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Buenas Prácticas > América Latina y el Caribe > Concurso Internacional 1996 > http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu/bp212.html

Comunidades de producción en el hogar y desarrollo local en Managua (Nicaragua)

Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 1996, y catalogada como GOOD. ( Best Practices Database.)

Región según Naciones Unidas: Centroamérica y Caribe (México incluido)
Región ecológica: Tropical y subtropical
Ámbito de la actuación: Barrio
Instituciones: Gobierno central, gobierno local, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales (ONG), organizaciones de base comunitaria (OBC).

Palabras clave = Participación comunitaria. Empleo. Gobierno local. Pobreza. Mejora de barrios marginales.

Categorías = Erradicación de la pobreza: acceso a créditos; generación de ingresos; creación de empleo; formación profesional. Infraestructuras: provisión de agua potable; saneamientos. Vivienda y uso del suelo: vivienda asequible; acceso a la financiación de la vivienda.

Contacto principal:
Santos Rizo
ACUP Rene Cisneros
Pista de la Resistencia
Managua, Nicaragua

Patrocinador:
Instituto Nicaragüense para el Fomento Municipal (INIFOM) UNCHS/UNDP
Agustín Jarquin, INIFOM
c/o PNUD Apartado 3260
Managua, Nicaragua
(505-2) 666050

Socio:
Hugo Ruibal, UNCHS/UNDP
Av. Reinaldo Vivanco 294-201
Surco, Lima 33, Perú
Fax: (51-1) 435 91 47
100625.1767@compuserve. com

Socio:
UNDP
Miguel Gonzales, CEPRODEL
c/o PNUD Apartado 3260
Managua, Nicaragua
(505-2) 663613


R E S U M E N

El proyecto consiste en crear capacidades y transferir recursos a comunidades y ayuntamientos con bajo nivel de ingresos, con el fin de generar un proceso participativo y sostenible que contribuya a la gestión autónoma de su propio desarrollo, dirigida a alcanzar una mayor calidad de vida. Este proceso se encuentra activamente integrado con la sociedad del país, y con la creciente globalización de la economía. Aspectos básicos de la compleja situación de carencia que afecta a la población de menores ingresos, se han entendido y tomado como oportunidades únicas para resolverlos. Esto significa, de manera concreta y específica, la movilización de los recursos y el uso de las capacidades de las propias familias en dichos asentamientos, y de las autoridades locales, activadas mediante acciones clave.



Inicio: 10/92
Final: 04/95


D E S C R I P C I Ó N

Antecedentes

En 1988, se preparó una propuesta inicial para mejorar las condiciones de vida de los más pobres, dentro del Proyecto Regional para superar la pobreza en América Latina y el Caribe, de UNDP/UNCHS. En abril de 1989, un documento preliminar sobre "La vivienda productiva y las comunidades urbanas - Sugerencias para el desarrollo de la actividad productiva como base de la mejora de los asentamientos urbanos marginales" fue enviado oficialmente a la XII Convocatoria de la Comisión sobre Asentamientos Humanos, mantenida en Cartagena, Colombia. Siguiendo esta iniciativa, se elaboraron y realizaron proyectos-piloto en Venezuela (incluidos en la Normativa de Vivienda, 1989), Colombia (incluidos en el Sistema Nacional para la Ley de Vivienda Social, 1990) y Paraguay, extendiéndose posteriormente. En septiembre de 1989, se inició una formulación preliminar del Proyecto CUP (Comunidades Urbanas Productivas) en el barrio "Rene Cisneros". En octubre de 1994, empezó el Proyecto CUP Rene Cisneros. En enero de 1994, se inició la transferencia de la experiencia CUP, dentro de un Programa de Desarrollo Local en seis municipios de la provincia de Managua. En diciembre de 1994, se inició la transferencia de la experiencia CUP a ocho barrios de la ciudad de Managua. Hacia marzo de 1995, la comunidad "Rene Cisneros" empieza a ser sostenible, los seis ayuntamientos están consolidando su sostenibilidad, los ocho barrios están iniciando actividades para su sostenibilidad, y está empezando a transferirse la experiencia de las CUP y Desarrollo Local a las regiones del sureste y del Atlántico de Nicaragua.

Situación inicial

En el barrio "Rene Cisneros", el 70% de la población económicamente activa estaba sin empleo, o con empleo en precario; el 80% de las familias tenían ingresos por debajo del mínimo; las mujeres no podían acceder a créditos ni a la formación para actividades productivas; el 60% de las viviendas estaban construidas con materiales de desecho y superpobladas; no había suministro de agua potable ni saneamiento; las calles no estaban pavimentadas; no había servicio médico para mujeres y niños; las escuelas se encontraban lejos; los servicios de cuidado infantil cubrían menos del 20% de la demanda; no existían asociaciones ni infraestructura para actividades deportivas o de ocio; la población se organizaba en grupos políticamente enfrentados y rivales entre ellos; no había ninguna actividad de apoyo a la creación de empleo o generación de ingresos, ni tampoco para la mejora de las viviendas, las infraestructuras o los servicios sociales.
En este barrio viven 650 familias con 4.000 habitantes desde 1982, fecha en que se reasentaron tras el desbordamiento del lago de Managua.
En muchos municipios y barrios con bajo nivel de ingresos de la provincia y la ciudad de Managua, la población tenía las mismas carencias y falta de apoyo para mejorar su calidad de vida que en el mencionado barrio "Rene Cisneros". Además, en los municipios, las condiciones de vida de los asentamientos rurales eran incluso peores, y sus habitantes estaban obligados a deforestar para sobrevivir. En los seis municipios y los ocho barrios de Managua viven 3.000 familias con 18.000 habitantes, y 4.000 familias con 24.000 habitantes respectivamente.

La ciudad de Managua tiene una población de, aproximadamente, 1.000.000 de personas, de las que 640.000 viven en 210 asentamientos similares al barrio "Rene Cisneros", con un total de unas 100.000 familias.

En la región del sureste viven unas 110.000 familias con 670.000 habitantes y un nivel de carencias similar al de Managua. En la región del Atlántico viven 30.000 familias con 180.000 habitantes y con carencias aún más graves que en Managua.

Situación actual

En el barrio "Rene Cisneros", se han creado o consolidado unos 200 empleos permanentes. Unas 150 familias han aumentado sus ingresos por encima del salario mínimo. El 40% de los créditos se ha concedido a mujeres, y éstas han participado en los cursos de formación para actividades productivas. Se ha construido una Casa Productiva piloto, y los créditos para la mejora de la vivienda han beneficiado a 60 familias. 650 familias cuentan ahora con suministro de agua potable y sistema de alcantarillado. Este año se han pavimentado las calles. Las mujeres reciben asistencia sanitaria. Una escuela primaria de la comunidad está funcionando en el barrio, cubriendo la demanda. El servicio de asistencia infantil se llevará a cabo en este año. Se ha construido una cancha de baloncesto y un campo de juegos, y se han formado equipos de beisbol. Se ha constituido una Asociación de Comunidades Urbanas Productivas (ACUP), registrada jurídicamente, así como un equipo técnico integrado por un director, un contable y un promotor, que empezó con menos de 300 asociados hace un año. Los socios eligieron el equipo de gobierno, y ahora cuenta con más de 600 asociados. La asociación ACUP gestionó un fondo rotatorio de 130.000 dólares estadounidenses, que ha proporcionado créditos para actividades productivas (120) y vivienda (60), con un 6% de retrasos en la devolución, y además ha gestionado la provisión de otros servicios y actividades comunitarios para la mejora de las condiciones de vida. Grupos anteriormente opuestos están ahora trabajando juntos para la mejora del barrio.

En los seis municipios, se han creado o consolidado unos 2.200 trabajos permanentes, de ellos 1.800 en áreas rurales. Cerca de 2.000 familias han aumentado sus ingresos por encima del salario mínimo. El 45% de los créditos se han concedido a mujeres, que han participado en cursos de formación. Inicialmente 10 viviendas se han auto-construido mediante ayuda mutua asistida, 300 más se construirán este año y otras 300 el año que viene. Entre este año y el próximo se construirán pozos, letrinas, conducciones de agua, alcantarillado, pavimentación de calles, centros sanitarios, escuelas primarias y campos de deportes. Se ha empezado a ofrecer servicios de asistencia comunitarios. Se está organizando una Asociación Municipal para el Desarrollo Local, con una oficina de desarrollo local integrada por un coordinador, un administrador-contable y un promotor-educador que ya está funcionando en cada ayuntamiento. Cada oficina de desarrollo local gestiona un fondo rotatorio de 115.000 dólares estadounidenses que han proporcionado créditos para actividades productivas urbanas (50) y rurales (250), con un 4% de retrasos en la devolución, además de gestionar la provisión de otros servicios comunitarios y actividades para mejorar las condiciones de vida. Las seis asociaciones municipales conformarán una corporación departamental para apoyar las actividades de desarrollo integrado ya mencionadas.

Estrategia

Un factor clave ha sido la promoción de capacidades y la transferencia de recursos a las comunidades y ayuntamientos con bajo nivel de ingresos, con el fin de generar un proceso participativo y sostenible que contribuya a la gestión autónoma de su propio desarrollo, dirigida a alcanzar una mayor calidad de vida. Este proceso se encuentra activamente integrado con la sociedad del país, y con la creciente globalización de la economía. Aspectos básicos de la compleja situación de carencia que afecta a la población de menores ingresos, se han entendido y tomado como oportunidades únicas para resolverlos. Esto significa, de manera concreta y específica, la movilización de los recursos y el uso de las potencialidades de las propias familias en dichos asentamientos, y de las autoridades locales, activadas mediante acciones clave.
La base de la propuesta es fomentar las actividades económicas existentes y potenciales de los ayuntamientos y las comunidades.
Esta mejora de la base productiva es esencial, pero no es suficiente para la mejora de la calidad de vida. Hace falta además de rescatar la autoestima y dignidad de la población con bajo nivel de ingresos, desarrollar actividades con su participación directa. Éstas son:

  1. Generación de empleo e ingresos
  2. Mejora de las viviendas y las infraestructuras
  3. Provisión de servicios sociales.
Estos tres campos de acción son esenciales para solucionar las carencias ya citadas. Pero para desarrollar estas actividades con eficacia es necesario:
  1. La organización y participación activa de la población afectada
  2. La formación y asistencia técnica a los líderes y microproductores locales para su transformación en empresarios
  3. La financiación adecuada para producir servicios y artículos de consumo.
Las principales lecciones aprendidas son:
  1. Estos procesos son lentos y complejos, pero pueden simplificarse y acelerarse si se adopta una estrategia de acción integrada y progresiva, con la participación organizada de todos los agentes afectados, y la utilización de tecnología y métodos adecuados.
  2. La programación y realización de acciones a nivel local, en las comunidades y los ayuntamientos, permite la aplicación de una estrategia integrada del desarrollo. Esto facilita los procesos sinérgicos, maximizando los recursos existentes y reduciendo los costes de ejecución de las actividades, satisfaciendo adecuadamente las necesidades básicas de la población afectada.
Se han creado capacidades y mecanismos para gestionar el desarrollo localmente a nivel de ayuntamientos y comunidades. Con el apoyo, organización y estructura adecuados, se generará un proceso dinámico que contribuirá cada vez más a un aumento perceptible de la calidad de vida y del entorno cotidiano de la población participante, de una manera sostenible, y particularmente de las familias con menores ingresos.

A escala nacional, un equipo de gestión en INIFOM está coordinando y dirigiendo todo el proceso, y se formalizará como una oficina central de INIFOM, promoviendo y apoyando estas iniciativas.
A escala municipal, las oficinas de desarrollo local serán los equipos técnicos de la Asociación, y ambas formarán la empresa de rango departamental.

A escala de las comunidades, las asociaciones CUP operan con el equipo de gobierno y el equipo de gestión, y podrán ser miembros de asociaciones municipales.

Los recursos financieros para los fondos rotatorios provienen de transferencias directas del capital base proporcionado por los donantes (actualmente UNDP, la Comunidad Europea y Suecia), pero en el futuro procederán de créditos a largo plazo. Las condiciones de los préstamos ofrecidas por los fondos rotatorios permiten una rápida recuperación del capital y el mantenimiento del valor del dinero, además de generar ingresos que cubren los costes de explotación y capitalización.

La vivienda se entiende, siguiendo el uso práctico de un gran número de familias con bajo nivel de ingresos, como un lugar para desarrollar actividades productivas, además de la función de alojamiento. Todos los préstamos productivos se han destinado a actividades elaboradas en las viviendas. Esto facilita además, el pago para la mejora de las viviendas, teniendo en cuenta que las familias están generando empleo e ingresos desde su casa.
El Banco de Vivienda Nicaragüense (BAVINIC) está financiando la autoconstrucción de viviendas, según las soluciones adoptadas por los ayuntamientos, y la Vivienda Productiva se ha incluido en su normativa como programa prioritario.
El Fondo de Inversión para Emergencia Social (FISE) y las instituciones de servicios públicos están financiando las obras de infraestructura, proporcionando a las comunidades, en algunos casos, mano de obra.

Los Voluntarios de Naciones Unidas en Nicaragua participan como promotores-educadores, y se incorporarán como miembros de los equipos municipales. Organizaciones no gubernamentales como CEPRODEL, e instituciones gubernamentales, están proporcionando formación y asistencia técnica.

Estudiantes universitarios de los últimos cursos de sociología, y veterinarios recién licenciados están participando voluntariamente, apoyando a las comunidades en la construcción de servicios de asistencia infantil y microgranjas de conejos y aves respectivamente, mediante acuerdos entre UNIFOM y las Universidades.
Se ha introducido tecnología simplificada para cultivos hidropónicos (cultivos de plantas en soluciones acuosas, sobre arena o grava) en forma de microjardines de hortalizas, como ingresos complementarios que generen actividad, y para mejorar la dieta.

Se ha introducido una tecnología de construcción antisísmica de bajo coste, en la vivienda piloto, permitiendo dos alturas para un mejor uso de la Vivienda Productiva.



S O S T E N I B I L I D A D


En menos de dos años de actividades, la propuesta inicial fue imitada en varias localidades para fomentar su aplicación masiva. La prioridad número uno era atajar el desempleo, el subempleo y la carencia de ingresos mediante la generación de empleo propio (personal) y actividades que generasen ingresos. Como resultado, 3 de cada 10 familias del barrio "Rene Cisneros" han aumentado sus ingresos por encima del salario mínimo . Se han concedido créditos a una de cada tres familias dirigidas por una mujer. Uno de cada cinco desempleados o subempleados ha empezado a trabajar o han mejorado su puesto de trabajo. Una prioridad paralela fue la mejora de las viviendas, las infraestructuras y los servicios sociales que apoyaran a las actividades productivas y, en consecuencia, la mejora de las condiciones de vida. Como resultado, una de cada cinco viviendas en mal estado se han mejorado, familias enteras se han beneficiado del abastecimiento de agua potable y del alcantarillado, y se ha cubierto totalmente la demanda de educación primaria, así como la asistencia sanitaria a mujeres y niños. Igualmente importante era conseguir una asociación de familias legal y bien organizada, que por ahora reúne a 3 de cada 5 familias.
Los resultados ya expuestos demuestran que la participación directa de la población en actividades dirigidas a la mejora de sus vidas, garantiza la continuidad e incrementa el impacto positivo de las actividades iniciadas, tanto en términos humanos como ambientales. Esas actividades clave son cada vez más dinámicas, ampliando progresivamente el número de participantes y de familias beneficiarias. Ese tipo de proceso es la base de la sostenibilidad desde el punto de vista del apoyo de la población.
En cualquier caso, el apoyo económico también es fundamental, y depende de la disponibilidad de fondos y del alto porcentaje de préstamos devueltos, garantizado si la población está comprometida directamente.
Además, un marco de trabajo legal e institucionalmente adecuado es fundamental para la sostenibilidad.
Según esta experiencia, la sostenibilidad depende básicamente de:



I M P A C T O


2.400 empleos generados o mejorados
2.150 familias han aumentado sus ingresos
800 mujeres han recibido un crédito
Se han formado 6 asociaciones municipales y comunitarias
Se han procurado 500 conexiones al suministro de agua potable y alcantarillado
Se están construyendo 300 viviendas mediante "ayuda mutua"

Este documento se ha editado a partir de una versión inglesa.
Traducido por María Cifuentes.


Revisado por Isabel Velázquez.

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