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Boletín CF+S > 54: La ciudad a escala humana. XII Congreso Anual N-aerus > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n54/adabo.html   
Viviendas para grupos con bajos ingresos en El Gran Cairo: una interpretación de los modos de integración económica de Polanyi [1]
Doaa Abouelmagd[2]
Madrid (España), 20 de octubre de 2011.
Resumen: Este artículo compara las diferentes relaciones y estrategias de supervivencia que usan los habitantes de dos distritos urbanos de El Gran Cairo: el Proyecto de Viviendas para Jóvenes de Mubarak [Mubarak Youth Housing Project] (MYHP) —el principal programa de viviendas nacionales que se ha llevado a cabo entre 1995 y 2005—, localizado en la ciudad de Zaied; y la zona informal de Manshiet Nasser. Esta comparación tiene como objetivo analizar las diferentes relaciones que establecen los individuos para lograr distintos medios de subsistencia. El artículo aplica los tres modos de integración económica derivados de la obra de Karl Polanyi (1944): reciprocidad, redistribución e intercambios de mercado, con especial atención a los diferentes recursos que emplean los individuos para sobrevivir.

  

Palabras clave: Vivienda pública; asentamientos informales; vecindarios pobres; medios de subsistencia; El Gran Cairo.


Índice General

 

1 Introducción

Egipto está formado por 26 provincias, una de las cuales es Cairo. El Gran Cairo (GC) —hasta la revolución que se produjo recientemente— estaba formado por las provincias de Cairo y Giza, la ciudad de Shubra el Kheima (situada en la provincia de Qallobeya) y parte de las provincias de Helwan y October. En 2006, la totalidad del territorio de El Gran Cairo era de aproximadamente 400 km2 y tenía una población de 16 millones de personas (CAPMAS, 2008b; citado en JICA, MOHUUD & GOPP, 2008). El  Informe sobre Desarrollo Humano para Egipto [Egyptian Human Development Report] (EHDR 2005) sostuvo que el porcentaje de habitantes que vive por debajo del límite de pobreza nacional en la zona metropolitana supone el 5,7% de la población. Sin embargo, este porcentaje no reflejaba la cantidad de personas que viven en distritos informales de El Gran Cairo, el cual en 2008 se estimó en 6,5 millones de habitantes, lo que corresponde al 40% de la población total de El Gran Cairo. El EHDR 2005 ilustró otro tipo de pobreza, la «pobreza subjetiva». Este concepto es más relevante ya que el 42,5% de los habitantes de El Gran Cairo se considera a sí mismo pobre (UNDP & INP, 2005:50 y CAPMAS, 2008a).

Hasta que ocurrieron los recientes eventos políticos revolucionarios, el gobierno egipcio ha sido el principal promotor de vivienda pública y de las políticas de vivienda pública en los últimos 60 años. En realidad, los proyectos de vivienda pública no fueron ni suficientes ni apropiados para proporcionar viviendas a las clases de renta baja de El Gran Cairo. Muchas viviendas públicas están mezcladas socialmente (clase media-alta, clase media y colectivos pobres). Además, muchos de los nuevos proyectos de vivienda pública presentan tasas de ocupación bajas.

Este artículo utiliza las tres esferas de integración económica derivadas de la obra de Karl Polanyi y el concepto de «estrategias de supervivencia» para analizar dos barrios diferentes en El Gran Cairo: el asentamiento informal de Manshiet Nasser y el proyecto de viviendas públicas en la ciudad de Zaied. En él se muestra la capacidad de cada distrito para proporcionar la integración económica de sus habitantes, así como la capacidad de dichos habitantes para acceder a los recursos socio-económicos necesarios para su supervivencia.

2 Parte teórica

2.1 Modos de integración económica (MEI) según Polanyi

Mediante su estudio de la historia de la humanidad, Polanyi (1944) identificó que las relaciones a través de las cuales las personas acceden a los diferentes medios de subsistencia son de tres tipos. Estas relaciones se denominaron más adelante «modos de integración económica» y podían ser de reciprocidad, de redistribución y de intercambios de mercado. En la actualidad, las tres esferas de integración económica se relacionan con la posición que ocupan los individuos dentro de la sociedad, con el estado de bienestar y con la participación en el mercado laboral. Las esferas muestran cómo se integra a los individuos y, en ocasiones, a las sociedades, de forma económica, cultural, social y política.
Musterd & Murie, 2006:7

Los individuos usan estas tres esferas para acceder por necesidad a los diferentes recursos socio-económicos y tener una vida decente. En muchos casos, las personas desfavorecidas usan los modos de integración económica para alcanzar el nivel mínimo de supervivencia. Muchos de estos recursos no los producen los hogares de forma directa sino que los elaboran fabricantes involucrados en el sistema económico (Kesteloot, 2002). Las tres esferas están relacionadas entre sí y no se pueden separar; el predominio de una de ellas no significa que las otras desaparezcan. Musterd, Murie y Kesteloot (2006) sostienen que en las sociedades occidentales es el intercambio de mercado, a través del mercado formal, el que domina el acceso a los recursos. Los hogares intentan conseguir una posición en el mercado laboral para obtener ingresos; sin embargo, el acceso es desigual y se verifica según la fortaleza que tengan los individuos. Ejemplos de esto son el nivel de educación y las habilidades sociales. En la mayoría de países en vías de desarrollo, las oportunidades para obtener un puesto en el mercado laboral formal son muy limitadas y es el mercado laboral informal el que domina la esfera de mercado. No obstante, las desigualdades también existen y en general dominan la esfera de mercado tanto en los países en vías de desarrollo como en los países desarrollados. Esta desigualdad se compensa mediante la intervención estatal, especialmente en lo que Polanyi (1944) denominó como «los recursos ficticios del trabajo, el dinero y el terreno». Por último, la reciprocidad aumenta el intercambio de recursos entre los miembros de una red concreta. Este último modo de integración económica es mayor en los países en vías de desarrollo y en los barrios desfavorecidos. Cuando las otras esferas se reducen, los colectivos de renta baja las compensan con las relaciones sociales y la ayuda mutua (Musterd & Murie, 2006:7).

Intercambios de mercado

Para acceder a esta esfera de integración, el individuo debe vender algo en el mercado, un producto manual o de utilidad social. Cuando el individuo tiene éxito a la hora de vender su producto obtendrá un beneficio que podrá usar para comprar los diferentes medios de subsistencia. La relación social se controla mediante la autonomía y la competición. La condición de integración es la utilidad social de la capacidad o el producto de trabajo de cada individuo (Kesteloot, 2011).

Harvey (1973:195-215) indicó que es importante distinguir el intercambio de mercado, como un modo de integración económica, del comercio y el intercambio, los cuales pueden ocurrir conforme a la reciprocidad y a la redistribución. La esfera del intercambio de mercado se puede referir a la estructura económica de la economía mundial, pero difiere a nivel metropolitano según las diferentes historias económicas de cada lugar y la capacidad de cada ciudad para atraer negocios nuevos (Musterd & Murie, 2006:7). El intercambio de mercado también funciona a nivel del vecindario, siendo ejemplos de ello el acceso al mercado laboral y los bienes de consumo.

En la mayoría de los países en vías de desarrollo, el mercado laboral informal se relaciona con los asentamientos informales. A estos asentamientos acuden los colectivos de renta baja para trabajar o residir, atraídos por la posibilidad de desarrollar un producto que luego pueden vender. En general, los individuos desarrollan un producto manual o de utilidad social que pueden vender en el mercado según una división especial del trabajo. El intercambio de mercado genera ganadores y perdedores en función de las elecciones de producción y los niveles de productividad. Este intercambio de mercado va unido a la estratificación y al acceso desigual a los recursos. Los ganadores acaban exigiendo los medios de las producciones, mientras que otros sólo pueden vender su tiempo y trabajo. Los salarios son la recompensa que estos últimos obtienen cuando tienen éxito a la hora de vender sus habilidades y tiempo de trabajo (Kesteloot, 2002).

Redistribución

En la esfera de redistribución, existe una especie de tarro central de medios de subsistencia. Este tarro central se crea y redistribuye por decisión política. Los impuestos, las contribuciones y el consumo colectivo son los medios que recolectan el estado o las organizaciones. A veces, las contribuciones se realizan en términos de tiempo en el que se ha realizado un trabajo voluntario y que se mete en el tarro de alguna organización. La ciudadanía es la condición para acceder a la esfera de redistribución y se controla mediante derechos y deberes (Kesteloot, 2011).

Musterd y Murie (2006) clarifican que cada estado obtiene parte de los recursos a través de impuestos y contribuciones a la seguridad social para proporcionar recursos colectivos y un acceso a los recursos individuales para aquellos que perdieron la capacidad para vender sus habilidades de trabajo en el mercado. La redistribución se refiere al modo del bienestar. En Europa, el estado de bienestar se desarrolló a finales del siglo XIX y se han creado diferentes tipologías de ellos. La redistribución domina en el modelo de estado de bienestar socialdemócrata. El estado de bienestar liberal enfatiza el intercambio de mercado y los estilos de vida orientados a la familia, los cuales se han basado en la reciprocidad (Musterd & Murie, 2006:9).

En los países en vías de desarrollo el estado de bienestar es débil. Aunque la redistribución del bienestar domina la mayoría de los planes socio-económicos, la aplicación del sistema no satisface las necesidades de los individuos. Por consiguiente, esto se compensa con la esfera de reciprocidad.

Reciprocidad

En la esfera de reciprocidad existe una expresión de necesidad. Cuando un miembro de la red social responde, la primera persona recibirá un servicio que aliviará la necesidad. Las personas sólo expresan sus necesidades si tienen la impresión de que están dotadas de la capacidad para producir un servicio a cambio. Las normas son la confianza y la fidelidad a largo plazo. Mientras en la redistribución existe la autoridad porque es algo político, en la reciprocidad la autoridad se crea sobre la base de la confianza y la fidelidad entre las personas (Kesteloot, 2010).

La reciprocidad actúa principalmente a nivel del vecindario. El tipo de colectivos sociales que ocupen cada vecindario afecta considerablemente a esta esfera de integración. Ésta ayuda a las personas a obtener recursos a través del intercambio mutuo y aumenta la capacidad para producir algunos recursos o proporcionar un servicio; además, depende de la red social. Se debe respetar un equilibrio entre las inversiones y las producciones, y el fracaso a la hora de conseguir ese equilibrio llevaría a una expulsión de la red. Los ejemplos más claros de redes sociales son los hogares, los parientes y las redes étnicas (Musterd & Murie, 2006:8).


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Figura 1: Esferas de integración económica y condición de acceso

Fuente: Kesteloot, 2010


2.2 Estrategias de supervivencia

El concepto de estrategias de supervivencia (SS) se ha discutido en buena parte de la bibliografía desde un enfoque a nivel micro-económico (Meert, Mistian & Kesteloot, 1997), desde un enfoque del capital social (Richards & Roberts, 1998), desde el feminismo y desde un enfoque de liberalización (Lingam, 2005), y desde un enfoque antropológico (Rosas, 2002).

En general las SS se podrían definir como las diferentes estrategias y técnicas que los hogares o los individuos usan para reducir la vulnerabilidad y enfrentarse a las transiciones económicas. Esas estrategias y técnicas son dinámicas y difieren de un hogar o individuo a otro; además, pueden cambiar y desarrollarse con el tiempo. Las estrategias de supervivencia pueden ser actos económicos y/o socio-individuales o colaboradores.

González de La Rocha (2007) criticó el uso de las SS como una alternativa a la política macro-económica para los colectivos pobres. La autora estudió la hipótesis de que los pobres podían sobrevivir con diferente presión económica debido a su capacidad para desarrollar «estrategias de supervivencia» para reducir la pobreza; pero concluyó diciendo que era un mito. También criticó el cuento de hadas sobre la iniciativa de los pobres: su infinita capacidad para trabajar, su capacidad para consumir menos y formar parte de redes mutuas. Añadió que son abundantes los recursos en manos de los pobres, tanto tangibles como intangibles, incluidos el material y los recursos humanos y sociales. González de la Rocha exigió un cambio desde los «recursos de pobreza» a la «pobreza de los recursos». La «pobreza de los recursos», como afirma ella, es el resultado de la exclusión en el trabajo y la intensificación de la pobreza, lo que señala la erosión de las condiciones sociales y económicas para la supervivencia. Esta crítica también la defendió Lingam (2005), quien dijo que las estrategias de supervivencia no podían ser un sustituto de las políticas macro-económicas igualitarias. Las estrategias de supervivencia sólo se pueden utilizar cuando el hogar o individuo tiene un mínimo nivel de ingresos. En el momento en que la vulnerabilidad aumenta, el empleo de las estrategias se vuelve más difícil (Lingam (2005)).

SS en términos de esferas de integración económica

Las estrategias de supervivencia se pueden categorizar dentro de los tres modos de integración económica. En la esfera de la redistribución, los colectivos de renta baja solicitan ayudas sociales o pensiones excepcionales y reciben ayuda de las asociaciones redistributivas. En la esfera de intercambio de mercado, los colectivos de renta baja realizan actividades relacionadas con el dinero o el empleo mediante las que buscan aumentar sus ingresos. Por ejemplo, estos individuos trabajan en el mercado informal, tienen más de un trabajo, más de un miembro dentro de la familia que trabaja, a veces mujeres y niños, y subarriendan sus viviendas. Por último, en la esfera de la reciprocidad, estos individuos encuentran que la ayuda mutua domina esta esfera, especialmente entre comunidades étnicas y otro tipo de comunidades y, sobre todo, cuando estas guardan una relación de parentesco o comparten el mismo origen (Meert, Mistian & Kesteloot, 1997).

¿Cómo responden los pobres a la vulnerabilidad y a la pobreza?

En su trabajo sobre cuatro comunidades urbanas, Moser (1996) se planteó de qué forma hacían frente los colectivos pobres a condiciones severas y qué estrategias adoptaban dentro de la presión económica en la que viven para limitar el impacto de las transiciones y generar recursos adicionales (Moser, 1996:1). Moser (1996) desarrolló una clasificación simple de recursos tanto tangibles como intangibles: el trabajo, el capital humano, la vivienda (un recurso productivo), las relaciones entre los hogares y el capital social. Defendió que la capacidad que tienen los hogares para evitar o reducir la vulnerabilidad y aumentar la productividad económica no solo depende de los recursos con los que partan sino también de su habilidad para transformar esos recursos en ingresos, comida u otras necesidades básicas (Moser, 1996:2). La clasificación de los recursos de Moser puede explicar por qué los pobres prefieren vivir en ciertos distritos en lugar de en otros. Estos prefieren residir en lugares en los que puedan transformar sus recursos en ingresos y donde sean capaces de sobrevivir.

2.3 Recursos

Trabajo

Los cambios que se han producido en el mercado de trabajo han sido una fuente muy importante de vulnerabilidad; la reestructuración en el sector formal, la privatización y la competición en el mercado informal han conducido a un descenso en los ingresos de los hogares. Esto ha dado lugar a diferentes estrategias para enfrentarse y reducir la vulnerabilidad. Las mujeres se han unido a la mano de obra y a menudo trabajan en el comercio al por menor y en servicios en los sectores informales, movilizando incluso la mano de obra al viajar al extranjero para trabajar. Los niños también se han unido a esta actividad. Suelen trabajar en sectores ocultos e informales. Mientras los varones se ocupan de ganar dinero, más mujeres ayudan de forma indirecta al encargarse de las responsabilidades del hogar incluido el cuidado de los niños (Moser, 1996:4, 5). El trabajo es la estrategia fundamental para superar la pobreza, debiendo los hogares más pobres enviar más miembros de su familia a trabajar para alcanzar el mismo nivel de vida. Aumentar el número de miembros que trabajan es la principal estrategia de supervivencia de los colectivos pobres de las ciudades (Roses, 2002:98; Lingam, 2005:8; Hossain, 2005:4).

Infraestructura social y económica

La infraestructura social y económica incluye los servicios sociales, servicios que permiten a las personas adquirir habilidades y conocimiento, como la educación y la asistencia sanitaria, infraestructuras como el agua, el transporte y la electricidad (Moser, 1996:38). Moser defiende que este tipo de infraestructura establece una diferencia crucial en la capacidad que tienen los colectivos pobres de las ciudades para superar la pobreza y la vulnerabilidad. Mientras los servicios sociales, como la educación, garantizan que las personas adquieran habilidades y conocimiento, las infraestructuras económicas, como el agua, el transporte, la electricidad y la asistencia sanitaria, aseguran que los pobres puedan usar sus habilidades y su conocimiento de forma efectiva. El acceso a los servicios se ha deteriorado, ya que los pobres deben emplear más tiempo en satisfacer las necesidades diarias y permitirse pagar un coste extra de vida para conseguir dichos servicios (Moser, 1996:6, 7, 40).

Vivienda

Según Moser (1996), cuando los colectivos pobres son propietarios de su vivienda de forma segura (la importancia de la posesión legal), a menudo usan este bien como un recurso cuando otras fuentes de ingresos han disminuido o se han reducido (Moser, 1996:7, 44). Ejemplos de esto son los alquileres, los subarriendos y las empresas domésticas.

Las relaciones entre los hogares

Una de las estrategias que usan los pobres para enfrentarse a la pobreza es cambiar la estructura del hogar. Esto incluye familias dirigidas por mujeres, integrar cabezas de familia femeninas escondidas, donde éstas reúnen diferentes ingresos y comparten la responsabilidad de cuidar a los niños y a los mayores. Otra estrategia es dividir los hogares al permitir que los individuos migren y se aprovechen de cualquier oportunidad económica que se les presente en otro lugar. Además, la estrategia de densificación se vuelve evidente al permitir que miembros de otras familias construyan casas en sus solares, aumentando el número de miembros que se unen al mercado de trabajo. Los principales factores que cambian la nueva reestructuración y el aumento o descenso de la vulnerabilidad son la contribución financiera y laboral de los nuevos miembros (Moser, 1996:7, 8, 48, 51, 52). En algunos casos, el número de familias ampliadas aumenta y el número de familias originales disminuye después del matrimonio (Moser, 1996:50 y González de La Rocha, 2007).

Capital social

Bourdieu, Putnam, Lingam, entre otros, han tratado de forma amplia el concepto de capital social. El capital social se ha definido como las «reglas, normas, obligaciones y reciprocidad contenidas en las relaciones sociales, las estructuras sociales y los acuerdos institucionales de la sociedad, que permiten que sus miembros alcancen sus objetivos individuales y comunitarios» (Hossain, 2005:3). Richards & Roberts (1998) defienden que este concepto se usa para explicar cómo las relaciones entre individuos pueden proporcionar acceso a los recursos que benefician tanto a los individuos como a los grupos. El capital social se puede destruir si las relaciones sociales no se mantienen (Richards & Roberts, 1998:6).

Cuando las comunidades se vuelven más pobres, sus reservas de capital social se pueden destruir, lo que hace que sea más difícil para ellos enfrentarse a los problemas del declive de los servicios públicos. Esto se puede explicar porque cada hogar se centra en la supervivencia de su propia familia en lugar de sustentar a la comunidad (Moser, 1996:11, 61). La relación recíproca y las redes sociales son más fuertes entre las comunidades rurales, urbanas y étnicas. Esto puede explicar las fuertes redes sociales que existen en algunas zonas informales de El Gran Cairo, donde la relación entre parientes es muy fuerte y las redes de reciprocidad son muy importantes, lo que compensa las ausencias en la intervención del Estado.

Capital político

Hossain (2005) añadió otro recurso que está muy unido al capital social: el capital político. Defiende que este recurso está basado en el acceso al proceso político y a la toma de decisiones y se considera un recurso guardián, ya que permite o impide la acumulación de otros recursos (Hossain, 2005:3). En la mayoría de países en vías de desarrollo, el capital político es importante en el aprovisionamiento de viviendas y en el desarrollo social y económico de los asentamientos ilegales. Muchos proyectos de desarrollo tienen en cuenta las decisiones políticas o se usan como un deber político durante las elecciones. El capital político se sitúa en el marco genérico de los recursos.

Capital humano

Este recurso incluye el estado de salud, el cual determina la capacidad que tienen las personas para trabajar y adquirir habilidades y educación. Este estado determina su vuelta al trabajo (Moser, 1996:24). El Departamento de Desarrollo Internacional [Department for International Development] (DFID) (1999) define este concepto de la siguiente forma: «El capital humano representa las habilidades, el conocimiento, la capacidad de trabajo y la buena salud que en su conjunto permiten que las personas persigan las diferentes estrategias de sustento y alcancen sus objetivos. A nivel del hogar, el capital humano es el factor de la cantidad y calidad del trabajo disponible; esto varía según el tamaño del hogar, los niveles de habilidad, el potencial de liderazgo, el estado de salud, etc.» (DFID, 1999) El capital humano tiene en cuenta el resultado de otros recursos y también se sitúa en un marco genérico.

2.4 Metodología de la investigación

Este artículo se basa en el trabajo de campo que realizó la autora entre el 15 de agosto y el 19 de octubre de 2010 y está formado por cuatro estudios de caso. En él se presentan los resultados de dos estudios de caso, en los que se llevó a cabo una muestra de 30 entrevistados por cada distrito. La entrevista se efectuó en tres segmentos: preguntas sobre la forma de vida en la zona, preguntas sobre los diferentes recursos que usan los individuos o los hogares y preguntas sobre la evolución de cada zona. El principal objetivo por el que se eligieron los siguientes estudios de caso es comparar los recursos y las estrategias de supervivencia que usan los individuos para alcanzar la integración socio-económica que necesitan desde el punto de vista de las tres esferas de integración económica. El Cuadro 1 ilustra los distintos temas por los que preguntó el autor, relacionados con las mencionadas esferas. Se pueden establecer tres categorías temáticas: localización, accesibilidad y calidad.


Cuadro 1: Los recursos desde el punto de vista de las esferas de integración económica

Elaboración propia
Intercambios de mercado Redistribución Reciprocidad
Localización
Primer y segundo trabajo Servicios médicos Parientes y familia
Compras diarias Escuelas Conciudadanos
Accesibilidad
Oportunidades de trabajo Infraestructuras (agua, electricidad y gas) Confianza
Mercado informal de trabajo Apoyo del gobierno Ayuda mutua
   Organizaciones civiles   
   Transporte   
   Vivienda pública   
Calidad
Mercados comerciales Servicios e infraestructuras Relaciones recíprocas
El trabajo como un recurso/capital humano La infraestructura social y económica como un recurso El capital social como un recurso
      La relación entre los hogares como un recurso
La vivienda como un recurso
Capital político



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Figura 2: Los diferentes recursos desde el punto de vista de la integración económica

Elaboración propia


3 Los estudios de caso

Los dos estudios de caso elegidos representan juntos numerosos ejemplos de políticas de vivienda egipcias que se han llevado a cabo en los últimos 60 años. El MYHP, en Zaied, es uno de los nuevos tipos de vivienda pública que experimenta la política de propiedad de los beneficiarios aplicada desde los años ochenta. Este proyecto, como todas las nuevas viviendas públicas, se ha ubicado en ciudades nuevas y es una representación del futuro de los próximos proyectos de vivienda pública. Manshiet Nasser es una zona informal. Esta zona ha ido creciendo de forma rápida y ha presentado una alternativa de vivienda para las familias de renta baja y para los pobres. Es importante entender el efecto que provocan tales proyectos en los hogares. Esta investigación compara los dos distritos para entender las distintas relaciones que utilizan los individuos para sobrevivir.


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Figura 3: La ubicación de los estudios de caso, MYHP en Zaied y Manshiet Nasser

Fuente: imagen modificada desde JICA, MOHUUD & GOPP (2008)


3.1 El Proyecto de Viviendas para Jóvenes de Mubarak (MYHP), en la ciudad de Zaied

El Proyecto de Viviendas para Jóvenes de Mubarak [Mubarak Youth Housing Project] (MYHP), también conocido como «las viviendas para jóvenes», fue el principal programa de viviendas subvencionado por el gobierno en Egipto hasta el año 2005. Desde sus comienzos en 1995, la Agencia de Viviendas para Jóvenes [Agency for Youth Housing] ha construido más de 80.000 unidades según la Autoridad de la Nueva Comunidad Urbana [New Urban Community Authority] (NUCA), casi todas en ciudades nuevas. El programa se distingue por su ‘atractiva fachada’ (ver figura 4) y las bajas mensualidades. Está destinado a familias de renta baja y a los jóvenes (Sims, 2007:10-15). A pesar de que todas las viviendas del MYHP en Zaied se venden a los beneficiarios con una hipoteca de más de treinta años, el proyecto, que tiene once años, experimenta tasas bajas de ocupación; algunos edificios no exceden el 50% de dicha tasa. Las razones incluyen la falta de transporte público, la falta de servicios y el coste elevado de vida comparado con otras partes de El Gran Cairo. En algunos casos, los beneficiarios compran las viviendas como una inversión de futuro.


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Figura 4: MYHP en Zaied

Imagen tomada por la autora


Recursos en el MYHP

Trabajo

La ciudad de Zaied fue diseñada como ciudad residencial, mientras otras ciudades nuevas como October y la décima parte de Ramadam tienen zonas industriales que no están disponibles en Zaied. Por lo tanto, las únicas oportunidades de empleo que existen en la ciudad son: empezar una actividad comercial, trabajar en el sector servicios o trabajar en el sector de la construcción.

Durante el trabajo de campo, se clasificó a los entrevistados en tres categorías: el primer tipo incluía los empleados del sector comercial y el sector servicios localizados en la ciudad que dirigían unidades comerciales, así como otros que trabajaban con las autoridades. El segundo tipo incluía los trabajadores que se desplazan todos los días a las ciudades de El Cairo u October para desempeñar su empleo. Por último, el tercer tipo estaba formado por amas de casa que, en casos contados, trabajan desde el hogar, además de un caso de un estudiante de instituto y un discapacitado que no trabaja.

Una comparación entre la forma de vida en El Cairo y Zaied mostró que esta segunda ciudad no da la oportunidad de tener un segundo trabajo, lo cual es necesario en la actualidad para satisfacer las condiciones económicas existentes. Además, las autoridades son estrictas a la hora de dar oportunidades para un segundo trabajo, habiendo muy pocos empleos dentro del mercado informal. En las 30 entrevistas que realizó la autora, sólo dos entrevistados trabajaban en el mercado informal.

  

Oportunidades de trabajo en el MYHP: Comercial

Las autoridades de la ciudad han usado dos sistemas para hacer funcionar las tiendas comerciales que se sitúan en el MYHP: el sistema actual se basa en un alquiler durante 10 años[3] y el sistema anterior se basaba en la propiedad.

La mayoría de los arrendatarios se enfrentan a dificultades para que sus tiendas funcionen debido a la baja tasa de ocupación que existe en el distrito y/o a la competencia, no pudiendo muchas tiendas pagar las mensualidades. Además, a los arrendatarios se les pone muchos obstáculos administrativos para conseguir la licencia que necesitan para abrir las tiendas.

Un entrevistado que es propietario de una tintorería en el MYHP desde 2004 explicó por qué decidió abrir este establecimiento: «La tasa de ocupación en el MYHP no es alta. Yo quería abrir una tienda que no tuviese productos que se pudiesen estropear. Tampoco quería ir a El Cairo a comprar los productos o encontrarme en la situación de que alguien me pidiese algo que no tengo.» Éste añadió que lo que le anima a continuar con el negocio y a no cerrar la tienda es que tiene otra fuente de ingresos; por tanto, esto le ayuda a sobrevivir y a mantener su negocio abierto.

  

Oportunidades de trabajo en MYHP: Trabajo como autónomo

Dos de las entrevistadas, que son amas de casa, trabajan para apoyar a sus familias; así, les ayudan a hacer más llevaderas las dificultades financieras a las que se enfrentan. Una de las entrevistadas trabaja como bróker no oficial en el sector inmobiliario en el apartado de viviendas de bajo coste. Unió sus necesidades a las oportunidades de trabajo para apoyar a su familia y enfrentarse a las difíciles condiciones financieras con las que se encontraron desde que se mudaron al MYHP. Lo que cuesta el transporte público para sus tres hijas y los elevados precios de los alimentos le obligaron a encontrar un trabajo. La propia entrevistada afirmó: «Cuando vivía en El-Azbaa[4] no tenía la necesidad de trabajar, pero tuve que trabajar desde que nos mudamos aquí. Mi marido gana 600 libras egipcias al mes. Se puede decir que su trabajo paga el coste de la paga de mis hijas. A mí me alegra cuando estas se toman el día libre para reducir nuestros gastos diarios. Aquí en Zaied no hay suficientes institutos de formación profesional; los más cercanos están en la ciudad de October o en Haraam Street, en El Gran Cairo. Dos de mis hijas necesitan 20 libras egipcias al día para ir al instituto, la más pequeña necesita dos para ir a la escuela y a mí me hacen falta otras 20 para cocinar. Así que, ¿cómo se supone que voy a conseguir 42 libras al día sin trabajar?» A esto añadió que al principio de mudarse al MYHP solía comprar en El Cairo. Compraba más fruta y verdura y las vendía en la calle para cubrir el coste del viaje a los mercados de El Cairo. Ahora trabaja en el sector inmobiliario alquilando pisos en el MYHP y viviendas económicas. Sus clientes son principalmente de la clase obrera.

Otra entrevistada trabaja desde casa. Prepara comidas calientes, dulces y productos de panadería y pastelería y se los vende a la gente de la zona. La principal razón por la que trabaja es para ayudar a su familia. Tiene cinco hijos y su marido es un trabajador cualificado cuyo empleo está en otra ciudad, en October.

Infraestructura social y económica

Los servicios los proporciona principalmente la ciudad. El diseño original del MYHP contiene servicios que no están construidos o completados todavía (ver figuras 5, 6 y 7). Muchos de los entrevistados se quejaron sobre la administración y la localización de los servicios. Estas quejas incluían la disponibilidad de los mercados y la existencia de un sistema de transporte. En muchos casos, los entrevistados explicaron que sus gastos diarios aumentaron poco después de mudarse a la nueva localización del proyecto. Esto muestra la planificación pobre y la débil gestión del mismo.

El número de quejas relacionadas con los servicios y el transporte aumentaron de forma particular cuando el entrevistado o su pareja no tenía coche propio. Entre los encuestados, el 50% no tiene coche y normalmente depende del transporte público. Aunque los servicios y la infraestructura están disponibles en la ciudad, no se pueden considerar como un recurso que ayude a sobrevivir a las familias de renta baja.


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Figura 5: Ordenación del distrito no 1, barrio no 13. Una mezquita y un centro comercial son los únicos servicios que se han construido

Fuente: Autoridad de Zaied



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Figura 6: Imagen desde satélite que muestra un espacio vacío en el que debería haber servicios

Fuente: Google Earth



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Figura 7: Estado actual del MYHP en Zaied

Imagen tomada por la autora


Vivienda

De los 30 entrevistados, 28 son propietarios de una unidad residencial o comercial en el MYHP; todas las unidades residenciales son de 70 m2. Como se ha explicado antes, sólo uno de ellos tiene una empresa doméstica.

Además, muchos propietarios originales, que no viven en la unidad residencial, alquilan sus viviendas usando un nuevo sistema legal de alquiler. Uno de los entrevistados respondió a la pregunta de cómo pueden los residentes sacar provecho a sus unidades residenciales: «La única forma de sacar provecho a las viviendas es alquilarlas. Muchos de los que solían cerrar sus unidades las empezaron a alquilar a nuevos inquilinos gracias a la nueva legislación de alquileres.» Por lo tanto, esta es la única forma de usar la vivienda como recurso, aunque la casa en este caso es un recurso para una persona que vive en la ciudad original de residencia.

Por otro lado, los residentes intentan maximizar el uso de sus unidades. Todos los entrevistados que viven en la planta baja han añadido una terraza a la superficie de la vivienda o están planeando hacerlo. Otros entrevistados afirmaron que quizá también dividirían el salón en dos. Uno de ellos comentó: «Algunas personas dividen el salón en dos con una mampara y otros añaden una terraza. Estas acciones se realizan para aumentar el espacio de la unidad.»

Todos los entrevistados están de acuerdo en que el coste de la electricidad, el agua y el gas es razonable y que depende del consumo de cada usuario; además, no hay coste extra por recibir estos servicios.

Una de las principales razones por las que los residentes no usan sus viviendas como recurso es por las autoridades. Las autoridades del gobierno local prohíben tajantemente usar las unidades residenciales como un negocio. Transformar una unidad residencial en una de uso comercial o profesional está sujeto a pagar una multa y puede acabar en los tribunales.

Las relaciones entre los hogares

La muestra de los 29 entrevistados refleja que casi todos los hogares tienen un cabeza de familia. En todos los casos es el hombre, excepto en uno, en el cual la cabeza del hogar es una viuda. Hay seis casos en los que dos miembros de la familia están trabajando y un caso en el que el entrevistado es un estudiante que ayuda a su padre en la tienda. Para el resto, sólo trabaja un miembro en la familia. Así, el hogar como recurso no es muy fuerte en el MYHP. Las razones difieren entre las dificultades para encontrar un trabajo y la ausencia de mercado informal.

Capital social

El MYHP es un proyecto que tiene ocne años. Normalmente, las relaciones sociales en el vecindario se deberían haber consolidado y vuelto fuertes y estables. El hecho de que la tasa de ocupación sigue siendo baja, con personas que se quedan pocos meses y luego se mudan a otra parte, y finalmente los diversos orígenes sociales de estos residentes, conducen a la debilidad y a la inestabilidad de los vínculos sociales.

Uno de los entrevistados explicó su punto de vista sobre el desarrollo de las relaciones sociales en el MYHP y las comparó con las zonas informales: «Al principio no nos conocíamos y con el tiempo nuestras relaciones sociales se hicieron más fuertes; pero en general, aquí estas relaciones son menores que en las zonas populares e informales de El Cairo.»

Otra entrevistada también dio su punto de vista sobre las relaciones sociales. Para ella, hay una barrera a la hora de establecer relaciones sociales fuertes: «El MYHP tiene una debilidad crítica. Es un proyecto subvencionado y aquí se pueden encontrar diferentes clases sociales. Te puedes encontrar que en tu edificio viven personas de diferentes orígenes que se comportan de forma diferente y tienen distintas actitudes. Las autoridades de la vivienda no se preocupan por alquilar las casas a personas de la misma clase y con el mismo origen.»

A los entrevistados se les preguntó si confiaban en los acuerdos de créditos informales como pedir prestado de sus amigos o de un prestamista informal. Estos acuerdos incluyen citas con el médico u obtener bienes de los vendedores y pagarles mediante un sistema a plazos o después de un cierto periodo de tiempo. Todos los entrevistados coincidieron en que este tipo de créditos informales no existe en el MYHP.

En un caso, un entrevistado mencionó que había realizado un acuerdo informal con los residentes para superar la falta de tiendas consolidadas y de mercados en el vecindario y la ciudad. Cuando el proyecto comenzó y antes de que se construyese la mezquita en el distrito número cuatro los residentes del MYHP solían rezar en la entrada de uno de los edificios como un lugar temporal para el culto. Dos de los trabajadores que rezaban solían apuntar las necesidades que tenían los residentes. Iban al mercado semana tras semana a otra ciudad diferente, October, para comprar frutas y verduras a los residentes. Sin embargo, este método solo funcionó durante unos meses, periodo en el cual los residentes obtenían productos baratos y frescos en comparación con los que compraban por sí mismos.

Capital político

El MYHP se fundó como proyecto a partir de una decisión política directa del presidente anterior, Hosini Mubarak. Dicho proyecto formó parte de la nueva ideología que se creó hacia los jóvenes. El régimen político y el Partido Nacional Democrático —partido que gobernaba anteriormente— dedicaron en los años noventa especia atención hacia los jóvenes y su participación en la vida política. Dentro del sector de la vivienda, los jóvenes de renta baja se convirtieron en el objetivo de los proyectos de vivienda subvencionados. Una de las principales razones fue el porcentaje de jóvenes respecto a la población total: en 2006, alrededor de un cuarto de la población tenía entre 18 y 29 años (UNDP & INP, 2010). La disposición, mantenimiento y servicios del proyecto se relacionaban con las decisiones políticas. Se debe señalar que los entrevistados aseguran que la distribución de las unidades de vivienda fue justa y no se correspondía con ninguna lealtad política.

3.2 El asentamiento informal de Manshiet Nasser

Manshiet Nasser es el asentamiento ilegal/informal más grande de El Gran Cairo. Se encuentra en una zona de alrededor de 850 acres, con una excesiva densidad residencial de más de 400 personas por acre (MOH, 2001:2). La historia de esta zona de ocupación ilegal se remonta a los años sesenta, momento en el que se fundó el primer asentamiento. Anteriormente, la zona estaba considerada como una zona abandonada y tenía la reputación de ser un refugio atractivo para los delincuentes. Esta ha crecido muy rápido desde su fundación, indicando las estadísticas oficiales que la población era 262.050 habitantes en 2006 (CAPMAS, 2008b). Sin embargo, otros estudiosos estiman que es el hogar de más de medio millón de habitantes (Gerlach, 2009:49; Sims, 2009, en Howeidy, 2009:181). Durante los años noventa y la primera década del 2000, la zona fue localización de varios proyectos piloto de desarrollo. Ejemplos de ello son la Empresa Alemana de Cooperación Técnica [Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit] (GTZ) y el Programa de Desarrollo Participativo en Zonas Urbanas (PDP)[5] en Ezbet Bekhit y el proyecto piloto Suzan Mubarak en Deweka. La zona no se puede considerar como una entidad homogénea. En general, las condiciones sociales y urbanas disminuyen cuando uno se adentras en ella o se sube a la montaña (ver figura 8).


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Figura 8: Calle interior en Manshiet Nasser

Imagen tomada por la autora


Recursos en Manshiet Nasser

Trabajo

La ubicación de Manshiet Nasser, el número de talleres localizados en los distritos y la ausencia de control estatal son los factores principales que crean oportunidades de trabajo. Los entrevistados afirmaron que, en muchos casos, los residentes tienen más de un trabajo y que al menos uno de ellos se encuentra en la zona o cerca de ella. La ubicación se considera la principal ventaja de vivir en la zona. Los entrevistados explican que es fácil ir andando al bazar de Khan El Khalili, a Bab El-Shee'reyah o a Darasaa. Los residentes pueden llegar de forma fácil a los distritos de Downtown, Attaba y Moskie. Estos contienen nodos comerciales y profesionales importantes hacia El Gran Cairo.

  

Las industrias de abastecimiento y los talleres

La distancia que hay desde Manshiet Nasser a los principales nodos comerciales y profesionales de El Cairo se puede recorrer andando. Además, las industrias de abastecimiento ubicadas en la zona se consideran una puerta hacia el mercado laboral. Estas industrias se definen como productos completos o parciales producidos en los talleres para el bazar de Khan El Khakili. Algunos ejemplos son el jellalib[6], botones, accesorios para muebles, cobre y productos de aluminio. Uno de los entrevistados explicó la importancia de su posición: «La ubicación de Manshiet Nasser supone una ventaja para los trabajos, ya que está cerca de ellos y eso nos evita tener que coger cualquier tipo de transporte. Yo puedo ir andando al trabajo y si necesito ir a Bab El-Sheeria o Hussein[7] también puedo llegar andando. Será difícil salir de esta cómoda localización.»

La zona proporciona oportunidades de trabajo tanto desde casa como en un taller o en una unidad de producción de organizaciones civiles o asociaciones benéficas[8]. En esas unidades de producción se les enseña una profesión a las personas desfavorecidas, huérfanas y necesitadas. Además, se proporciona ayuda para comercializar estos productos. Son ejemplos de formación profesional hacer jabones, tarjetas postales, coser... Un entrevistado afirmó: «Mi hijo trabaja en una unidad de producción en Bedaya[9]. Hace tarjetas y gana de 120 a 200 libras al mes. Usamos ese dinero para pagar tanto los gastos de sus grupos escolares como los de su hermano[10]

Los residentes que trabajan desde casa desempeñan tareas manuales simples como las del embalaje, la costura y el bordado. Una entrevistada explicó: «Mucha gente trabaja desde casa, nosotras[11] también lo hacemos. Este fenómeno ha crecido recientemente. Un vecino nuestro tiene una fábrica de abayat[12] y mis hermanas y yo hacemos los bordados; incluso mi hermana pequeña ayuda. Otro trabajo es el de empaquetar chicles o el de embalar clavos, ya que hay dos fábricas de clavos en la zona.»

Los talleres proporcionan oportunidades de trabajo tanto a adultos como a niños. Los entrevistados afirmaron que existe un alto porcentaje de abandono escolar. Muchos niños trabajan en los talleres tanto en calidad de empleo permanente como durante el verano. Sólo uno de los entrevistados declaró que las oportunidades de trabajo en los talleres son limitadas y que la situación económica actual limita el número de oportunidades de trabajo en dichos talleres. El entrevistado afirmó: «Aquí las oportunidades de trabajo son limitadas. Si una persona tiene un taller, trabaja con sus hijos o con un máximo de cuatro obreros.»

Infraestructura social y económica

Además del desarrollo y el crecimiento de la zona, los servicios y las infraestructuras han progresado. Hasta los años ochenta, los servicios sociales y económicos básicos y las infraestructuras eran limitados. Aparte, los residentes de Manshiet Nasser dependían principalmente de los mercados, servicios médicos y servicios educativos de los distritos vecinos. No se fundó una comisaría de policía hasta 1992, siendo hasta ese momento los habitantes locales responsables de la seguridad de la zona.

Aunque durante los últimos 50 años los servicios y las infraestructuras se han ido desarrollando, la mayoría de los entrevistados está de acuerdo en que la mejora es muy lenta. Esto se puede explicar por la edad de los entrevistados, que en su mayoría tienen entre 20 y 30 años, nacieron en la zona y, por lo tanto, no vivieron las condiciones de los años sesenta y setenta. Otra razón puede ser la comparación entre la situación de Manshiet Nasser con otros distritos formales de El Cairo.

Tras observar la encuesta de Manshiet Nasser de 2010, se puede ver que todavía existe una falta de servicios médicos y educativos. La situación de Deweka es mucho peor en lo que respecta al número de servicios, la calidad y disponibilidad de los mismos y las infraestructuras, comparada con otras partes de Manshiet Nasser.

Vivienda

La disponibilidad de usar la vivienda como recurso es muy importante para que los residentes puedan sobrevivir. La casa también se usa como una unidad de producción. Además, es el lugar en el que se crían pollos, cabras y otros animales para producir una fuente de ingresos (ver figuras 9 y 10). El subarriendo y vivir con una familia amplia es otra forma de usar la vivienda como un recurso.

Según explicó Sanaa Tuba, una activista que trabaja en la zona desde el año 2000, «muchas mujeres usan sus casas como unidades de producción. Por ejemplo hacen costura, bordados o incluso abren la ventana y venden sándwiches, entre otras cosas. En otros casos, las mujeres venden verduras en las calles. El mercado laboral en Manshiet Nasser es casi al 100% informal y muchos de los talleres trabajan en el mercado informal». Además, añadió que «después del desprendimiento de la roca en 2008, muchos habitantes fueron evacuados y reubicados en el distrito de Nahda. La gente en Nahda intentó crear una economía informal como la que tenían en Manshiet Nasser con la esperanza de que el gobierno local o el estado no los atrapase. Hicieron eso para poder encontrar una fuente de ingresos y ser capaces de sobrevivir».

Los entrevistados proporcionaron muchos ejemplos de trabajos manuales simples que desempeñaban, como el embalaje, la costura y el bordado. Un entrevistado declaró: «Solía hacer mantas y me pagaban 70 piastras por cada una. También embalaba clavos en bolsas pequeñas en las que ponía 60 clavos en cada bolsa de plástico para venderla.» Otro afirmó: «La mayoría de los residentes de Mansheya[13] son trabajadores diarios o pequeños mercaderes y no tienen unos ingresos estables. Muchas personas trabajan desde casa fabricando alfombras hechas a mano, piezas de artesanía, rosarios, bobinas de costura y marcos para versos del Corán.»


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Figura 9: Tejado empleado para criar animales como pollos y patos

Imagen tomada por la autora



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Figura 10: Somieres y fundas de almohada fabricados en casa

Imagen tomada por la autora


Relaciones entre los hogares

La muestra de 30 entrevistados indica que en 11 casos el que gana el pan no es el hombre. En siete de ellos, el hogar lo dirigen las mujeres; en otros dos casos, hay mujeres ocultas como cabezas de familia, y en los otros dos, los que ganan el pan son niños que trabajan en el mercado informal. Las relaciones entre los miembros de los hogares se consideran un recurso importante para la supervivencia de los habitantes de Manshiet Nasser. En 18 casos, hay más de un miembro en la familia que trabaja, en ocasiones en más de un empleo.

Capital social

Casi todos los entrevistados tienen un pariente de primer o segundo grado que vive en la zona. Así, las relaciones sociales se consideran un recurso importante. Estas van más allá de los parientes ya que se establecen también con vecinos y conciudadanos. La estructura social en el asentamiento informal de Manshiet Nasser es un recurso importante y un factor crítico para que los habitantes sobrevivan. Sanaa Tuba explicó esto de la siguiente forma: «En las zonas formales, la estructura social es una necesidad social y sociológica, sin embargo, en las zonas informales es una necesidad de vida. Las personas confían unas en otras tanto en las penas como en las alegrías. Si los trasladas a una vivienda formal sin tener en consideración la importancia de la estructura social, no serán capaces de vivir.»

La importancia de la estructura social aparece de forma clara en la vida diaria de la gente y en sus motivos de tristeza y felicidad. Algunos ejemplos dentro de las estructuras sociales son: cuidar a los niños, cocinar, pedir prestado dinero, comida, herramientas y ropa.

Las bodas y los funerales son ejemplos perfectos en los que todo el mundo se complementa y ayuda. Se hace de forma física, financiera y moral. En casos de emergencia, como un incendio o incluso un evento triste como el del desprendimiento de la roca de Deweka, todos los vecinos ofrecieron su ayuda incluso antes de que llegaran los oficiales. Es importante observar que muchos residentes vinieron del mismo pueblo o ciudad y proporcionaron apoyo moral a sus conciudadanos.

Un entrevistado hizo una comparación entre sus amigos de Mansheya y de Abaseya[14]. Éste afirmó: «Cuando comparo a mis amigos puedo decirte que en Abaseya hay médicos, ingenieros y empleados; donde vivo, hay trabajadores cualificados. Aquí las relaciones sociales son muy fuertes y si no me ven en un día siempre me llaman y me preguntan qué tal estoy. Además, si alguien que vive al principio de mi calle necesita algo, el que vive al final de la calle le preguntará si se encuentra bien.»

Se les preguntó a los entrevistados si confiaban en acuerdos de créditos informales como pedir cosas prestadas a los amigos, pedir prestado a prestamistas informales, tener citas informales con los médicos u obtener productos de los vendedores y pagarles con un sistema a plazos o después de un cierto tiempo. Estos afirmaron que los dos préstamos comunes principales que se daban en los distritos eran comprar según el sistema a plazos y comprometerse con un método financiero llamado elgame'eyat[15].

Capital político

Durante los años noventa y dos mil, se localizaron varios proyectos piloto de desarrollo en este asentamiento. Por ejemplo, se produjeron proyectos de desarrollo del GTZ y el PDP en Ezbet Bekhit y en Deweka, y se ubicó el Proyecto Piloto Suzan Mubarak [Suzan Mubarak Pilot Project]. La mayoría de estos proyectos se dirigieron mediante decisiones políticas con el objetivo de desarrollar Manshiet Nasser. Aunque estos proyectos mejoraron las condiciones de los distritos, los entrevistados se quejaron de la calidad de las infraestructuras. Además, todavía hay algunos distritos a los que les faltan conexiones a las redes de agua, electricidad y alcantarillado. En 2008, la caída de una roca considerable (20 toneladas) en medio del distrito de Deweka (parte de Manshiet Nasser) dejó cientos de muertos. Este desastre condujo a que las autoridades evacuasen a las familias de aquellos lugares peligrosos y las llevasen bien a las viviendas públicas de Suzan Mubarak en Deweka, o bien a otras viviendas públicas situadas en la periferia de El Cairo. Después de este desastre, se tomó la decisión política de evacuar a las personas que viviesen en cualquier zona peligrosa. Como consecuencia de ello, el asentamiento todavía atrae a muchos residentes que esperan que los reubiquen en un piso nuevo de las viviendas públicas del distrito.

4 Conclusión y resultados

4.1 Estrategias de supervivencia y recursos en términos de esferas de integración económica

Según los dos estudios de caso de esta investigación, se pueden definir dos tipos de redistribución: la redistribución estatal (ejemplos: la vivienda pública como un sistema de provisión de vivienda; la infraestructura social y económica y los servicios) y los servicios de redistribución procedentes de organizaciones y asociaciones benéficas. Aunque Manshiet Nasser es donde se desarrollan muchos proyectos, la zona padece una falta de infraestructura social, económica y de servicios. Los residentes utilizan medios de transporte público situados fuera del distrito. Además, hay un número elevado de organizaciones benéficas que se conocen por su labor con los desfavorecidos en los asentamientos informales. Pese a que la infraestructura socioeconómica y los servicios están disponibles en el MYHP, los entrevistados se quejan sobre la falta de participación de las organizaciones benéficas en el vecindario. Asimismo, la calidad de los servicios médicos y la accesibilidad al transporte público siguen siendo un gran reto (ver figuras 13, 14 y 15).

En la esfera de intercambio de mercado, la comparación entre Manshiet Nasser y el MYHP muestra las oportunidades de los habitantes del primero para unirse al mercado laboral informal dentro del asentamiento informal o cerca de él. Muchos de los entrevistados tienen un segundo trabajo (ver figuras 16, 17 y 18) y muchos miembros del hogar se han unido al mercado laboral. Además, la vivienda se usa como un recurso (ejemplos: el subarriendo y las empresas domésticas). Este no es el caso del MYHP, donde en la mayoría de los hogares de los entrevistados hay uno o dos miembros que trabajan en el mercado formal. Esta investigación documentó el uso de la vivienda como recurso sólo en un caso, aquel en el que una entrevistada preparaba comida en casa para venderla.

Por último, en la esfera de reciprocidad, la ayuda mutua y las relaciones sociales son un recurso importante para sobrevivir en Manshiet Nasser. Los residentes confían y se apoyan entre ellos. El carácter de fortaleza de las relaciones entre parientes se plasma en las relaciones sociales. De forma contraria a este estilo de vida, la estructura social es muy débil en el MYHP y muchos de los entrevistados afirmaron que apenas conocen a sus vecinos (ver figuras 19 y 20).

4.2 Resultados

La dimensión espacial de las estrategias de supervivencia difiere entre el asentamiento ilegal del interior de la ciudad y el proyecto de viviendas públicas de la periferia. El acceso a la redistribución en la periferia está ligado a la naturaleza de la vivienda pública como un proyecto de redistribución. La infraestructura social y económica existe a nivel de la ciudad. A esto se hace frente con la ausencia de organizaciones benéficas de redistribución y de servicios a nivel del vecindario. En los asentamientos informales, la esfera de redistribución se relaciona con la alta presencia de organizaciones civiles y asociaciones benéficas y la naturaleza de la zona como lugar de muchos proyectos de desarrollo. En las otras dos esferas se aprecia la tendencia contraria. Para las necesidades básicas y principales, como la comida, los bienes duraderos, los servicios y las oportunidades de trabajo, la zona informal situada en el centro proporciona un mayor acceso a la esfera de intercambio de mercado. La esfera de reciprocidad también es mayor en los asentamientos informales debido a las fuertes relaciones que existen. En Manshiet Nasser, los hogares y los individuos compensan la ausencia de los servicios de redistribución estatales con las otras dos esferas, intentando alcanzar así los recursos que necesitan para sobrevivir. Se puede decir que las personas desfavorecidas prefieren vivir en un lugar en el que puedan acceder a los diferentes modos de subsistencia.


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Figura 11: Esferas de integración económica en Zaied (el tamaño de las esferas indica una cierta importancia: las esferas de mercado y reciprocidad son más pequeñas que la de redistribución)

Elaboración propia



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Figura 12: Esferas de integración económica en Manshiet Nasser (la esfera de redistribución es más pequeña que las otras dos)

Elaboración propia



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Figura 13: Disponibilidad y calidad de los servicios médicos

Elaboración propia



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Figura 14:

Elaboración propia



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Figura 15: Medios de transporte

Elaboración propia



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Figura 16: Ubicación del primer trabajo[16]

Elaboración propia



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Figura 17: Ubicación del segundo trabajo

Elaboración propia



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Figura 18: Resultado de la pregunta «¿Trabaja el cabeza de familia en el mercado informal?»

Elaboración propia



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Figura 19: Relaciones entre los vecinos

Elaboración propia



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Figura 20: Confianza en los parientes

Elaboración propia



5 Referencias bibliográficas

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Notas


[1]: Este artículo pertenece a una serie de ponencias impartidas entre los días 20 y 22 de octubre de 2011 en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid en el marco de la XII N-AERUS Conference 2011.
[2]: Instituto de Geografía Social y Económica [Institute for Social & Economic Geography], Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente [Department of Earth and Environmental Sciences] (EES). Universidad Católica de Lovaina [Katholieke Universiteit Leuven]. Lovaina, Bélgica.
[3]: Las autoridades sacaron a subasta las unidades comerciales para venderlas y alquilarlas.
[4]: El-Azbaa es Azbeet Welad Alaam, uno de los asentamientos informales que está situado en la provincia de Giza, en El Gran Cairo.
[5]: El PDP es un proyecto cooperativo entre el Banco de Crédito para la Reconstrucción [Kreditanstalt für Wiederaufbau] (KfW) y el GTZ.
[6]: Vestimenta tradicional del hombre.
[7]: Bab El-Sheeria y Hussein son dos distritos populares en El Cairo.
[8]: En octubre de 2010, la investigadora entrevistó a Madam Lobna Abd-Elaziz, encargada de negocios del jefe de departamento de las ONG en Manshiet Nasser, perteneciente al Ministerio de Solidaridad Social. Según comentó, en total hay 68 ONG, la mayoría de ellas asociaciones benéficas. La mayor parte de las organizaciones se fundaron en 2001 y 2002, y tras el desprendimiento de la roca en Deweka que se produjo en 2008.
[9]: Organización civil.
[10]: Los grupos escolares son un sistema oficial en el que el alumno puede recibir clases extra en una o más asignaturas.
[11]: La entrevistada y su familia.
[12]: Vestidos de mujer.
[13]: Mansheya es el nombre que le dan los residentes locales a la parte más baja de Manshiet Nasser.
[14]: Abaseya es un vecindario de clase media de El Cairo, situado cerca de Manshiet Nasser.
[15]: El-gme'eyaa (el singular de game'eyat) es un acuerdo informal de ahorro entre un grupo definido de gente. Cada persona paga una cantidad de dinero, que se ha fijado anteriormente, cada cierto tiempo (el periodo de tiempo también se fija con anterioridad). Un miembro del grupo recibe el total del dinero que se ha recaudado después de cada ciclo de recolecta. El número de ciclos es igual al número de miembros del grupo. En Manshiet Nasser, la Gamaia normalmente se hace cada día. Cada miembro paga dos libras y recibe 100 libras durante 50 días.
[16]: N/A: No se aplica.


Edición del 28-10-2013
Revisión: Alejandro Rodríguez Sebastián
Boletín CF+S > 54: La ciudad a escala humana. XII Congreso Anual N-aerus > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n54/adabo.html   
 
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