solución a la escasez de agua en Oriente Medio (mediante el comercio de agua virtual, concepto por el cual Allan fue galardonado con el Premio Estocolmo del Agua dotado con 96.000 euros en agosto de 2008, hecho que demuestra el interés que suscita en determinadas esferas).

2 Definición

Huella hídrica de un individuo o una comunidad es el volumen total de agua dulce empleado para producir los bienes y servicios que consume.

A modo de introducción, el término huella hídrica:

El contenido de agua-virtual de un bien, producto o servicio es el volumen de agua dulce empleado para producirlo, medido en el lugar de origen y sumando el consumo de todas las fases de la cadena de producción. Cuando se trabaja con este parámetro, se habla de contenido de agua-virtual, de tipo de agua-virtual (azul, verde y gris), de flujo de agua-virtual y de balance de agua virtual (exportación-importación).

Si hablamos de la huella hídrica de un individuo, designamos así a la cantidad total de agua empleada para producir los bienes y servicios que este consume. Se puede estimar multiplicando todos los bienes y servicios consumidos por sus respectivos contenidos de agua-virtual. Si hablamos a escala de un país, nos referiremos a la cantidad total de agua empleada para producir los bienes y servicios consumidos por los habitantes de ese país; esta huella hídrica se puede evaluar de dos formas: en la aproximación de abajo-arriba se considera la suma de todos los bienes y servicios consumidos multiplicada por su respectivo contenido de agua-virtual, y en la aproximación de arriba-abajo (empleada mayoritariamente y en las tablas de datos adjuntas) se calcula como el uso total de recursos de agua doméstica[2] más la importación bruta de agua-virtual menos la exportación bruta de agua-virtual.

Más en detalle, la huella hídrica total de un país incluye dos componentes: la parte de huella que cae dentro del país (huella hídrica interna) y la parte que impacta en otros países del mundo (huella hídrica externa). La distinción se refiere fundamentalmente a la apropiación o detracción de recursos hídricos domésticos o locales de un país frente a la apropiación de recursos externos a él.

Además, en el contexto investigador afín al término, es frecuente encontrar una descomposición de la huella hídrica total de un individuo o comunidad en tres componentes: verde, azul y gris (Falkenmark, 2003). La huella azul es el volumen de agua dulce evaporada desde los recursos globales de agua azul (agua superficial y subterránea) en la producción de bienes y servicios consumidos por el individuo o la comunidad. La huella verde es el volumen de agua evaporada y transpirada desde los recursos globales de agua verde (principalmente agua de lluvia almacenada en el suelo agrícola en forma de humedad durante el periodo de crecimiento de los cultivos). La huella gris es el volumen de agua contaminada asociada a la producción de todos los bienes y servicios de un individuo o comunidad y se calcula como el volumen de agua que se requiere para diluir los polutantes en una extensión de agua tal que la calidad del agua quede por encima de los estándares de calidad de agua admisibles.

En un sentido práctico, desde el punto de vista comercial asociado a la planificación hidrológica, el término se emplea para prever ahorros de agua por medio del comercio. Un país puede conservar sus recursos domésticos de agua importando un producto especialmente consuntivo en agua en lugar de producirlo localmente. El comercio internacional puede ahorrar agua globalmente si un artículo o materia prima especialmente consuntivos en agua son comercializados desde una región donde se produce con elevada productividad hídrica (resultando en productos con un contenido menor de agua-virtual) a una región con menor productividad hídrica.

Finalmente, a modo de comprensión general, asociados al término se suele emplear conceptos como autosuficiencia hídrica frente a dependencia hídrica. Se define autosuficiencia hídrica de un país como el ratio de huella hídrica interna respecto de la huella total de ese país. Denota la capacidad de un país para abastecer el agua necesaria a su demanda doméstica en bienes y servicios. Dicha autosuficiencia es de un 100% si todo el agua necesaria está disponible y es captada efectivamente dentro del propio territorio y se aproxima a cero si la demanda para producir bienes y servicios se alcanza ampliamente con las importaciones de agua-virtual. Los países con importaciones de agua virtual dependen, de hecho, de los recursos hídricos disponibles en otras partes del planeta. La dependencia de importaciones de agua-virtual de un país o región se define como el ratio de la huella hídrica externa del país respecto de su huella hídrica total (ver Lámina 1).


Lámina 1. Balance de importaciones de agua virtual a Egipto

3 Cuestiones clave

3.1 La globalización del agua

La huella hídrica mundial se estima en 7.450 Gm3/año, lo que supone 1.240 m3/persona/año. Existen, no obstante, grandes diferencias entre los diferentes países: Estados Unidos —que posee la mayor huella hídrica absoluta en todo el mundo— alcanza el doble del valor medio (2.480 m3/persona/año), mientras que China presenta un valor mucho más bajo (tan solo 700) (ver Lámina 2).

Existen cuatro factores principales que explican los valores de la huella hídrica:

  1. Volumen total del consumo. Por lo general, está directamente relacionado con el nivel de riqueza de un país, lo que explica —parcialmente, al menos— las altas huellas hídricas de Estados Unidos o Suiza.
  2. Patrones de consumo de agua. Otro factor que puede explicar la existencia de una gran huella hídrica es que dichos patrones supongan un consumo elevado de agua. En particular, el elevado consumo de carne influirá de manera directa en un mayor consumo de agua, tal como se ve en los casos de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Portugal, Italia y Grecia. Por ejemplo, el consumo medio de carne en Estados Unidos es de 120 kilogramos por año y persona, más del triple de la media mundial. De manera menos acusada, el elevado consumo de productos industriales, en cuya fabricación se emplean a menudo grandes cantidades de agua, también agudizan el crecimiento de la huella hídrica.
  3. Clima. En regiones con mayor demanda evaporativa la necesidad de agua para los cultivos es mayor. Es el factor predominante para explicar los casos de muchos países africanos como Senegal, Mali, Sudán, Chad, Nigeria o el caso de Siria.
  4. Prácticas agrícolas poco eficientes. Lo que significa que el rendimiento obtenido por unidad de medida de agua es menor. Países como Tailandia, Camboya, Turkmenistán, Sudán, Mali y Nigeria. Por ejemplo, los rendimientos de los cultivos de arroz tailandeses eran de 2,5 toneladas/hectárea en el periodo 1997-2001, mientras que la media mundial alcanzó las 3,9 toneladas (ver Lámina 3).


Lámina 2. Huella hídrica media per cápita de cada país


Lámina 3. Pérdida hídrica nacional por las exportaciones netas desde Tailandia

3.2 El agua como recurso geopolítico

Aunque no se le haya puesto precio, el valor de la lluvia es indispensable. Los ingresos y la disponibilidad de alimento de millones de personas dependen directamente de ella. En este apartado se centra la atención, no en las necesidades hídricas para la vida diaria de las personas (por ejemplo un granjero), sino en cómo naciones enteras pueden hacerse dependientes del agua a través de otras naciones. Esto sucede de dos formas, como ejemplo:

  1. Se puede depender de las importaciones de agua-virtual de un país, como Japón hace de Brasil en lo referente al azúcar o al algodón.
  2. Se puede depender del agua que fluye desde países colindantes situados aguas arriba, como Egipto depende extremadamente de las aguas del Nilo. Esto sucede siempre que los recursos hídricos externos de un país constituyen una parte significativa del total de sus recursos renovables. La FAO (2003) define recursos hídricos externos renovables de un país como la parte de sus recursos renovables que no se genera dentro del país. Consiste en los flujos entrantes provenientes de países aguas arriba (aguas subterráneas y superficiales) y en la parte del agua de lagos o ríos fronterizos (dimensión hidrológica del conflicto bélico árabe-israelí por los Altos del Golán —nacimiento de los afluentes del río Jordán—, conflictos políticos de gestión del agua de la presa Hoover entre los Estados de California, Arizona, Nevada, Colorado, Wyoming, Utah y Nuevo México o la triple frontera de carga y descarga del Acuífero Guaraní entre los países del Mercosul —Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil). Se hace una distinción entre recursos hídricos externos renovables naturales y reales. El primero se refiere al flujo entrante que se origina fuera del país; el segundo, normalmente menor que los recursos naturales, es el resultado de las extracciones hídricas agua arriba, siendo éstas flujos de agua reservados para los países aguas arriba y aguas abajo por medio de acuerdos o tratados formales o informales.

En los países con mayor escasez de agua, una opción es, o bien sobreexplotar los recursos locales de agua con objeto de incrementar la autosuficiencia (la estrategia aparente de Egipto), o bien importar agua-virtual al coste de convertirse en dependiente del agua (Jordán). Y para algunos países, como Yemen, la opción no lo es en absoluto, pues además de ser un país árido y tener la mayoría de sus recursos hídricos agotados, tienen una gran limitación para importar agua-virtual al no disponer de divisas para ello.

3.3 Monetarización del agua y legitimación del comercio internacional

En lo que respecta al comercio internacional de agua virtual, su volumen tiende a aumentar a medida que se liberaliza el mercado. Hoy en día, el 16% del comercio mundial de agua no se destina a la producción interna del país, sino a productos para la exportación, y la tendencia futura apunta a un constante crecimiento.

El agua virtual puede entenderse como una fuente de recursos hídricos alternativa. La importación de agua virtual puede entenderse como una herramienta para reducir la presión ejercida sobre los recursos hídricos locales, del modo en que lo hace, por ejemplo, Jordania (ver Lámina 4).

El comercio mundial de agua virtual puede contribuir al ahorro de agua si los productos son comercializados desde países con gran productividad —respecto a los recursos hídricos utilizados— a países con ratios menos eficientes. Por ejemplo, México importa trigo, maíz y sorgo de los Estados Unidos, lo que representa un volumen de agua virtual de 7,1 Gm3/año. Si tuviera que cultivar el volumen importado en su propio territorio, el gasto de agua sería más del doble.


Lámina 4. Ahorros hídricos mundiales y desglose por tipo de productos

3.4 Aspectos críticos

El agua no sobra en un ecosistema

La tendencia heredada de creer que hay regiones donde el agua se desperdicia en el mar, como se piensa desde la España seca de la región húmeda, no tiene en cuenta que un ecosistema y un paisaje es el que es por el contenido característico del recurso hídrico en todos los elementos de su biocenosis y biotopo (contenida en la humedad del suelo y subsuelo, en los acuíferos, en la humedad ambiental o en ríos, lagos y deltas). El estado silvestre o no alterado de un río define lo que se llama su caudal ecológico en un delicado equilibrio con unos umbrales específicos de resiliencia. Por eso, cualquier alteración de las condiciones cuantitativas o cualitativas del agua en un ecosistema provocará una alteración en sus especies y paisajes, generalmente indeseable por inconsciente (ver Lámina 5).

La creciente tendencia de estudiar los caudales ecológicos y la realidad socio-económica y ambiental de los ríos está aportando una mejor comprensión del funcionamiento biológico de un ecosistema y sus condicionantes, como lo es por ejemplo la labor de Diego García de Jalón, director del Grupo de Investigación en Hidrobiología de la ETSI de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, o las declaraciones a El País de Pedro Arrojo Agudo, doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Zaragoza sobre la nueva cultura del agua:

...se puede decir que es aplicar al agua menos hormigón y más inteligencia y ver los ríos como algo más que como corrientes de H2O. [...] Igual que ahora miramos un bosque y sabemos que es mucho más que un almacén de madera, la nueva cultura del agua invita a mirar los ríos y a entender que son mucho más que canales de H2O.[...] Un ecosistema, además de agua que puede usarse para producir, es paisaje, identidad territorial, identidad de los colectivos y comunidades sociales, valores lúdicos y culturales, valores de vida... Y que a través de esos ríos se articula vida en el continente y en los mares. Los ríos no se pierden en el mar, fertilizan las plataformas litorales, y muchos peces del mar dependen de los ríos. Y si hay playas es por la erosión de los ríos, así que las industrias turísticas dependen también de los ríos. La cultura del agua es entender esta complejidad de ecosistemas.
Pedro Arrojo Agudo, 11 enero 2004


Lámina 5. Huella hídrica azul de EE.UU. o impacto del consumo de EE.UU. en la evaporación de agua dulce de recursos superficiales y subterráneos mundiales

La ausencia de cuentas cualitativas

Hay que tener en cuenta que la metodología y los resultados que han sido desarrollados hasta la fecha sobre la huella hídrica no incluyen parámetros cualitativos (como podrían ser la demanda bioquímica de oxígeno, el contenido en nitratos o la temperatura del agua o salmuera vertida a ríos y mares) debido a la complejidad del cálculo. Actualmente se presenta como un interesante campo de investigación incipiente. Como afirmaba Arrojo (2004), «el problema del agua es cuestión de sabores». También lo puede ser la problemática médica referente a la nutrición, como demuestran los avances aportados a la ciencia por investigadores como el médico Francisco Grande Covián y el bioquímico José María Ordovás en las relaciones entre alimentación, genética y bioquímica.

Otros aspectos

La dependencia de unos países respecto a otros es un hecho relevante en el sistema de relaciones comerciales representadas por la huella hídrica que tiene implicaciones de gran calado y pone de relevancia el carácter de recurso geopolítico del agua en un contexto de neoliberalismo global. En esta situación, ¿quién establece las reglas globales del juego? ¿Sólo el libre mercado? Las políticas y protocolos internacionales para fijar un precio consensuado o impuesto del agua puede entenderse como la materialización del proceso de monetarizar un bien de dominio público, hecho de dudosa necesidad. No debemos olvidar que el mundo sostiene desequilibrios donde unos mueren de sed y otros derrochan despreocupadamente, por lo que los organismos internacionales subvencionados deberían velar por mantener un derecho mínimo de acceso al agua dulce potable y mantener unos umbrales de consumo aceptables (mínimos y máximos). Desde otra perspectiva, este proceso de globalización de la gestión del agua podría incorporar sistemas de transparencia comercial de usos especialmente consuntivos y parámetros como la trazabilidad y el etiquetado ecológico.

En la cuestión de los permisos transferibles y las eco-tasas: ¿cuál es la cuota ‘razonable’ de consumo de recursos hídricos globales para cada país y cada persona? ¿Qué mecanismos garantizan que las comunidades empleen cuotas ‘razonables’? Incluso internalizando los costes totales del agua, ¿se garantiza así un uso equilibrado de los recursos hídricos globales? Parece que uno de los retos por afrontar es aclarar hacia dónde tenderá la política del agua: hacia una organización global regida por un principio de solidaridad (donde el uso del agua plantearía entonces problemas intercomunitarios mundiales) o hacia un principio de subsidiaridad (un especie de federalismo donde las cuestiones hídricas se lleven al nivel comunitario menor posible). Esto nos recuerda al aforismo geddesiano think globally - act locally.

4 Marco analítico de evaluación

4.1 Bases de cálculo generales

Como ya comentamos, la huella hídrica de un país es el volumen de agua utilizado, directa o indirectamente, en la elaboración de productos y la prestación de servicios consumidos por los habitantes de ese país. En esta ecuación se tiene en cuenta tanto la huella hídrica interna como la externa:

WFP = IWFP + EWFP

donde: WFP [Water FoodPrint] se refiere a huella hídrica total; IWFP [Internal Water Footprints] a la huella hídrica interna; y EWFP [External Water Footprints] a la externa.

La huella hídrica interna se calcula sumando el volumen total del agua consumida, menos la exportación de agua virtual a otros países. Es decir:

IWFP = AWU + IWW + DWW - VWEdom

El primero de los sumandos (AWU [Agricultural Water Use]) se refiere a los usos agrícolas del agua; el segundo (IWW [Industrial Water Withdrawal]) a los usos industriales y el tecero (DWW [Domestic Water Withdrawal]) a los usos domésticos. Los usos agrícolas incluyen las lluvias (pero solo aquélla parte que es recogida por el suelo, y por tanto disponible para la producción del cultivos) y la parte de agua de regadío utilizada en los cultivos, sin tener en cuenta las pérdidas ya que se asume que éstas se subsanan de forma natural.

La huella hídrica externa se define como el volumen de agua anual usado en otros países para manufacturar los productos o prestar los servicios consumidos en un determinado país. Su cálculo se obtiene restando del valor total de agua importada (VMI [Virtual Water Import]), el volumen total del agua exportada a consecuencia de la re-exportación de productos importados (VMEre-export [Virtual Water Export]).

EWFP = VMI - VWEre-export

Tanto para huella hídrica interna como para la externa, se tienen en cuenta el agua superficial y la subterránea.

4.2 Uso del agua en cultivos

El uso de agua para cultivos (CWU [Crop Water Use]) es el volumen total de agua utilizada para cultivar un determinado producto (el subíndice c indica crop). Se obtiene mediante la siguiente fórmula:

CWUc = CWRc x (Producciónc)/(Rendimientoc)

donde CWRc (Crop Water Requirement) es el agua que consume un determinado cultivo durante toda su etapa de desarrollo —desde la plantación hasta la recolección— en un determinado clima, medido en hectáreas por metro cuadrado. El volumen de CWRc de un cultivo será igual al nivel de evapotranspiración cuando no exista escasez de agua para el cultivo, es decir, cuando éste crezca en condiciones ideales.

Para calcular el CWRc se tienen en cuenta los datos acumulados de evapotranspiración diaria del cultivo (ETc) medidos en mm/día a lo largo de todo el periodo del cultivo.

La evapotranspiración de un cultivo se calcula habitualmente multiplicando la evapotranspiración de referencia de un cultivo (ET0) por el coeficiente de cultivo (Kc):

ETc = Kc x ET0

El cálculo de ET0 está condicionado únicamente por factores climáticos, ya que expresa el poder de evaporación de un determinado ambiente en una localización concreta, durante un determinado periodo del año, sin tener en cuenta el tipo de suelo.

En cuanto al coeficiente Kc, está determinado por la variedad de cultivos, el clima y la etapa de crecimiento del cultivo. Por ejemplo, los climas más áridos con vientos más fuertes harán que el valor de Kc crezca, mientras que los climas más húmedos y con vientos más suaves producirán el efecto contrario.

4.3 Uso de agua doméstica e industrial

Los cálculos sobre consumo son realizados a partir de las estadísticas publicadas por otros organismos, por lo que no se especifica ningún método de cálculo. Los usos industriales se refieren a todo el volumen de agua consumido en cualquier proceso industrial, mientras que los domésticos se refieren al consumo de agua potable y a la utilizada por los municipios.

4.4 Exportación e importación de recursos hídricos

Contenido de agua virtual de los cultivos primarios

El contenido de agua virtual (VWCc [Virtual Water Content]) de un determinado cultivo en un país (en m3/ton) es la relación entre el volumen total de agua para la producción de dicho cultivo y el volumen total del cultivo producido en dicho país.

VWCc = (CWUc)/(Producciónc)

donde CWUc es el volumen de agua utilizado en el uso agrícola para la producción del cultivo analizado.

Contenido de agua virtual en los animales vivos

El contenido de agua virtual de un animal al final de su vida se define como el volumen total de agua usada para su crecimiento y el cultivo de los alimentos que consume, así como para la limpieza de los locales donde se produce la crianza. Este volumen dependerá de la alimentación del animal, del sistema utilizado en la granja, del consumo de alimento y de las condiciones climáticas donde se cultiva el pasto.

Así, el volumen de agua virtual se expresa como la suma de tres factores:

VWCa = VWCfeed,a + VWCdrink,a + VWCserv,a

Es decir, la suma del agua utilizada en alimentación (VWCfeed,a), la utilizada para beber (VWCdrink,a) y la utilizada para los servicios (VWCserv,a).

Contenido de agua virtual de cultivos procesados y productos derivados de la ganadería

El contenido de agua virtual de un producto procesado depende del contenido de agua virtual de la materia prima utilizada. Para el estudio, se ha considerado que un determinado producto (p) se ha elaborado a partir de un único cultivo euro o animal (a).

Además, se han asumido niveles de producción para hacer los cálculos. Así, los productos derivados directamente de un cultivo primario o de un animal vivo se han denominado productos primarios. Por ejemplo, la leche y el cuero serán productos primarios derivados de la vaca, así como el aceite de soja lo será de la soja.

El contenido de agua virtual de un producto procesado incluirá parte del contenido de agua de la materia prima, además del agua necesaria para la transformación del producto. Esta cantidad se calcula de acuerdo con la siguiente fórmula:

PWRc ó a = (Qproc, c ó a)/(Wc ó a)

donde PWRc ó a es el agua necesaria para el procesamiento de una tonelada de cultivo primario euro o de un animal (a) para elaborar un determinado producto primario en un país, medido en m3 por tonelada; Qprod, c ó a es el volumen de agua necesario para procesar el cultivo (c) o animal (a); y Wc ó a es el peso total del cultivo o animal procesado.

Flujo de agua virtual en relación con el comercio de productos agrícolas

El flujo de agua virtual que se desplaza a través del comercio internacional se calcula multiplicando el volumen de dicho comercio por el contenido de agua virtual de los productos.

Para el estudio, se asume que el país productor es el mismo que el país exportador. Así, el flujo de agua virtual (VWFi,p, en m3/año) de un país exportador euro a un país importador (i) para un determinado producto (p) se calcula de este modo:

VWFe,i,p = PTe,i,p x VWCe,p
Donde PTe,i,p [Product Trade] representa el volumen de comercio en toneladas/año, y VWCe,p el contenido de agua virtual del producto exportado.

Flujo de agua virtual en relación con el comercio de productos industriales

El contenido de agua virtual de un producto industrial puede calcularse de modo similar al descrito para productos agrícolas. Sin embargo, existen muchos tipos de productos industriales que tienen múltiples métodos de producción, por lo que los contenidos de agua virtual variarán. No obstante, y teniendo en cuenta que el agua utilizada en la industria alcanza apenas el 10% del volumen total de consumo, se ha calculado, para cada país, una media del contenido de agua virtual por dólar en el sector industrial:

VWCe = (IWWe)/(GDPi,e)

Donde IWWe es el gasto de agua industrial (en m3/año) de un país, mientras que GDPi es el valor añadido del sector industrial, que es un componente del Producto Interior Bruto de un país.

4.5 Bases de datos y origen

Casi todos los datos se encuentran disponibles en los apéndices del informe especial sobre la huella hídrica del portal web del Sistema Español de Información sobre el Agua del Centro de Estudios el Desarrollo Exportador (CEDEX).

5 Ejemplo de empleo de la huella hídrica: Holanda versus Marruecos

A continuación se analizará la relación en términos de ‘ahorros’ de agua y flujos y balances de agua-virtual entre un país semi-árido (Marruecos) y un país húmedo (Holanda) para entender un caso de empleo de la huella hídrica y sus implicaciones geopolíticas, ecológicas y sociales.

5.1 Flujos y balances de agua-virtual

En el periodo 1997-2001, Marruecos importó 6,3 billones m3/año de agua en forma virtual (en forma de productos agrícolas) y exportó 1,6 billones m3/año. Dentro de Marruecos el consumo de agua del sector agroalimentario fue de 37,3 millones m3/año. La importación de cereales fue responsable de 3 billones m3/año de agua-virtual. Las fuentes de cereal más importantes fueron Francia, Canadá y Estados Unidos. La importación de cultivos para producción de aceites fue la segunda mayor fuente de importación de agua-virtual a Marruecos (1,7 billones m3/año). La mayoría de éstos fueron importados de Estados Unidos, Argentina, Ucrania, Francia, Brasil y Holanda. Otros artículos agrícolas responsables de significantes importaciones de agua-virtual a Marruecos fueron los estimulantes naturales (0,7 billones m3/año) y el azúcar (0,6 billones m3/año) (ver Lámina 6).

La exportación de agua-virtual desde Marruecos tiene que ver particularmente con la exportación de cosechas para extracción de aceites (0,54 billones m3/año), frutas (0,32 billones m3/año), cereales (0,25 billones m3/año) y productos cárnicos (0,23 billones m3/año). Italia y España son los principales destinos de estos productos; Francia y Rusia son los mayores consumidores de frutas; y Libia compra la mayor parte de los cereales. Aproximadamente un 4% del agua empleada en la agricultura marroquí se destina a la producción de productos de exportación. El agua restante se destina a la producción interna del país. Desde el punto de vista de la seguridad hídrica, parece apropiado que la mayoría de la escasa agua disponible en Marruecos se esté empleando para producir bienes para el consumo doméstico y no para la exportación. Desde un punto de vista económico, sería conveniente comprobar si los productos exportados aportan unos ingresos relativamente altos de capital extranjero por unidad de agua empleada. Se podría dudar de si, por ejemplo, producir cereales para la exportación es una decisión inteligente para un país escaso en agua como Marruecos.

Para este mismo periodo, podemos comparar con detalle las diferencias entre consumo de recursos hídricos y productos comercializados para Holanda en el gráfico (ver Lámina 7).

A diferencia de Marruecos, Holanda tiene un importante ‘comercio de paso’, lo que significa que una gran proporción de los productos importados se exportan otra vez tal como llegan o procesados de distinta forma. Como resultado, la mayoría del agua virtual exportada desde Holanda (cerca del 95%) no es agua holandesa, mientras ésta se pueda remontar a países desde los que Holanda importó. La exportación de agua-virtual desde Holanda en relación a la exportación de estimulantes no cultivados en Holanda puede, por ejemplo, remontarse a países como Costa de Marfil (coco) y Brasil (café)[3].


Lámina 6. Balance de agua virtual de Marruecos (en relación al comercio de productos agrícolas


Lámina 7. Balance de agua virtual de Holanda (en relación al comercio de productos agrícolas)

5.2 Huellas hídricas agrícolas

Marruecos, con una población de 28 millones de habitantes, tiene una huella hídrica agrícola de 42,1 billones m3/año, mientras Holanda, con 16 millones de habitantes, tiene una huella de 9,9 billones m3/año. Ambos países tienen una huella hídrica externa significativa (ver Lámina 8). La huella hídrica externa de Marruecos es de 6,1 billones m3/año. La dependencia hídrica de Marruecos —su dependencia de recursos de agua extranjeros, que se define como el ratio entre la huella hídrica externa y la total— es del 14%. La autosuficiencia hídrica —el ratio entre la huella hídrica interna y la total— es por tanto del 86%. Marruecos depende principalmente de importaciones de agua-virtual de, en orden de importancia, Francia, Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina.

La huella hídrica agrícola total de Holanda se queda en la baja cantidad relativa de 0,5 billones m3/año y una huella externa de 9,4 billones m3/año. La autosuficiencia hídrica de Holanda en lo que respecta a satisfacer las necesidades de agua para el consumo de productos agrícolas es del 5% y su dependencia del 95%. En otras palabras, el volumen total de agua empleada fuera de Holanda para generar productos agrícolas consumidos por los holandeses es 20 veces el volumen de agua usada en el propio país. Estas cifras muestran la relevancia del término huella hídrica como indicador alternativo de la demanda de agua, en el contexto de la sostenibilidad en sentido fuerte y de legitimación del aumento del comercio internacional. La demanda agrícola de agua en Holanda, desde la perspectiva de la producción, es de 3 billones m3/año (el consumo actual de agua en el sector agrícola en Holanda), mientras que la demanda de agua desde la perspectiva del consumo es de 9,9 billones m3/año (la huella hídrica global).

Un habitante de Marruecos tiene de media una huella hídrica agrícola de 1.477 m3/año, mientras un holandés tiene una huella de 617 m3/año. Estas cifras no incluyen los volúmenes de agua empleados en bienes de consumo industriales y servicios de agua domésticos. Por lo tanto, los cuatro mayores factores que determinan la huella hídrica per cápita de un país son: el volumen de consumo, el patrón de consumo (grado de gestión de la demanda), el clima y la práctica agrícola (grado de tecnificación y gestión eficiente del agua). Los dos últimos factores son desfavorables para la huella hídrica de los marroquíes.

5.3 Ahorros hídricos

El comercio entre Holanda y Marruecos genera flujos de agua-virtual desde Holanda a Marruecos y viceversa (ver Lámina 8). El flujo neto, sin embargo, va de Holanda a Marruecos. Marruecos emplea una pequeña proporción de sus recursos de agua domésticos (50 millones m3/año) en la producción de frutas, cultivos del aceite, frutos secos, estimulantes y azúcar para exportar a Holanda. El flujo de agua virtual de Holanda a Marruecos es de 140 millones m3/año y está ampliamente relacionado con el comercio de cereales, cultivos del aceite y productos cárnicos. Conviene mencionar aquí que parte del flujo de agua-virtual de Holanda a Marruecos no se refiere al empleo de agua en Holanda, porque algunos de los productos comercializados de Holanda a Marruecos se originan en cualquier otro lugar del planeta. En esos casos, Holanda es solamente un intermediario. Por ejemplo, el flujo de agua-virtual relativo al comercio de aceite de soja crudo (53 millones m3/año) de Holanda a Marruecos proviene de países como Brasil y Estados Unidos.

Si Marruecos tuviera que producir localmente los productos que viene importando desde Holanda, requeriría 780 millones m3/año de sus propios recursos hídricos. Marruecos, entonces, ‘ahorra’ este volumen de agua como resultado del comercio con Holanda. El hecho de que los productos importados desde Holanda se produjesen solamente con 140 millones m3/año, mientras que producidos en Marruecos hubiesen requerido 780 millones m3/año implica que —desde una perspectiva global— se ha ahorrado un volumen total de agua de 640 millones m3/año.

Hay dos razones para las enormes diferencias en el empleo de agua por unidad de producto en Marruecos, comparadas con el empleo de agua por unidad de producto importado. Una es que en el clima marroquí la demanda evaporativa es relativamente elevada, por lo que, en igualdad de condiciones, los cultivos consumirán más agua que en climas más moderados. La segunda razón es que las productividades actuales en Marruecos son muy bajas (FAO, 2006). Estos factores conjuntamente llevan a una situación donde el maíz producido en Marruecos tiene un contenido en agua-virtual de 12.600 m3/tonelada, mientras que el maíz de producción holandesa 410 m3/tonelada.

Si se mira a las importaciones total de agua-virtual de Marruecos (6,3 billones m3/año), el ahorro doméstico de agua es mucho mayor que el ahorro local relacionado solamente con las importaciones de agua-virtual desde Holanda. Según los cálculos de Chapagain y Hoekstra (2008), generar localmente los productos agrícolas que están actualmente siendo importados a Marruecos (periodo 1997-2001) requeriría 28,6 billones m3/año. Sin embargo, éste es el volumen total de agua ahorrado en Marruecos como resultado de sus importaciones agrícolas. El ahorro global de agua es de 22,3 billones m3/año.


Lámina 8. Ahorros y gastos hídricos nacionales como resultado del comercio de productos agrícolas entre Holanda y Marruecos

6 Glosario de términos relacionados

6.1 Términos relacionados con agua-virtual

Otros términos empleados en el contexto investigador internacional son: Embodied water: agua encarnada, abarcada o expresada, análoga a embodied energy (Herendeen, 2004). Embedded water: agua incrustada. Exogenous water: agua exógena. Shadow water: agua en la sombra.

Son términos relacionados con la localización: la trazabilidad, definida como aquellos procedimientos preestablecidos y autosuficientes que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de la cadena de suministros en un momento dado, a través de unas herramientas determinadas (según el Comité de Seguridad Alimentaria de la Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC)). Se relaciona con la huella hídrica por ser un concepto geográficamente explícito. Se puede ver también eco-etiquetado.

6.2 Relación con otros parámetros

Existe una correlación positiva entre la huella hídrica de un país con su Producto Interior Bruto (PIB), así como con el consumo de productos industriales. Es decir, a mayor huella hídrica, mayor PIB y mayor consumo.

Sin embargo, no se ha encontrado tal correlación entre el PIB y el consumo de productos agrícolas, debido a que existen numerosos factores —clima, prácticas agrícolas y patrones de consumo— que interfieren en los resultados. Por tanto, antes de establecer conclusiones es necesario filtrar la información y aplicar correcciones.

Otro factor analizado es la influencia del consumo de carne en la huella hídrica. Se observa que el consumo de productos ganaderos crece de forma rápida hasta los niveles de 5.000 dólares de renta per cápita; a partir de ahí, es decir, entre los países más ricos, la correlación sigue siendo positiva pero mucho menos acusada. En otras palabras, la riqueza del país, a partir de ese nivel, no influye de forma excesiva en el consumo de carne.

Por otro lado, sería esperable que existiera una correlación positiva entre el consumo de productos agrícolas y ganaderos y la huella hídrica dentro de los países más pobres (menos de 5.000 dólares per cápita), pero el informe no presenta datos para confirmar tal suposición. De nuevo, este hecho es achacable a la presencia de otras variables añadidas y no tenidas en cuenta.

El clima es otro de los factores que determinan de manera más poderosa la huella hídrica de un país. De hecho, es la demanda evaporativa la que determina la necesidad de agua para que prospere un determinado cultivo. Así, cabe esperar que en los países más cálidos la huella hídrica sea mayor. Hecho que es cierto en los casos de Senegal, Mali, Sudán y Chad. No obstante, la correlación no es tan directa en otros casos, ya que el clima no es el único factor determinante. Por ejemplo, Bahrein, Kuwait y Qatar tienen una alta demanda evaporativa pero una huella hídrica pequeña porque la mayor parte de su demanda interna de productos agrícolas está cubierta por la importación.

También es posible relacionar la huella hídrica con el rendimiento de algunos de los cultivos más importantes en cada país. Como es lógico, muchos países que obtienen rendimientos agrícolas muy bajos —como Tailandia, Sudán, Nigeria o Mali— presentan huellas hídricas internas muy elevadas. Pero no existe una relación unívoca entre los bajos rendimientos y las altas huellas hídricas, y viceversa, debido, como en los casos anteriores, a la existencia de otros condicionantes: el clima, el volumen del consumo, la dieta de la población, etc.

El contenido de agua virtual de los cereales también influye en la huella hídrica. Como regla general, un mayor contenido de agua virtual en los cultivos de cereales implicará una huella hídrica mayor; solo cuando la mayor parte del consumo agrícola depende de la importación, se altera esta relación.

Por último, cabe destacar la influencia de la escasez de agua en la huella hídrica. En términos generales, se dice que un país sufre escasez de agua cuando el consumo total supera a los recursos renovables de agua disponibles. Desde el punto de vista de los recursos hídricos, es probable que exista una relación positiva entre la escasez de agua y la dependencia respecto a la importación de agua. No obstante, los datos obtenidos en la investigación de Chapagain y Hoekstra (2008) no presentan un panorama tan claro, aunque en muchos países como Kuwait, Qatar, Líbano o Arabia Saudí cumplen con las previsiones. La falta de una relación clara se explica porque el agua rara vez es un factor determinante en las relaciones comerciales, que suelen estar mucho más influidas por las barreras arancelarias, las políticas nacionales y regionales, etc.

De hecho, existen países que sufren gran escasez de agua y tienen una dependencia de la importación de agua poco relevante. En el caso de Yemen, por ejemplo, se explica debido a que no poseen los recursos monetarios suficientes como para adquirir productos que les permitan ahorrar agua virtual. En el caso de Egipto, es el consumo masivo de agua del Nilo el que reduce severamente la importación.

7 Más información

7.1 Observatorio del agua[5]

Plantilla de expertos del observatorio del agua de la Fundacion Botín

La Fundación Marcelino Botín ha creado dentro de su Observatorio de Análisis de Tendencias un Observatorio del Agua. Este Observatorio se ubica en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) con la que la Fundación suscribió a estos efectos en septiembre de 2008 un convenio de cuatro años de duración.

Este Observatorio del Agua supone el establecimiento de un think-tank de carácter interdisciplinar sobre los problemas mundiales del agua, dirigido por el profesor Llamas Madurga, Catedrático Emérito de la Univesidad Complutense y académico de número de laReal Academia de Ciencias. El director adjunto es el profesor Garrido Colmenero. Al think-tank se ha incorporado a tiempo completo la Doctora Elena López-Gunn, procedente de la London School of Economics y experta en el análisis de instituciones para la gobernanza del agua. También cuenta con la colaboración de la Doctora Maite Martínez Aldaya, ecóloga y experta en el análisis ecológico y económico de la huella hidrológica.

Como muestra del interés suscitado en España, recientemente la Fundación Marcelino Botín ha convocado dos becas de investigación sobre recursos hídricos, dentro de las actividades del Observatorio del Agua de esta entidad, dirigido por el profesor Ramón Llamas. Los becarios se incorporarán a un equipo de trabajo multidisciplinar en las universidades Politécnica y Complutense de Madrid y trabajarán en un proyecto de investigación con una financiación de 1,5 millones de euros, según información de la Fundación recogida por Europa Press.

7.2 Globalization of water, (Hoekstra y Chapagain, 2008)

Aborda cuestiones diversas, entre las que se destacan las siguientes:

7.3 Recursos en Internet

Instituto Tecnológico de Massachusetts. Estudio de la huella hidrológica (y ecológica) del campus y sus actividades, con estadísticas, mapas, consejos, algo de literatura y una serie de contactos. http://footprint.mit.edu/water/

Cálculo de la huella hídrica por persona. Sitio web con un cuestionario para averiguar la huella hídrica de una persona: http://www.good.is/preview/16146

Sistema Español de Información sobre el Agua. Resumen traducido al castellano del informe Water Footprints of Nations, (Chapagain y Hoekstra, 2004) editado por la UNESCO. http://hispagua.cedex.es/documentacion/especiales/especial_huella_hidrica/introduccion.htm

8 Bibliografía

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Aldaya, M.M., Llamas, M. R., Garrido, A. y Varela, C.  (2008)   «Importancia del conocimiento de la huella hidrológica para la política española del agua»,   Encuentros Multidisciplinares, 10 (29): pp. 8-20. 

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Hoekstra, A.Y.  (1998)   Perspectives on water: A model-based exploration of the future.   Utrecht: International Books. 

Hoekstra, A.Y. (ed.)  (2003)   «irtual water trade: Proceedings of the International Expert Meeting on Virtual Water Trade»,   Value of Water Research Report Series, número 12, Delft: UNESCO-IHE. 

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Hoekstra, A.Y., and Hung, P.Q.  (2002)   «Virtual water trade: A quantification of virtual water flows between nations in relation to international crop trade»,   Value of Water Research Report Series, número 11, Delft: UNESCO-IHE. 

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Hoekstra, A.Y. and Chapagain, A.K.  (2008)   Globalization of water.   Wiley-Blackwell Publishing Ltd. Oxford. ISBN: 978-1-4051-6335-4. 232 pp. 

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Hoekstra, A.Y., Savenije, H.H.G., and Chapagain, A.K.  (2003)   The value of rainfall: upscaling economic benefits to the catchment scale,   En Proceedings SIWI Seminar Towards catchment hydrosolidarity in a world of uncertainties, Stockholm, August 16, pp. 63-68. Report 18, Stockholm International Water Institute. 

McCormack, M., Treolar, G., Palmowski, L. and Crawford, R.  (2007)   Modelling direct and indirect wáter requirements of construction.   Building Research & Information ISSN 0961-3218 print. ISSN 1466-4321 Taylor & Francis. 

Notas


[1]: Este artículo forma parte del trabajo de documentación Glosario de términos clave relacionados con un urbanismo y una arquitectura más sostenibles realizado en Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, desarrollado a lo largo del curso de doctorado Por una Ciudad más Sostenible. El Planeamiento Urbano frente al Paradigma de la Sostenibilidad bajo la tutela de Agustín Hernández Aja
[2]: Cuando se habla de agua doméstica se refiere generalmente al agua aprovechable que fluye dentro de las fronteras de un país, sus recursos hídricos propios, no al agua consumida en un hogar o vivienda, que será distinguida por el contexto.
[3]: Ver más adelante la explicación del término trazabilidad.
[4]: Distinción entre agua verde y azul introducida por Falkenmark (2003) en Freshwater as shared between society and ecosystems: from divided approaches to integrated challenges.
[5]: Para más información sobre el Observatorio veáse http://www.rac.es/ficheros/doc/00744.pdf


Edición del 7-3-2011
Edición: Susana Simón Tenorio
Huella hídrica| Lámina 1. Balance de importaciones de agua virtual a Egipto >>>
Documentos > Temas de sostenibilidad urbana > http://habitat.aq.upm.es/temas/a-huella-hidrica.html   
 
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