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Camino Imaginado: un modelo de desarrollo social urbano mediante la reconstrucción de los espacios públicos en torno a las escuelas de los barrios marginales de Bogotá (Colombia)

Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 2012, y catalogada como BEST. (Best Practices Database)
País/Estado — Colombia
Región según Naciones Unidas — América Latina
Región ecológica — montañosa
Ámbito de la actuación — metropolitana
Agentes — gobierno local; agencia internacional; gobierno central.

Categorías — Equidad de género e inclusión social. Infancia y adolescencia. Participación ciudadana y riqueza cultural.


Contacto Principal

Instituto de Desarrollo urbano (IDU) de Bogotá — gobierno local
Javier Mauricio Duarte Acer [javier.duarte@idu.gov.co]
Calle 22 N. 6-27
Bogotá-01, Colombia.
Teléfono: +63 5713386660
Fax: +63 2 9813452

Web: http://www.idu.gov.co/web/guest/inicio


Socio

Banco Alemán KfW — agencia internacional
Michael Kleinekathoefer [kathoefer@yahoo.com]
Cra. 16 N. 52-56.
Bogotá-01, Colombia.
Teléfono: +63 573105604120

Colaboración financiera.


Socio

Secretaría de Educación de Bogotá — gobierno central
Armando Hernandez [ahernandezr@sedbogota.edu.co]
Avda. el Dorado N. 66-63.
Bogotá- 01, Colombia.
Teléfono: +63 573102284720

Colaboración técnica.


Socio

Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON) — gobierno central
Alexander Riaño
Cra. 27 A n. 63 B-07 
Bogotá-01, Colombia.
Teléfono +63 573208523983
Web: http://www.idipron.gov.co/
Colaboración técnica.

Resumen

Bogotá es una ciudad de 7,8 millones de habitantes de los que 2,5 viven bajo la linea de la pobreza y 990.000 están bajo la linea de la indigencia. Esta población encontró en la capital la solución a los problemas de violencia, desplazamiento forzado y falta de oportunidades. Se ha ido asentando en el cinturón marginal de la ciudad a lo largo de 40 años.

El programa Camino Imaginado comenzó en 2004 como una iniciativa de los arquitectos del Grupo de Espacios Públicos del Departamento de Desarrollo Urbano (IDU) de Bogotá. Con el desarrollo del sistema duode autobuses de tránsito rápidoBus Rapid Transit (BRT) en 1999, la ciudad ha comenzado a destacar en la infraestructura urbana, alcanzando en torno a un millón de m2 de espacios públicos, aunque la inversión en áreas marginales ha sido nula.

La simple idea de un estudiante se ha convertido en la primera piedra del proyecto: «Queremos ir a la escuela sin barro en los zapatos». De este modo se reflejaba una necesidad clara de las comunidades educativas de muchas escuelas de la ciudad, que en su esfuerzo por acceder a los lugares de estudio se encontraban con sectores en mal estado y abandonados, debido a estas mismas condiciones de marginalidad y también a la falta de interés de las autoridades locales.

Dadas las condiciones de pobreza y vulnerabilidad, fue necesario invertir en estas áreas altamente afectadas creando espacios habitables para la gestión de conflictos y comenzando así a hacer descender las tasas de violecia. . Para ello se tomó como punto de partida a la población estudiantil, es decir, la infancia, un impulso clave para la creación de una futura sociedad más inclusiva y pacífica.

El objetivo del proyecto consiste en mejorar las condiciones de un millón de habitantes cerca de la periferia realizando cambios en las políticas públicas desarrolladas hasta la fecha, utilizando un nuevo modelo de planificación social, y llevando a la construcción de espacios públicos autosustentables en pequeños sectores (hitos), consolidando e incorporando las áreas urbana marginales a la ciudad, fomentando la concienciación de la comunidad sobre su valor en la sociedad de Bogotá. Potenciar la participación y la interacción entre las entidades públicas y privadas se ha convertido en otro de los objetivos del programa.

Después de ocho años de trayectoria de Camino Imaginado, se han logrado recuperar en torno a 40.000 m 2 de espacios públicos, transformando y haciendo accesibles e inclusivas 90 escuelas públicas. Se ha llevado a cabo con mano de obra procedente de los sectores marginales y alrededor de 1.300 jóvenes recuperados de la calle se han convertido en el último elemento del pegamento social necesario para el desarrollo del proyecto, constituyendo un muy buen ejemplo de laboratorio social. Una de las características importantes del programa Camino Imaginado ha sido la rápida capacidad de respuesta en otras áreas, que ha dinamizado y facilitado su desarrollo, de modo que su alcance no ha llegado solo a la escuela, sino que se ha extendido a hospitales y parques de los sectores marginales de la ciudad.

Se han beneficiado del programa en torno a 400.000 personas, incluyendo estudiantes, profesores y comunidad en general del cinturón marginal de la ciudad, habiendo alcanzado hasta la fecha el 40% de la población a la que iba dirigido el programa.

En cada una de las etapas se consiguió trabajar con las entidades públicas como: la Secretaría de Educación de Bogotá a cargo de la construcción de las escuelas y objetivo de la intervención; y el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON), una organización cuya misión es promover la orientación y capacitación de niños y jóvenes que están en la calle y han caido en las bandas, el abuso de drogas y se encuentran en situación de alta vulnerabilidad. En 2010 se ha recibido también la participación del banco alemán KfW que a aportado apoyo técnico y financiero.

Fechas Clave

Descripción

Situación previa a la iniciativa

En los procesos de desarrollo de la ciudad, las áreas marginales han presentado siempre un gran déficit o deterioro del espacios público, especialmente en torno a las escuelas públicas, generando procesos de exclusión social, violencia, inseguridad y abandono por parte de las autoridades locales. Así es como durante más de 40 años la ciudad ha olvidó que la infancia constituye el futuro de las ciudades, y que garantizando una condiciones mínimas que le permitan acceder a sus lugares de estudios podría con toda seguridad comenzarse a mejorar su apropiación de la ciudad en la que viven.

Establecimiento de prioridades

Las prioridades establecidas en el desarrollo del programa han consistido en:

Formulación de objetivos y estrategias

El objetivo principal del Grupo de Espacio Público del IDU ha consistido en reducir los niveles de marginalidad en localidades como Ciudad Bolívar, San Cristóbal Urme, Kennedy, Suba y otros lugares del cinturón de pobreza, mediante la construcción de infraestructura considerando siempre que los hitos más importantes de movimiento e integración social son las escuelas.

En 2004, la ciudad estaba desarrollándose y transformándose junto con la inversión en la infraestructura del sistema de Autobuses de Tránsito Rápido [Bus Rapid Transit] (BRT). Sin embargo, en las áreas suburbanas se estaban desarrollando un menor número de intervenciones por parte de las entidades de gobierno local, sin coordinación entre ellas. El programa pretende unificar esfuerzos y trabajar de forma interadministrativa.

Uno de los objetivos más importantes para una sociedad es ser capaz de proporcionar a la infancia una educación apropiada y de calidad, pero en el marco existente no sería posible si el acceso a las instituciones educativas no cuenta con ámbitos adecuados que permitan la integración de estudiantes, padres, profesores y comunidad, en un marco físico conformado por áreas accesibles, seguras funcionales y diseñadas de acuerdo a los condicionantes de la zona de intervención.

El Grupo debatió sobre esta situación y comprendió que la solución debía ser simple pero efectiva y de acuerdo con las expectativas de la comunidad. El trabajo realizado se ha focalizado en dos áreas: por un lado, en el diseño de espacios públicos típicos por parte de IDU (sin externalizar), con mano de obra local y jóvenes reinsertados en la sociedad, y por otro lado, en las escuelas construidas por la Secretaría de Educación de Bogotá. Otro objetivo ha consistido en la integración de jóvenes resocializados del IDIPRON, que tras haber superado problemas de extrema pobreza y drogadicción, han colaborado como mano de obra en el proyecto.

Movilización de recursos

Entre 1999 y 2004 se han invertido en Bogotá en torno a 60 millones de dólares estadounidenses en la construcción de infraestructuras educativas a través de la Secretaría de Educación de Bogotá. Sin embargo, estas infraestructuras no cuentan con aceras o caminos. El IDU tomó la decisión de comenzar un proyecto en el entorno físico de estas escuelas públicas con el objetivo de asegurar su accesibilidad por parte de la población estudiantil.

En el año 2004 arranca el proyecto Camino Imaginado con una inversión de 18.000 dólares estadounidenses para la construcción de 45 m2 de aceras, realizada a petición de la comunidad en una escuela de la localidad de Kennedy. El Grupo de Espacios Públicos del IDU proporciona el conocimiento técnico, la inversión financiera y la construcción de un modelo de programa administrativo.

Las buenas prácticas en la implicación de los sectores marginados en la sociedad, y especialmente en la comunidad estudiantil han sido vitales para el proyecto. Este es el objeto de la intervención. Adicionalmente, el IDU tiene contratos administrativos con el IDIPRON, que proporciona la manos de obra necesaria para el desarrollo del proyecto. En la actualidad, tras ocho años de experiencia, el programa cuenta con 90 escuelas que participan en la recuperación de alrededor de 40.000 m2 de espacios públicos, zonas verdes y 12.000 m2 de carreteras de acceso en las localizaciones menos favorecidas, con una inversión del gobierno de 2,8 millones de dólares estadounidenses.

El Camino Imaginado continúa realizando las intervenciones necesarias. Para ello cuenta con la participación de la Cooperación Alemana a través del banco KfW y su programa de cooperación "Programa de Coexistencia con el Sur", que aporta la cantidad de un millón de dólares estadounidenses. El gobierno local aporta a cambio una contribución de dos millones de dólares para asegurar la existencia de recursos efectivos en 80 nuevas escuelas durante el periodo 2010-2012.

Los recursos humanos han contribuido en dos ámbitos. En primer lugar, la mano de obra necesaria para la realización de los trabajos ha generado más de 1.300 empleos directos entre esos mismos jóvenes reinsertados procedentes de sectores marginales, que habiendo caído en la drogadicción y el crimen, han superado esa etapa de su vida y proporcionan un servicio a la comunidad. En segundo lugar, han propiciado la apropiación del proyecto por parte de la comunidad aportando sus preocupaciones y necesidades al desarrollo del proyecto.

Proceso

Los problemas de marginalidad presentes en Bogotá se concentran en un cinturón montañoso periférico habitado por 2,5 millones de personas, el 35%de las cuales son niños en edad escolar (870.000). Se trasladan a la ciudad debido a problemas de violencia o desplazamientos forzados, y presentan problemas como falta de oportunidades y pérdida de confianza en las entidades gubernamentales. Esta situación llevó al IDU a comenzar un proceso de incorporación de esas áreas deprimidas en el desarrollo urbano de la ciudad, que en 2004 tenía una tasa muy acelerada debido al desarrollo del sistema BRT, pero que había olvidado en este desarrollo las áreas circundantes.

Como entidad principal en la construcción de infraestructura en la ciudad, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) tomó la decisión de comenzar esta experiencia con un proyecto piloto de 45m2 de senderos y 840 m2 de calles en un distrito escolar para medir el impacto en la comunidad, dado que las escuelas son elementos aglutinantes de la vida social en estas áreas marginales.

Se realiza un inventario y una diagnosis de los espacios públicos vinculados a las escuelas construidas por la Secretaría de Educación de Bogotá, especialmente en el cinturón periférico de la ciudad. Se analizan las necesidades de acuerdo a una matriz matemática establecida que incluye factores relevantes: las necesidades de las comunidades, el número de estudiantes del ámbito escolar, los problemas sociales y otros factores de carácter social como abandono escolar, bandas, abuso de sustancias, diversidad cultural y vida en común en las áreas públicas.

El Grupo de Espacio Público del IDU realizó visitas de campo para validar la información y priorizar las intervenciones de acuerdo al análisis.

La entidad asigna técnicos y recursos económicos para el programa. El Grupo de Espacios Públicos desarrolla los diseños arquitectónicos a nivel técnico, y se realizan acuerdos interadministrativos con el IDIPRON para incorporar a jóvenes trabajadores en las áreas marginales como parte de su proceso de resocialización. En términos económicos, Camino Imaginado es un proyecto en fase de crecimiento logarítmico, de modo que la inversión económica ha dependido de la interacción entre las instituciones y las necesidades de la comunidad. En 2004 se propuso intervenir sobre la población estudiantil de 6 escuelas con una cantidad de 120.000 dólares estadounidenses, y para el periodo 2008-2009 se han destinado 1.200.000 dólares para otras 26.

Los cambios en el gobierno local y en las políticas públicas han afectado a la evolución del programa, viéndose disminuida la inversión de forma notable. Estas son las mismas razones por las que la unión técnica y administrativa entre las entidades ha perdido cohesión.

Pese a estas debilidades, el programa Camino Imaginado ha permanecido y ha continuado su desarrollo debido a su fortalecida gestión técnica y financiera y a su consolidación como modelo de desarrollo social a nivel nacional e internacional, creando nuevos espacios públicos de coexistencia e integración y derrotando a la informalidad y marginalidad.

Resultados obtenidos

El IDU, como gestor del programa y como constructor, no se preocupa tan sólo de la rehabilitación del espacio público, sino que desarrolla alternativas con las comunidades de los sectores afectados para asegurar la sostenibilidad del proyecto a lo largo del tiempo. Para ello se organizan charlas sobre limpieza, plantación de árboles y mantenimiento regular (dos veces al año) que se llevan a cabo en todas las intervenciones desde 2004.

De esta manera, el IDU ha logrado una simbiosis total, asegurando unos costes de mantenimiento muy bajos en relación con los costes de construcción, y mejorando así la economía de escala. Para el año 2011 se ha realizado el mantenimiento de en torno a 20.000 m2 (50%del dotal de los espacios públicos en los que se ha intervenido) con un presupuesto de 268.000 dólares, un valor cercano a los 13 dólares/m2. Esto supone que se requiere una inversión menor y se asegura la sostenibilidad del proyecto a 20 años, teniendo en cuenta los planos de usos del suelo de Bogotá.

Se ha logrado la continuidad de los acuerdos interadministrativos con el IDIPRON, asegurando que los jóvenes en proceso de resocialización continuan su incorporación al trabajo y la vida de la comunidad, aumentando la calidad de vida de ellos mismos y de sus familias.

La transformación urbana de las áreas del cinturón periférico de la ciudad ha motivado a agencias internacionales como el banco alemán KfW a destinar recursos al proyecto.

Lecciones aprendidas

El programa Camino Imaginado del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) de Bogotá ha demostrado el éxito que pueden alcanzar los grandes proyectos que nacen de pequeñas iniciativas. Está en manos de las entidades gubernamentales el impulsarlos.

Lo más importante de esta experiencia ha sido el descubrimiento de miles de sonrisas en los niños de Bogotá, especialmente en los estudiantes. Ellos son las mujeres y los hombres del futuro y merecen una ciudad mejor, conviertiéndose en parte fundamental del proyecto, algo que debe mantenerse.

El trabajo duro y el entusiasmo entre las entidades generó nuevos procesos técnicos y administrativos que han resultado en un aumento del bienestar de las comunidades vulnerables en las que se ha intervenido. Así, los costes del diseño urbano se han visto reducidos al ser realizado por el Grupo de Espacios Públicos del IDU, reduciendo también los costes de mano de obra y proprocionando una oportunidad a los jóvenes de IDIPRON para recuperar su papel en la sociedad.

Los costes de construcción se reducen si el trabajo se lleva a cabo directamente por parte de las instituciones en lugar de realizar concesiones a empresas privadas. Al mismo tiempo, las tasas administrativas y los impuestos también son menores.

Por otro lado, los documentos y manuales de construcción del IDU se han desarrollado utilizando nuevas tecnologías y materiales.

La implicación de las comunidades en los proyectos aumenta su capacidad para participar en las intervenciones prioritarias, contribuyendo al desarrollo y el mantenimiento de las instalaciones y proporcionando seguridad y apropiación de los proyectos.

El proyecto ha supuesto un gran reto a nivel social construyendo zonas peatonales accesibles en torno a las instituciones educativas de los distritos. Estudiantes, padres, facultades y las comunidades en general han comenzado un proceso de transformación y apropiación de su entorno, enriqueciendo así su cultura, su respeto por las otras personas y su medio ambiente. Igualmente, el Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá ha constatado que los acuerdos interadministrativos con el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON), además de funcionar como sistema de contratación, colaboran alos objetivos del programa mediante la creación de empleo.

Los problemas comunes de pobreza y marginalidad en Latinoamérica pueden cambiar a partir de ideas sencillas con la participación de las comunidades y del gobierno.

Transferibilidad

El proyecto Camino Imaginado se considera un caso de éxito en el aspecto administrativo y un maravilloso ejemplo de laboratorio social en la ciudad de Bogotá, considerando que su filosofía tiene como objetivo reducir la marginalidad a través de mejoras en la infraestructura (calles, caminos y zonas verdes) y centrándose en la incorporación de la infancia, y especialmente la población estudiante, al desarrollo de la ciudad.

Camino Imaginado ha sido nominado para el Premio Nacional de Alta Gerencia a las Buenas Prácticas del Gobierno de la República de Colombia en 2009.

Se dan dos factores importantes que combinan la prevención y la solución: construir ciudad para prevenir la desintegración social, comenzando con la infancia y actuando al mismo tiempo mediante la formación activa y el trabajo de jóvenes. De este modo se resuelven problemas sociales de gran complejidad y estos jóvenes se reintegran en la vida civil y en el trabajo intensivo y vinculándose con la sociedad.

Las condiciones geográficas del cinturón marginal de Bogotá, similar a otras ciudades latinoamericanas, han convertido el programa Camino Imaginado en una referencia para el desarrollo de procesos de inclusión y la construcción de infraestructuras en otros lugares. La ciudad de La Paz, en Bolivia, constituye un ejemplo de transferencia y el Grupo de Espacios Públicos del IDU ha acompañado las acciones realizadas en ella. Personalidades de las ciudades de Guadalajara y Queretaro, en México, consideran el modelo de Camino Imaginado como una posible solución a los altos índices de violencia y desplazamientos forzados, por lo que han visitado el IDU para obtener información y asesoramiento.

En el momento en el que se envió esta práctica, miembros del Grupo de Espacios Públicos del IDU están preparando el proyecto para el envío de documentación del programa Camino Imaginado al Octavo Congreso Internacional de Urbanismo de la ciudad de México D.F., con el objetivo de analizar los problemas de violencia y exclusión presentados.

Delegaciones del banco alemán KfW, socio estratégico del programa, tienen una presencia constante en la ciudad para mejorar los procesos de valoración y proporcionar mejores soluciones juntos.

Legislación y políticas relacionadas

El programa Camino Imaginado ha estado siempre vinculado a los planes de desarrollo de Bogotá durante el mandato de las diferentes administraciones.

El plan de desarrollo 2004-2007, llamado Bogotá Sin Indiferencia, consiste en un plan transversal que trabaja la participación, la reconciliación, la erradicación de la pobreza y el cuidado de jóvenes, mujeres y chicos y chicas. Camino Imaginado se mueve a lo largo de unos ejes transversales del plan.

En el Eje Social coincide con los programas Más y mejor educación para todos; Cero tolerancia con el maltrato infantil y la explotación laboral de niños y niñas; Escuela ciudad y ciudad escuela y Cultura para la inclusión social.

En el Eje de Reconciliación estaría relacionado con los programas: Gestión pacífica de los conflictos; Derechos Humanos; Atención a la población desplazada y Atención integral de violencia, delincuencia y orden público.

En el Eje Urbano Regional, se vinculó a los programas: Hábitat desde los barrios; Red de centralidades distritales; Sostenibilidad urbano distrital; Región integrada para el desarrollo y Bogotá productiva.

En el periodo 2008-2011 se desarrolló el plan de desarrollo Bogotá Positiva, cuyos objetivos también encajan a la perfección con la filosofía de Camino Imaginado.

Ciudad de derechos: educación,justicia, bienestar e inclusión social, con énfasis en las personas más vulnerables y en las minorías.

Derecho a la ciudad: sólo es posible si tenemos un entorno seguro. Para ello se desarrollarán todas las acciones necesarias para promover e instaurar en la ciudad una cultura de solidaridad, reconciliación y no violencia.

Ciudad global: avanzar en la reducción de la pobreza y en la disminución de la desigualdad social.

Participación: el propósito fundamental de este objetivo es el de involucrar a la ciudadanía en el proceso de toma de decisiones del gobierno y fortalecer el capital social.

Ahora comienza una nueva etapa enmarcada en el plan de desarrollo 2012-2015, llamado Bogotá Humana, que coincide con la filosofía del programa Camino Imaginado.


Edición del 29-10-2012
Traducción del inglés: Equipo de traducción y edición
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