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Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X

La resistencia contra la globalización económica y el neoliberalismo


[1]

Ramón Fernández Durán
Miembro de Ecologistas en Acción y del Movimiento contra la Europa de Maastricht y la Globalización Económica.

Madrid (España), enero de 1999.

"El colapso del mercado global será un suceso traumático con consecuencias inimaginables. De cualquier forma, encuentro más fácil de imaginar ese escenario que la continuación del presente sistema".
George Soros



El impacto de la mundialización económica


En los últimos años el dominio del capital se ha ido haciendo cada vez más global. Su proyección mundial se intensifica, y muy pocos territorios y poblaciones escapan ya a su lógica depredadora. La mercantilización creciente de las distintas facetas de la vida afecta ya prácticamente a todos los ámbitos de nuestra existencia, especialmente en los países del Centro. Y la capacidad por parte de las estructuras del poder para heterodeterminar la subjetividad humana, nuestras conciencias, a través de los mass media, alcanza cotas difíciles de imaginar. El capital transnacional productivo y, especialmente, financiero especulativo es el nuevo señor que opera prácticamente sin restricciones en todo el planeta, diseñando un entorno institucional supraestatal (FMI, BM, OMC, OCDE, G-7, UE, TLC, APEC; Mercosur...) acorde con sus necesidades de acumulación y beneficio. Este nuevo marco de funcionamiento está impregnado por las políticas neoliberales, y en él no tienen cabida las consideraciones humanas, sociales o ambientales. Todo se supedita a la lógica del mercado y la competitividad. Las víctimas de este "nuevo orden" son legión.

En la Periferia más de mil millones de personas se encuentra en la pobreza y exclusión más absolutas, almacenándose principalmente en las megaciudades del Sur y en las metrópolis del Este. El resto de sus poblaciones urbanas (salvo una reducidísima minoría) sufre los programas de ajuste estructural que les imponen las instituciones financieras globales para hacer frente a una deuda externa en constante aumento, o lidiar con las crisis financieras que incentiva la libre circulación mundial de capitales. Por otro lado, las poblaciones rurales de importantes espacios del Sur ven desarticuladas sus estructuras sociales, sus tradiciones y sus formas de producción y consumo (de bajo impacto ambiental), como resultado de la expansión del dominio del Agrobusiness en el campo y la penetración paulatina en estas áreas de los productos de las transnacionales.

Mientras tanto, en los países de Centro las conquistas sociales y laborales, conseguidas tras décadas de lucha del movimiento obrero y de los distintos movimientos sociales, se desmantelan a través de la desregulación del mercado de trabajo y el desmontaje paralelo de la protección social que brindaba el Estado del Bienestar. Crece, pues, el paro, la precariedad y la exclusión social, especialmente en las grandes conurbaciones, al tiempo que los bienes y servicios públicos (vivienda, sanidad, educación...) se privatizan, haciendo depender su acceso o disfrute de la lógica del mercado y del beneficio privado.

La disparidad en la distribución de la riqueza es cada día más extrema, tanto en el Centro como, fundamentalmente, en las Periferias Sur y Este. Y el creciente endeudamiento de personas, pequeña actividad productiva y hasta de las sociedades en su conjunto es un mecanismo perverso que bombea la riqueza de abajo a arriba, lo que beneficia a una minoría progresivamente exigua a nivel mundial; en concreto, las élites del Centro y la Periferia, unas clases medias en retroceso en el Norte y sectores similares en proceso de práctica desaparición en el Sur y Este. En estas condiciones la democracia formal se convierte en una mascarada, pues se vacían de contenido los derechos civiles, políticos y sociales. Al tiempo que se desarrollan los instrumentos policiales y represivos de todo tipo para hacer frente a los comportamientos desordenados en ascenso, y que proliferan las mafias y el crimen organizado.

En un clima donde crece la vulnerabilidad a todos los niveles y donde se acentúa las salidas violentas como forma de resolución de conflictos, las mujeres ven cómo se refuerzan los mecanismos de opresión patriarcal y cómo se profundiza su debilidad estructural. Asimismo, la degradación del mercado laboral y el recorte de la protección social que brindaba el Estado del Bienestar incide especialmente sobre este sector, profundizando la feminización de la pobreza y haciendo retroceder los pequeños avances ganados en las últimas décadas en los países de Centro, en cuanto a la relación de géneros.

Y todo ello va acompañado de unos impactos ecológicos en aumento. Pues no sólo el predominio de la actividad productiva en gran escala implica un consumo de recursos (no renovables) creciente y una imparable degradación-contaminación de los ecosistemas, sino que los procesos de globalización económica y la búsqueda ciega de competitividad están incentivando también una progresiva desregulación ambiental a escala mundial. Paradójicamente, en un momento en que los desequilibrios ecológicos adquieren una dimensión planetaria, la lógica de la mundialización impone un desmantelamiento de los tímidos instrumentos que intentaban paliar los impactos ambientales en ascenso, elaborados en los países de Centro en gran medida como resultado de la presión social de las últimas décadas. Todo lo cual acelera el deterioro ecológico. El "desarrollo sostenible", acuñado en la Cumbre de Río, no es sino un intento de maquillaje "verde" de la necesidad de crecimiento continuo que experimenta el actual modelo económico. Y está claro que no es viable la expansión irrefrenable en un ecosistema finito como es la biosfera.



A pesar de todo, la resistencia al neoliberalismo se organiza y se extiende a escala mundial


Desde finales de los ochenta venimos asistiendo a una progresiva confluencia de los procesos de antagonismo a la lógica del despliegue de la globalización económica. Estos procesos se han venido plasmando a través de distintas vías, de las que sólo señalaremos aquí algunos hitos principales. En 1988, las actividades de contestación a la Asamblea General del FMI y el BM en Berlín permiten aglutinar a diferentes movimientos de oposición a las políticas de estas instituciones financieras, al tiempo que posibilitan la puesta en común de la reflexión crítica contra las políticas neoliberales. Se produce una primera convergencia, todavía embrionaria, de organizaciones que tanto en el Centro como en la Periferia (Sur) luchan contra las consecuencias de un modelo que se intenta imponer a sangre y fuego a nivel global. Como parte de dichas actividades se denuncia también la progresión imparable de los impactos ecológicos planetarios. De esta forma, p.e., cobra un especial relieve la campaña de concienciación contra la desaparición de la selva del Amazonas; consecuencia de las estrategias de las transnacionales en dicho territorio, que operan con el apoyo del BM. Al enriquecimiento de esta reflexión crítica contribuye también la realización de las contracumbres a las reuniones del G-7 que impulsa el TOES (The Other Economic Summit).

Más tarde, la preparación de actos de denuncia del quinto centenario del llamado "descubrimiento" de América, que inauguró en su día (junto con la circunnavegación de Africa) la expansión y el dominio del Norte sobre el Sur, permite avanzar en la profundización de un discurso crítico sobre las nuevas formas que adopta en la actualidad el dominio del capital a nivel mundial. Esto es, la globalización económica y financiera y el triunfo del neoliberalismo en todos los ámbitos. El desarrollo de estas actividades permite asimismo el contacto entre organizaciones del Centro y la Periferia (Sur), especialmente entre organizaciones de Europa occidental, EEUU y América Latina. Es de resaltar la coordinación que estos eventos suscitan entre las organizaciones indígenas americanas. Al calor de este proceso de confluencia tiene lugar en Nicaragua una reunión, en 1991, de movimientos campesinos de diferentes partes del mundo que impulsan un espacio de encuentro: Vía Campesina, como instrumento de coordinación para oponerse al progresivo dominio del sector del Agrobusiness en el mundo rural.

Asimismo, la preparación de las actividades paralelas a la Cumbre de Río, posibilita que, poco a poco, florezca el pensamiento crítico contra el "progreso" científico y tecnológico, contra la bondad del desarrollo imparable de las fuerzas productivas, y en definitiva contra el mito del desarrollo. Esta magna conferencia mundial, que había sido preparada minuciosamente por las Naciones Unidas desde hacía años, tomando como base el informe Bruntland ("Nuestro Futuro Común"), para lograr desarrollar nuevos mecanismos de consenso colectivo en torno al concepto de desarrollo y crecimiento, acuñando el término "desarrollo sostenible", marca también un punto de inflexión en la crítica a los procesos de globalización en marcha. Desde las instituciones financieras y políticas supraestatales (en especial, el BM y Naciones Unidas), y desde ciertas instancias promovidas por las propias transnacionales (WBCSD: World Business Council for Sustainable Development), se impulsa una verdadera operación global de marketing en torno al "nuevo" paradigma de "desarrollo sostenible". Al tiempo que se promueven nuevos instrumentos de intervención social (las ONGs de Desarrollo) como vía para apuntalar un nuevo consenso social en torno al mito del "desarrollo", actualizado, eso sí, bajo el calificativo de "sostenible". Pero las actividades de reflexión y contestación en torno a la Cumbre de Río significan también, en parte, la cristalización de nuevas formas organizativas de oposición a la globalización. La red internacional A SEED (Action for Solidarity Ecology Equity and Development), una de las voces de denuncia más preclaras respecto de las consecuencias de la globalización económica, surge de estos procesos y logra adquirir proyección en distintos lugares del Centro y la Periferia (Sur, pero también, por primera vez, Este).

En este sentido, la desaparición del muro de Berlín, no solo trae consigo el colapso de los regímenes del "socialismo real", la crisis de los partidos comunistas (y sindicatos) tradicionales, y el desfondamiento de los movimientos guerrilleros en la Periferia (Sur), sino también la quiebra del paradigma "emancipador" que había impregnado a la mayor parte de la izquierda a lo largo del siglo XX. Esto es, que el desarrollo imparable de las fuerzas productivas traería consigo el socialismo, junto con la dinámica de la lucha de clases que impulsaría el proletariado industrial; único sujeto social con capacidad transformadora y con una "misión histórica" que cumplir: el alumbramiento de la sociedad sin clases. Todo ello ahonda la crisis de las viejas formas organizativas y el naufragio del mensaje "liberador" en torno al que se sustentaban, lo que permite, no sin fuertes traumas, el paulatino afloramiento de nuevos discursos críticos, nuevos actores sociales de resistencia y transformación, y nuevas estructuras organizativas. Y ello, a pesar de tener que nadar contra la corriente dominante de progresiva hegemonía del pensamiento único, de importante desactivación de la capacidad de antagonismo que posibilita a las instancias de poder el manejo de los mass media, y del deterioro y fragmentación del tejido social de resistencia que comporta el propio despliegue de los procesos de globalización económica.

Posteriormente, la oposición a la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU, Canadá y México, permite ir tejiendo nuevas solidaridades entre muy distintas organizaciones y movimientos sociales de los tres países mencionados, y va reforzando las argumentaciones críticas contra la pretendida bondad del "libre comercio" mundial. De ahí surgiría, en EEUU, la campaña "50 Años Bastan" contra el medio siglo de existencia de las instituciones financieras globales (FMI y BM), que tuvo diferentes manifestaciones en distintos países del mundo y que culminaría en el Foro Alternativo "Las Otras Voces del Planeta" que se desarrolló en Madrid, en el otoño de 1994. Todo lo cual contribuyó a que, más tarde, la oposición a la firma de la Ronda Uruguay del GATT tuviese diferentes momentos de coordinación internacional. La oposición a la Ronda Uruguay se plasmó principalmente en determinados países de la Periferia (India, Malasia, Filipinas...), pero también tuvo su reflejo en algunos países del Centro (especialmente en Francia, y en menor medida en EEUU).

El 1 de enero de 1994, estalla la rebelión zapatista de componente indígena. Este hecho va a significar un verdadero acicate en la convergencia y coordinación de los movimientos que cuestionan la globalización económica y el neoliberalismo a nivel mundial, así como en la progresiva consolidación de un nuevo discurso antagonista (antidesarrollista) que tuviera en cuenta la enorme diversidad de sujetos, territorios, recursos, tradiciones, realidades... que componen el complejísimo mundo de finales del siglo XX, sobre el que el "pensamiento único" pretende diseñar una única receta de aplicación universal: el credo neoliberal. Desde la selva Lacandona, el EZLN hace un llamamiento para celebrar, en el verano de 1996, el primer Encuentro Intergaláctico contra el Neoliberalismo y por la Humanidad. Dicho encuentro, y el segundo, que se celebra en el Estado español, en el verano de 1997, aceleran los procesos de confluencia a escala internacional y permiten organizar la convocatoria, a principios de 1998, en Ginebra, de la llamada Acción Global de los Pueblos (AGP) contra el "libre comercio". La primera coordinación mundial, propiamente dicha, contra la globalización económica y el neoliberalismo.

Esta primera reunión constituyente de la AGP, a la que acuden unos trescientos activistas de todo el mundo, es un buen exponente de la gran variedad de sujetos y movimientos que a escala planetaria se oponen a la globalización económica y el neoliberalismo. En ella estaban representados, en lo que se refiere a la Periferia Sur, desde los pueblos indígenas que habitan en los lugares más recónditos del globo y que ven amenazados sus hábitats y territorios como resultado de la expansión imparable de la globalización (Maories de Nueva Zelanda, la CONAIE del Ecuador, los indios mayas, los ogonis de Nigeria...); hasta los movimientos campesinos de aquellos lugares del planeta donde todavía permanecen muy importantes contingentes de población en el mundo rural tradicional (Nepal, India...), o bien aquellos nuevos movimientos campesinos que luchan por el acceso a la propiedad comunitaria de la tierra (p.e., el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil). Pasando por aquellos movimientos metropolitanos de lucha contra las consecuencias que los llamados Planes de Ajuste Estructural del FMI y BM están teniendo sobre las poblaciones urbanas (p.e., el movimiento de enseñantes en Buenos Aires, o los movimientos en las barriadas de México D.F.); o las nuevas organizaciones de trabajadores (en muchos casos clandestinas debido a la represión) en las nuevas industrias de maquila en los países centroamericanos; o hasta organizaciones de poblaciones con problemática muy específica como es el caso de ciertas comunidades afroamericanas de países caribeños.

En lo que respecta al Norte, o Centro del sistema, la diversidad de lo allí presente también era manifiesta. En Ginebra se dieron cita el movimiento de parados franceses, así como ciertas organizaciones de la red europea contra el paro, la precariedad y la exclusión social. Organizaciones estadounidenses que trabajan con los "sin techo", como Food not Bombs, que está presente en la mayoría de las ciudades de EEUU y que está sufriendo una fuerte represión por parte de las autoridades. Nuevas organizaciones de defensa de los trabajadores precarios o amenazados por los procesos de privatización (carteros canadienses, sindicatos turcos, coreanos..., nuevas organizaciones sindicales francesas -los SUD: Solidaires Unitaires Democratiques-...). El movimiento okupa y los centros sociales autogestionados de distintos países europeos; de hecho el encuentro en Ginebra fue organizado, en gran medida, gracias a la participación activa del movimiento okupa de esta ciudad helvética. Algunas organizaciones de acción directa provenientes del ámbito ecologista, entre las que destacaba por sus características particulares el movimiento Reclaim the Streets, de Gran Bretaña, que con sus acciones espectaculares reivindicativas y de lucha en la calle (Street Parties) ha llegado a ser conocido (y emulado) en muchas partes del mundo. Y diferentes grupos y redes que tratan de desenmascarar las consecuencias del Tratado de Maastricht (el reflejo de la globalización económica y el neoliberalismo en nuestro continente) sobre las poblaciones de los países de la Unión Europea.

Y también al borde del lago Leman, en la ciudad de Rousseau, se dieron cita grupos de los países del Este que denuncian las consecuencias que se están derivando, para sus poblaciones, del tránsito hacia el libre mercado y de su integración en la economía global. Llamaba la atención la presencia de grupos ecologistas radicales como los Rainbow Warriors, o de colectivos anarquistas, que luchan contra las políticas que el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y el BM están impulsando en los países del Este; tales como la financiación de importantes redes viarias para conectar estos espacios con el macromercado de la UE, la construcción de nuevas centrales nucleares, la extracción de nuevos recursos minerales y energéticos...

En un primer momento, la AGP se perfiló como un instrumento de coordinación internacional contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), con sede en Ginebra, y contra el "libre comercio". De hecho, en la reunión de la AGP en febrero, se programaron movilizaciones en distintas partes del mundo en paralelo con la reunión oficial de la OMC, que tuvo lugar en mayo del año pasado en la ciudad suiza. Muchas de ellas bajo el diseño de movilizaciones-fiestas reivindicativas en la calle, en línea con las propuestas que partieron de Reclaim the Streets de organizar un Global Street Party para esa fecha. Pero más tarde, la AGP se está configurando, poco a poco, como una verdadera red de coordinación internacional (con diferentes expresiones regionales, o continentales) contra la globalización económica y el neoliberalismo.

Aparte de este proceso de confluencia, la convergencia de los movimientos de oposición internacional a la firma del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), en el seno de la OCDE, que posibilitará (caso de aprobarse) una nueva vuelta de tuerca adicional de consecuencias nefastas en los procesos de globalización económica y financiera, ha pemitido la creación de nuevos espacios plurales de coordinación mundial contra el neoliberalismo. La lucha contra el AMI ha adquirido un relieve especial en Canadá, Francia, EEUU y países nórdicos, en el Centro, y en países como Malasia, Filipinas, India, Brasil... en la Periferia. En la reunión celebrada en octubre del 98 en París, en paralelo a la cita de la OCDE para abordar la posible aprobación del AMI, resaltaba la diversidad de movimientos y organizaciones de oposición al mismo; ya se sabe que la firma del AMI quedó finalmente postergada, debido en gran medida a la oposición desarrollada, y remitida su aprobación a otros foros (OMC, TEP -Transatlantic Economic Partnership- y FMI)[2]. Además, la infraestructura del encuentro (impulsado desde París por Ecoropa, una de los grupos pioneros en la denuncia de los efectos de la globalización) gravitó en la organización francesa Droits Devant, una especie de organización paraguas que acoge en su seno a grupos que trabajan con los "sin trabajo", los "sin techo", los "sin papeles"..., que utilizó espacios cedidos por grupos contraculturales (de teatro, performance...) comprometidos socialmente, hecho que le confirió un ambiente muy especial y emotivo.

En este encuentro se difundió, entre otras, una propuesta de Reclaim the Streets (y por extensión de la AGP) de organizar para el 18 de junio de este año, en paralelo con la cumbre del G-7 en Colonia, una acción mundial contra los centros e instituciones relacionados con el capitalismo financiero (bolsas, centros bancarios, instituciones financieras globales...). La propuesta está teniendo muy buena acogida, máxime en esta etapa en que la crisis financiera internacional se ha manifestado con especial virulencia. Esta puede ser una forma de globalizar la resistencia, contra un modelo financiero especulativo cada día más mundializado.
Contra la libre circulación mundial de capitales se está desarrollando también una red (ATTAC), con epicentro en Francia, que se expande a partir del llamamiento lanzado a través de Le Monde Diplomatique.

Aparte, de estos procesos de coordinación de las dinámicas de resistencia a la globalización económica, se están desarrollando también, desde hace años, normalmente en conjunción mayor o menor con los mismos, centros, o nodos, de elaboración y reflexión crítica contra el neoliberalismo. Desde la Red del Tercer Mundo, con sede en Penang (Malasia) o Montevideo (Uruguay), hasta el Internacional Forum on Globalization de San Francisco (con contactos y miembros en muchas partes del mundo) o el Citizen Watch de Washington, pasando por revistas como The Ecologist en Gran Bretaña y Le Monde Diplomatique en Francia (así como sus diversas ediciones en distintas lenguas), o centros de reflexión como CEO (Corporate Europe Observer) de Amsterdam, el Transnational Institute que se ubica también en la misma ciudad, The Cornerhouse en Gran Bretaña, o los amigos de Francois Partant en Francia. Así como la importante red de contactos y pensamiento crítico contra la globalización económica que ha posibilitado la organización de los dos encuentros por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. Eso por citar sólo los ejemplos más relevantes, pero ni mucho menos únicos.
A finales de la primavera de este año, la organización de las distintas actividades de contestación que se prevén en torno a la cumbre europea (3 y 4 de junio) y la cumbre del G-7 (19 y 20 de junio), ambas en Colonia, pueden llegar a significar un importante salto adelante, adicional, en los procesos de coordinación de las resistencias y la reflexión crítica contra la globalización económica y el neoliberalismo. Las marchas europeas contra el paro, la precariedad y la exclusión que convergerán desde toda Europa el 29 de mayo en Colonia, los foros alternativos que se organizarán en paralelo con ambos eventos, la iniciativa Caravana 99 -impulsada por la AGP- que tiene previsto traer a más de 500 campesinos indios y a cerca de 100 miembros del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, para llevar a cabo una gira por distintos países europeos de acciones y debates acabando el 19 de junio en Colonia contra el G-7, junto con la cadena humana que organizará en la ciudad del Rhin la Campaña Jubileo 2000 (por la abolición de la deuda externa), la marcha por la abolición del armamento nuclear en todo el mundo (Abolition 2000) que transcurrirá de Amsterdam a Bruselas y que se conectará también con las actividades de Colonia, el campamento de denuncia que vinculará durante todo el mes de junio todos estos eventos, y la acción mundial del 18 de junio, más arriba comentada, puede ser una ocasión de oro para impulsar una resistencia que, como dice Reclaim the Streets, llegue a ser tan transnacional como el capital.

En definitiva, mientras que la lógica de desigualdad, homogeneización, destrucción y muerte que promueve el despliegue de la globalización y el neoliberalismo avanza (hasta ahora) de forma (que parece) imparable, también surgen y se desarrollan, con mayor o menor intensidad, según las áreas del planeta, expresiones de antagonismo, resistencia, reflexión y transformación que están empezando a ser un serio problema para las fuerzas económicas dominantes. No por casualidad, en un encuentro organizado por la Cámara Internacional de Comercio (principal institución de defensa de los intereses de capital transnacional) en septiembre del año pasado en Ginebra, se llegó a hablar de creciente globalfobia (es decir, resistencia y crítica a la globalización económica), y se "animaba" a los Estados (tan denostados por las élites neoliberales) a actuar contra los grupos y organizaciones que la ponen en cuestión.

Asimismo, en la reunión de este año del World Economic Forum en Davos, donde se reune la élite del capitalismo global, ha planeado también la necesidad de hacer frente al alud mundial de críticas contra las nefastas consecuencias de la globalización financiera, que además puede llegar a poner en peligro los propios procesos de globalización económica, como resultado de la recesión-deflación sin precedentes que provocaría el agravamiento de la crisis financiera internacional. Crisis que se ve auspiciada por la libre circulación mundial de capitales, mandamiento clave del "nuevo orden" que prácticamente nadie, entre las élites, quiere poner en cuestión, pues es en dicha "libertad" donde reside la mayor potencialidad de obtención de beneficios (especulativos) indiscriminados.

El pensamiento único se está viendo obligado cada vez más a justificarse y hacer frente a la creciente ingobernabilidad que la globalización y el neoliberalismo provoca. El viento parece que ya no le sopla de cola. Otra cosa es que nos sople a nosotros. Todavía el viento es racheado (quizás durante mucho tiempo) y nos azota directamente en la cara. Y el parte meteorológico apunta a la aparición de fuertes borrascas y a una aguda caída de las temperaturas. Es preciso pues agruparse para resistir el frío y darnos calor.

Fecha de referencia: 30-4-1999


1: La mayor parte de este texto será publicada próximamente como prólogo del libro "Viaje al corazón de la bestia", en la editorial Virus.
2: El contenido del AMI se intenta empujar, en la actualidad, a través de diferentes vías. Una, es su inclusión en las negociaciones de la Millenium Round de la OMC que se inician este año, y que pueden durar varios más. Otra, es la incorporación de parte de sus contenidos en el llamado Transatlantic Economic Partnership, o nuevo mercado transatlántico entre EEUU y EU, hecho que tendrá una dimensión global por la importancia del área de libre comercio que configuraría y por el hecho de que el resto de mercados mundiales deberían aceptar estas condiciones si quieren negociar con ella. Y, una última es a través de la reforma de las competencias del FMI, al que se ampliarían aún más sus cometidos en los temas de inversiones mundiales, más allá de los puramente monetarios. De hecho, en los préstamos que ha estado concediendo a los países del sudeste asiático para "hacer frente" a las consecuencias de las crisis financieras, se han incorporado parte de las condiciones del AMI.

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