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El caso del Parque de la Piana es un ejemplo de cómo la agricultura periurbana se ha ido abriendo paso en un contexto metropolitano sometido a fuertes presiones urbanizadoras. El parque nace con vocación de convertirse en espacio agrícola periurbano y esto ha sido posible gracias a la combinación de dos factores determinantes:
El Parque de la Piana se encuentra en una región italiana, la Toscana, convertida en destacado destino turístico, gracias a sus paisajes bucólicos y a sus emblemáticos centros históricos. De cara al exterior, la calidad de su producción agroalimentaria se ha ganado el reconocimiento internacional. Si miramos hacia el interior, el movimiento Filiera corta —surgido hace varias décadas—, que establece vínculos entre productores agrarios y consumidores, se muestra hoy bastante consolidado. Buena parte de sus premisas se han incorporado al discurso institucional, que lo apoya y lo promueve, tanto mediante proyectos específicos como a través de sus instrumentos de planificación.
Se trata de un parque periurbano de casi 4.000 hectáreas, situado entre cuatro municipios toscanos: Florencia, Sesto Fiorentino y Campi Bisenzio en la provincia de Florencia, y Prato en la provincia de Prato. El parque se entiende como una oportunidad para mejorar la calidad de vida, no solo de las 200.000 personas que residen en él, sino de las 800.000 personas que gravitan sobre la zona. Con la creación y gestión del Parque de la Piana se intenta a su vez reforzar el carácter rural de la llanura (piana), su identidad y su atractivo local. Además se trabaja para lograr un reequilibrio ambiental y para avanzar en la recualificación del tejido productivo local, especialmente mediante el apoyo a la agricultura.
Ya en los años setenta comenzaron las reflexiones sobre qué papel debía jugar la Piana en el entorno metropolitano. Desde entonces se han sucedido distintas visiones y planes. En 2005, el gobierno regional de la Toscana, junto con las provincias de Florencia y Prato y los municipios de Florencia, Sisto Fiorentino, Campi Bisenzio y Prato acordaron crear el Parco della Piana [Parque de la Piana], en el que la agricultura recibe una atención singular.
Con la Declaración de intenciones firmada en 2005 y en 2007, las distintas administraciones fijaron de manera consensuada los objetivos e hipótesis de desarrollo del parque. Se comprometieron a su vez a modificar sus respectivos instrumentos de planeamiento, de manera que sus propuestas sean coherentes con el diseño y la visión global acordada para el parque.
La información sobre el proceso y sobre los documentos estratégicos y de ordenación son fácilmente accesibles a través de la página web del Parque de la Piana y hay un esfuerzo por involucrar a la ciudadanía en la definición del futuro del parque. El proceso está en marcha, se ha abierto un foro ciudadano y la participación popular y la implicación de los propietarios del suelo agrícola —en su inmensa mayoría de titularidad privada— se consideran esenciales para el éxito de la iniciativa. Del Parque de la Piana merece la pena destacar los siguientes aspectos clave:
Municipio | Población (Hab) | Superficie (ha) | Densidad (Hab/ha) | Áreas urbanizadas (ha) | Superficie agraria (ha) | Bosques (ha) | |
| |||||||
Prato | 172.499 | 9.759 | 18 | 3.945 (40%) | 3.591 (37%) | 1.362 (14%) | |
Campo Bisenzio | 37.429 | 2.862 | 13 | 913 (32%) | 1.162 (41%) | 0 | |
Firenze | 356.118 | 10.241 | 35 | 4.946 (48%) | 1.934 (19%) | 1.127 (11%) | |
Sesto Fiorentino | 46.054 | 4.904 | 9 | 1.021 (21%) | 996 (20%) |
Las zonas de la región más densamente pobladas y sometidas a mayor presión urbanizadora las encontramos en torno a Florencia. La capital alberga casi 370.000 habitantes y en el área metropolitana que se extiende por la llanura florentina piana florentina entre Florencia, Prato y Pistoia viven casi 1.500.000 personas. Hasta hace sólo unas décadas esta llanura, que ocupa casi 40.000 hectáreas, era un área rural dedicada a la agricultura. Sin embargo en los últimos cuarenta años la zona ha estado sometida a fuertes presiones y cambios. El boom residencial de los años sesenta, la construcción de grandes infraestructuras, —como el aeropuerto o las autovías— y la dispersión de industrias y centros comerciales han roto la estructura de asentamientos tradicionales y han transformado por completo su paisaje y sus funciones. Estas intervenciones, al impermeabilizar el suelo, han interferido el régimen hidráulico, provocando graves problemas de inundaciones. Hay a su vez problemas de contaminación hídrica y atmosférica.
Se ha producido una urbanización difusa y desordenada, sin respetar la morfología del territorio. Se muestra la Piana como un ‘campo urbanizado’ en el que los espacios abiertos parecen estar a la espera de ser urbanizados. Se percibe como una periferia degradada en la que se concentran industrias, infraestructuras y empresas. Pero aunque ha dejado de ser un espacio rural, todavía conserva considerables áreas agrícolas, importantes zonas húmedas y naturales de gran relevancia ecológica y estética, villas, áreas arqueológicas y parques históricos de inmenso valor cultural.
En el proceso de reflexión en torno al espacio no urbanizado del área metropolitana florentina destacan dos temas recurrentes y estrechamente relacionados, por un lado la manera en que se entiende este espacio en relación con las necesidades de la capital y, por otro, la actitud hacia la agricultura en un espacio metropolitano. Desde que en los años cincuenta se comenzara a trabajar en un plan para el área metropolitana; municipios y provincias recelaron de la primacía que se le concedía a la capital, Florencia. Parece que hasta ahora, Prato, cabecera de una provincia más agraria, se ha esforzado por apoyar la agricultura, mientras que Florencia, considerablemente más urbanizada y turística, se preocupa por temas paisajísticos y ambientales. Está por ver si en el futuro sus posiciones, que se han aproximado en la declaración de intenciones, se mantienen a la hora de traducir los objetivos en planes específicos [1].
Desde los primeros tiempos hasta ahora, ha evolucionado considerablemente el papel que se le asigna a la agricultura en el espacio metropolitano. Por ejemplo en los documentos de 1989 se planteaba que la agricultura era una actividad marginal y sin perspectivas e imaginaban un parque que acogía múltiples actividades deportivas y recreativas. Hoy en día prácticamente todos los instrumentos de planeamiento en las distintas escalas aluden a la protección de las áreas agrícolas. Esta protección debería quedar reforzada al revisar los planes para adecuarlos a lo acordado en la declaración de intenciones sobre el Parque de la Piana, que las autoridades competentes firmaron para crear el parque. Se trata de que sus respectivos planes sean coherentes con el diseño o concepto global, de manera que se logren sinergias entre ellos, en un proceso que le corresponde coordinar a la Regione.
Las líneas directrices se han trazado siguiendo la metodología acordada en el proyecto europeo INTERREG Green Link, en el que participó la Regione Toscana en 2006 (Guccione, Meli y Risicaris, 2008). Entre otros aspectos se avanzó sobre cómo contrarrestar los fenómenos de especulación edilicia, cómo preservar/tutelar el territorio rural y cómo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
En la propuesta actual, el Parque de la Piana ofrece un espacio para el deporte, el ocio y la cultura, un espacio en el que acercarse a zonas naturales y asentamientos prehistóricos y donde se pueden comprar productos de agricultura local. El parque debería convertirse en un referente de agricultura moderna y polifuncional y permitir recuperar la continuidad territorial y ecológica entre la colina, (en particular Monte Morello), la Piana, los parques circundantes y el río Arno.
Una de las primeras medidas financiadas ha sido la adecuación de un sistema de sendas peatonales y ciclistas que mejoren la accesibilidad de las zonas del parque que están adecuadamente acondicionadas y cuentan con dotaciones. De esta manera se posibilita que los ciudadanos disfruten ya del parque.
Junto a los campos cultivados dentro del Parque de la Piana destacan, de acuerdo con el análisis realizado dentro del proyecto Green Link, (Caputo, F. Mele, M.C., 2006) las siguientes zonas singulares:
Podere La Querciola, próxima a la ANPIL
Stagni di Focognano. En la superficie de propiedad pública, de casi cinco hectáreas, se han tomado medidas para favorecer la recuperación ambiental.
Stagni di Focognano, declarada ANPIL en 1997 y gestionada por WWF. Además, en gran parte, está incluido en el Siti di Interesse Comunitario [Sitio de Interés Comunitario] (SIC)
Stagni della Piana florentina. Junto con los humedales del punto anterior, constituye un sistema ambiental de particular importancia para las aves migratorias, aunque ambas zonas no se encuentran convenientemente conectadas, pues entre ellas discurre la autovía A11. El objetivo es que las áreas protegidas de Sesto Fiorentino y de Campi Bisenzio conformen un sistema de áreas húmedas que mejore su función. Se plantea también la creación de sendas peatonales y de bicicletas, así como recualificación de aquellas zonas más degradadas ambientalmente.
Algunas de las zonas singulares citadas anteriormente son de propiedad municipal, en concreto el Parque de Villa Montalvo y 31 de las 64 hectáreas del Parque de Focognano (las otras 29 hectáreas restante son de titularidad privada pero con uso vinculante de parque).
Solo podemos acercarnos a la evolución de los suelos agrícolas a través de los datos municipales, pues no se cuenta con información específica sobre los terrenos del parque. De todas formas, la mayoría de las tierras de labor se localizan en la Piana, con lo cual es probable que esta aproximación se corresponda razonablemente con lo acaecido en el espacio del Parque de la Piana[3].
De acuerdo con el Censo agrario, entre 1990 y 2000 se redujo casi a la mitad la superficie agrícola del municipio de Florencia. En Campo Bisenzio también hubo una reducción importante, mientras que en Sesto Fiorentino se mantuvo prácticamente igual y en Prato creció un 7%. Llama la atención la evolución seguida por Florencia, que se debe en parte a que algunos de los terrenos agrícolas han pasado a contabilizarse dentro de la superficie de bosques. Por otro lado, parece a primera vista que el incremento de superficie agrícola en Prato se ha hecho parcialmente a costa de terrenos de bosque del piedemonte. De acuerdo con el Censo agrario, éstos se han reducido en casi 200 hectáreas, pasando de 1.557 en 1990 a 1.362 en 2000, mientras que no parece que haya habido una disminución de suelos urbanizados.
Destaca en cualquier caso el aumento generalizado de la proporción de Superficie Agrícola Utilizada (SAU) respecto del total. En un altísimo porcentaje las fincas agrícolas se mantienen activas. El porcentaje de SAU sobre superficie agrícola supera el 90% en todos los casos y resulta sorprendentemente alto teniendo en cuenta las dificultades del sector agrario.
Superficie agrícola | SAU | ||||
Municipio | 1990 | 2000 | Variación 90-00 | 1990 | 2000 |
ha | ha | % | ha (%) | ha (%) | |
| |||||
Campo Bisenzio | 1.373 | 1.162 | -15 | 1.224(89 ) | 1.149 (99 ) |
Prato | 4.409 | 4.745 | +7 | 3.848 (87 ) | 4.357 (92 ) |
Florencia | 3.575 | 1.934 | -46 | 3.103 (87 ) | 1.813 (94 ) |
Sesto Fiorentino | 1.145 | 1.021 | -1 | 1.094(96 ) | 924 (90 ) |
Total | 10.502 | 8.863 | -16 | 9.269 (88 ) | 8.243 (93 ) |
Según el último Censo agrario (del año 2000), el 85% de la producción se concentra en las fincas mayores de 25 hectáreas, que suponen el 18% del total y ocupan el 80% del suelo agrícola. En las fincas menores la agricultura ha pasado, en muchos casos, a ser una fuente complementaria de ingresos en la economía familiar.
Dentro del sector, la cabaña ganadera pierde peso, ganan importancia los productos leñosos y se han confirmado como subsectores de excelencia el vitivinícola, el del olivo y el de los viveros. Los cambios en el mercado europeo, con la incorporación de nuevos países productores y la reorientación de la política de subvenciones, han inducido cambios en los cultivos: reducción de los cereales y aumento de los forrajes y los cultivos industriales.
La agricultura biológica también ocupa un lugar importante, 2.960 fincas de agricultura ecológica cubren el 12,8% de la superficie agraria utilizada de la región y continúan creciendo, a diferencia de la tendencia nacional. Los cultivos ecológicos no directamente orientados a la alimentación humana (como flores) aumentaron un 37% entre 2001 y 2003. En la provincia de Florencia, según Bognonani la agricultura biológica tiene una presencia significativa, supone el 13,6% de la Superficie Agrícola Utilizada.
La Toscana fue la primera región europea en aprobar una ley que prohíbe el cultivo y la producción de organismos modificados genéticamente (OMG)[5]. Además ha promovido la creación de una red europea de regiones contra los OMG y ha invitado a los ayuntamientos a que en sus municipios no se introduzcan OMG. Florencia se declara municipio GMO-free y algunos otros están en proceso de unirse a la red.
El Forum per il Parco Agricolo dell'Area Pratese [Foro por el Parque Agrícola del Área Pratense] ve la oportunidad de experimentar una nueva agricultura biológica y biotecnológica y de que haya una colaboración entre las fincas y la Facultad Agrícola de la Universidad de Florencia.
Se pretende que el Parque de la Piana se convierta en un referente de agricultura moderna y multifuncional. Sus impulsores aspiran a lograr una agricultura ‘ecocompatible’ y cultivos forestales y en viveros en las que las exigencias de producción estén en equilibrio con el incremento de la biodiversidad. También se quieren dar a conocer los productos locales, por ejemplo con visitas guiadas a las fincas, y se quiere apoyar la comercialización a través de relaciones de proximidad entre productores y consumidores.
El plan señala la conveniencia de definir el parque metropolitano del área florentina y de fomentar en la piana actividades económicas aprovechando el potencial ambiental, paisajístico, agroalimentario, cultural y productivo del territorio, por ejemplo a través del agroturismo o del turismo ambiental.
De acuerdo con las ordenanzas del PTC, los municipios habrán de redactar sus planes (Piano Strutturale) y el resto de instrumentos urbanísticos que afecten a la Piana de manera que:
El plan incluye un apartado sobre criterios, parámetros y contenidos para la valoración de los Programma Aziendale Pluriennale di Miglioramento Agricolo Ambientale [Programas Plurianuales de Mejoramiento Agrícola-Ambiental de Haciendas], así como criterios para incluir en este programa iniciativas de mejoramiento paisajístico y/o ambiental.
Para las actividades agrícolas del sistema territorial de la Piana, el plan propone una estrategia basada en el refuerzo de la estructura de fincas agrícolas existentes y en la valoración del terreno agrícola, así como en la creación de un parque interprovincial de la Piana[6]. Propone la promoción de la actividad agrícola relacionándola con la educación ambiental y la mejora de la calidad paisajística y ambiental del sistema territorial.
Protocollo d'intesa [Declaración de intenciones]el 3 de noviembre de 2006. Se proponían trabajar juntos en la definición de políticas y actuaciones coordinadas. Posteriormente este trabajo se tradujo en la suscripción del
Patto per lo sviluppo locale dell'Area vasta [Pacto por el Desarrollo Local del del área metropolitana], en el que se han marcado las prioridades programáticas y proyectuales en coherencia con el Piano di Indirizzo Territoriale.
Las líneas estratégicas se inspiran en los trabajos del proyecto Green Link, del que formó parte, e incluyen la recuperación, recualificación y promoción empresarial de las actividades agrícolas. Otros temas que se citan son la promoción de los recursos culturales, la valoración de los recursos ambientales, naturales y paisajísticos y las funciones lúdico, deportiva, recreativa y reflexivas de zonas específicas del parque.
Por lo que se refiere a la actividad productiva, señala la necesidad de inversiones para promover una agricultura multifuncional de calidad, orientada a lo biológico y a los circuitos cortos de comercialización con relaciones directas entre productores y consumidores, en un plano de mutuo conocimiento y colaboración dentro de un ‘mercado doméstico’. También se señala que la Universidad de Florencia, y en concreto el Polo Scientifico e Tecnologico de Sesto Florentino, en colaboración con la administraciones locales y asociaciones de emprendedores, desarrollará iniciativas y proyectos de experimentación de cultivos y de producción. Sería conveniente obtener fondos para establecer relaciones estables de investigación, transferencia de tecnología, innovación y desarrollo empresarial de la agricultura de la Piana. Se plantea a su vez diversificar la agricultura y ligarla también a actividades de ocio, con una estrategia de marketing para conectar el territorio a los grandes circuitos turísticos de arte.
Su objetivo es revitalizar el territorio a través de la difusión de una agricultura multifuncional, produciendo alimentos de calidad, trazables y en parte también biológicos. Han realizado estudios sobre relaciones más directas entre productores y consumidores y sobre la posibilidad de vender productos locales en mercados urbanos, sobre biodiversidad animal y vegetal, sobre promoción de productos agroalimentarios y sobre el potencial productivo del área (Morisi, 2009).
El Foro también ha participado en la Agenda 21 Local de la Provincia de Prato y en la iniciativa Progettare insieme la città di Prato [Proyectar juntos la ciudad de Prato].
La venta directa ofrece a los agricultores con pequeñas fincas una buena oportunidad de desarrollo. Se han creado los spacci degli agricoltoriespacios de agricultores [.] Son espacios de encuentro —que pueden estar en el campo o en la ciudad— donde, además de vender productos del campo (muchos de ellos biológicos) se desarrollan actividades para dar a conocer el sistema toscana.
El Coordinamento Toscano Produttori Biologici [Coordinadora de Productores Biológicos de la Toscana] (CTPB) se ha propuesto elaborar una guía para la organización y gestión de los Espacios directos.
En torno a los espacios de agricultores han surgido Gruppi di Acquisto Solidale [Grupo de compra solidaria] (GAS). El primero vio la luz en Fidenza en 1994; hoy hay 609 registrados en todo el país y más aun funcionando. En la Toscana hubo alguna iniciativa aislada en los años noventa pero realmente empezaron a difundirse hacia el año 2000 o 2001: hoy hay 84 registrados.
Desde las instituciones se siguen apoyando este tipo de iniciativas. El Programma di Sviluppo Rurale della Toscana [Programa de Desarrollo Rural de la Toscana] para 2007-2013 incluía entre sus medidas el fomento de mercato degli agricoltorimercados de productores [e]n las áreas rurales. En 2007 el gobierno regional de la Toscana aprobó el proyecto Filiera Corta, una red para la valorización de los productos agrícolas toscanos. Cuenta con una partida de fondos para financiar mercados y espacios locales, actividades de promoción y puntos de información, exposición y venta en museos relacionados. El proyecto ARTE E CIBO prevé reservar un espacio dentro de los museos dedicado a la cultura y tradición enogastronómica de la Toscana, con espacio y venta directa y distribución de material informativo de productos de calidad. Otra iniciativa para fomentar la comercializacion ha permitido crear las esquinas de productos toscanos en zonas comerciales turísticas o de restaurantes. El proyecto Patti di Filiera promueve acuerdos entre productores agrícolas y otros sectores como restaurantes, comercio o turismo para vender sus productos.
El Master Plan incluye una importante partida presupuestaria para ir desarrollando proyectos en el Parque de la Piana. Los primeros que han recibido financiación versaban sobre señalética y sendas ciclistas y peatonales. Es decir, proyectos para acercar el parque a la ciudadanía. Los agricultores cuentan por su parte con apoyo ciudadano, institucional y —previsiblemente— financiero. Las relaciones entre productores y consumidores, granjeros y urbanitas tienen el potencial de salir reforzadas, y con ellas, también saldrá reforzada la agricultura periurbana.
El interés sigue creciendo y las iniciativas se multiplican. Tanto se espera que, a veces, los entes locales se ven un poco superados por el proceso, sobre todo por las exigencias administrativas de certificados y otros papeleos necesarios en la institucionalización de iniciativas surgidas desde los propios productores. Una de las conclusiones de la evaluación de la venta directa y de las dificultades que han de superar para ponerlas en marcha es que los agricultores deben implicarse desde las primeras fases de concepción del proyecto, y los órganos regionales deberían apoyar de manera coherente con financiación y cuidar la comunicación con los consumidores. Se trata de no olvidar, en definitiva, que se puede morir de éxito.
Associazione Italiana per lAgricoltura Biologica
Civilta Contadina per la salvaguardia della biodiversita rurale
Coordinamento Toscano Produttori Biologici
European GMO-free Regions Network
Sistema Statistico Regione Toscana
Piano di Indirizzo Territoriale della Toscana
Piano Piano Territoriale di Coordinamento Provincia de Prato 2008
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