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Buenas Prácticas > Latinoamericanas > Concurso Internacional 2004 > http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu04/bp2472.html   
Hábitat y Desarrollo Rural (Valle Azul, Argentina)

Experiencia seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas patrocinado por Dubai en 2004, y catalogada como GOOD. (Best Practices Database)
País/Estado — Argentina
Región según Naciones Unidas — América Latina
Región ecológica — ribera (cuenca hidrográfica)
Ámbito de la actuación — ciudad
Agentes — organización no gubernamental (ONG)

Categorías — Arquitectura y diseño urbano: diseño eco-lógico y asequible; paisajismo; diseño comunitario sostenible; edificios verdes. Vivienda y derechos humanos: arrendamientos seguros; dotación de infraestructura pública para una vivienda digna; vivienda accesible; vivienda asequible; igualdad de derechos de propiedad y herencia (para las mujeres).


Contacto Principal

Asociación Civil UN TECHO para mi Hermano — organización no gubernamental (ONG)
Adriana HipperdingerArquitecto
Tucumán No. 1114, 1o. oficina 5
CP 8332 Gral. Roca
Argentina
Telefax (+54) 02941-423614
E-mail: untecho@neunet.com.ar


Organización Nominadora

Foro Iberoamericano y del Caribe sobre Mejores Prácticas — agencia internacional


Socio

Programa 17, subsecretaria de Vivienda de la Nación — gobierno central
Mabel Gimenez
Sarmiento 11 5o. piso.
Buenos Aires
Argentina
Tel: (+54) 01143479683


Socio

Comisionado de Valle Azul — gobierno local
Sandro Saralegui
Valle Azul
Argentina
Tel: (+54) 02941-491293


Socio

Programa Social de Bosques (PROSOBO) — gobierno central
Cristina Resico
Tel: (+54) 01143488650


Socio

Ministerio de Infraestructura (PROPASA) — gobierno central
Luis Grossi
Tel: (+54) 011-1550095819


Socio

Solidaridad Mundial — organización no gubernamental (ONG)
Unión Europea


Socio

  (DEWOS) — organización no gubernamental (ONG)
Unión Europea


Socio

Miserior — instituciones filantrópicas
Unión Europea


Socio

Gobierno de la provincia de Río Negro — gobierno regional
Viedma
Argentina


Socio

Grupo de Pobladores Organizado — organización de base comunitaria (OBC)
Graciela Gonzalo
Mov. de pobladores
Valle Azul
Argentina
Tel: (+54) 02941-491717


Socio

Universidad del Salvador — finstitución académica o de investigación
Juan Cruz Gallego
Buenos Aires
Argentina
Tel: (+54) 011-43745653


Socio

Escuela Primaria de Valle Azul — institución académica o de investigación
Gabriela González
Valle Azul
Argentina
Tel: (+54) 02941-491715


Resumen

La iniciativa se incorpora al esquema de la Asociación Civil Un techo para mi hermano, destacando las viviendas autoconstruidas con el propio esfuerzo y la ayuda mutua, que pueden considerarse como unas de las pocas que existen para que los sectores sociales marginales puedan tener su propia vivienda, y en particular para que los trabajadores rurales dejen atrás las condiciones de explotación aún vigentes en los vallenatos (grandes fincas rurales) sin correr el riesgo de perder su empleo. Esta metodología permite a las comunidades marginadas del sistema económico poner en pie un hogar digno a través de este ejercicio tangible de solidaridad.

La experiencia ha involucrado a 83 familias de trabajadores rurales, lo que significaba una media de 400 beneficiarios directos; el 50% hombres y el otros 50% mujeres, con un 60% de menores de 18 años, todos de origen rural, la mayor parte trabajadores del campo. Incluso se planean nuevos proyectos para las comunidades menos desarrolladas, así como esquemas de financiación.

En esta experiencia es crucial la visualización de las sinergias positivas construidas en un entorno cercano y la transformación de los diversos agentes sociales. Los mayores logros han sido a nivel local, contexto en el que los cambios operados eran obvios en cuanto a los posibles vínculos entre los participantes.

Se puede hacer una lista de lecciones aprendidas, como:

A nivel nacional, ésta es una de las experiencias premiadas como Mejor Práctica, y espera ser un hito como modelo de interacción social de un grupo de participantes y como solución a los problemas de vivienda y trabajo en el medio rural.

Fechas Clave

Descripción

Situación previa a la iniciativa

Valle Azul está situado en un valle profundo con cultivos de frutales regados artificialmente. No existían ni asentamientos residenciales ni organizaciones comunitarias. Las familias vivían en chacras (explotaciones pequeñas y aisladas) en las que estaban empleados en condiciones de explotación laboral bajo cualquier umbral de calidad de vida. Los trabajadores rurales querían mantener sus trabajos pero dejar atrás las condiciones de explotación, y formar parte de un entorno adecuado.

Establecimiento de prioridades

La prioridad era modificar las condiciones de habitabilidad y desarrollo en las que los trabajadores rurales se veían atrapados, construyendo sus viviendas ellos mismos y mejorando en general sus condiciones de vida. Estas prioridades fueron establecidas entre los habitantes implicados, el Estado, los acreedores y la asociación civil Un Techo.

La participación de los habitantes ha sido fundamental para conseguir los objetivos, y desde 1993 el empeño de las mujeres ha actuado como catalizador, siendo su esfuerzo nuevamente valorado dado su nuevo papel de líderes fuertemente comprometidas con el desarrollo de la comunidad.

Formulación de objetivos y estrategias

Movilización de recursos

Cada actividad realizada se apoyaba en recursos financieros específicos, que eran gestionados junto a la comunidad, la administración local y Un Techo. Muchas otras contribuciones no eran de naturaleza monetaria cuantificable, particularmente las de fuerza de trabajo y de formación.

Los fondos para las primeras viviendas provenían de donaciones internacionales (Dewos y Miserior) a través del Programa 17 de la Subsecretaria de Vivienda de la Nación. Para la instalación de la infraestructura y el arrendamiento de los terrenos, los fondos venían del Gobierno Provincial, y para la plantación de árboles y el actual proyecto de eliminación de letrinas, los fondos fueron donados por la Nación.

Los habitantes organizados contribuyeron con su propio trabajo, que no es un recurso cuantificable monetariamente.

Un Techo y los habitantes, conforme adquirían capacidades técnicas gradualmente, aportaron los recursos técnicos.

En numerosas oportunidades los estudiantes de la Universidad del Salvador ayudaron con su trabajo. En el proyecto de la plantación de árboles éste aspecto fue vital, con la participación de la escuela primaria local.

Los fondos son gestionados por los habitantes (los principales activistas son Graciela Gonzalo y Heber Trincheri), el comisionado local (la autoridad gubernamental, Sandro Saralegui) y los miembros de Un Techo (Inés Pérez, Víctor Sesta y Françoise Dye).

Proceso

Hubo que superar dificultades de diversa naturaleza.

En cuanto a las tareas concretas, fue necesario concienciar a los habitantes sobre la autoconstrucción de las viviendas mediante el propio esfuerzo y la ayuda mutua. Este problema desapareció cuando se fueron consiguiendo los primeros objetivos, generándose entre ellos un clima de confianza en su propia actividad como ciudadanos y miembros de la comunidad.

Dentro de la organización de los habitantes, surgieron problemas sobre la dirección del grupo, que se resolvieron por medio del debate, la interacción grupal y la creación de una imagen positiva del liderazgo. Estos episodios de discusión y participación ayudaron a establecer una concienciación sobre este tipo de trabajo, e hicieron posible la apreciación del valor de los acuerdos. Un punto extremadamente importante fue la aceptación de la contribución del trabajo femenino, un hecho conflictivo al principio, pero que, tras años de trabajo, no sólo fue aceptado, sino cada vez más valorado y, lo que es más importante, creó una autoestima de las mujeres como fuente de buenas soluciones a los problemas de la comunidad.

Todo el proceso permitió a los habitantes reconocer los problemas que les afectaban, y buscar soluciones mediante la asunción activa de su condición de ciudadanos. Para la búsqueda de las soluciones era imprescindible la definición de las prioridades y la búsqueda de financiación, dos temas que continúan generando conflictos debido a que, además de las disputas entre diferentes facciones, para estos proyectos sólo se dispone de financiación puntual. La falta de préstamos a largo plazo para estos proyectos ha constituido una enorme dificultad, solucionada parcialmente al presentar diferentes proyectos a varias organizaciones.

Aparte del cumplimiento de los compromisos por parte de las asociaciones civiles, el gobierno local y los habitantes, gracias al trabajo común realizado en equipo se ha logrado un nivel de confianza y aprecio de las capacidades mutuas que hace que cada participante se sienta suficientemente seguro de sí mismo como para proponer soluciones y proyectos nuevos, que la comunidad entera asume como propios.

Las herramientas utilizadas han sido de diferente naturaleza, y tienen que ver con la formación, la práctica y el seguimiento de los miembros, para promover la autoconstrucción, el trabajo en grupo, la responsabilidad sobre las cuentas, la resolución de los conflictos y la generación de nuevos proyectos, como los relativos a la conservación del entorno, bibliotecas públicas, intercambio de ropa de segunda mano, etc.

Además de resover los problemas de la comunidad, estas experiencias han sido supervisadas por el gobierno central, las organizaciones implicadas y la propia comunidad, como una posibe manera de desarrollo local, participativo y en red.

Resultados obtenidos

Además de por la mejora en las condiciones de vida, los beneficios conseguidas pueden medirse por la cantidad de viviendas confortables levantadas, construidas gracias a la solidaridad de los grupos de base.

La coordinación e integración pueden medirse a partir de la ausencia de organización comunitaria al inicio de la experiencia, y por el aprendizaje asimilado acerca de la necesidad de una actuación en conjunto para conseguir objetivos enfocados al bienestar común. En este sentido, son elocuentes la cantidad de proyectos presentados y el esfuerzo en común realizado.

Los cambios en las políticas y estrategias se deben a la importancia adquirida por la participación de la comunidad y asociaciones entre los diversos agentes en el momento de buscar soluciones a los problemas.

Se considera que la capacidad institucional ha mejorado, debido a la capacidad de gestión, de solidaridad y de apreciación de las contribuciones comunitarias. Algo parecido ocurre en los procesos de toma de decisiones, en los cuales la participación comunitaria y el rol de la mujer han experimentado cambios relevantes. Estas transformaciones favorecen el reconocimiento e identificación de las oportunidades, las limitaciones específicas y las nuevas actitudes en el uso y asignación de los recursos humanos, técnicos y financieros a nivel local o nacional, a partir de la valoración de la cooperación entre la comunidad, el estado y las ONGs.

La experiencia ha modificado el comportamiento y las actitudes de la población, así como el rol de hombres y mujeres, gracias a los logros obtenidos por la implicación de las mujeres en los problemas de la comunidad y su papel de liderazgo en la búsqueda de soluciones. Diferentes entidades diseñan nuevos proyectos continuamente.

Sostenibilidad

Los recursos financieros, la mayoría conseguidos a través de ayudas, obligan a los habitantes a devolver una cantidad igual a un porcentaje del coste total de la construcción de las viviendas; pero en caso de devolver el 100% del préstamo otorgado, la asociación civil puede continuar con la siguiente etapa de los trabajos.

El acatamiento de este compromiso adquirido a nivel económico esta garantizado por la igualdad de oportunidades de ambos sexos y por la movilidad económica y social de los habitantes una vez asumen su identidad y estatus como miembros de la sociedad civil.

También desde un punto de vista económico, y a pesar de que las casas construidas no son muchas, los préstamos a bajo interés para proyectos de ampliación de las viviendas hablan de la movilidad social conseguida, del interés de los habitantes por mejorar su hogar y de las buenas relaciones con la ONG.

Es importante insistir en que el objetivo consistía en establecer una comunidad en un lugar donde no se daban condiciones de habitabilidad, pero sí existían oportunidades de empleo.

La relación también se basa en en respeto que la ONG muestra por el tiempo de que disponen las personas y grupos, por el diseño de las viviendas, que tenía en cuenta las aspiraciones y necesidades de los habitantes rurales, y por el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Este cumplimiento hizo posible que las construcciones, los espacios verdes públicos, etc. se desarrollaron en los plazos y según el diseño proyectados, mejorando por tanto el ambiente familiar y la preservación de los recursos naturales locales. Las obras en marcha normalmente mejoraban las condiciones de vida de la población.

Lecciones aprendidas

Esta iniciativa se ha enriquecido a partir de varias experiencias y estudios a nivel nacional y latinoamericano que han sido fundamentales para el desarrollo de las personas y sus familias y para su relación con el entorno, con el empleo y sus condiciones, con la pérdida de la identidad.

Se pueden enumerar como lecciones aprendidas:

Mientras la población rural de la provincia de Río Negro ha caído en el período comprendido entre los censos de 1991 y 2001, Valle Azul, un centro urbano que no aparecía en los mapas en 1991, ha pasado a tener una población estable de 496 habitantes, con un crecimiento del 25% tanto de su población concentrada como diseminada en esos 10 años.

El cambio no es sólo demográfico; cualitativamente el proyecto se tradujo en capacidad asociativa; cuantitativamente, esta localidad tiene una tasa de desempleo casi inexistente en un país en el que el 16% de la fuerza de trabajo no tiene empleo.

Todo esto se debe al compromiso y la colaboración de la ONG, de los gobiernos local, nacional y provincial, de los productores locales y de los habitantes, que consiguieron el objetivo inicial de mantener sus puestos de trabajo a la vez que mejoraban las condiciones del entorno de su familia y su comunidad.

La experiencia de Un Techo en Valle Azul puede considerarse un ejemplo de desarrollo rural, de acción comunitaria y de mejora del entorno y las condiciones de trabajo.

Transferibilidad

Por un lado, se ha difundido la experiencia a través de su presentación en diferentes seminarios nacionales y latinoamericanos, por lo que significa su conocimiento para otras organizaciones que trabajan en temas sociales similares.

Por otro lado, a nivel nacional, la experiencia ha sido reconocida como una de las ejemplares a la hora de mejorar las condiciones de la población necesitada y de contribuir a la creación de programas para la mejora del entorno. El gobierno central considera la asistencia mutua en grupos pequeños como uno de los métodos de resolución de los problemas sociales de la población.

También se puede entender como un ejemplo y experiencia para otros productores y localidades rurales, como manera de mantener los puestos de trabajo y el sentido de pertenencia a una comunidad, mejorando a su vez las condiciones de vida de las familias.

Esta experiencia ha sido sistematizada para la organización, y uno de sus objetivos es que a medio plazo sea capaz de continuar la experiencia en otras localidades, reafirmando su compromiso con la solidaridad, el respeto cultural y de género, la conservación del mediambiente, etc.

La organización ha adaptado esta experiencia a unas 500 viviendas construidas en toda la provincia de Río Negro, con variantes culturales, geográficas y productivas, pero manteniendo los objetivos ambientales y de promoción y desarrollo de las comunidades marginales.

Sería muy interesante continuar reproduciendo esta experiencia que considera la sinergia positiva constituida en el lugar también para las propias innovaciones y para el resto de los participantes.

Referencias

  (14 febrero 2000)   «Un pueblo pequeño que puja por conectarse al Valle Alto»,   Diario Río Negro,  
  (27 diciembre 1998)   «Valle Azul crece a ritmo intensivo»,   Diario Río Negro,  

Edición del 12-07-2004
Traducción del inglés: David Torres Diéguez
Revisión: María Cifuentes Ochoa
Buenas Prácticas > Latinoamericanas > Concurso Internacional 2004 > http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu04/bp2472.html   
 
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