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Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
Sección para la Igualdad de Oportunidades: Agnès HUBERT (Directora
de sección)
Equipo de trabajo
Agradecimientos
Estamos agradecidas a todos aquellos que colaboraron en la creación
de estos documentos; nuestro agradecimiento especial a Miriam
Brunsom (traducciones), Carole Christophe (catálogo de acciones
positiva, traducciones y revisiones) por sus contribuciones,
queremos agradecer todos los argumentos e ideas que fueron
incluidas de una manera u otra en esta carta.
Uno de los presupuestos es que los intereses propios de las mujeres
no existen como tales, pero las mujeres pueden actuar como
catalizadoras en el proceso de cambio y de mejora de las
condiciones de vida para todos los implicados.
"Para evitar una situación que vaya de mal en peor, las sociedades
actuales deben someter a debate su futuro y las opciones posibles
y las prioridades. Esto implica que tengamos en cuenta antes el
significado que el significante, y que se deben regenerar los
valores morales, éticos y humanos, antes que los económicos. (El
profesor Michel Beaud enseña Economía en la Universidad de París
VII- Jussieu - Le Monde, 6 de septiembre de 1994).
"Las mujeres prestan atención a cómo las cosas funcionan en
realidad. Por ejemplo, cuando hay que diseñar espacios para los
peatones, suelo ir y ver por mi misma que es lo que está pasando.
La mayoría de las veces, los ingenieros son hombres y tienden a
pensar en zapatos para hombres. Si la ciudad tiene que ser
accesible y agradable para todo el mundo, por qué entonces, debe
recordarse que las mujeres no siempre calzan zapatos sin tacón. Si
los pavimentos están bien diseñados, esto también significa que el
discapacitado pueda moverse libremente sin tropezar en superficies
desniveladas o en otros peligros. Lo que yo trato de lograr a nivel
político es comenzar por las situaciones actuales diarias. La
situación de la mujer es importante para mi es ese sentido, es
decir, en la variedad de temas en los que está implicada" .../...
"No es suficiente demandar equidad e igualdad, debemos salir y
obtenerla, y la mujeres están en ello. Creo que esto es muy
importante porque estoy convencida de que las mujeres en su forma
de trabajar en la política, siempre buscan soluciones alternativas
mas que luchar por el poder" (Catherine Trautmann, Alcaldesa de
Estrasburgo, entrevistada por Verónique Degraef, 1994).
"Admitiendo que el ser mujer es una categoría general se debería
animar a cada mujer a expresar su naturaleza individual. Y esta
expresión ya no es "masculina" ni "femenina", no puede
generalizarse, es única e incomparable; y sólo como tal es una
innovación, una contribución potencial a una civilización lúcida,
muy consciente de su limitaciones" (Julia Kristeva - Les Cahiers du
Grif - Groupe de Recherche et d'Informations Féministes - 1975).
Por lo tanto, el género y las relaciones de género deben ser
revisadas y redefinidas desde la teoría y la política. En la
situación actual, los temas de género son productos históricos y,
asumidos desde hace siglos, no contienen la verdad sobre el género.
Aunque unidas en sus denuncias, sin embargo hay opiniones
divergentes y con una mirada retrospectiva, se pueden distinguir
dos corrientes de pensamiento. La primera, que puede denominarse
"esencialista", apoya la visión de que las construcciones sociales
han ocultado y pervertido la esencia o naturaleza de la feminidad,
y que, por tanto, ésta debe ser sacada a la luz. La segunda, que
puede denominarse "humanista" o "racionalista", apoya la visión de
que todo se debe a la división sexual y esto, como tal, es
objetivable y que los hombres y la mujeres, aunque diferentes,
están dotados de la misma razón, de la que se han apropiado
indebidamente los hombres hasta el momento ... / ...
por FranÇoise Collin.
Escritora, filósofa.
Resumen de un artículo incluido en Présences 1991 "Deux sexes, cést
un monde" (El género configura el mundo).
ya que
las mujeres están ausentes de, o de alguna forma invisibles, en
todos los niveles de toma de decisiones relacionados con la ciudad,
la vivienda y el planeamiento urbano. Ya que están muy poco
implicadas en los grandes temas políticos, económicos y sociales
del momento. Ya que sus necesidades particulares no se toman casi
en cuenta en el planeamiento y en los programas, ya que son
normalmente ignoradas por los que toman las decisiones, cuyos
intereses son totalmente diferentes;
ya que
las condiciones de vida en la ciudad, el barrio y la vivienda
influyen y afectan a la vida diaria de la mayoría de sus
habitantes; las mujeres están particularmente afectadas ya que
normalmente soportan una doble jornada laboral y por lo tanto deben
confiar en una gran cantidad de servicios urbanos de calidad y en
cómo todo esto afecta al transporte y a las políticas ambientales;
ya que
la mayoría de las mujeres están excluidas como ciudadanas y como
agentes de planeamiento urbano;
ya que
para ser un "ciudadano de derecho", uno debe ser de alguna parte en
concreto, y este lugar de origen, lejos de ser un elemento neutral,
predispone por su naturaleza y calidad, como la ciudadanía será
representada. Ya que hoy en día, e históricamente, la reglas del
juego y las prioridades, especialmente políticas y presupuestarias,
son definidas únicamente por hombres, que están convencidos de que
están actuando según el interés de todos;
ya que
las mujeres son las más discriminadas en lo que se refiere al
empleo, ya que ellas son el segmento más pobre de la sociedad y,
por lo tanto, soportan la mayor parte de los efectos debidos a la
disfuncionalidad (tales como la vivienda, la falta de mobiliario,
y la violencia en particular). Por todas estas razones, la mujeres
tienen intereses directos en la mejora de las condiciones de vida
en la ciudad y en el campo;
ya que
el planeamiento urbano considera sólo núcleos familiares en los que
la tarea de la mujeres se reduce al trabajo doméstico y el empleo
del hombre es el único soporte económico familiar. Este modelo, que
ha fijado los estereotipos sociales y que ha ido siendo menos
habitual durante algunas décadas, ya nunca más será representativo,
salvo para una minoría, está siendo gradualmente reemplazado por
nuevos tipos de familias que el planeamiento urbano ni ha previsto
ni ha tenido en cuenta, y de este modo se han creado nuevas
disfunciones y tensiones sociales;
ya que
muchas ciudades europeas y de todo el mundo están atravesando una
crisis y poniendo en peligro la justicia social y la paz. Esta
situación se debe a la complejidad de los problemas, que requieren
ser resueltos como una totalidad. Las teorías urbanas obsoletas y
los métodos que frenan cualquier desarrollo e innovación, y generan
y perpetúan las ciudades en crisis. La Carta de Atenas de Le
Corbusier que dividía las ciudades en zona con funciones únicas
introdujo distorsiones y ha conducido, con el tiempo, a serias
perturbaciones. Los resultados tangibles son distritos ciudadanos
con problemas, parias sociales, así como costes sociales y
económicos que aumentan debido al transporte entre la vivienda y el
lugar de trabajo. La contaminación y el tráfico pesado en las
ciudades se debe también a las políticas urbanas. La calidad en la
vida de la ciudad está siendo seriamente puesta en peligro y si las
ciudades van a tener un futuro, este reto debe ser asumido;
ya que
las ciudades ahora afrontan mayores e impredecibles retos para
mejorar los siguientes objetivos: la conservación del medio
ambiente y el desarrollo sostenible, la mejora de las condiciones
de vida para todos, incluyendo el aumento de la igualdad,
soluciones a las disfunciones urbanas y la lucha contra la
exclusión social, en las que las mujeres están activamente
implicadas.
Este nuevo enfoque y los cambios estructurales no son posibles si
las políticas urbanas europeas no asumen eficazmente estos retos.
En cualquier caso, no se solucionará nada sin la contribución de
las mujeres, legitimada democráticamente por un lado y como una
fuente esencial para la renovación en las dinámicas urbanas, por
otro.
>> Se debe lograr una ciudadanía activa a través de la
consideración cuidadosa de la influencia de la situación de la
vivienda por un lado, y por otro, de cómo trabajan las autoridades
y los mecanismos políticos y económicos en la ciudad.
Las limitaciones al acceso completo de la mujeres a la vida en la
ciudad deben ser eliminadas a través de nuevos medios que promuevan
la ciudadanía activa.
Las mujeres, ya sea en su vida privada o pública, tienen todavía
que identificarse a sí mismas, de forma apropiada, con zonas y
servicio en su entorno diario antes de llegar a ser ciudadanas
completamente integradas.
Esto significa tomar medidas que revelen las prácticas
discriminatorias que persisten contra las mujeres en la gestión y
el planeamiento urbano.
Esta clase de discriminación es el resultado de condiciones
históricas sociales y culturales que han moldeado las diferencias
entre hombres y mujeres, no sólo en lo que se refiere al
planeamiento y a la calidad de vida, sino también en la totalidad
de la exclusión económica, social y cultural. Las ciudades se han
convertido en el espejo de esta clase de discriminación.
>> La mujeres deben participar en todo momento a todos los niveles
de los procesos de toma de decisiones relacionados con el
planeamiento, el espacio urbano, la vivienda, el transporte y la
calidad ambiental.
Las mujeres están muy poco representadas en el planeamiento urbano
y regional al igual que en las políticas de vivienda. Las ciudades
se construyeron sin las mujeres y están creciendo desde hace mucho
tiempo sin sus aportaciones. Los asuntos que las conciernen
diariamente no son una prioridad política.
Las mujeres, por lo tanto, deben estar implicadas con igualdad en
todos los temas relacionados con las condiciones de vida. Se las
debe oir en cada debate y se las debe consultar en cada decisión
política y técnica, desde lo local hasta a nivel europeo. Las
mujeres representan la mitad del talento y del potencial del
planeta, y su baja representación en las posiciones clave es una
pérdida para la sociedad en su conjunto. El proyecto urbano es el
asunto más importante del comienzo del siglo XXI: cualquier
renovación de la democracia debe necesariamente incluir la
promoción de la participación de las mujeres en la toma de
decisiones.
>> Se debe promover la igualdad de oportunidades en la educación y
la investigación, en los lugares de trabajo y en todas las
profesiones relacionadas con el planeamiento urbano y regional, con
el espacio urbano, la vivienda, la movilidad y la seguridad en la
ciudades.
Se deben impulsar políticas de incentivación para promocionar la
implicación de las mujeres en las actividades relacionadas con el
planeamiento de la ciudad y la industria de la construcción.
Se debe cambiar la mentalidad, ya que hoy quedan ideas muy
misóginas en estas áreas, a pesar del cambio sustancial, la idea de
"las mujeres en el hogar" está implícita en los medios de
comunicación y en los libro escolares, a pesar del ejemplo de
mujeres creativas en puestos de dirección, arquitectas y mujeres
urbanistas.
Se debe animar a las mujeres graduadas en Planeamiento y
Arquitectura a ejercer esas profesiones y a que sean reconocidas en
ellas.
>> Se deben establecer procesos de participación equitativos para
las mujeres que favorezcan renovadas redes de solidaridad.
La verdadera "democracia urbana equitativa" debe contribuir a un
cambio de los puntos de vista y ayudar a llegar a decisiones
adecuadas en la vivienda, el trabajo, las sociedades solidarias,
los valores culturales y la calidad ambiental.
Las mujeres deben tener acceso a la información sobre la
administración del bienestar y los procesos de toma de decisiones
relacionados con la gestión de los fondos públicos, sobre cómo
cubrir las necesidades, respondiendo a las expectativas de las
mujeres y una amplia gama de soluciones posibles.
Tanto ciudadanas como ciudadanos deben permitir espacios para el
desarrollo de iniciativas individuales y autosuficientes. Estos
espacios son los niveles intermedios de toma de decisiones que
deberían eventualmente conducir a una ciudadanía activa y a un
debate sobre temas de interés general, y particularmente los
intereses de las mujeres.
>> La vida diaria vista a través de los ojos de las mujeres debe
llegar a ser un tema político.
La forma de ver la vida en la ciudad de las mujeres lleva a un
enfoque diferentes sobre las inquietudes de las minorías y de los
"grupos invisibles" de los que las mujeres forman parte. El
planeamiento de la ciudad, las infraestructuras urbanas y la
calidad ambiental percibidas a través la vida diaria deberían tener
en cuenta nuevas variables.
Las mujeres, que habrán llegado a ser conscientes de su identidad
personal, sus capacidades de intervención y sus necesidades, serán
capaces de fortalecer los lazos sociales y tener una parte más
activa en situaciones diarias.
>> Las mujeres deben estar completamente implicadas en las
políticas para el mantenimiento del equilibrio ecológico de nuestro
planeta.
La preservación de la Naturaleza se ha convertido en uno de los
temas principales en el desarrollo sostenible de la ciudad (Cumbre
de Río). Las mujeres son muy conscientes de los temas relacionados
con la calidad de su medio ambiente; saben que éste debe
convertirse en un importante desafío político para el desarrollo en
el futuro (Agenda 21). Los movimientos de las mujeres son
particularmente sensibles a esto y están plenamente concienciados
sobre esta nueva dimensión en la economía y en el planeamiento de
la ciudad.
>> Cada mujer, y particularmente las mujeres discriminadas y
aisladas, deben tener un fácil acceso al transporte público para
circular libremente y participar plenamente en la vida económica,
social y cultural de la ciudad.
La seguridad en las ciudades, tanto de día como de noche, debería
ser repensada totalmente teniendo en cuenta los puntos de vista de
las mujeres. Como siguen siendo los objetivos vulnerables de la
violencia y la agresión, el planeamiento debe revisarse y ser
cuidadosamente considerado en términos de conducta apropiada.
Como las mujeres que son excluidas social y culturalmente corren el
doble riesgo de quedar atrapadas en su propio aislamiento, se deben
tener en cuenta especialmente sus necesidades a través de políticas
que aumenten la movilidad de las ciudadanas.
Una ciudad segura promoverá la movilidad para todos y especialmente
para las mujeres. La sensación de seguridad contribuirá ampliamente
a la cohesión social.
La falta de espacios adecuados a las necesidades de las mujeres en
la zona de residencia, diseñados por y para las mujeres conduce a
la pérdida de identidad y a una actividad ciudadana limitada.
Los espacios públicos y privados, en su globalidad, son concebidos
y producidos esencialmente por hombres o bajo criterio masculinos,
no tienen en cuenta las mínimas necesidades que las mujeres
expresan y carecen en su concepción de la diversidad de
necesidades.
Por otra parte, los alojamientos apropiados deben incluir servicios
públicos convenientes, lo cual es imprescindible a la hora de
reducir las tareas con las que aún cargan mayoritariamente las
mujeres.
Además, las mujeres están mucho más al tanto de la penosa falta de
espacios concebidos específicamente para los niños en etapa de
crecimiento.
>> Los temas de género en la ciudad deben ser reconocidos como la
fuente para renovada cultura compartida y deben participar en el
establecimiento de una nueva filosofía de planificación de la
ciudad y el campo.
El estudio de las relaciones históricas, sociales y culturales
entre hombres y mujeres debe contribuir a divisar nuevas y cada vez
más realistas soluciones a la crisis urbana, así como a mejorar la
calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad. El Género
como una rama del conocimiento de las relaciones sociales entre
hombres y mujeres es un medio eficiente para abolir estereotipos y
aproximar la convivencia urbana desde un punto de vista diferente.
>> Los temas de género en las ciudades deben ser enseñados en las
escuelas, las Escuelas de Arquitectura y Planeamiento urbano y en
las universidades.
Se necesita urgentemente una aplicación práctica en las ciudades si
se desea que tengan lugar cambios.
La investigación y la valoración son esenciales para evaluar la
extensión de la discriminación hacia las mujeres en las ciudades.
Los temas de género deben por tanto ser enseñados en las
universidades y centros de enseñanza secundaria y ser reconocidos
como una rama imprescindible del conocimiento.
Se recomiendan proyectos piloto para que se generen actitudes
políticas frescas que se ocupen de asuntos relacionados con el
género.
>> Los medios de comunicación deben establecer la difusión de
mensajes que contrarresten los estereotipos y muestren a las
mujeres en papeles que reflejen su propio desarrollo y
emancipación.
Las nuevas investigaciones y avances deben ser trasmitidos y
distribuidos a gran escala por los medios, si es que éstos van a
ser los impulsores principales de cambios en la sociedad mediante
la abolición de estereotipos sociales obsoletos, que impiden la
emancipación en la sociedad de forma global.
Una red europea de intercambio de información es una herramienta
indispensable para los programas de acción y el cambio de
actitudes. Las contribuciones desde lugares, como por ejemplo los
Países Escandinavos y Norteamérica, darán lugar con toda
probabilidad, a la aparición de nuevos y distintos programas para
la acción. Conectarse con otras redes de trabajo internacionales es
importante para desarrollar la solidaridad sobre temas similares a
nivel mundial entre las mujeres, y para asegurar la presencia
europea en otros continentes, en particular en los organismos
internacionales.
"Transformar la vida diaria en un asunto político"
Participación
Una ciudadanía activa desde la base
Establecer la idea clave desde el principio.
El entorno de la vida diaria y el empleo del tiempo en la ciudad.
Factores que discriminan a la mujer.
PROCESO INSTITUCIONAL
ELECCIONES POLÍTICAS CLARAS
PARLAMENTO EUROPEO
PARLAMENTOS NACIONALES
PROCESO LEGAL
UNION EUROPEA Comisión Europea
Llevar a la práctica las medidas europeas
Fecha de referencia: 27-11-1998
La Carta Europea de las Mujeres en la Ciudad es una línea de investigación cofinanciada por la Unidad para la Igualdad de Oportunidades de la Comisión de la Unión Europea, 1994-1995.
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Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
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