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La Oficina del Historiador de la Ciudad y el Desarrollo Integral del Centro Histórico de La Habana Vieja (Cuba) — ACTUALIZACIÓN

Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 2008, y catalogada como GOOD. (Best Practices Database)
Nota del editor: Esta práctica es una actualización de Desarrollo Integral del Centro Histórico de La Habana Vieja (Cuba), buena práctica GOOD de 2006. El texto resaltado en negrilla corresponde al añadido en la práctica actualizada.
País/Estado — Cuba
Región según Naciones Unidas — América Latina
Región ecológica — isleña
Ámbito de la actuación — ciudad
Agentes — gobierno local; gobierno central

Categorías — Desarrollo económico: creación de empresas (sectores formal e informal). Vivienda: vivienda asequible. Infancia y adolescencia: de 0 a 9 años.


Contacto Principal

Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHC) — gobierno local
Patricia Rodríguez
Empedrado nº 151, esquina a Mercaderes,
Plaza de la Catedral,
La Habana Vieja
Ciudad de La Habana
Cuba

Tel: (537)860 4311
Fax: (537)866 8075
E-mail: direccion@planmaestro.ohc.cu
Web: http://www.ohch.cu


Socio

Estado Cubano — gobierno central

Web: http://www.cubagob.cu
Colaboración financiera.

Resumen

En 1938 se fundó la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana con el objetivo de proteger el patrimonio cultural e histórico heredado del pasado. El 1959, con los cambios revolucionarios que tuvieron lugar en la isla, el Estado reorganizó por completo el trabajo que ésta había llevado a cabo.

Como en 1978 el Centro Histórico de La Habana Vieja se declaró monumento nacional (en 1982 la UNESCO lo declararía Patrimonio de la Humanidad junto con el sistema de fortificaciones de la ciudad), en los años ochenta comenzó la rehabilitación de éste, rehabilitándose aproximadamente 60 edificios.

En 1993 el Consejo de Estado aprobó el Decreto Ley número 143, declarando el centro histórico «área de conservación de máxima prioridad». Allí vivían 67.000 personas en una superficie de 214 ha. A partir de este momento a la Oficina del Historiador se le concedieron poderes legales para desarrollar planes de rehabilitación integral siguiendo patrones de autofinanciación.

Los modelos de administración aplican los más modernos mecanismos para las condiciones específicas de Cuba, considerando las características de la economía moderna y siguiendo los principios de un desarrollo cultural y social sostenible en el que participe la comunidad. El desarrollo humano es el centro de atención de estos planes. Desde esta perspectiva y de acuerdo con el fortalecimiento gradual de la economía, se fomenta la creación de nuevo empleo, la mejora de las condiciones de vida y todo lo que facilite el camino a la recuperación, colaborando y multiplicando los efectos de la inversión. En consecuencia, el número de áreas recuperadas se incrementa y la cantidad de recursos disponibles para el desarrollo también. La descentralización económica facilitó la disposición de fondos para la reinversión de recursos, lo que a su vez facilitó una situación de liquidez económica. Esto ha contribuido a la obtención de recursos tangibles a corto plazo, lo que se refleja en unas evidentes mejoras sociales y una renovación de la ciudad, lo que atrajo interés externo a la oficina. Esto atraería más inversiones e intereses. Entre 1993 y 2006 fue posible restaurar más de 454 edificios.

Fechas Clave

Descripción

Situación previa a la iniciativa

El Centro Histórico de La Habana tenía serias muestras de decadencia en su patrimonio por un proceso de deterioro asociado al crecimiento de la ciudad, el proceso de ruina y la consecuente pérdida de edificios, así como los devastadores efectos de los huracanes tropicales. Con la llegada del siglo XX se convirtió en un área caracterizada por una alta densidad de población con bajos ingresos.

Establecimiento de prioridades

Las prioridades se concentraban en asuntos específicos que se habían identificado por sus condiciones críticas. Entre estos se encontraban el tema de la vivienda, la carencia y el deterioro de la accesibilidad existente y los equipamientos sanitarios, educativos y aquellos relacionados con la comunidad en ciertas áreas del territorio. Del mismo modo, había deficiencias en la infraestructura necesaria para la tercera edad, los discapacitados y otros grupos vulnerables. Tampoco había suficientes equipamientos deportivos y los medios para el cuidado ambiental también eran escasos. Además había una sobrecarga en las deterioradas redes e infraestructuras tecnológicas, que eran insuficientes como para plantearse el buen funcionamiento local.

Estas prioridades se identificaron sobre la base de la planificación estratégica comunitaria. Se utilizaron mapas de riesgos y recursos territoriales, pero también métodos participativos implicando a todos aquellos comprometidos con la solución de los problemas. Se convocó para ello a especialistas de la Oficina del Historiador, representantes distritales del gobierno local, representantes del área de servicios y asociaciones locales.

Formulación de objetivos y estrategias

El Plan de Desarrollo Integrado de 1998 definió las estrategias de acción en el territorio, basándose en los objetivos de la iniciativa y centrándose en la protección del patrimonio cultural y en la identidad nacional por medio del desarrollo cultural y el crecimiento de la economía local. También se promovió la explotación de las potencialidades del sector servicios de cara a la consecución de las metas previamente citadas. De acuerdo con los planes, la gente no iba a tener que trasladarse de un lugar a otro y estaría protegida del impacto del sector servicios. Se conseguiría una densidad y unos estándares de calidad de vida apropiados. El área se equiparía con las infraestructuras técnicas y los servicios básicos necesarios, centrándose en los ámbitos de la salud y la educación. Se promocionaría la aplicación de proyectos sociales para la ayuda a grupos y barrios vulnerables así como la cooperación internacional.

Movilización de recursos

En la línea de dicho modelo de administración, la Oficina del Historiador creó y reforzó una organización con divisiones y departamentos especializados así como un sistema de iniciativas con recursos humanos especializados. Esta tiene el cometido de organizar el proceso desde una planificación estratégica integrada en su versión ambiental más amplia (economía, sociedad, territorio, hábitat) hasta la restauración de edificios y espacios urbanos, incluyendo la gestión y ejecución de las inversiones necesarias. Los recursos financieros para el desarrollo los facilitaron las empresas hoteleras, la cooperación internacional, los inversiones inmobiliarias raíces, las donaciones y los préstamos del Banco Nacional de Cuba, de los trabajadores autónomos que operaban por la zona y de algunas compañías. Habaguanex, la empresa que lleva los negocios en el centro histórico y el sector comercial, también ha ofrecido diversos recursos. La descentralización económica permitió la inversión inmediata de recursos en programas sociales y en proyectos que generaron riqueza así como contribuciones al programa de reserva, para imprevistos y para la restauración del patrimonio en otras partes de la ciudad.

Proceso

El área sufre permanentemente algo parecido a las consecuencias de un desastre de baja intensidad, teniendo en cuenta su avanzado estado de deterioro. Esto se hace evidente en las graves condiciones técnicas de los edificios situados en una gran parte de la zona construida. De un estudio realizado en más de 20.000 edificios, la mitad dan muestras de estar habitados por demasiada gente y en malas condiciones, por no hablar de la falta de redes de infraestructuras.

Para cambiar esta situación, la Oficina del Historiador está dirigiendo las rehabilitaciones en la línea de las políticas urbanas locales que evitan que se pierda el carácter residencial de la zona, controlan el desequilibrio del sector servicios, previenen la elitización, la segregación o la exclusión social, y garantizan la sostenibilidad social y económica. La Oficina también financia proyectos de vivienda para la tercera edad e incluye alojamiento temporal por si se da el caso de colapso de algún edificio. Todo esto ha llevado a mejoras de los entornos con alta densidad de población o malas condiciones de habitabilidad.

Otro problema serio es la insuficiencia de suministro de agua potable, mitigado en parte por el uso de cisternas móviles. También hay dificultades económicas y problemas asociados al funcionamiento de la red de carreteras y autopistas y a las malas condiciones de las instalaciones de muchos edificios. Cuando se desarrolló el modelo de gestión actualmente en vigor, se establecieron diversas formas de organización y colaboración, como por ejemplo planes parciales de ámbito de distrito, mapas de riesgos y recursos o planes estratégicos, en los que participaron diferentes organizaciones, sectores y grupos de ciudadanos, a través de reuniones técnicas e interdisciplinares entre las organizaciones implicadas, incluyendo la participación del consejo de ministros y diversas reuniones de la comisión gubernamental de la capital. Todo esto con interacción de las administraciones nacional, provincial y local y la participación activa de los ciudadanos.

Los resultados de una inspección socioeconómica realizada entre 1995 y 1999 con un grupo de representantes del Centro Histórico dieron lugar a unos estudios de proyección de futuro, que sirvieron para llevar a cabo acciones de rehabilitación. Esta herramienta proporcionó conocimiento de los flujos de migración, del sentimiento de pertenencia a un barrio, de la capacidad de los residentes de renovar sus casas, de los habitantes existentes y del Centro Histórico en general. También se reunió información acerca de la capacidad y la voluntad de los habitantes de participar en la revitalización de la economía local.

La aplicación de los resultados de estos estudios y la misma opinión pública dieron fe del reconocimiento de los habitantes al trabajo que se había efectuado. El proyecto también ha sido muy bien considerado en el ámbito internacional. La prueba de esto está en el reconocimiento del conjunto de las Naciones Unidas, particularmente la UNESCO y el PNUD. De 2000 a 2003, la experiencia de la Oficina del Historiador recibió diez premios de reconocidas agencias internacionales.

Resultados obtenidos

Las actividades llevadas a cabo han mejorado las condiciones de vida de la población a través de cambios que favorecen el medio ambiente, el desarrollo turístico y cultural, la restauración de valores históricos y arquitectónicos y al mismo tiempo han mejorado la accesibilidad del territorio preservando su carácter de centro de la ciudad. Muchos edificios se han restaurado con fines sociales, en su mayor parte en beneficio de los sectores más vulnerables de la población y también con objetivos culturales, convirtiendo el Centro Histórico en el lugar con la más amplia oferta cultural de la ciudad.

El desarrollo del turismo ha supuesto también un efecto en la economía local, así como el desarrollo de las actividades económicas relacionadas con el conocimiento, la informática y los servicios especializados, basándose en los mecanismos financieros de la Oficina del Historiador.

El modelo de administración establecido en 1994, a partir del momento en que se consiguió un permiso legal especial, hizo posible obtener beneficios del orden de los 216,8 millones de dólares EEUU hasta 2004. La aplicación de la política fiscal se tradujo en un ingreso de 16,2 millones de dólares. Los beneficios se invirtieron básicamente en el territorio, donde la recuperación de edificios multiplicó por cinco respecto a la de los quince años precedentes.

La reactivación de la economía local proporcionó el dinero necesario para la cobertura de imprevistos a corto plazo y garantizó la autofinanciación a posteriori. La generación de más de 11.000 empleos en las empresas ha llevado a un incremento de los ingresos de los ciudadanos. Otros 2.000 empleos, relacionados con la construcción y la restauración, han contribuido al sector servicios y a la recuperación de comercios y manufacturas.

Sostenibilidad

El Plan Maestro de Rehabilitación Integrada de La Habana Vieja tiene una organización flexible que establece las directrices del desarrollo y garantiza la continuidad del proceso y la gestión de los ingresos y, al mismo tiempo, genera instrumentos eficientes de gestión. Esta filosofía está basada en la participación de todos los ciudadanos y organizaciones con influencia sobre el territorio, y en la existencia de un punto de encuentro entre todas estas personas. Los planes consensuados constituyen un instrumento de gestión al servicio de las autoridades.

La rehabilitación social y económica, muy vinculada a la recuperación del patrimonio, tiene una relevancia estratégica de cara al desarrollo humano. Una vez que se han entendido las tres dimensiones desde un punto de vista integrador, la participación de los ciudadanos está garantizada. Mientras la economía local continúa renovándose bajo este tratamiento, se generan nuevos empleos, se mejoran las condiciones de habitabilidad, se reduce la exclusión social y prevalece una dinámica de renovación. Este tipo de dinámicas hacen que el proceso y los resultados de las inversiones, efectuadas para incrementar el número de áreas restauradas y de recursos disponibles, sean superiores a la suma de sus partes.

El Centro Histórico está restaurado desde el orgullo de revitalizar las viejas tradiciones, mostrando el modelo para preservar el patrimonio desde un punto de vista asociado al desarrollo social y comunitario. Ya se han hecho evidentes resultados tangibles, lo que demuestra que esto no es mera teoría. Se ha hecho un trabajo para hacer evidente cómo el patrimonio ha sido tratado como una oportunidad, que puede contribuir a la sostenibilidad sin necesidad de privatizarlo o echarlo a perder bajo las normas de la especulación y la producción de beneficios. El territorio del Centro Histórico tiene un estatuto legal especial respaldado por legislación particular, dentro de la cual diferentes áreas físicas están reguladas por diferentes ordenanzas.

Lecciones aprendidas

De acuerdo con nuestra experiencia:

De acuerdo con la experiencia de otros:

El Plan Maestro es responsable de las políticas, estrategias y planes de acción de la Oficina del Historiador. Este plantea, articula y proporciona las recursos necesarios para los diversos proyectos llevados a cabo por la administración general de la Oficina en los ámbitos de rehabilitación física, social y cultural y la administración y generación de recursos económicos.

Junto con el gobierno local, toma parte en la administración en numerosos proyectos de cooperación internacional y aplica planes y experiencias a nivel vecinal. El Plan de Desarrollo Integrado está articulado e interactúa con planes territoriales de la ciudad; teóricamente esto garantiza la aplicación de los diversos instrumentos legales y, en la práctica, la réplica y adaptación de las experiencias positivas.

La articulación de los planes de capacitación y la ayuda con los debates entre los líderes políticos, ha reducido los impactos negativos y ha promovido la generalización de experiencias parecidas.

Transferibilidad

El área considerada de máxima prioridad para la conservación se ha extendido más allá de la avenida del Malecón, que recorre la ciudad siguiendo la línea de costa, y más recientemente se ha extendido más allá del barrio chino de La Habana.

Siguiendo el modelo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, se han creado otras oficinas similares en otras ciudades del país con patrimonios de importancia cultural e histórica diversa. Este es el caso de Santiago de Cuba, Trinidad, Cienfuegos y Camagüey. Cada una de estas nuevas oficinas trata las condiciones locales específicas de su área y decide sobre planes de acción acordes con la situación socioeconómica y ambiental del lugar donde se encuentran. Esto ha condicionado su estructura y organización.

El modelo de La Habana Vieja puede ser un ejemplo para aquellos que estén interesados en la rehabilitación del patrimonio, si su interés pasa por revivir las tradiciones más autóctonas de sus comunidades. De hecho, el reconocimiento al proyecto con el premio de las Naciones Unidas aplicable a la cooperación Sur-Sur, y los premios nacionales e internacionales obtenidos, sugieren la posibilidad de aplicar la experiencia en otros lugares.

Muchas ciudades han declarado a la Oficina del Historiador su interés por el asesoramiento internacional y los servicios de consultoría. Así mismo, también han preguntado por cursos en Cuba para formar a sus especialistas. La Oficina ha mantenido lazos con siete ciudades mexicanas declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad y ha ofrecido servicios de asesoría a dos solicitudes del Gobierno de Ciudad de México. La Oficina recibió la visita de una embajada organizada por la UNESCO de Brasil, en la que estaban representadas todas las ciudades registradas en la lista de Patrimonio de la Humanidad. El objetivo era establecer una línea de trabajo común. La Reunión Internacional de la Administración de Centros Históricos tiene lugar cada año en La Habana y allí se plantean estrategias y políticas comunes con la intención de contribuir a la rehabilitación de los centros históricos de Latinoamérica.

Perfil Financiero

AñoEstado Cubano
200366.312,50
200479.298,50
200596.840,70
2006129.627,60
2007169.740,70
Nota: todas las cantidades están expresadas en pesos cubanos.

Legislación y políticas relacionadas

Las leyes cubanas e internacionales establecidas por el Estado como obligatorias en la República de Cuba, son aplicables, en principio, al territorio del Centro Histórico. Igualmente se aplican los puntos específicos de la legislación referidos a la Ciudad de La Habana y/o a las zonas de La Habana Vieja, Regla, Centro Habana y La Habana del Este.

En cualquier caso, el Centro Histórico tiene un estatuto legal particular respaldado por distintos documentos legislativos, que establecen las determinaciones con respecto de estas áreas. Estos textos son los siguientes: Convención por la Protección del Patrimonio de la Humanidad, aprobada el 16 de Noviembre de 1972; Ley nº2, sobre Monumentos Municipales y Nacionales, aprobada el 4 de Agosto de 1977; Ley nº 1, sobre la Protección del Patrimonio Cultural, aprobada el 4 de Agosto de 1977; Decreto-Ley nº 143, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana y el Acuerdo nº 2951, aprobado el 21 de Septiembre de 1995.

Referencias

Opus Habana  (2006)   «Rehabilitación del Centro Histórico: Plan Maestro»,   Opus Habana, Vol. 10, n. 2, nov 2006 / ene 2007, pp. 51-63, OHCH, La Habana. 

Resumen: Revisión de la importante labor acometida en el Centro Histórico de La Habana a través de la información recopilada durante más de una década por el Plan Maestro. Se abordan asuntos relacionados con la recuperación socioeconómica y sociocultural. También se analiza el modelo de gestión integral de La Habana Vieja.

Opus Habana  (2006)   «Campanas al viento: El Colegio Universitario de San Jerónimo de La Habana»,   Opus Habana, Vol. 10, n. 1, jun / oct 2006, pp. 4-17, OHCH, La Habana. 

Resumen: Se trata de un proyecto de rehabilitación que no se limita a la restauración material del edificio. Se analiza el potencial del proyecto para la gestión de centros históricos. También se abordan los orígenes de la primera universidad y su transformación en el actual Colegio Universitario de San Jerónimo de La Habana.

Opus Habana  (2005)   «Centro Histórico de La Habana, Plan Maestro»,   Opus Habana, Vol. 9, n. 3, dic 2005 / abril 2006, pp. 49-62, OHCH, La Habana. 

Resumen: Se cubre el trabajo realizado por el Plan Maestro durante más de una década como parte del trabajo de rehabilitación bajo el liderazgo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Se pone especial énfasis en los edificios completamente restaurados y se muestran las estrategias seguidas durante el proceso.

Madeline Menéndez García  (2004)   «La casa simple Habanera»,   Opus Habana, Vol. 8, n. 3, dic 2004 / mar 2005, pp. 28-35, OHCH, La Habana. 

Resumen: Se analiza la vivienda doméstica tradicional con patio lateral y parcela estrecha. Se explica el tipo de planta simple, la más común a lo largo de tres siglos en La Habana Vieja. Este tipo de vivienda era ocupado por las capas más pobres de la población.

Mabel García Díaz de Villegas  (2004)   «Armadores de Santander»,   Opus Habana, Vol. 8, n. 1, 2004, pp. 47-51, OHCH, La Habana. 

Resumen: Una breve historia del edificio que ahora es el hotel Armadores de Santander. También proporciona información sobre otros edificios que ahora forman parte del hotel y acerca de los servicios que proporciona el establecimiento.

Angel Calcines  (2003)   «Los Misterios de Paula»,   Opus Habana, Vol. 7, n. 3, pp. 4-17, OHCH, La Habana. 

Resumen: Cuenta la historia de la Iglesia y el Hospital de San Francisco de Paula. Comenta la destrucción del hospital en 1937 y también incluye información acerca del proceso de restauración de la iglesia de 1998 a 2000. También incluye imágenes del edificio y de los enterramientos encontrados allí durante las excavaciones arqueológicas.

Mabel García Díaz de Villegas  (2002)   «Hotel Santa Isabel»,   Opus Habana, Vol. 6, n. 3, pp. 46-51, OHCH, La Habana. 

Resumen: Ofrece una síntesis histórica del Hotel Santa Isabel y describe las diferentes áreas y servicios que ofrece el hotel después de la restauración. Cada espacio está ilustrado con ejemplos concretos.

Anicia Rodríguez  (2001)   «Farmacias habaneras»,   Opus Habana, Vol. 5, n. 2, 2001, pp. 28-35, OHCH, La Habana. 

Resumen: Proporciona una información de base sobre las farmacias en La Habana y un recorrido por la historia de la medicina en los tiempos coloniales. Abarca toda la historia de las farmacias en Cuba durante el siglo XIX. También muestra la alfarería farmacéutica hallada durante las excavaciones arqueológicas en el Centro Histórico.

Alicia García Santana  (2000)   «La Habana, Crisol de Arquitecturas»,   Opus Habana, Vol. 4, n. 2, pp. 4-13, OHCH, La Habana. 

Resumen: Cubre el tema de la arquitectura doméstica y muestra el estilo de la arquitectura religiosa, el barroco en las Américas, balcones domésticos, tejados, la clásica tienda en la esquina y la relacion entre el arco y el poste de madera. El trabajo se completa con referencias bibliográficas.

Perla Rosales Aguirreurreta  (2000)   «San Salvador de la Punta: Proyecto de rehabilitación»,   Opus Habana, Vol. 4, n. 1, pp. 12-13, OHCH, La Habana. 

Resumen: Trata el proyecto de rehabilitación llevado a cabo en la fortaleza de San Salvador de la Punta y el trabajo arqueológico efectuado en este lugar. Muestra cada lugar de la pequeña fortaleza del Renacimiento: fosos, murallas, pozos, jardinería, senderos de patrulla, el punto de enganche de la cadena que cerraba la entrada a la bahía de La Habana, la muralla marítima, la explanada del bosque, la sala de arcos, el bastión de Quintanilla y los cañones en restauración.


Edición del 13-11-2008
Traducción del inglés: Natalia Pérez González
Rodrigo Calvo López

Revisión: Carlos Jiménez Romera
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Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad
Departamento de Estructuras y Física de la EdificaciónDepartamento de Urbanística y Ordenación del Territorio