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Buenas Prácticas > Latinoamericanas > Concurso Internacional 2014 > http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu14/bp0045.html   
Modelo de práctica para reducir el hambre y mejorar la situación nutricional de sectores vulnerables (Córdoba, Argentina)

Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 2014, y catalogada como BEST. (Best Practices Database)
País/Estado — Argentina
Región según Naciones Unidas — América Latina
Región ecológica — continental
Ámbito de la actuación — ciudad
Agentes — organización no gubernamental (ONG); sector privado; organización de base comunitaria (OBC).

Categorías — Modelos de producción y consumo. Infancia y adolescencia. Cooperación Técnica e Internacional.


Contacto Principal

Banco de Alimentos — organización no gubernamental (ONG)
Mariano Campos [mcampos@bancodealimentoscba.org.ar]
Eugenia Silva [esilva@bancodealimentoscba.org.ar]
Carolina Alessandria [calessandria@bancodealimentoscba.org.ar]

Avda. la Semillería 1500,
Mercado de Abasto Municipal de la Ciudad de Córdoba,
5012 Palmar,
Córdoba (Argentina)

Tel: + 54 351 4969212 / 156438818 / 155187946 / 155187987

E-mail: info@bancodealimentoscba.org.ar
comunicaciones@bancodealimentoscba.org.ar
Web: http://www.bancodealimentoscba.org.ar


Socio

Arcor, S.A. — sector privado


Socio

Molinos Río de la Plata — sector privado


Socio

Aceitera General Deheza — sector privado


Socio

Danone Lácteos (La Serenísima) y Aguas Danone — sector privado


Socio

Asociación Civil Movilizarse — organización de base comunitaria (OBC)


Socio

Walmart — sector privado


Socio

Pritty, S.A. — sector privado


Socio

Embotelladora del Atlántico (Coca-Cola) — sector privado


Socio

Pepsico de Argentina — sector privado


Socio

Tecnocampo — sector privado


Resumen

El surgimiento del Banco de Alimentos en la ciudad de Córdoba resulta del interés de un grupo de empresarios y personas en disminuir el impacto local producido por la crisis económica y social de Argentina, ocurrida en diciembre de 2001, y dar solución al problema del hambre y la desnutrición.

En 2002 se implementa un modelo similar al utilizado en Estados Unidos, que consiste en la recuperación y posterior distribución a organizaciones sociales de productos alimenticios donados por empresas de la industria, que no pueden ser comercializados, pero que pueden volver a la comunidad con un valor social, llegando de manera directa a personas que padecen hambre.

El Banco de Alimentos de Córdoba basa su práctica en gestionar, recibir y almacenar donaciones de productos alimenticios y luego distribuirlos a organizaciones que brindan servicios de comida (desayuno, almuerzo, etc.) a personas pobres. Las entidades receptoras aportan una contribución económica simbólica para colaborar en la sustentabilidad de la Fundación.

Asimismo, cuenta con la logística y estructura necesaria para recuperar y distribuir rápidamente los productos recibidos en donación. Cabe destacar que son alimentos totalmente aptos para el consumo, con valor comercial nulo, que, de otra manera, las empresas optarían por desechar.

Gracias a la implementación de este modelo, tan solo en 2013 se pudieron distribuir 980.000 kilogramos de alimentos entre más de 150 organizaciones sociales (regulares y eventuales), llegando de manera directa a unos 20.000 beneficiarios, de los cuales el 60% corresponden a niños menores de 12 años, y otro 40% a adultos y ancianos en situación de extrema pobreza.

Gracias al trabajo en red con cientos de asociados, el Banco de Alimentos tiene un sólido crecimiento, demostrando un modelo transparente y seguro de gestión y manejo de donaciones, de significativo impacto en la solución al problema del hambre.

Fechas Clave

Descripción

Situación previa a la iniciativa

La pérdida de numerosas fuentes de empleo y el aumento de la canasta básica de alimentos fueron parte de las consecuencias más severas que dejó la crisis económica de 2001, especialmente en Córdoba. La falta de recursos afectó fundamentalmente a niños, ancianos y mujeres e impulsó en la sociedad el surgimiento de comedores comunitarios ubicados en barrios carenciados. En paralelo, la industria alimenticia generaba excedentes que terminaba desechando al no poder comercializarlos.

Establecimiento de prioridades

Las prioridades establecidas para el desarrollo de esta iniciativa fueron:

Formulación de objetivos y estrategias

Objetivos fundamentales

Estrategias

Movilización de recursos

La Fundación Banco de Alimentos Córdoba se sustenta gracias al aporte en especies, servicios y recursos económicos provenientes de empresas, organismos internacionales, particulares y entidades receptoras, así como también por la generación de eventos propios de recaudación.

El 60% del presupuesto responde a fondos aportados por las organizaciones beneficiarias(contribución simbólica).

Existen empresas, organismos internacionales y particulares que aportan regular y/o eventualmente dinero en efectivo para el funcionamiento de la Fundación o para la compra de alimentos que no se consiguen en donación.

Otras empresas o particulares colaboran mediante el aporte de servicios logísticos (transporte), asesoramiento jurídico-contable, etc.

También se generan grandes eventos de fundraising, como lo es la Cena Anual a Beneficio, donde el total de lo recaudado por la subasta de obras de arte donadas por destacados artistas se destina a la compra de leche en polvo.

Miembros de universidades, empresas y particulares, a través de acciones de voluntariado, aportan mano de obra en actividades específicas, entre las que se encuentran:

La práctica del Banco de Alimentos de Córdoba puede realizarse gracias al trabajo solidario y en red de un número significativo de asociados.

La práctica solidaria del Banco de Alimentos de Córdoba beneficia a más de 150 organizaciones de la sociedad civil (entidades receptoras). Algunas lo hacen de manera regular (mensual) y otras de manera ocasional (eventuales). Centros y grupos comunitarios, parroquias, guarderías, agrupaciones barriales, escuelas rurales, clubes, etc., son algunas de las instituciones que componen el universo de instituciones beneficiadas.

Cabe destacar que casi el 80% de estas instituciones son coordinadas por mujeres de 25 a 65 años, demostrando en ese segmento un claro protagonismo y liderazgo social.

Las organizaciones contribuyen a la sustentabilidad del Banco de Alimentos a través de una contribución económica simbólica de 1,30 y 3 pesos argentinos (a junio de 2014) por kilo de alimento como contraparte de las donaciones de productos que reciben.

Perfil Financiero

Socio 2009 2010 2011 2012 2013
Entidades receptoras 117.000 185.400 253.261 407.844 614.456
Cena Anual a Beneficio 259.791 293.370 348.335 315.810 392.225
Aportantes regulares (donantes en efectivo y acciones con tarjeta de crédito) 116.000 154.000 163.000 169.707 158.738
Aportantes eventuales (eventos de recaudación de fondos y donantes eventuales) 457.000 357.000 581.000 571.535 146.775
Presupuesto total 949.791 989.770 1.345.596 1.464.896 1.312.194

Datos expresados en pesos argentinos.

Proceso

Algunos de los principales problemas enfrentados al desarrollar esta iniciativa han sido:

Lecciones aprendidas

En un país económica y geográficamente rico como es Argentina, y Córdoba en particular, es posible y necesario ejecutar acciones, integradas en un modelo sustentable, que permita satisfacer las necesidades básicas de alimentos en grupos de la población que padecen hambre.

Es importante contar con una estructura y logística adecuadas, para articular al sector privado que genera excedentes de productos alimenticios con aquellas organizaciones sociales que brindan asistencia de alimentos a personas carenciadas. El Banco de Alimentos de Córdoba vincula en un modelo seguro y transparente, a más de 300 donantes con unas 150 organizaciones sociales beneficiando de manera directa a miles de niños, mujeres y ancianos.

Es necesario contar con un sistema que garantice la inocuidad alimentaria. El Banco de Alimentos cuenta con la certificación IRAM de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) (Norma 324:2010) con el alcance de recepción, clasificación, almacenamiento, fraccionamiento y entrega de alimentos. Tanto donantes como receptores tienen la tranquilidad de que los alimentos distribuidos son totalmente seguros para el consumo humano y no se encuentran alterados y/o contaminados.

Si bien el Banco de Alimentos gracias al trabajo en red, involucra y vincula a cientos de asociados, es necesario reforzar los programas de concientización tanto en la población en general como el sector privado en particular, de los efectos negativos que conlleva la falta de alimentos. Asimismo, del valor social y ambiental que éstos tienen al evitar que se desperdicien (reducir los niveles de pobreza y mitigar el impacto de fenómenos como el efecto invernadero y el calentamiento global).

Asimismo, es vital en estas tareas de concientización el acompañamiento que hagan las instituciones educativas de la comunidad y los medios masivos de comunicación en la difusión de la práctica y las consecuencias para las futuras generaciones.

Sostenibilidad

Financiera

Desde hace 12 años, el Banco de Alimentos es autosustentable, con un presupuesto cercano a 1.400.000 pesos argentinos, gracias a ingresos provenientes de sus entidades receptoras, aportes de donantes regulares y eventuales y la generación de eventos propios de recaudación.

Social y económico

El modelo de Bancos de Alimentos está destinado a beneficiar a sectores pobres de la comunidad local que padecen hambre: mujeres, hombres, ancianos y sobre todo niños de 0 a 12 años, que por su corta edad no podrían por ellos mismos satisfacer sus necesidades de comida.

Cultural

La práctica del Banco de Alimentos se caracteriza por el respeto y diversidad cultural y social, lo que significa una no discriminación por raza, género, credo, nacionalidad, edad, perfil económico o condiciones de salud. En la práctica diaria convergen organizaciones sociales de distintos sectores, aplicando en el sistema de incorporación y asistencia el principio de igualdad e inclusión.

Ambiental

Al recuperar alimentos que no pueden comercializarse por el sector privado, se reduce en gran medida el impacto ambiental que provoca su desecho. Las empresas, a través de sus programas de responsabilidad social y empleo de tecnologías de fabricación eficientes, consideran el valor social que tienen sus productos al ser donados, reduciendo así el gasto de agua, tierra, trabajo y capital que suponen estos desperdicios, mitigando situaciones como el calentamiento global.

Institucional

El Banco de Alimentos fomenta y propicia prácticas para que las organizaciones desarrollen recursos propios y sean capaces de autosustentarse sin depender exclusivamente de la ayuda social o subsidios. En el caso de las mujeres, se fortalece su rol como líder de la organización y jefa de familia, a través de capacitaciones y asesoramiento sobre el mejor uso y consumo de los alimentos. Esto ha generado una mejora en la autoestima y una valoración social del trabajo comunitario, así como también la generación de recursos en beneficio de la organización y de sus beneficiarios.

Transferibilidad

Más allá del beneficio directo que supone la asistencia a las organizaciones con productos alimenticios, es necesario señalar que el Banco de Alimentos funciona también de nexo entre las empresas y otras instituciones del medio que quieren colaborar directamente con la entidad, ya sea a través de asistencia técnica, provisión de recursos materiales, subvenciones, etc.

El Banco de Alimentos se vuelve un referente de y para las organizaciones. Según encuestas internas del Registro Único de las ONG (Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Provincia de Córdoba), la mayoría de las organizaciones inscriptas remiten al Banco de Alimentos como la única fuente de recursos que se mantiene en el tiempo. Asimismo, la Fundación es permanentemente consultada por medios de prensa, universidades, empresas y otras instituciones para solicitar datos de organizaciones que lleven adelante su práctica confiablemente.

Otro aspecto importante son las capacitaciones y asesoramiento que se hace a las entidades para que éstas puedan captar y maximizar sus recursos más allá de las situaciones del contexto.

El radio de cobertura del Banco de Alimentos comprende un vasto sector del llamado Gran Córdoba, brindando incluso asistencia a lugares en donde no llega, por ejemplo, la ayuda oficial.

Desde el punto de vista institucional, varias son las empresas que toman al Banco de Alimentos como destinataria confiable y transparente de sus programas de responsabilidad social empresarial (RSE) o que solicitan referidos (instituciones u otros bancos) a los cuales hacen llegar sus donaciones.

El espíritu del trabajo en red se ha visto potenciado con la visita y transmisión de conocimientos a otros bancos de alimentos en formación (Rosario, Río Cuarto, Jujuy, etc.), cerca de la operatoria y metodología de intervención social.

La capitalización de logros obtenidos y la experiencia en el proceso permite señalar los algunos puntos a la hora de replicar el modelo:

Resultados obtenidos

Los principales resultados obtenidos en el marco de esta iniciativa han sido:


Edición del 30-10-2016
Revisión: Alejandro Rodríguez Sebastián
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