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Huella ecológica
Natalia Rieznik Lamana
Agustín Hernández Aja
Madrid (España), julio de 2005.[1]

Índice General

 

Definición

Indicador definido por William Rees y Mathis Wackernagel como:

El área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistema acuático) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico indefinidamente, donde sea que se encuentre esta área.
Rees y Wackernagel, 1996

Cuestiones clave[2]

Un indicador interesante en la búsqueda de la sostenibilidad

En una época en la que se está planteando la urgencia de tomar medidas en relación con la sostenibilidad, la huella ecológica (HE) es un instrumento que tiene un gran potencial como indicador para analizar y evaluar las iniciativas en esos campos, ya que:

Falta de refinamiento en el cálculo

Sin embargo, dada la novedad de esta herramienta, los modelos de cálculo que se usan no tienen todavía el refinamiento necesario para valorar y medir los impactos de la actividad humana. A la falta de experiencia y de información se suman las discrepancias conceptuales en los valores a tener en cuenta. Todo esto hace que los números que actualmente se manejan tengan un valor meramente didáctico. Queda todavía mucho por avanzar para que este indicador pueda desarrollar todo su potencial como herramienta en la política hacia un desarrollo más sostenible.

Factores no recogidos por el indicador

Falta de disponibilidad de información

En la mayoría de la literatura sobre el tema, se señala como una de las principales dificultades para el cálculo de la huella ecológica la falta de disponibilidad de información a escala de los municipios y comunidades (datos de comercio interior de cada comunidad con el resto del estado español, consumo medio de pescado, etc.). Actualmente estos problemas se solventan deduciendo los valores municipales de los datos disponibles a escala estatal, pero deberían empezar a tomarse medidas para recoger la información necesaria a escala local.

Subestimación del área necesaria para la protección de la biodiversidad

Uno de los factores a tener en cuenta en el cálculo de la huella es la capacidad ecológica necesaria para la conservación de la biodiversidad. La Comisión Brundtland considera que el 12% de la capacidad ecológica mundial es suficiente pero muchos consideran que esta valoración subestima las necesidades de los millones de especies con los que la humanidad comparte el planeta, aunque algunos aceptan con resignación que «conservar más no es políticamente factible» (Ibáñez, s.f.). Es por tanto importante señalar que con los cálculos actuales se está subestimando el impacto del hombre sobre el planeta.

Una Huella Ecológica media mundial superior a la capacidad de carga disponible por habitante

La capacidad de carga global es la superficie disponible por habitante:

Tierra ecológicamente productiva per cápita: 0,25 ha de cultivos + O,6 ha de pastos + 0,6 ha de bosque + 0,003 ha de superficie construida = 1,5 ha de terreno por habitante
+ 0,5 ha de espacio marino = 2 ha por habitante

Por tanto a nivel mundial a cada habitante corresponden 2 ha de tierra ecológicamente productiva, a las que se debe descontar el área para la protección de la biodiversidad. Si consideramos la estimación de la Comisión Brundtland del 12% de la capacidad ecológica mundial, de las 2 ha/hab que teníamos, sólo 1,7 ha/hab están disponibles para el uso humano.

Este valor es el número de referencia para comparar las huellas ecológicas. La huella media debería ser reducida a este valor. Sin embargo actualmente la huella media mundial es 2,3 ha/hab, es decir que la humanidad consume más de lo que la naturaleza puede regenerar: se está sobreexplotando el capital natural.

Sin embargo, frente a este dato preocupante las tendencias actuales muestran una evolución en el sentido contrario a la reducción de la huella:

La capacidad de carga disponible para cada persona en la Tierra se ha reducido constantemente a lo largo del último siglo.

Esto se debe a varias causas: crecimiento demográfico y pérdida de recursos como, por ejemplo, la erosión de los suelos y la desertificación. Según Ibáñez (s.f.), suponiendo que no haya más degradación ecológica, la cantidad de espacio ecológicamente productivo disponible caerá a 1 ha/hab cuando la población llegue a los 10.000 millones de personas. Con las tendencias actuales de crecimiento esto ocurrirá antes del año 2050.

Desigualdades entre países y sobreconsumo

Según William Rees, el 20% de la población que vive en ciudades ricas consume más del 60% del producto económico mundial y genera el 60% del total de los desechos (aunque no necesariamente en sus propios territorios). Comparando las huellas ecológicas de las regiones se confirma esta gran diferencia: América del Norte, por ejemplo, tiene una huella de 9 ha globales por persona frente a la de África que es inferior a 2 ha (WWF, 2002).[3] Por tanto «es el sobreconsumo, y no la pobreza, la verdadera amenaza para el desarrollo sostenible».

La urgencia de internalizar los costes ambientales en el análisis económico

Las medidas a tomar respecto a esta situación son múltiples y deben estar adaptadas a cada contexto local, sin embargo hay una cuestión de fondo que necesita una reflexión desde la perspectiva global.

Dado que la mayoría de nosotros vivimos en ciudades y consumimos bienes importados de todo el mundo, perdemos el incentivo de conservar los propios recursos locales. La gente está desconectada de la gestión de las lejanas fuentes de abastecimiento. El hecho de no conocer los efectos ecológicos del comercio prevaleciente nos lleva a evadirnos de nuestra responsabilidad como consumidores, subestimando los servicios de la naturaleza y abusando de ellos.

Es necesario realizar el análisis económico internalizando los costes ambientales (degradación ambiental) ya que, cuando los economistas hablan de balance comercial, sólo se refieren al flujo de dinero y no a los flujos ecológicos. Debemos tener en cuenta que no todos los servicios de la naturaleza pueden ser objeto de comercio.

Ibáñez, s.f.

Aplicaciones: métodos de cálculo[4]

Unidad:

Huellas nacionales

Las huellas nacionales son las estimaciones más fiables, ya que la mayoría de los datos necesarios para el cálculo, como productividad ecológica, producción de recursos y comercio se obtienen de institutos de estadística nacionales.

Los pasos en el cálculo son los siguientes:

1. Calcular el consumo de materia y energía de una población definida.

Debido a la inexistencia, en general, de datos directos de consumo, se estiman los consumos para cada producto con la siguiente expresión:

	Consumo = Producción - Exportación + Importación

Los cálculos actuales evalúan el consumo por nación de 60 categorías de recursos (incluyendo los productos primarios, como leche o madera, y los productos manufacturados derivados de éstos).

2. Transformar ese consumo en la superficie de tierra o mar requerida para su producción.

Una vez calculados los consumos medios por habitante de cada producto, se transforman a área apropiada o huella ecológica para cada producto. Ello equivale a calcular la superficie necesaria para satisfacer el consumo medio por habitante de un determinado producto. Para ello se utilizan valores de productividad:

	Huella Ecológica = Consumo / Productividad

Productividad: los valores de productividad pueden estar referidos a escala global, o bien se pueden calcular específicamente para un determinado territorio teniendo en cuenta, así, la tecnología usada y el rendimiento de la tierra (unidad: kg/ha).

Tipos de terrenos productivos para el cálculo de la huella ecológica:

Huella ecológica de las actividades

Un elemento complementario es el análisis del conjunto de actividades humanas y las demandas de superficie (huellas ecológicas) asociadas a cada una de ellas. La consideración de estas categorías de actividades nos permite analizar la huella ecológica a partir de los sectores demandantes de superficies, pudiendo evaluar así en qué ámbitos puede ser más prioritario incidir.

Tipología de actividades vinculadas a la huella ecológica:

Huellas municipales y regionales

Según el método tradicional desarrollado por William Rees y Mathis Wackernagel, en el que suelen basarse los cálculos, las huellas de las ciudades se obtienen como una extrapolación a partir de las huellas nacionales. Desde entonces se han desarrollado nuevas aplicaciones (en España el método de referencia es el usado para el cálculo de la huella de Barcelona). En cualquier caso, la elección de la metodología viene dada por la disponibilidad de datos.

Productividad: la metodologías para esta escala suelen utilizar productividades locales calculadas específicamente para el municipio. La expresión general de cálculo de la huella ecológica para cada uno de los productos consumidos queda del siguiente modo:


                   Producción - Exportación        Importación
Huella Ecológica = ------------------------- + ---------------------
                      Productividad Local      Productividad Mundial

Conceptos relacionados

Áreas biológicamente productivas

«Son aquellas áreas del país o región a estudiar con una productividad vegetal o animal cuantitativamente significativa.» (Ibáñez, s.f.)

Capacidad biológica

«Se refiere al total de áreas biológicamente productivas.» (Ibáñez, s.f.)

Capacidad de carga apropiada

«Otra forma de denominar la huella ecológica. La huella ecológica nos recuerda que estamos ocupando un área con capacidad ecológica para la producción de comida, absorción de desechos, etc.» (Ibáñez, s.f.)

Capacidad local disponible

Es la parte de la capacidad local existente que está disponible para uso humano. La parte restante debe permanecer intacta para preservar la diversidad biológica. El Informe Brundtland sugiere que la capacidad disponible se calcula sustrayendo un 12% a la capacidad existente (capacidad biológica), pero hay críticas que consideran que este valor subestima las necesidades para la biodiversidad.

Capital Natural

Se refiere a los servicios que proporciona la naturaleza: los recursos renovables, la producción de recursos no renovables (alimentos, madera, algodón), la asimilación de residuos (absorción de CO2, asimilación de aguas residuales) y servicios de soporte de la vida (protección de la radiación ultravioleta, biodiversidad, depuración de las aguas, estabilidad climática). (Ibáñez, s.f.)

Sobrecarga o Déficit Ecológico

La Sobrecarga, o Déficit Ecológico, ocurre cuando el consumo de recursos y la producción de desechos por parte de la humanidad excede la capacidad de la Tierra para generar nuevos recursos y absorber los desechos generados. Debido a esta sobrecarga, el capital natural ya no es suficiente para continuar con los estándares de uso actual. Como consecuencia, la capacidad de la Tierra para mantener la vida futura disminuye. (Redefining Progress, 2004)

Texto de reflexión

Se recoge una cita del economista José Manuel Naredo que, aunque no hace referencia directa a la huella ecológica, aporta una reflexión sobre la actual gestión de las ciudades. Es una crítica que se relaciona directamente con el concepto de huella ecológica, situando el papel esencial que juega como herramienta en la búsqueda de unos sistemas más sostenibles:

Para gestionar y evaluar la marcha de la ciudad como proyecto desde el ángulo de la sostenibilidad, se ha de disponer de información sobre su comportamiento físico y territorial. Pues no cabe hablar seriamente de gestión sin información. Por ello el compromiso público-institucional ha de concretarse, en primer lugar, en instalar de modo permanente un sistema de información mínima sobre el comportamiento físico y territorial del proyecto urbano considerado, que permita ver si avanza o no por la senda de la sostenibilidad. En segundo lugar, debe de establecerse un núcleo administrativo que vele por la gestión desde esa visión integrada y promueva la participación ciudadana. Solo así podría cobrar visos de operatividad el cambio de lógica demandado, junto con el cuerpo social que lo anime. [...] En lo referente a la información, dos son las síntesis elementales a tener en cuenta para gestionar y evaluar la marcha de los sistemas urbanos en términos de sostenibilidad. Una es la síntesis territorial, otra es la referente al funcionamiento físico del metabolismo urbano. Esta es la hora que la generalidad de los municipios (y regiones) no disponen todavía de información completa y actualizada sobre la evolución de las superficies (número de hectáreas o m2) destinadas a todos los usos que tienen lugar en su propio término municipal (o regional). Situar el conjunto de los usos territoriales en la superficie geográfica del término, es el ejercicio más elemental que cabe hacer para mostrar la insostenibilidad de proyectar indefinidamente las tendencias expansivas en curso. Además, razonar situando todos los usos sobre la superficie geográfica permite cuantificar las servidumbres indirectas de ocupación del suelo que conllevan los procesos de urbanización (cifrando la superficie total y per cápita de vertederos, de actividades extractivas, de embalses, etc.) que configuran la huella de deterioro ecológico que se produce en el interior del propio territorio objeto de la gestión, antes de preocuparse de cuantificar otras incidencias más lejanas. Establecer un registro cartográfico y numérico (número de ha o m2) actualizado de los usos del territorio constituye así la primera y más elemental exigencia para que se pueda hablar con algún fundamento de buenas prácticas de gestión urbana sostenible, que pasaría en primer lugar por controlar y adecuar los usos a las vocaciones de los territorios, evitando la común invasión de las zonas de vega por usos urbano-industriales o la destrucción de los cauces en territorios en los que para colmo predominan los problemas de aridez.

A la vista de lo anterior proponemos que se establezca un protocolo muy claro que concrete que las administraciones regionales y municipales que quieran acogerse a ayudas relacionadas con la sostenibilidad, deben de establecer un sistema de información geográfica que siga permanentemente la evolución de todos los usos territoriales que tienen lugar en la superficie geográfica del término municipal o la región, de acuerdo con una metodología mínima prefijada. [...] La situación de la información física sobre el metabolismo de los sistemas urbanos es todavía mucho más lamentable que la de la información territorial. Salvo algún estudio aislado, no existen datos de los flujos físicos que movilizan los sistemas urbanos. No puede concebirse un cambio de lógica en favor de la sostenibilidad que no se preocupe por el funcionamiento físico del sistema urbano, con vistas a reducir tanto el uso (directo o indirecto) de recursos no renovables, como la emisión de residuos, y a promover la recuperación de estos últimos. Por lo tanto el protocolo de exigencias mínimas al que deberían de atenerse los municipios y regiones que proyectan trabajar en favor de un futuro más sostenible debe de incluir el compromiso firme de instalar un sistema de información permanente que registre la evolución de estos flujos para evaluar la realidad de los esfuerzos en favor de la sostenibilidad: el continuado aumento del agua, la energía, los materiales y los residuos per cápita denotaría la inoperancia de tales esfuerzos. Tal sistema de información debería de apoyarse en una investigación inicial que definiera la naturaleza de cada sistema urbano para proponer sobre bases sólidas el seguimiento de los flujos más relevantes.

Naredo, 2002

Más información

Textos

En castellano

Rees, William E. y Wackernagel, Mathis  (1996)   Our Ecological Footprint: Reducing Human Impact on the Earth   Gabriola Island, BC, CAN: New Society Publishers. Versión en castellano: Nuestra Huella Ecológica: Reduciendo el Impacto Humano sobre la Tierra. Colección Ecología y Medio Ambiente, Lom ediciones, Santiago de Chile, 2001 
Texto donde se define por primera vez el concepto de Huella Ecológica

Redefining Progress  (s.f.)   La Huella Ecológica: sustentabilidad del concepto a hechos concretos   http://www.redefiningprogress.org 
Breve explicación de los principales datos y conceptos relacionados con esta herramienta.

Prat, A.  (1998)   La Petjada ecològica de Barcelona. Una aproximació   Resumen en http://www.mediambient.bcn.es/cas/down/masu6.pdf 
Texto de referencia para el cálculo de la huella ecológica en España.

Bueno González, Ester  (s.f.)   Nuestra huella ecológica   CENEAM. Disponible en http://www.mma.es/educ/ceneam/pdf/huella.pdf 
Documento del Ministerio de Medio Ambiente de España.

En inglés

Venetoulis, Jason; Chazan, Dahlia and Gaudet, Christopher (Redefining Progress)  (2004)   Ecological Footprints of Nations   Sustainability Indicators Program, March 2004. http://www.redefiningprogress.org/ 

Informe actualizado regularmente sobre la HE de los países.

World-Wide Fund for Nature International (WWF), UNEP World Conservation Monitoring Centre, Redefining Progress, Center for Sustainability Studies  (2004)   Living Planet Report 2004   WWF, Gland, Switzerland. Disponible en http://www.panda.org/livingplanet 

Informe sobre el estado de los ecosistemas a escala mundial. Ofrece también múltiples datos y gráficos de la huella ecológica mundial desglosada en campos y por países. Se trata de la última actualización de datos, sin embargo esta organización ha realizado este trabajo cada dos años. Se pueden consultar este informe y los anteriores en su página web: http://www.panda.org/

Recursos en internet

Ejemplos de aplicación

Barcelona

Relea Ginés, Ferran (dir.) y Prat Noguer, Anna  (s.f.)   Aproximación de la huella ecológica de Barcelona: resumen de los cálculos y reflexiones sobre los resultados   Comisión de Medio Ambiente y Servicios Urbanos del Ayuntamiento de Barcelona 

En 1996, fue el primer ayuntamiento en hacer el cálculo, resultando 3,2 ha/hab. Este estudio supone una aportación metodológica para su aplicación en el contexto regional y municipal en España.

Navarra

Comunidad de Navarra  (2000)   Huella ecológica y sostenibilidad. Elaboración del cálculo de la huella ecológica de la Comunidad de Navarra   http://www.navarra.es/ 

Comunidad de Navarra  (2001)   La huella ecológica de Navarra   Departamento de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Vivienda. Gobierno de Navarra. Pamplona 

En el año 2000 tenía una huella de 3,47 ha/hab/año siendo su capacidad de carga 2,15.

San Sebastián

Ibáñez Etxeburua, Nerea  (s.f.)   La huella ecológica de Donostia-San Sebastián. En el camino hacia el desarrollo sostenible   Ayuntamiento de San Sebastián. http://www.ingurumena.net/ 

Con 3,6 Ha supera en 105 veces la superficie de la ciudad.

Andalucía

Andalucía  (2001)   Estimación de la huella ecológica en Andalucía y aplicación en la aglomeración urbana de Sevilla   Sevilla: Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes. ISBN: 84-8095-270-9 

En 1998, con 5,5 Ha necesitaría otra superficie igual a la que tiene ahora mismo.

La Rioja

http://www.larioja.org/

Es un caso muy significativo; tiene una capacidad de carga de 1,54, y su huella era 3,56 ha en 1992, 3,99 ha en 1999 y 4,22 ha en 2000, con un aumento sobre todo en transporte y alimentos de origen animal.

Bibliografía consultada

Bueno González, Ester  (s.f.)   Nuestra huella ecológica   CENEAM. Disponible en http://www.mma.es/educ/ceneam/pdf/huella.pdf 

Comunidad de Navarra  (2000)   Huella ecológica y sostenibilidad. Elaboración del cálculo de la huella ecológica de la Comunidad de Navarra   http://www.navarra.es/ 

Ibáñez Etxeburua, Nerea  (s.f.)   La huella ecológica de Donostia-San Sebastián. En el camino hacia el desarrollo sostenible   Ayuntamiento de San Sebastián. http://www.ingurumena.net/ 

Naredo, José Manuel  (2002)   «Instrumentos para paliar la insostenibilidad de los sistemas urbanos»,   Boletín CF+S, no. 24. http://habitat.aq.upm.es/boletin/n24/ajnar.html 

Prat, A.  (1998)   La Petjada ecològica de Barcelona. Una aproximació   Resumen: http://www.mediambient.bcn.es/cas/down/masu6.pdf 

Redefining Progress  (s.f.)   La Huella Ecológica: sustentabilidad del concepto a hechos concretos   http://www.rprogress.org 

Rees, William E. y Wackernagel, Mathis  (1996)   Our Ecological Footprint: Reducing Human Impact on the Earth   Gabriola Island, BC, CAN: New Society Publishers. Versión en castellano: Nuestra Huella Ecológica: Reduciendo el Impacto Humano sobre la Tierra. Colección Ecología y Medio Ambiente, Lom ediciones, Santiago de Chile, 2001 

Venetoulis, Jason; Chazan, Dahlia and Gaudet, Christopher (Redefining Progress)  (2004)   Ecological Footprints of Nations   Sustainability Indicators Program, March 2004. http://www.redefiningprogress.org/ 

World-Wide Fund for Nature International (WWF), UNEP World Conservation Monitoring Centre, Redefining Progress, Center for Sustainability Studies  (2002)   Living Planet Report 2002   WWF, Gland, Switzerland. Disponible en http://www.panda.org/livingplanet 

Notas


[1]: Este artículo forma parte del trabajo de documentación Glosario de términos clave relacionados con un urbanismo y una arquitectura más sostenibles realizado en el Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, desarrollado gracias a una beca del Ministerio de Educación y Cultura y bajo la tutela de Agustín Hernández Aja.
[2]: Fuente: Ibáñez (s.f.)
[3]: Se pueden consultar los datos de las huellas ecológicas de las naciones en los informes Living Planet Report 2004 (WWF, 2004) y Ecological Footprints of Nations (Redefining Progress, 2004).
[4]: Fuente: Comunidad de Navarra (2000) e Ibáñez (s.f.).


Edición del 20-12-2010
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