Ciudades para un Futuro más Sostenible
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Buenas Prácticas > Latinoamericanas > Concurso Internacional 2008 > http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu08/bp2232.html   
Cultivar plantas, cultivar la paz (Río de Janeiro, Brasil)

Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 2008, y catalogada como BEST. (Best Practices Database)
País/Estado — Brasil
Región según Naciones Unidas — América Latina
Región ecológica — tropical y subtropical
Ámbito de la actuación — ciudad
Agentes — organización no gubernamental (ONG)

Categorías — Erradicación de la pobreza: generación de ingresos. Servicios sociales: salud y bienestar; grupos vulnerables (incluyendo a las mujeres). Modelos de producción y consumo: reciclaje y reutilización de residuos.


Contacto Principal

Programa Eco-Ciudadano — organización no gubernamental (ONG)
Marielza Cunha Horta
Rua Telio Barreto, 28 Locales 9 y 10 
Macaé. 
Código Postal: 27910-060 
Brazil 

Teléfono: (+55-22) 2762-0988 (55 22) 88052164 
Fax: (+55-22) 2762-0988 

E-mail: marielzahorta@uol.com.br y ecocidadao@yahoo.com.br


Socio

Instituto de Promoción de Estudios Sociales (IPES), Ciudades Cultivando para el Futuro — agencia internacional
Gunther Merzthal
Calle Audiencia 194 
San Isidro, Lima 27. 
Peru 
(+511) 440-6099 
E-mail: gunther@ipes.org.pe
Colaboración financiera.
Colaboración técnica.


Socio

Centro de Recursos en Agricultura Urbana y Seguridad Alimentaria (RUAF) — fundación
Gunther Merzthal
Calle Audiencia 194 
San Isidro, Lima 27. 
Peru 
(+511) 440-6099 
E-mail: gunther@ipes.org.p
Colaboración financiera.
Colaboración técnica.


Socio

Centro Internacional de Investigación por el Desarrollo — agencia internacional
Gunther Merzthal
Calle Audiencia 194 
San Isidro, Lima 27. 
Peru 
(+511) 440-6099 
E-mail: gunther@ipes.org.p
Colaboración financiera.
Colaboración técnica.


Socio

Secretaría Municipal de Agricultura de Carapebus — gobierno local
Roney Leal
Av. Getúlio Vargas 15 
Carapebus, Rio de Janeiro. 
Brasil 
Código Postal: 27998-000 
(+55 22) 9994-0508 

Colaboración técnica.


Socio

Purac Sinteses — sector privado
Claudia Lemos
Av. Rui Barbosa 521 
Campos dos Goytacazes. 
Rio de Janeiro, Brazil. 
Código Postal: 28130-000 
(+55 22) 2737-7211 

(+511) 440-6099 
E-mail: c.lemos@purac.com
Colaboración financiera.


Socio

InterTV Network — medios de comunicación
Paula Figueiredo
Rua dos Badejos 286 
Balneário dos Vinhadeiros, São Pedro da Aldeia. 
Rio de Janeiro, Brasil. 
Código Postal: 28940-000 
(+55 22) 2621-5500 

(+511) 440-6099 


Resumen

Cultivar plantas, cultivar la paz, desarrollado por el Programa Eco-Ciudadano, trata de poner de nuevo en marcha las prácticas de agricultura urbana que solían ser habituales en la región desde la creación de la ciudad. La producción agrícola en Macaé fue muy significativa, diversa y autosuficiente.

El proyecto se enfoca hacia la agricultura urbana desde las acciones educativas, que incluyen la plantación de frutales y huertos en los jardines de las escuelas, barrios, patios traseros de las casas, jardines, espacios públicos que no se utilizan y zonas degradadas, especialmente en vecindarios con alto riesgo de vulnerabilidad social, delincuencia o violencia. La iniciativa hace a estos lugares más seguros y productivos donde la gente puede vivir en armonía.

El proyecto promueve la agricultura urbana y agro-ecológica mediante sistemas de producción de bajo coste. Este programa busca difundir el conocimiento acerca de la alimentación orgánica y natural, la seguridad alimentaria y la nutrición, la gestión de los residuos sólidos y líquidos, la preservación del medio ambiente, la difusión de la cultura y de unos valores pacíficos, facilitar la convivencia en el barrio y con otros barrios, el acceso al agua a pesar de los graves problemas de abastecimiento a los que se enfrenta la comunidad, mejorar la salud mediante una nutrición saludable y equilibrada y aumentar los ingresos de los participantes mediante la comercialización del superávit de producción orgánica.

El proyecto tiene como objeto contribuir en el futuro al desarrollo local, consiguiendo una mejora continua de la calidad social y ambiental.

Fechas Clave

Descripción

Situación previa a la iniciativa

En Macaé muchas familias solían criar animales y sembrar en sus patios traseros diferentes tipos de plantas (frutas, hortalizas, plantas medicinales, ornamentales y aromáticas, entre otras). Esto generaba gran número y variedad de productos naturales. Con el paso de los años, la ciudad perdió su vocación agrícola y se vio obligada a importar alimentos para el consumo, lo que generó un impacto negativo en el medio ambiente y en la vida de los ciudadanos.

Establecimiento de prioridades

Cuando comenzó el programa Cultivar plantas, cultivar la paz, el equipo del Programa Eco-Ciudadano estableció algunas prioridades de cara a alcanzar los objetivos del proyecto. Algunas actividades eran importantes para el éxito del proyecto: talleres temáticos sobre cómo mantener adecuadamente la fruta y los huertos adecuadamente, sobre seguridad alimentaria y nutricional, sobre el tratamiento de los residuos sólidos y sobre la gestión del agua. Estos talleres reunieron a muchas personas de los barrios suburbanos de la ciudad.

Después de las sesiones de formación, aquellos participantes que aplicaron las prácticas de producción ecológica en sus comunidades, mejoraron su salud, especialmente en el caso de ancianos y jóvenes. Además las mujeres se organizaron para comercializar el superávit de la producción.

Formulación de objetivos y estrategias

Los objetivos principales eran mejorar la calidad de vida de las zonas urbanas más pobres, proporcionando a sus habitantes medios para mejorar su salud mediante una alimentación adecuada. Para lograr esto se comenzó movilizando a las comunidades seleccionadas, organizando reuniones y plantando frutas y hortalizas en los espacios públicos. Por otra parte se puso en marcha un taller de formación sobre seguridad alimentaria, consumo saludable de alimentos, manipulación e higiene y producción agro-ecológica de bajo coste.

Con el fin de proporcionar una mejor calidad de vida, los participantes aceptaron comercializar en los mercados de la ciudad los excedentes de producción de frutas y verduras procedentes de jardines públicos, espacios degradados y patios traseros.

Movilización de recursos

Recursos financieros

Debido a los antecedentes del Programa Eco-Ciudadano fue posible conseguir recursos financieros de los gobiernos locales, el sector privado, la cooperación internacional y diversas fundaciones. Las actuaciones desarrolladas durante los 10 años anteriores fueron suficientes para convencer a los socios donantes para invertir en esta iniciativa.

Recursos técnicos

Para proporcionar información fiable a los participantes, se contrató a una serie de profesionales con el fin de que estuvieran a cargo de cada jardín público. Esta persona gestionaba y distribuía la información sobre agricultura urbana entre la población más desfavorecida de la ciudad, que por lo general no tenía conocimientos sobre jardinería o agricultura.

Recursos humanos

Para movilizar a la gente de cara al éxito de esta iniciativa, se organizaron reuniones con los dirigentes locales y los gestores públicos. Esto promovió la participación de la comunidad mediante el intercambio de propuestas, objetivos e ideas sobre los planes de acción y otras cuestiones básicas. Los participantes y los coordinadores fueron seleccionados por el Coordinador General y aprobados por la comunidad.

Agentes principales

La actuación de los participantes es la clave para que el proceso llegue a buen fin. Sin ellos, esta iniciativa no sería viable. Por otro lado y al mismo nivel, son necesario los coordinadores y asociados de diferentes sectores de la sociedad, como el ayuntamiento de Macaé, RUAF, IPES, IDRC, Purac Sinteses, el municipio de Carapebus, InterTV y la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Campos.

Proceso

Antes del comienzo de esta iniciativa, Macaé era la segunda ciudad más violenta del estado de Río de Janeiro y la quinta de todo Brasil si se consideran los asesinatos y la delincuencia entre los jóvenes de 15 a 24 años.

Esta situación convertía los espacios públicos, como jardines y plazas, en zonas inseguras. Cultivar plantas, cultivar la paz convirtió estos espacios inútiles en las áreas productivas y verdes que hoy son. Promovió un cambio en las personas al ayudarles a convertirse en productores de frutas y verduras, mejorar así su salud y las relaciones entre ellos y dotarles de conocimientos sobre un tema que se ha convertido recientemente en un motivo de crisis mundial: la subida de los precios de los alimentos.

La iniciativa comenzó aplicándose en espacios inútiles y las personas, especialmente las mujeres de todas las edades, se interesaron realmente por ella. Las escuelas públicas situadas en las zonas suburbanas pidieron al Programa Eco-Ciudadano que aplicara la iniciativa en el interior de los recintos de las escuelas. Este fue un acontecimiento positivo, porque el presupuesto para la nutrición de los estudiantes se redujo a la mitad. Tanto los estudiantes como los profesores y las personas encargadas de cocinar comenzaron a plantar frutas, verduras y plantas medicinales. Más adelante, esta actividad supuso una mejora en las relaciones entre estos grupos.

Todo el mundo ha empezado a aprender acerca de la agricultura urbana y sus beneficios y ventajas. Han empezado a celebrarse talleres y reuniones periódicas donde los expertos (más conocidos como oficineiros) y los coordinadores de los huertos han comenzado a tratar cuestiones técnicas además del funcionamiento de la reutilización del agua, los tratamientos de residuos sólidos, la cultura de la paz y los valores humanos positivos, entre otros temas. Después de varias reuniones, los participantes han conseguido generar sus propios ingresos, mediante la compraventa de alimentos.

Tras dos años de trabajo ha habido una reducción considerable de la delincuencia y la violencia en los barrios donde el proyecto se ha desarrollado. Las mujeres y los ancianos denotan una mejora en su autoestima (especialmente en el caso de ellas). Además de esto, la salud y las condiciones económicas de las familias han mejorado considerablemente.

Durante este período también hubo que enfrentarse a obstáculos. Algunos profesionales no cumplieron con las expectativas, ya que no asumieron su responsabilidad para con los participantes. Los indicios de absentismo o falta de interés después de cierto período se convierten en un reto para el proyecto. La solución consistió en buscar a otros profesionales comprometidos con la iniciativa. Otro obstáculo fue la falta de lugares aptos para el cultivo. Las autoridades locales tuvieron una reacción negativa cuando se enteraron de que los espacios públicos podrían convertirse en jardines de frutas y verduras.

Los participantes intercambiaron información, semillas y plantas. Hubo una transformación en el comportamiento de la comunidad para con el medio ambiente, basado en principios democráticos y solidarios y en un proceso continuo de aprendizaje . El aumento de las capacidades de los participantes se produjo a distintos niveles y esto produjo cambios importantes en las relaciones sociales y ambientales.

Resultados obtenidos

Esta iniciativa mejoró la calidad de vida de las personas más desfavorecidas del entorno urbano, vecinos de cinco barrios de las afueras de Macaé. Una alimentación adecuada ayuda a las personas a mejorar su salud, especialmente en el caso de los niños y los ancianos. Además de las frutas y las hortalizas, las plantas medicinales son una vía de prevención de enfermedades, siendo ésta una lección aportada por las personas mayores.

Junto a la información sobre el uso de plantas medicinales, Cultivar plantas, cultivar la paz difunde los principios ecológicos entre los participantes, seguir unos principios relacionados con el bajo coste en la producción agrícola urbana ha supuesto una mayor participación comunitaria. Cuando los jardines públicos, los espacios degradados y los patios traseros comenzaron a ofrecer resultados (alimentos para el consumo), las relaciones sociales en los barrios mejoraron y la conversión de los espacios que anteriormente albergaban delincuencia y violencia en otros más seguros para las relaciones cotidianas fue un éxito para los ciudadanos.

Los jardines de las comunidades y los huertos escolares se están expandiendo, los vecinos están cultivando plantas medicinales y hortalizas en casas, escuelas y empresas. Se ha desarrollado una mayor participación pública en el embellecimiento y limpieza de la ciudad.

Hubo una mejora considerable en las condiciones de salud, la seguridad alimentaria, la calidad del agua y la gestión de los residuos sólidos. Los talleres fueron la clave que determinó estos resultados. La gente comenzó a intercambiar experiencias alimentos y verduras plantadas por ellos mismos. Pasado un tiempo, se construyeron doce sistemas de captación y almacenamiento de agua en los jardines públicos a fin de mantener la producción de alimentos.

Más allá de la alimentación sana que comenzó a mejorar la calidad de vida, los participantes se unieron en grupos para comercializar los excedentes de alimentos y plantas medicinales. Estos productos se vendían en los mercados callejeros y en pequeñas tiendas de alimentación.

Sostenibilidad

El Programa Eco-Ciudadano considera importante la mejora económica, social y ambiental que ha supuesto el proyecto. Los recursos financieros no proceden de ningún prestamos, sino de donaciones, y son utilizados para cubrir los gastos en materiales agrícolas, asesoramiento a cargo de expertos, transporte, materiales didácticos y de oficina para los talleres y reuniones, aperitivos para las reuniones, y la edición de recetarios de fitoterapia y alimentación natural.

Los participantes son responsables del mantenimiento de los huertos de cada barrio. Las mujeres venden los excedentes de producción y el dinero que ganan se reinvierte en el huerto con el fin de aumentar la productividad. Otros participantes dividen la producción para el consumo familiar y las escuelas la utilizan en el almuerzo diario de los estudiantes. Hay 300 personas directamente implicadas en la iniciativa.

Los espacios degradados e inútiles se convirtieron en productivos, verdes y seguros. Los huertos están situados en zonas violentas y de riesgo. A partir del momento en que se cuenta, para participar en la iniciativa, con jóvenes, personas mayores, mujeres y personas con enfermedades mentales se genera una alternativa para la inclusión social y la valorización de los ciudadanos. Los huertos se han convertido en lugares que combinan de aprendizaje y vida.

La iniciativa ofrece la oportunidad de producir los propios alimentos, incrementar la solidaridad económica, promover la agricultura familiar y la compraventa de los alimentos producidos. Antes de la iniciativa, las escuelas, los espacios públicos y los barrios estaban sucios. No se tenía en cuenta el medio ambiente, la calidad del agua, el tratamiento de residuos sólidos y la biodiversidad.

Antes de la puesta en marcha del proyecto existía una falta de información generalizada sobre la higiene personal, el tratamiento de los alimentos y los malos hábitos alimentarios. Desde el comienzo del programa se ha mejorado la limpieza, se cuidan los recursos naturales, se utilizan técnicas agrícolas ecológicas y la plantación de semillas adecuadas en los lugares apropiados ha mejorado el entorno en que viven estas personas, previene enfermedades y aumenta la seguridad nutricional y sus patrones de alimentación.

Cultivar plantas, cultivar la paz promueve cambios en el comportamientos de la gente a nivel social y ambiental. Los grupos que participan construyen y sistematizan unos conocimientos que tienen un efecto sobre la realidad, lo que demuestra una mayor capacidad, por parte de los participantes, de asumir acciones colectivas y desarrollar el sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Lecciones aprendidas

Desde el inicio del proyecto, se ha adquirido experiencia y conocimientos, pero hay muchas otras cosas que se han aprendido durante este período. Por ejemplo, los talleres son fundamentales para mejorar y generar capacidades entre los participantes. Estas actividades deben desarrollarse en periodos quincenales o inferiores con el fin de evaluar y supervisar los trabajos en curso de cada grupo, los temas abordados en los cuestionarios, las actividades desarrolladas y superar los obstáculos, aprovechar las potencialidades, escuchar las propuestas y demandas y buscar soluciones a los posibles problemas que surjan.

Otra lección aprendida es que las decisiones finales, sean correctas o equivocadas, las debe tomar la comunidad. Los coordinadores y trabajadores deben mostrar las alternativas, pero no decidir por ellos. Es importante que sea así porque la toma de decisiones colectivas fortalece el sentido democrático, el diálogo y la unidad. Estos tres temas son la clave para encontrar soluciones comunes.

Antes de la ejecución del proyecto no se esperaba que la producción de hortalizas, frutas y plantas medicinales superara una cantidad determinada, pero una gran cantidad de personas empezaron a sembrar y hubo más escuelas que se acercaron al Programa Eco-Ciudadano para solicitar información y mostraron interés por poner en práctica esta actividad en sus centros. Ahora, existe una gran demanda por el programa en otros barrios y escuelas, e incluso en un municipio de la región.

No se esperaba que la comercialización pudiera comenzar tan temprano. Además de esto, la falta de acceso al agua fue una situación inesperada, ya que resultó que había lugares que no tenían agua para actividades agrícolas. Llegados a este punto hubo que empezar a establecer asociaciones para hacer frente a este obstáculo. Ahora, la situación se ha normalizado y cuando hay peticiones de escuelas públicas o individuales, se pregunta si se dispone de agua se riego, y si se está preparado para comercializar los excedentes de producción.


Edición del 24-11-2006
Traducción del inglés: Natalia Pérez
Revisión: Carlos Jiménez Romera
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