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Buenas Prácticas > Concurso Internacional > 1996 > http://habitat.aq.upm.es/dubai/96/bp055.html

Cooperativas de viviendas en Canadá: un modelo para las comunidades con participación en la gestión (Canadá)


Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 1996, y catalogada como GOOD. ( Best Practices Database.)
País/Country: Canadá

Región según Naciones Unidas: América del Norte
Región ecológica: Continental
Ámbito de la actuación: Nacional

Palabras clave = Capacidad de pago. Organización de base comunitaria. Asistencia al desarrollo. Buena gestión de los asuntos públicos. Participación.

Patrocinador:
Cooperative Housing Federation de Canadá (CHF)
Rooftops Canadá Foundation
225 Metcalfe Street, Suite 311
Otawa, Ontario Canadá
K2P-1P9
(613) 230-2201; fax (613) 230-2231
chf@achilles.net

Socio:
Rooftops Canadá Foundation
Amstrong, Thom (CHF Canadá)
225 Metcalfe Street, Suite 311
Otawa, Ontario Canadá
K2P-1P9
(613) 230-2201; fax (613) 230-2231
chf@achilles.net

Socio:
Pinsky, Barry (Rooftops Canadá)
2 Berkeley Street, Suite 207
Toronto, Ontario Canadá
M5A-2W3
(416) 366-1445; fax (416) 366-3876
rooftops@web.apc.org


R E S U M E N

Las cooperativas de vivienda canadienses (CHF) gestionadas por voluntarios se enorgullecen de su récord de veinticinco años de éxito en gestión saneada y rentable, autogobierno, colaboración continuada y positiva entre el sector público y privado, y participación más amplia en asuntos sociales. Este éxito se puede asociar directamente a la capacidad que obtiene cualquier canadiense para gestionar la propiedad comunitaria y la administración de sus propias viviendas. Aunque las circunstancias económicas y la función de los gobiernos puedan diferir entre los grupos representados en HábitatII, CHF de Canadá cree que los elementos de la experiencia canadiense pueden ser utilizados en otros países por los gobiernos y las ONG o similares, para permitir a sus ciudadanos construir y administrar sus propias viviendas.


Interrupción: En proceso
Final: No definido


D E S C R I P C I Ó N


Cooperativas de vivienda en Canadá: un modelo de comunidades con participación en la gestión.

Antecedentes

Esta propuesta al concurso de Buenas Prácticas resalta los logros del movimiento de cooperativas de vivienda en Canadá. Entre los más significativos destacan:

* Proporcionar viviendas modestas y asequibles a las familias canadienses de rentas bajas y medias;

* Mejorar los entornos urbanos y rurales canadiense;

* Permitir a las organizaciones de base comunitaria sin ánimo de lucro, construir, tener en propiedad y administrar las viviendas;

* Dar la capacidad de participar en la gestión a cualquier canadiense de renta baja para controlar y administrar los fondos de viviendas bajo una mínima supervisión del gobierno;

* Animar a la participación por parte de los miembros de las cooperativas de vivienda para apoyar la justicia social en
beneficio de todos los canadienses.
Las cooperativas de vivienda canadienses gestionadas por voluntarios se enorgullecen de su récord de veinticinco años de éxito en gestión saneada y rentable, autogobierno, colaboración continuada y positiva entre el sector público y privado, y participación más amplia en asuntos sociales. Este éxito se puede asociar directamente con la capacidad que tiene cualquier canadiense para participar en la gestión de la propiedad comunitaria y la administración de sus propias viviendas. Aunque las circunstancias económicas y la función de los gobiernos puedan diferir entre los grupos representados en Hábitat II, la Co-operative Housing Federation (Federación de Cooperativas de Vivienda) de Canadá y Rooftops Canadá creen que los elementos de la experiencia canadiense pueden ser utilizados en otros países por los gobiernos y las ONG o similares, para permitir a sus ciudadanos construir y administrar sus propias viviendas.

Los criterios de intervención pública

En los primeros años 70, en Canadá, la gente se sentía defraudada con los primeros programas gubernamentales de vivienda para canadienses de rentas bajas. El fracaso de los modelos de promoción de vivienda en los años 60 de la política de renovación urbana en Norteamérica -importantes proyectos gubernamentales para la adquisición de vivienda- había sido claro. Las urbanizaciones se habían convertido en "poblados marginales espontáneos", habitados por inquilinos atrapados en comunidades "artificiales" con homogeneidad de rentas bajas, aisladas y discriminadas de las comunidades de su entorno. Estas promociones de vivienda aumentaban la dependencia de sus residentes respecto de las subvenciones del gobierno, conformando así el llamado "ciclo de pobreza". A medida que disminuía la calidad de vida en sus barrios, los canadienses veían estos programas como un campo de cultivo para la delincuencia y otros problemas sociales.

El incipiente movimiento de cooperativas de vivienda en Canadá, junto con la reflexión otros activistas y sociólogos instaron al gobierno nacional a cambiar su política, apoyando una escala más pequeña de intervención y la mezcla de agentes con distinta renta en sus propuestas residenciales; operaciones patrocinadas, construidas y gestionadas por grupos altruistas de base comunitaria, que detentaban así mismo su propiedad. Estos principios constituyeron la base de la política de vivienda del gobierno en los años 80. Canadá emprendió una serie de ambiciosos programas basados en la autorización concedida por el gobierno a los grupos locales para que construyeran y gestionaran sus viviendas sociales sin ánimo de lucro. Desde el principio, muchos de estos grupos se incorporaron como cooperativas de miembros propietarios, utilizando el modelo cooperativo como forma de tenencia de vivienda.

Desde entonces, en los sucesivos programas canadienses de cooperativa de viviendas, el papel del gobierno se estipula en cuatro puntos:

* Avalar los préstamos hipotecarios, de tal modo que las instituciones financieras del sector privado, (bancos, sociedades hipotecarias y de crédito) puedan reducir los riesgos asumidos en el préstamo;

* Conceder subvenciones que reduzcan o retrasen el pago de los costes de financiación del capital por parte de los residentes
-éstos son normalmente reducidos o eliminados según los términos de la hipoteca, y en los programas de cooperativas más recientes, son eliminados- ;

* Conceder ingresos suplementarios a los inquilinos de rentas bajas, de modo que sus gastos por vivienda puedan ser calculados basándose en sus ingresos; y

* Redactar una legislación que defina la forma de tenencia de la cooperativa y establezca los derechos fundamentales de los miembros de las cooperativas de viviendas.

A partir de los años 70, las viviendas de las cooperativas canadienses han sido el símbolo de una colaboración productiva entre los grupos comunitarios locales, los gobiernos federal y provincial, y las instituciones de crédito del sector privado.

Las cooperativas de vivienda en Canadá

Las cooperativas de vivienda se diferencian de otras formas de tenencia en varios aspectos importantes. Los miembros no son propietarios individualmente de sus propias viviendas; más bien, todos los miembros de la cooperativa son propietarios conjuntamente de los bienes inmobiliarios. Estos miembros están autorizados para gestionar democráticamente todo lo relativo a sus viviendas. En reuniones periódicas, y a través de voluntarios elegidos para Juntas Directivas y comités de residentes, miembros cualquiera de la cooperativas, deciden las políticas, aprueban los presupuestos de las operaciones y el capital, y establecen las cargas para cada unidad de vivienda.

En Canadá, las cooperativas de vivienda han creado una red autosuficiente de organizaciones de control de miembros, federaciones regionales, varias asociaciones provinciales, y una organización de servicio nacional, la Co-operative Housing Federation of Canada (CHF) (Federación de Cooperativas de Vivienda de Canadá). Estos grupos promueven el desarrollo de nuevas cooperativas y coordinan junto con los gobiernos, la vivienda y otros temas que afecten a los miembros de sus cooperativas. Más importante aún es que se encargan de los programas de educación y aprendizaje, y aconsejan a las cooperativas de vivienda unifamiliar acerca de la administración y asuntos relativos al desarrollo de la comunidad.

Canadá ha desarrollado también una red de "equipos de apoyo" técnicos, grupos comunitarios de base sin ánimo de lucro en su mayoría, que ayudan a las personas que deseen construir y administrar una cooperativa de viviendas. Los equipos de apoyo técnico proporcionan la asesoría por parte de expertos, y servicios técnicos para ayudar al desarrollo de los programas del gobierno ligados a las cooperativas, contratar asesores profesionales (arquitectos por ejemplo), tasar los posibles solares y seleccionar a las constructoras que concurran.

Desde el primer grupo de cooperativas creado en los años 70, el número de cooperativas canadienses ha aumentado a más de 2.000, con cerca de 90.000 unidades familiares y 250.000 personas de todos los lugares de Canadá. El número de viviendas que componen las cooperativas va de menos de diez a más de doscientas, aunque el número habitual está entre 50 y 80 unidades familiares. Hoy más de la mitad de las familias alojadas en viviendas de cooperativas canadienses reciben ayuda según su renta en alguna medida por parte del gobierno. Este nivel de ayuda a veces sobrepasa el previsto en los programas de gobierno sin coste adicional.

El gobierno federal de Canadá no ha estado apoyando en solitario el desarrollo de las cooperativas de vivienda. A finales de los años 80, por ejemplo, Ontario, la provincia más populosa de Canadá, inició sus propios programas de viviendas en cooperativa de gran envergadura. Los gobiernos municipales y regionales de Canadá, han apoyado también a las cooperativas proporcionándolas a menudo terreno en condiciones favorables.

En 1992, el gobierno federal dio por concluido su apoyo financiero al desarrollo de nuevas cooperativas de vivienda. Recientemente, el último gobierno provincial elegido en Ontario ha suspendido su ayuda para el desarrollo de nuevas cooperativas.

A pesar de ello, el movimiento de vivienda en cooperativa de Canadá es un ejemplo de cómo se pueden constituir y mantener comunidades logradas en un amplio abanico de contextos socioeconómicos y geográficos.

Impacto clave de las cooperativas de vivienda en Canadá

1.Beneficios en el sector de la vivienda

Más de un millón de canadienses gasta más del 30% de sus ingresos brutos en alojamiento, y el gobierno canadiense los engloba por ello dentro del grupo de necesitados de vivienda. Las cooperativas de vivienda proporcionan alojamiento modesto y asequible que cubre las necesidades básicas de estos canadienses. De este modo, las cooperativas han mejorado sustancialmente la calidad de vida de cada uno de sus miembros.

Las cooperativas de vivienda han colaborado también de forma fundamental en el desarrollo de los espacios urbanos. Ostentan un récord de veinticinco años de éxito en cuanto a construcción digna y proyectos de vivienda ampliamente reconocidos. Muchas cooperativas de vivienda han recibido premios de gobiernos federales, provinciales o municipales, o de organizaciones privadas, por sus propuestas de diseño residencial sus innovaciones arquitectónicas, planeamiento urbanístico, rendimiento energético, o la restauración de edificios históricos del patrimonio.

Como colofón, las cooperativas de vivienda han sido designadas en evaluaciones independientes como la forma de gestión de vivienda más rentable de Canadá (ver Canada Mortgage and Housing Corporation (Hipotecaria de Canadá y Corporación de Vivienda), Evaluation of the Federal Co-operative Housing (Evaluación de la Vivienda en Cooperativa Federal), CMHC, 1990). El ahorro de costes se deriva de la participación de voluntarios como miembros de cooperativas, y a través de las federaciones de los sectores de cooperativas que ofrecen sus servicios a las cooperativas canadienses a unos costes relativamente bajos.

2. Capacitación de los canadienses de rentas medias y bajas

Quizás el principio cooperativo más importante es que los miembros de una cooperativa se rigen por un principio democrático a la hora de decidir cómo deben funcionar sus comunidades. En una cooperativa de vivienda de Canadá se espera que cada miembro tome parte en la administración de su cooperativa, tanto formando parte de un comité de la Junta Directiva, como colaborando en otras tareas necesarias. Según la evaluación independiente, (ver más arriba) más de tres cuartas partes de los residentes cooperativistas adultos colaboran regularmente con sus cooperativas a través de actividades voluntarias. Para cada cooperativa ello representa una parte considerable del trabajo realizado voluntariamente.

Los voluntarios de las cooperativas se organizan en comités; lo normal es que, al igual que las juntas directivas, los comités de cooperativas sean los responsables de administrar los fondos de las cooperativas, ocuparse de su mantenimiento, encargarse de seleccionar nuevos miembros, dirigir el proceso de aprendizaje contínuo de sus miembros y organizar actos sociales. Los miembros ejercen sus derechos a participar en el seguimiento día a día de sus cooperativas de vivienda, a través de los comités, estableciendo un compromiso directo y personal con sus vecinos y sus comunidades.

Las cooperativas realizan un esfuerzo importante para involucrar y capacitar a sus miembros instruyendo a los miembros nuevos y ayudando a todos a responsabilizarse de nuevas tareas. Durante muchos años, CHF de Canadá ha realizado un programa nacional llamado "formación para formadores" formando y cualificando personal como educadores de adultos. Estas personas imparten cursos locales de educación para adultos, normalmente a través de federaciones regionales.

A causa de que muchas de las unidades familiares de rentas más bajas están encabezadas por progenitores solteros, mujeres en su mayoría, las cooperativas de vivienda se aseguran de que la mujer esté totalmente integrada en sus estructuras de toma de decisiones. La mayoría de las cooperativas y todas las organizaciones del sector, corren con los gastos del cuidado de los hijos mientras sus miembros sirven como voluntarios. La mujer participa totalmente y a todos los niveles en el movimiento de vivienda en cooperativa, normalmente en la mayoría de los encuentros anuales de CHF de Canadá, y están debidamente representadas tanto en la directiva como en las plantillas de mayor prestigio de la organización.

Existe la evidencia clara e imparcial de que la participación en las cooperativas ayuda a romper el "ciclo de pobreza" tradicional al animar a transformar las técnicas aprendidas en las cooperativas en empleo remunerado. Tener la posibilidad de contar con una vivienda segura a un coste razonable ha permitido a muchos miembros de cooperativas superar su antigua formación, desarrollar nuevas tareas de trabajo, o, a menudo, establecer sus propios negocios.

3. Servicio a canadienses con necesidades especiales

En Canadá, una consecuencia importante de la creciente capacitación de los miembros de cooperativas ha sido que han decidido enfrentarse a algunos de los problemas sociales más acuciantes. No es sorprendente pues, que los miembros de cooperativa hayan aportado soluciones para resolver el tema de la pobreza y la necesidad de conseguir un techo, por ejemplo, la accesibilidad a una vivienda para los discapacitados, o los nuevos desafíos a los que se enfrentan los canadienses.

Se debe hacer especial mención a los esfuerzos realizados individualmente por cooperativistas para cubrir las necesidades de las mujeres y niños que han sobrevivido a episodios de violencia doméstica. Algunos cooperativistas se han responsabilizado de que sus viviendas estén "libres de violencia doméstica" e instauran normas que permitan a las Juntas Directivas no aceptar a hombres violentos o que actúen abusivamente. Algunas cooperativas han creado unidades de vivienda específicas para las mujeres y los niños que han sido objeto de malos tratos, y normalmente las gestionan a través de acuerdos con una agencia local de servicios sociales.

Desde el principio, las cooperativas han contado con el apoyo financiero del gobierno para construir viviendas sin barreras arquitectónicas para discapacitados. Todas las
cooperativas canadienses, por tanto, cuentan con unidades de vivienda y áreas comunes sin impedimentos para sillas de ruedas. Las cooperativas se jactan de que sus residentes discapacitados sean participantes activos, totalmente integrados en sus comunidades.

Las cooperativas no se han conformado únicamente con construir viviendas con facilidades para los discapacitados. Al igual que la factoría etnocultural de Canadá se ha generado a través de la inmigración, las cooperativas han estado a la cabeza en facilitar vivienda a los recién llegados (inmigrantes) a Canadá. Desde mediados de los años 80, de hecho, se han creado y desarrollado muchas cooperativas de vivienda por parte de grupos comunitarios étnicos, para incluir el alojamiento en otros programas que integran a los inmigrantes en la vida social y económica de Canadá.

Actuando según su propia iniciativa, muchas cooperativas proporcionan vivienda a personas con SIDA; A menudo establecen acuerdos con las organizaciones de servicios de salud locales para reservar algunas de sus unidades de vivienda a miembros seropositivos.

Varias cooperativas se han constituido para servir a los intereses de los grupos indígenas. Reconociendo los derechos inherentes a las Primeras Naciones de Canadá, y deseando llevar más lejos el desarrollo de las cooperativas como una alternativa a los alojamientos marginales de muchos nativos, los miembros de CHF de Canadá votaron recientemente (1995) para establecer un puesto permanente para un representante indígena en la Junta Directiva, elegido por las cooperativas indígenas de Canadá.

En cada uno de estos ejemplos, estas iniciativas se han creado y desarrollado de forma independiente, contando con las cooperativas de vivienda y su abanico de organizaciones, más que con la ayuda del gobierno. Ellos dan fe de cómo un miembro que participa en la gestión, puede como un canadiense cualquiera, establecer un compromiso con los temas de la vivienda, lo que enfatiza su amplia función de involucrarse en los avances específicos de la política social, así como en las necesidades especiales de cada miembro de la cooperativa.

4. Repercusiones internacionales

También se han elegido miembros de las cooperativas canadienses para compartir sus conocimientos con personas de otros países. La Rooftops Canada Foundation (Fundación Rooftops de Canadá) fue creada hace diez años por miembros de cooperativas que creían que el modelo de cooperativas canadiense podía ser adaptado para crear y gestionar vivienda de miembros en propiedad para países en vías de desarrollo. A través de Rooftops, los miembros de plantillas y los voluntarios de cooperativas comparten la experiencia práctica operativa del movimiento de vivienda en cooperativa de Canadá, a través de intercambios técnicos con organizaciones comunitarias de base y de cooperativas de vivienda de países en vías de desarrollo.

Roofstops promueve visitas de intercambio entre los miembros de cooperativas, personal y organizaciones no gubernamentales de países en vías de desarrollo, y proporciona ayuda a todos los niveles a través de los miembros de su plantilla. Durante estos intercambios, cualquier miembro de cooperativa canadiense recibe visitantes de otros países, organiza reuniones, dirige visitas turísticas, e invita a visitantes internacionales a su propia vivienda. Muchos cooperativistas han levantado los cimientos para establecer vivienda comunitaria de base en naciones en vías de desarrollo. Los intercambios obligan a los canadienses a mirar más allá de su propia vivienda; esto contribuye a un desarrollo más sano de la comunidad. A causa de que las cooperativas de países en vías de desarrollo se enfrentan a retos mucho más importantes que los de Canadá, los intercambios internacionales están obligando a los miembros de cooperativas a adaptarse a las ineludibles circunstancias económicas de Canadá. Esto enseña a los cooperativistas canadienses a hacer "más con menos".

Administración y buen gobierno

A diferencia de otros tipos de vivienda protegida por el gobierno en Canadá, los miembros residentes son los principales artífices de la gestión eficiente y efectiva de sus cooperativas. Ellos directamente obtienen los beneficios mediante el ahorro financiero conseguido a partir de una gestión saneada. La presencia de depositarios de los fondos de residentes debidamente autorizados, con un interés económico personal y directo en una buena gestión, ha contribuido de manera fundamental al éxito del movimiento de cooperativas en Canadá.

Principalmente esto ha contribuido a que los gobiernos pongan en práctica políticas de "dar facilidades", ahorrando dinero y tiempo al implantar un marco legal de programas de trabajo, para transferir después la gestión financiera de importantes fondos a los miembros de las cooperativas. El gobierno interviene en raras ocasiones, y esto ocurre solamente cuando surgen problemas de importancia. Entre las cooperativas de vivienda de Canadá existe una larga tradición de independencia respecto del gobierno.

Normalmente, los gobiernos cuentan con las organizaciones de cooperativas de vivienda para suministrar ayuda directa a las cooperativas con problemas. Todas las organizaciones del sector, desde las federaciones locales de CHF de Canadá, pueden proporcionar una gran ayuda cuando surgen problemas financieros, o cuando las cooperativas desean simplemente instruir a sus miembros para una gestión eficaz. Extraoficialmente, a menudo a través de sus plantillas, unas cooperativas "importan" ideas, tareas y técnicas de administración de las otras.

El Buen Gobierno a través de la gestión de cada miembro se fomenta a través del movimiento de cooperativas canadiense. La legislación, a través de políticas y decretos, garantiza el control total de los miembros y obliga a que realicen reuniones periódicas para aprobar cualquier actuación o gasto significativo. Cada año, los miembros revisan y ratifican los gastos financieros, así como los presupuestos anuales de operaciones.

El Buen Gobierno no se deja al azar. Durante muchos años las cooperativas han apoyado extensos programas de formación de adultos. Éstos se han basado en un método "centrado en el alumno", diseñado para recabar las experiencias de los participantes, con una combinación de teoría, debate y práctica. CHF de Canadá apoya la formación a través del programa "formación para formadores", modelo mencionado anteriormente, y anima a las cooperativas de vivienda a iniciar a sus miembros en los entresijos de los programas gubernamentales, en la gestión financiera y de la propiedad, y en las mejoras de la comunidad. Los documentos impresos, disponibles a través de la librería de las cooperativas, están redactados en un "lenguaje llano", para que la información sea clara y asequible, teniendo en cuenta los diferentes niveles de capacitación intelectual entre la población de las cooperativas.

Ninguna de estas iniciativas depende del gobierno. Todas han sido promovidas y desarrolladas por el movimiento de cooperativas de vivienda.

Los beneficios de la administración en manos de los miembros al garantizar una gestión saneada se aplican también a las organizaciones del sector de cooperativa local, regional y nacional. La afiliación a estas organizaciones es voluntaria, y abierta a todas las cooperativas de vivienda. Las federaciones de cooperativas están estructuradas como organizaciones sin ánimo de lucro, y actualmente obtienen sus fondos casi exclusivamente a través de las tarifas por servicios o de las aportaciones voluntarias de sus miembros, incluidas en las cuotas de asociación.

En gran medida el éxito del movimiento de cooperativas de vivienda se basa en el voluntarismo; un tipo especial de voluntariado que se apoya en ideales de funcionamiento democrático, gestión por parte de sus miembros, formación y educación para éstos, y una economía autosuficiente.
Las cooperativas de vivienda canadienses a través de redes nacionales y regionales descentralizadas, han superado las distancias de la geografía canadiense y se han financiado ellas mismas a partir de los ciclos económicos de los últimos 25 años.

Posibilidades de exportar su actividad

Muchas lecciones sobre operatividad y gestión aprendidas con la experiencia canadiense han sido aplicadas en otras naciones, a través de los programas de Rooftops y con la participación de Canadá en el movimiento internacional de cooperativas. Considerando esta Buena Práctica instamos a los lectores a considerar las ventajas de adoptar, adaptar o promover el principio de la gestión por parte de los miembros para otros lugares.

Como resumen, ofrecemos los siguientes elementos de éxito de nuestra experiencia en cooperativas de vivienda, que se prestan a una aplicación más extensa:

* Construir una base de actuaciones de pequeña escala con residentes de varios niveles de renta, que sirvan principalmente a los ciudadanos con rentas bajas y medias, tanto de los asentamientos urbanos como rurales;

* Capacitar para participar en la gestión a los residentes miembros a partir de firmes principios democráticos y sólidas organizaciones nacionales, regionales y locales, para administrar el desarrollo de los proyectos y la construcción de las viviendas;

* Establecer políticas y actuaciones que animen a la plena participación a los miembros de rentas más bajas, personas con discapacidades, mujeres y grupos minoritarios;

* Favorecer altos niveles de voluntariado y participación en comunidades locales urbanas o rurales;

* Animar a que las cooperativas se identifiquen y participen en la solución de otros problemas de la política social, utilizando la vivienda segura y asequible como trampolín para otras actividades;

* Estimular la economía creando trabajo en la construcción y en industrias de manufacturas;

* Fomentar la participación en la economía dando a los miembros la oportunidad de aprender nuevas tareas y especialidades que los lleven a conseguir una educación, formación y oportunidades de trabajo;

* Administrar los escasos recursos públicos, desarrollando instrumentos de financiación innovadores que reduzcan los costes de las subvenciones del gobierno, y mantengan los niveles de gastos más bajos que cualquier otra forma de vivienda protegida con subvención del gobierno;

* Mantener una estrecha colaboración entre los sectores de cooperativas sin ánimo de lucro, el gobierno y el sector privado, en la construcción y la administración de las viviendas en cooperativa;

* Instar a la aceptación de la cooperativa como la forma de tenencia de vivienda acorde con la sociedad;



S O S T E N I B I L I D A D


El sector de la vivienda en cooperativa ha tenido una influencia considerable al promover los últimos cambios en materia de legislación y de regulación del entorno en muchas provincias de Canadá y a nivel nacional. Más recientemente, a nivel provincial en Ontario, en 1992, se llevaron a cabo cambios en el Acta de Corporaciones de Cooperativas y éstos, por primera vez, proporcionaron un marco legal a las cooperativas de vivienda. Esta legislación codifica los derechos y las responsabilidades de las cooperativas y de sus miembros, y proporciona una vía reguladora en temas tales como los desahucios. Esta nueva legislación ha tenido también la consiguiente repercusión sobre los estatutos y las políticas que las cooperativas incluyen en su marco institucional y en sus operaciones.

Las cooperativas de vivienda han demostrado ser la forma más barata de vivienda social y que por tanto pueden financiarse mejor que cualquiera de las otras formas.

El sector de las cooperativas de vivienda ha logrado mantener su buena administración capacitando a sus miembros residentes como depositarios de los fondos. A través de la autoridad delegada en las bases se ha canalizado el voluntariado para conseguir costes más reducidos y mejorar la calidad de vida en las cooperativas. Se ha instado al voluntariado a encontrar formas de relación con los asuntos sociales, tanto en su propia comunidad como en la comunidad internacional.

Durante los últimos dieciséis años, las cooperativas se han ocupado también de asuntos relacionados con la protección ambiental, tales como el ahorro energético y del agua, la adecuación al entorno, el cuidado del medio ambiente y la reducción del uso del automóvil.




I M P A C T O



Este documento se ha editado a partir de una versión inglesa.
Traducido por Arantza Álvarez Zabala.


Revisado por Isabel Velázquez.

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