Ciudades para un Futuro más Sostenible
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Boletín CF+S > 5 -- Especial: LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD DESPUÉS DE KIOTO > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n5/apsub.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X

Facilitación ecológica: sembrando las semillas de una sociedad sostenible


Pere Subirana Samitier[1]
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Artículo publicado en Papeles de innovación social N. 55 Febrero de 1998


R E S U M E N

El camino hacia una sociedad perdurable necesita otra forma de abordar los problemas ecológicos y sociales. Nuestra incapacidad para tratarlos puede ser tan grave como los problemas en sí mismos. Uno de los mayores obstáculos reside en la creencia que se está actuando cuando en realidad no se hace nada efectivo ni en el grado suficiente. Las acciones humanas no pueden causar daños a los sistemas naturales más allá de su capacidad de regeneración, existen límites ecológicos que no podemos pasar. La Agenda 21 es un programa para hacer posible una sociedad y un estilo de vida sostenible, pero sus principios y directrices se tienen que aplicar en lugares y contextos diferentes. Los métodos que quieren imponer la sostenibilidad "desde arriba y desde fuera" de las personas no han tenido hasta ahora mucho éxito. En cambio,podemos utilizar los problemas presentes en nuestras sociedades para dar soluciones compatibles con la sostenibilidad.

El principio propuesto es el "enfoque centrado en la persona", basado en el sistema terapéutico de Carl Rogers. No nos centramos en el problema sino en la persona que tenemos delante, abrimos la comunicación y la apoyamos para que pueda adoptar comportamientos ecológicos por ella misma. Las grandes campañas no sirven de mucho, lo más apropiado es generar procesos que nos lleven a los resultados deseados. Los procesos son más lentos y complejos, pero sus resultados son más seguros y perdurables. La facilitación ecológica es un método para posibilitar los cambios que tiene presente a las personas y las circunstancias de cada lugar y situación específicos. Nuestras acciones han de ser lo más globales posible, tratando desde las perspectivas y valores hasta los condicionantes de todo tipo que nos impiden avanzar. La sociedad sostenible necesita una determinada manera de ver el mundo, como pueden ser las perspectivas de la globalidad, la interdependencia,la responsabilidad personal, el cambio permanente, el sentido de contribución, el reconocimiento del valor intrínseco y la valoración de la calidad. El pensamiento sistémico es una herramienta que nos sirve para tratar los complejos sistemas humanos.

Necesitamos avanzar hacia una sociedad más integrada, de manera que los abismos de todo tipo entre los humanos y entre los humanos y la Naturaleza se reduzcan. Una sociedad que equilibre las dimensiones individual, ecológica, económica y social, de manera que formen un conjunto integrado y armónico. Este trabajo requiere otro tipo de organización. La sostenibilidad es incompatible con las organizaciones burocráticas. Se necesitan organizaciones sensibles que sepan adaptarse a los cambios y a los nuevos retos que tenemos por delante.





Nuevos métodos para nuevos tiempos


¿Cómo podremos sobrevivir si no estudiamos qué hacer para conseguirlo? Bill Mollison

Lo primero que se necesita para llegar a una meta es tenerla. Las metas, personales o colectivas, dirigen la atención, la energía y los recursos en forma de tiempo y dinero en una determinada dirección y generan conductas concretas. A la vista de cómo evolucionan algunas problemáticas mundiales, podemos deducir que sobrevivir no es una meta importante para una gran mayoría de seres humanos. Otras metas, teóricamente secundarias, pasan por delante: la riqueza económica, el consumo generalizado y compulsivo o el placer inmediato pero que genera sufrimiento en el futuro.

Las acciones humanas (y entre ellas la actividad económica) han de tener presentes los límites ecológicos. Sabemos que no podemos utilizar recursos naturales y energía de forma continua sin romper equilibrios muy frágiles en los sistemas naturales. El consumo masivo de productos no renovables como el petróleo o de renovables más allá de su capacidad de regeneración tiene graves consecuencias ecológicas y, según el contexto, sociales. La conciencia de que debemos detener el crecimiento ilimitado de necesidades y población aumenta entre muchos sectores de la sociedad.

Sin embargo,una gran parte de la población de los países industrializados ignora las raíces de los problemas ecológicos y sociales y de cómo su estilo de vida contribuye a mantenerlos. El sistema actual de producción y consumo masivos es inviable pero se ha convertido en el "corcho" en el cual flota la economía de nuestra sociedad y los ingresos económicos de muchas personas,como explica Willem Hoogendijk [Hoogendijk, W., 1991-1993]:

"El obstáculo básico para el cambio necesario reside en la dependencia de todos y de todo del actual volumen de producción y de la manera como está organizada (incluyendo la organización del trabajo y los ingresos del estado). Los beneficios de la producción para el mercado (en forma de bienes y servicios) son los que pagan los servicios públicos y forman el corcho en el que flotamos".

Un hundimiento repentino del actual sistema económico sería caótico y doloroso. Pero podemos introducir cambios progresivos. La magnitud de la transformación contrasta con las resistencias que salen en el camino. Vivimos en sistemas complejos, las dinámicas que se crean dentro de los sistemas son difíciles de parar porque no dependen de ninguna parte individual y se escapan de toda forma de control. A menudo estamos,como afirma Warren Johnson, "prisioneros de las circunstancias".

La cumbre sobre el cambio climático de Kyoto celebrada en diciembre de 1997 ha demostrado la fuerza que los ecologistas empiezan a tener en todo el mundo. Pero también ha evidenciado que las resistencias nos están haciendo perder un tiempo precioso en la introducción de cambios significativos. Los estados se han convertido en prisioneros de la economía, los intereses a corto plazo de personas y países pasa por delante del bien común a largo plazo. Los estados no pueden ir contra el actual modelo de producción y consumo masivos porque dependen de él para cubrir sus ingresos. De momento se limitan a minimizar las consecuencias negativas que el sistema genera. Algunas partes del ecosistema global que es nuestro planeta buscan únicamente su propio beneficio, han perdido su conexión con el conjunto mayor del que forman parte. Determinadas industrias del petróleo o el carbón, la mayoría de las multinacionales de la producción y distribución, las organizaciones que sólo buscan mantenerse a ellas mismas pueden más que la necesidad evidente de la supervivencia global. Danielle Mitterrand, esposa del difunto presidente francés, ha reconocido que los políticos son hoy esclavos del poder económico y que la democracia se encuentra secuestrada por las leyes del mercado [Riviere, M., 1997]. La necesidad de mantenerse en el poder (las políticas impopulares tienen un precio electoral) y las urgencias de todo tipo predominan, mientras lo importante queda sin hacer.

Las sociedades industrializadas viven inmersas en lo que Eric Fromm llamó "la gran mentira", la ocultación de la realidad y sus retos bajo una imagen idílica y complaciente. Ortega y Gasset ya dijo hace años que "toda realidad ignorada reclama su venganza". Muchas soluciones que se dan a problemas actuales no hacen más que generar más problemas a corto, medio y largo plazo. Cada vez se necesita más dinero para paliar en mayor o menor medida los efectos destructivos del sistema de producción y consumo masivos. El dinero procura tapar las consecuencias negativas del modelo en el que basamos nuestra vida:


¿Hasta cuando podremos seguir solucionando con dinero los efectos negativos que comporta que todo siga igual? ¿No sería más barato ir cambiando progresivamente de sistema económico? En lugar de intentar aguantar un edificio cada vez más ruinoso, ¿no valdría más poner los cimientos del edificio que nos gusta?

Es imposible pensar en un planeta donde la vida sea posible sin una clara voluntad de crearlo y sin un método efectivo para introducirlo. En el 1992 se celebró la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente en Río de Janeiro, de donde salió la "Agenda 21", un programa para guiar las actuaciones hacia un sistema económico perdurable ratificado por los gobiernos asistentes. Al tiempo que recomienda estrategias de intervención globales, la Agenda 21 también establece que cada ámbito territorial (país, región o municipio) tome medidas para adaptarse a los sistemas naturales que les sustentan. Se toma conciencia de la necesidad de redefinir el mismo concepto de "desarrollo" y se llega a la definición de "sociedad sostenible". Hoy hemos convertido el adjetivo inicial en un nombre: sostenibilidad. La aplicación de estrategias de sostenibilidad a nivel local se concretó en el ámbito europeo con la firma de un grupo de ciudades de la "Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad" (la "Carta de Alborg"), en mayo de 1994. En ella las ciudades se comprometen a avanzar en este sentido, el número de ciudades adheridas se ha incrementado. Algunas ciudades como Barcelona tienen concejalías de "Ciudad Sostenible".

Podemos definir la sostenibilidad como el conjunto de condiciones por las que las actividades humanas no puedan llegar a forzar un sistema natural más allá de su capacidad de soportarlas, es decir,más allá del límite a partir del cual se producen fenómenos irreversibles de degradación. La sostenibilidad implica la satisfacción de las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la satisfacción de las futuras generaciones. Estas condiciones que hacen una sociedad sostenible han sido definidas por Pep Puig en el "Papel de Innovación Social" "La ciudad sostenible" [Puig, P., 1997].

El presente texto quiere ser una aportación a la metodología de aplicación de la Agenda 21, al "como". La filosofía latente de este trabajo es que somos los creadores de nuestra propia realidad,tanto a nivel individual como colectivo.Queramoslo o no,somos arquitectos de nuestro futuro porque lo construimos con nuestros actos.La parte más importante de este proceso es la planificación y el diseño del futuro que queremos.El diseño entendido como una integración de diferentes elementos de manera que produzcan resultados efectivos y útiles.Diseñar significa unir diferentes partes individuales en un todo mayor que su simple suma,atendiendo a las relaciones que se crean entre las partes.Para diseñar un futuro sostenible,primero debemos saber qué queremos integrar.



Las cuatro dimensiones de la vida


"Es necesario reconciliar la economía con la ecología,lo público con lo privado,la ciudad con su entorno natural. Para eso necesitamos más diálogo entre todos los sectores implicados: la sociedad, los políticos, los científicos y la industria". John Celecia.

Todos sabemos que una silla se aguanta gracias al equilibrio perfecto existente entre sus cuatro patas. A medida que crezcan los desequilibrios entre ellas, las dificultades para poder sentarnos serán mayores. La vida de los seres humanos también reposa sobre cuatro patas, cuatro dimensiones que deben guardar un equilibrio perfecto y dinámico entre ellas. Éstas son las dimensiones individual, ecológica, social y económica.

Figura 1: Las cuatro dimensiones de la vida.

Si una de estas dimensiones sobresale excesivamente de las otras, las consecuencias a corto o largo plazo serán negativas. Vivir bien significa integrar estas dimensiones, no actuar de manera parcial. En las sociedades occidentales, por ejemplo, la dimensión económica (cifras, estadísticas y "necesidades" monetarias y financieras) pasa por delante de las personas y de la Naturaleza. Existen cada vez mayores desigualdades entre ricos y pobres, la sociedad se desintegra dando lugar a individuos sin ningún nexo de unión, los seres humanos pierden su conexión con los sistemas naturales y el resto de los seres vivos. Los abismos de todo tipo crecen.

Las relaciones entre las cuatro dimensiones han de basarse en un "equilibrio recíproco", un aumento o disminución de una dimensión tendría que comportar un aumento o disminución de las otras. Muchas instituciones actuales se centran sólo en una o dos de estas dimensiones, pero es muy poco habitual que traten de integrar las cuatro. Las cuatro dimensiones constituyen una unidad. Si no tenemos presente la unidad, nuestras acciones siempre serán parciales y contraproducentes para alguna dimensión. Necesitamos herramientas que integren estas dimensiones de manera que lo que sea positivo para una dimensión no sea negativo para otra. Para integrarlas se necesita un cierto sentido artístico. El arte de la integración es hoy más útil que nunca.

La dimensión individual consiste en el ser humano en tanto que ser único. El individuo, antes de integrarse a contextos más amplios, ha de integrar sus propias dimensiones físicas, emocionales, intelectuales y espirituales. Si no podemos cuidarnos de nosotros mismos, difícilmente podremos cuidar lo externo. Esta dimensión podríamos denominarla "ecología intrapersonal", es el ámbito que está más cerca de nosotros y el que nos es más factible cambiar. El primer paso hacia la sostenibilidad siempre es "poner la propia casa en orden", como dijo Shumacher. A medida que más individuos cambian, el resto tienen más facilidad para hacerlo.

La dimensión ecológica consiste en las relaciones que tenemos con los ecosistemas vivos, de los que somos parte. Es el contexto natural, esa "red de la vida" que permite nuestra existencia en la dimensión individual. Disponer de unas mínimas condiciones que permiten la vida (aire limpio, agua no contaminada, etc) es la base de cualquier actividad, incluida la económica. La seguridad ecológica es la seguridad que integra las seguridades individual, económica y social. Las cuatro dimensiones son una unidad, sólo puede haber seguridad global. Ninguna persona rica puede sentirse segura en un contexto de extrema pobreza.

La dimensión social da una forma estructurada a las relaciones entre personas. Da lugar a las instituciones, genera la cultura y los papeles sociales. Da un marco de referencia ante el cual los individuos han de adoptar un tipo de relación, sea el que sea.

La dimensión económica permite que las personas puedan cubrir sus necesidades materiales, es la dimensión que permite satisfacer las necesidades básicas. También incluye la gestión de los recursos, tanto a nivel individual como colectivo. Es mucho más difícil que las personas colaboren en introducir la sostenibilidad si no tienen cubierto su aspecto económico básico. La economía no debe estar desconectada del resto de dimensiones, los negocios del futuro tendrán que identificar las necesidades del planeta de la misma manera que ahora tienen que identificar las necesidades de los clientes.

De la interacción entre las cuatro dimensiones afloran aspectos importantes para el diseño de comunidades sostenibles:


La gráfica "Las cuatro dimensiones de la vida" nos muestra como las interacciones entre economía, ecología, sociedad e individuo generan los factores a potencia, para establecer una sociedad sostenible.




El enfoque centrado en la persona


"El trabajo real para salvar el planeta será pequeño, modesto, humilde y, en tanto que involucre al amor, gratificante y placentero. Las tareas serán demasiadas para contarlas, registrarlas, advertirlas o recompensarlas públicamente, y al mismo tiempo demasiado pequeñas como para hacer famoso a alguien (...) Cuando pienso en la clase de trabajador que requiere este trabajo, pienso en una persona dispuesta a bajar al desalentador, humilde y casi desesperanzado aspecto local de cada tema, para afrontar el gran problema en tandas de una pequeña porción de vida". Wendell Berry.

¿Cómo vamos a introducir la sostenibilidad en nuestra sociedad? La Agenda 21 Local da muchas pautas de actuación para acercarnos a la sostenibilidad. Establece el "qué" y algunos principios sobre el "como", pero todas estas directrices siempre se tienen que aplicar en lugares y contextos diferentes. Han de concentrarse en situaciones específicas e implicar personas concretas con diferentes intereses, motivaciones y perspectivas. En las sociedades con muchos matices, no nos sirven las recetas. Cada año las administraciones públicas se gastan millones y millones de pesetas en campañas publicitarias de concienciación ciudadana. La voluntad puede ser muy buena,pero los resultados siempre son pequeños en relación con los medios utilizados.Las iniciativas hechas "desde arriba y desde fuera" de las personas implicadas tienen efectos limitados y puntuales. La misma Agenda 21 destaca que las soluciones a muchos problemas ecológicos pasa por la participación ciudadana. Pero cada persona actúa de acuerdo con sus propias motivaciones. ¿La gente con problemas de salud, económicos, laborales, personales o familiares, nos escucharán cuando les hablemos de ecología? ¿Nos escucharán los inmigrantes o los resentidos sociales? ¿Aceptarán los ricos un límite a su consumo de recursos naturales y energía a pesar de que puedan pagarlos?

Las personas tienen retos y necesitan métodos para afrontarlos. La sostenibilidad y la ecología cotidiana pueden ser una buena manera de resolver problemas individuales y sociales. Existen muchos ejemplos de instituciones que van en este sentido. De las muchas posibles, citaremos una experiencia de los Servicios Sociales del barrio de Gracia de Barcelona. Allí han dado una respuesta al problema del aislamiento y uso del tiempo libre de la gente mayor del barrio creando un huerto y cediendo parcelas para su cultivo. El huerto es visitado por escolares, con lo que se consigue comunicación intergeneracional. La experiencia de "L'hort de l'Avi" (El huerto del Abuelo) es valiosa como modelo de acciones sostenibles en la ciudad.

A menudo los programas y los planes de acción se quedan en buenas intenciones porque son abstracciones, planes generales que no ven los pequeños detalles. Las abstracciones son un obstáculo. La realidad no puede ser escondida detrás de cifras o argumentaciones interesadas. Si bajamos de nuestra nube podremos ver las cosas de cerca, atender personalmente los problemas, incrementar nuestra capacidad de relacionarnos con la realidad del nivel local.
Wendell Berry, un especialista en el diseño de comunidades sostenibles, ha señalado este peligro con estas palabras:

"La perversión de la economía industrial, capitalista o comunista, es la abstracción inherente a sus procedimientos, su incapacidad para distinguir una persona o una criatura de otra (...) La abstracción es enemiga se encuentre donde se encuentre. Las abstracciones de la sostenibilidad pueden arruinar el mundo tanto como las abstracciones de la economía industrial".

Las soluciones fáciles son tentadoras, pero cada vez funcionan menos. Queremos que las grandes campañas publicitarias actúen como una varita mágica que cambien realidades de golpe. Las auténticas soluciones pasan por un trabajo humilde,cotidiano y simple de centrarse en las personas. Un trabajo educativo, generador de procesos de cambio. La tienda de alimentación donde voy a comprar algunas veces tiene al lado de la caja un gran cartel de una campaña de reducción de residuos. Entre otras cosas, se aconseja que no se utilizen bolsas de plástico, pero en la tienda se dan en cada compra. También se aconseja que se utilizen envases reciclables, pero en la tienda no hay. ¿Quién no tiene experiencias parecidas?

Las abstracciones que ignoran las realidades personales pueden tener gravísimas consecuencias. Hoy muchos políticos se alejan de la realidad cotidiana de la gente, pero se apresuran a pedir su voto cada cuatro años. Hablar de ecología a determinadas personas en según que contextos (por ejemplo, cuando alguien no tiene trabajo) puede llegar a ser una forma de violencia. Ejercemos violencia simbólica cuando ignoramos la persona o su realidad, cuando la hacemos insignificante. Piero Ferucci ha descrito esta forma de violencia con las siguientes palabras:
"Siempre existe el peligro que desvaloricemos a otros, que los convirtamos en objetos para satisfacer nuestros propios deseos, en enemigos que nos amenazan o en sombras insignificantes. Así nace la violencia, no sólo la violencia más obvia y dramática, como la injusticia social, la guerra o la negación de las libertades civiles, la violación o los malos tratos a los más débiles, sino también la indiferencia que consideramos como algo natural, la actitud de estoy demasiado ocupado buscando mi propia felicidad como para tenerte ni siquiera en cuenta".

Las personas queremos reconocimiento y comprensión, el trato respetuoso tiene un gran poder transformador. He llamado facilitación ecológica al método para introducir la sostenibilidad basado en el principio desarrollado por el psicólogo Carl Rogers y que él llamó "enfoque centrado en la persona" ("person-centred-approach"). A su consulta llegaban pacientes muy enfermos, y él descubrió que tratándolos como a seres únicos, responsables y plenamente maduros obtenía resultados sorprendentemente curativos.

En este método, las personas son lo primero. El individuo, y no el problema, es el foco. En una etapa inicial, el facilitador ecológico se interesa por la persona. ¿Qué le preocupa? ¿Qué necesita? ¿Cuáles son sus ilusiones y problemas? El facilitador ecológico deja así de ser un experto alejado de su realidad que dictamina lo que ha de hacer o como vivir. Se convierte en una persona dispuesta a escuchar y a ayudar. Su actitud comunica a las personas que son importantes y que las respetamos. El facilitador ecológico no puede ni ha de resolver todos los problemas. Su función es procurar que las personas puedan resolverlos por ellas mismas, facilitar recursos creativos y herramientas ecológicas que ayuden a mejorar situaciones y, sobretodo, abrir la comunicación y la confianza con la persona. A veces lo único que puede hacer es escuchar, pero otras veces los problemas se resuelven por sí solos cuando se plantean de forma adecuada. Como decía Einstein, los problemas nunca pueden ser resueltos en el mismo nivel en el que fueron creados. Una solución válida sólo a corto plazo pero que genera más problemas en el futuro es una falsa solución.

La facilitación ecológica permite que las personas puedan comprometerse con la ecología por ellas mismas creando las condiciones necesarias para que eso pase. No es tan importante que el facilitador realice todo el trabajo, sino que el trabajo se desarrolle. Es un trabajo a largo plazo,que integra aspectos de las tareas del trabajador social, el educador y el informador. Es un mediador entre la realidad personal y comunitaria y la realidad que la sostenibilidad necesita.

Una parte importante del trabajo del facilitador ecológico es la negociación. La negociación como actitud vital, permanente. La negociación tiene presente a las personas, pero es lenta.Las relaciones humanas necesitan tiempo y energía, la confianza se construye poco a poco. El primer paso en la negociación es no tener miedo al conflicto, reconocerlo y rastrear lo que hay detrás. A partir de ahí podemos construir "espacios comunes" entre los seres humanos y el resto de seres vivos.

Su trabajo ha de notarse por un compromiso mayor de personas y comunidades con la regeneración ecológica y la sostenibilidad. Cualquier persona puede ser un facilitador ecológico. Sin embargo, podemos, definir diferentes niveles de facilitación según el ámbito donde actuamos y su grado de complejidad: una familia, una comunidad de vecinos, una escuela, una asociación, un municipio, etc. En cada caso se requiere una formación diferente, que incorpora conocimientos, pero también actitudes.

La facilitación ecológica aplicada a un barrio, municipio o ámbito superior tiene un nivel de complejidad que requiere la figura de un profesional. La integración de muchos factores hace que se necesite una formación específica tanto en habilidades personales como en métodos para tratar con la complejidad. Aún así, no podemos reducir la facilitación ecológica a una profesión. Voltaire decía que "la salud es demasiado importante como para dejarla únicamente en manos de los médicos". Nosotros podemos decir que la sostenibilidad es demasiado importante como para dejarla únicamente en manos de profesionales. La institucionalización de la figura del facilitador ecológico corre el peligro de que el medio para introducir la sostenibilidad acabe siendo más importante que el fin para el que fue creado.A diferencia de otros profesionales, la coherencia entre lo que dice y lo que hace el facilitador ecológico le confiere credibilidad, sin la cual su trabajo no es posible. Los antecedentes del facilitador ecológico como profesional podemos encontrarlos en los trabajadores de la comunidad en Inglaterra, los ecoconsejeros de comunidades rurales, los auditores ecológicos... Los ayuntamientos tienen también una dimensión importante como facilitadores ecológicos, el nivel local es clave para la sostenibilidad.

La experiencia que puedo aportar en facilitación ecológica es la adquirida como concejal y consejero comarcal. Y también la formación en el ámbito del consumo responsable, simplicidad voluntaria, liderazgo personal y agricultura ecológica. Cada taller lo considero como un punto dentro de un proceso que lleve la mejora de comportamientos ecológicos. La labor formativa no se acaba cuando acaba el taller, continua a partir de la formación de grupos de trabajo y de ayuda mutua entre participantes. Algunas veces se han creado redes de intercambio local, equipos ecológicos locales (grupos de personas que se coordinan para hacer su vida más sencilla y ecológica) o grupos de personas que practican la agricultura ecológica.

Hay muchas experiencias en facilitación ecológica, aunque a menudo son parciales,no integran las cuatro dimensiones. Muchas personas la están ya practicando. La finalidad de este trabajo no es crear nada nuevo, sino favorecer la conciencia de lo que se hace y profundizar en el conocimiento de los métodos a nuestro alcance,el "como".

Algunos campos donde se puede aplicar la facilitación ecológica son:


Los actos de las personas siempre son la expresión de su manera de pensar,de sus valores y de su perspectiva de las cosas.Los actos,como asegura Bill Mollison, son "la maduración de la ética personal".Ningún cambio es posible sin el cambio de la mirada de la realidad.Dos herramientas fundamentales del facilitador ecológico son el cambio de perspectiva y el pensamiento sistémico.



El cambio de perspectiva


"Una dificultad de los tiempos de cambio es la mirada. La mirada se hace vieja y, al no encontrar las formas a las que estaba acostumbrada, ve principalmente fragmentación, desorden y desastres. No ve que la realidad está encontrando nuevas formas, que ya hay alternativas válidas en circulación". El fin del patriarcado. Librería de mujeres de Milán.

La forma de ver la realidad personal y colectiva se hace visible en nuestros actos pero puede haberse gestado sin nuestra participación consciente. El cambio de enfoque o "metanoia" es quizás la mejor contribución al cambio de actitudes. A menudo somos prisioneros de las convenciones sociales, de patrones inconscientes, de creencias fomentadas por determinados grupos o del lenguaje que utilizamos y que condiciona nuestra percepción (lo que Morgan llama las "prisiones psíquicas"). Por ejemplo, la expresión "Tercer Mundo" crea categorías irreales, indica que hay unos países condenados a ser pobres, que su situación es irreversible y que nuestro modelo de vida es superior, el "primero". La expresión "tercer mundo" nos impide ver que existe un solo mundo mucho más interrelacionado de lo que pensamos. Otro ejemplo: el hecho de consumir es un papel realizado por las personas, pero somos muchas cosas más que consumidores. A través del lenguaje se puede fomentar la perspectiva del consumo como una parte de nuestra identidad. Y cuestionar identidades es difícil, puede generar conflicto.

Debemos devolver a la palabra "consumidor" su valor de rol si no queremos la "interiorización masiva" del sistema de producción y consumo.

A menudo, lo más sutil es lo más poderoso. Cada vez que una persona cambia su manera de ver las cosas, su vida cambia. Existen numerosas formas de ver la realidad y somos libres para escoger las que más nos sirvan.Si mejoramos,ampliamos y enriquecemos nuestras percepciones,nuestra vida también se enriquece.

La cultura supone una determinada forma de ver el mundo. Es un intento de poner orden en el caos, un sistema de creencias y prácticas. El facilitador ecológico trabaja para crear una "cultura de la sostenibilidad". La degradación ambiental y la desertización que hoy tenemos,¿no es consecuencia del "desierto de perspectivas ecológicas"?

El cambio de perspectiva puede ser utilizado para crear una visión compartida del futuro de un barrio o una comunidad "¿Cómo queremos que sea nuestro barrio en el futuro?" "¿Qué hemos de hacer para que sea como queremos?". La visión de un barrio más ecológico, agradable e integrado hace de guía y es el primer paso para su concreción. Es mejor cambiar nuestra mirada de forma voluntaria que tener que cambiarla a partir de crisis y problemas. El facilitador ecológico aprovecha los medios de comunicación, sesiones informativas, charlas, etc. Algunas poblaciones abren procesos de participación ciudadana que concluyen en jornadas o forums abiertos. La creación de una visión compartida es lenta, pero sin ella los cambios no pueden ser nunca tan globales. A continuación se detallan algunas perspectivas que nos acercan a la sostenibilidad:

La globalidad

No podemos ver bien una habitación si la miramos por el ojo de la cerradura. La parcialidad de la mirada es la mayor fuente de errores. Una acción más amplia nos permite una mejor acción local. Podemos mirar más globalmente el tiempo y el espacio, tener presente el largo plazo y la globalidad planetaria, por ejemplo, conociendo como nuestras acciones afectan a otras personas en otros lugares. El facilitador ecológico ayuda a ver los árboles sin dejar de ver el bosque que les da sentido y los integra.

La interdependencia

¿Podemos ver que los restos orgánicos de la basura serán las verduras de mañana?
La lección más importante que el jefe indio Seattle dio al presidente de EE.UU. cuando éste pretendía quitarle sus tierras fue la de que todas las cosas están conectadas. En los sistemas vivos todo está interelacionado, las partes aisladas no existen. Entre todas ellas forman una considerable "red de relaciones".
Formamos parte de conjuntos mayores. Si yo dejo de comprar productos contaminantes, afecto a la industria que los produce. Si compro productos locales reduzco la contaminación generada por el transporte.
Todo lo que hacemos, o lo que dejamos de hacer, afecta a muchas otras personas. La perspectiva de la interdependencia es clave para desarrollar la consciencia de comunidad.
El facilitador ecológico trabaja para derribar las barreras mentales entre los seres humanos y la Naturaleza y cada uno de nosotros y los demás.

La responsabilidad personal

Ser capaces de responder de nuestros actos nos da el poder de cambiar. Encontrar constantemente culpables externos o jugar el papel de víctimas nos impide avanzar. Si no nos hacemos responsables de nosotros mismos, del nivel individual, tampoco podremos ser responsables en los niveles social y ecológico.

El cambio permanente

Todo cambia. Aceptar el cambio nos abre al aprendizaje continuo, a dejar de lado seguridades y certezas. Siempre podemos considerar el conocimiento y la experiencia como un punto de partida. Necesitamos flexibilidad para adaptarnos al cambio que ha de hacer compatibles nuestra existencia con la de los sistemas naturales.
Una parte importante de la tarea del facilitador ecológico es favorecer procesos de cambio y administrar los pasos intermedios entre fases. La "lógica de la frugalidad" o el aprovechamiento de recursos no se generan en un día, precisan transiciones.

El sentido de contribución

"Sólo dentro del todo tienen sentido las partes". Antonio Medrano.

Si nos consideramos como pequeños ayudantes del planeta donde vivimos aportaremos más satisfacción a nuestras vidas. Nuestra contribución nos da un sentido de pertenencia a conjuntos mayores que nosotros mismos y la alegría de actuar en beneficio de la totalidad. La frase de Antonio Medrano nos invita a replantear nuestro papel como integrantes de la Humanidad y del planeta ¿Qué contribución nos hacemos a nosotros mismos, a la sociedad y a la Naturaleza?

El reconocimiento del valor intrínseco. Los seres vivos y los objetos materiales tienen valor por ellos mismos, no son sólo medios para alcanzar nuestros objetivos. Un árbol tiene valor por el hecho de estar vivo,independientemente de sus posibles usos.
Nada es irrelevante,los objetos y situaciones se han de valorar y aprovechar al máximo. Nuestra vida cotidiana constituye una gran riqueza en sí misma, no necesitamos compensar con consumo la falta de valoración de los detalles de nuestra vida.

Querer lo mejor
Renunciar a las metas esenciales tiene un precio muy grande."Lo mejor" siempre surge de la interacción de las cuatro dimensiones. Si queremos lo mejor para nosotros mismos, podremos también querer lo mejor para la sociedad y la Naturaleza. No hemos de confundir lo mejor con lo más fácil o lo más cómodo. Comer alimentos desvitalizados y procesados es fácil, llevar una alimentación ecológica y sana puede encontrar mayores resistencias. Si queremos lo mejor, valoraremos la calidad: en los productos, las relaciones, en como vivimos nuestra vida...
La calidad debe ser más valorada que la cantidad.

Los facilitadores ecológicos promueven nuevas perspectivas. En la definición de conceptos y en el cambio de enfoque residen las transformaciones que necesitamos. Buckminster Fuller afirmaba que la mejor manera de enseñar a las personas una nueva manera de pensar era darles una herramienta que requiera esa nueva manera de pensar para utilizarla. La mejor herramienta es el pensamiento sistémico.



Pensamiento sistémico


"Los temas realmente importantes con los que se enfrenta la Humanidad son nuestra incapacidad de entender y manejar los complejos sistemas humanos".Peter M. Senge

El cuerpo humano es un sistema vivo, formando por partes interelacionadas que funcionan como un todo integrado. El corazón o los riñones trabajan en beneficio de la totalidad a la que pertenecen. Cualquier disfunción en una parte afecta al resto. El cuerpo social es también un sistema. La teoría de los sistemas autoorganizados (generada a partir de la "Teoría General de Sistemas" de Ludwing Von Bertalanffy) cambia la manera de interpretar la realidad y comprender las fuerzas y las interelaciones que se forman entre las partes que configuran los sistemas.
El grado de complejidad de los sistemas varía, pero para intervenir en ellos necesitamos una perspectiva lo más global (holística) posible.De ahí surge la necesidad de la interdisciplinariedad.

El pensamiento sistémico contrasta con el pensamiento lineal y mecanicista que todavía preside el comportamiento colectivo. El sistema sanitario actual actúa como si el cuerpo humano fuese una máquina compuesta por piezas que pueden ser cambiadas, no lo ve como una unidad.Tampoco se interesa por el contexto personal y colectivo donde surge la enfermedad ni tiene en cuenta la dinámica creada entre el cuerpo, la mente, la sociedad y el entorno natural.

La ecología como ciencia ha determinado los principios que funcionan en el mundo natural y que permiten la vida. Para sobrevivir, los sistemas humanos han de basarse en los mismos principios: la interdependencia, la diversidad, la cooperación, etc. El pensamiento sistémico se basa en cinco criterios:

1.- El cambio de la parte al todo. Ya no se cree que la dinámica del todo se puede comprender a partir de la dinámica de las partes, sino que las propiedades de las partes (sean individuos o comunidades) sólo pueden comprenderse a partir de la dinámica del todo. No existen las partes aisladas, lo que llamamos parte es configuración individual de una red de relaciones. Las propiedades esenciales de un sistema vivo son las propiedades del conjunto, que no se encuentran en ninguna de las partes individuales. Estas propiedades surgen de las interacciones y las relaciones creadas.Si el sistema se disecciona,las propiedades desaparecen.
Las partes de un sistemas son muchas cosas al mismo tiempo, tienen paradojas y ambigüedades. Las transformaciones se engranan dentro de una "lógica del sistema".
Un mismo hecho puede tener consecuencias muy diferentes según sea el sistema en el que sucede. Existen "hechos disparadores" que impulsan en una dirección. El sistema financiero mundial, por ejemplo, es un sistema muy inestable, un pequeño problema en la bolsa de los países asiáticos tiene repercusiones importantes en el resto de países. Una lección importante del pensamiento sistémico es que los sistemas crean patrones de conducta en las personas. Los actos de los habitantes de un barrio pobre o de una zona residencial están condicionados por el contexto.

2.- El cambio de la estructura al proceso.
Los frutos de un árbol son el fruto de un proceso anterior que los ha creado. La combinación de diferentes factores como el sol, el agua, la luz o las abejas e insectos polinizadores producen una naranja. Cada estructura es la manifestación de un proceso. Podemos definir "proceso" como una acción progresiva, una acción que a veces puede durar mucho tiempo y está formada por muchas "pequeñas acciones". Han de ser los procesos los que produzcan resultados. Programar una campaña de reducción de residuos es muy diferente a generar un proceso de reducción de residuos. En este último caso, se tendrán en cuenta todos los factores que inciden en su generación: la dinámica producción-consumo,las realidades personales, el aprovechamiento de oportunidades de reducción, la educación, las medidas fiscales, etc. Gestionar procesos es más lento y complejo, pero acaba produciendo resultados más seguros y duraderos.
Las acciones no se pueden aislar de su contexto, están integradas a un proceso. Los actos se pueden reforzar unos a otros creando un proceso de realimentación positiva (el efecto "bola de nieve") y negativa (compensadora). Tomar dos cafés cada día puede ser un paso dentro del proceso de tomar cinco o de dejar de tomarlo. Generar un proceso que lleve a una mayor percepción ecológica puede ser un engranaje dentro de un proceso de retroalimentación positiva de reducción de residuos. La espiral de deuda creada para pagar intereses a los bancos es un ejemplo de retroalimentación positiva. La retroalimentación compensadora es la que se produce en un sistema cuando una intervención, hecha con la más buena intención, es compensada por otra parte del sistema de manera que los efectos positivos de la intervención quedan anulados. Querer introducir la sostenibilidad sin tener en cuenta los valores y percepciones adecuados nos puede costar mucho esfuerzo y dinero. El anuncio anticipado por parte del gobierno Aznar de la retirada de medicamentos provoca que muchas personas empiecen a acumularlos. El ahorro que se pretendía queda anulado en parte por un incremento del gasto actual y por la caducidad de los medicamentos.
El facilitador ecológico gestiona procesos y dinámicas. Se pregunta qué procesos es bueno potenciar, cuales hay que reducir y qué acciones son las más adecuadas dentro del sistema en el que actuamos para no realizar esfuerzos inútiles o provocar efectos no deseados.

3.- El cambio del análisis al contexto.
Los sistemas vivos no pueden ser entendidos por el método del análisis parcial, son demasiado complejos como para poder ser comprendidos en su totalidad. No podemos entender una cosa aislándola de su contexto, y éste incluye una gran red de relaciones. El hambre y pobreza de los países del Sur no puede aislarse de su contexto de diferentes formas de dominación del Norte (deuda externa, explotación de recursos naturales, venta de armas, etc).
Una ley o actuación de la administración puede tener diferentes efectos en función del contexto y de como se aplica.Conocer el contexto social,económico y personal es la mejor base de la toma de decisiones porque acerca a la realidad global.Si reconocemos la importancia del contexto nos hacemos cargo de las limitaciones de las acciones puntuales.
Las acciones más importantes que una persona o comunidad pueden realizar son las que crean las condiciones para los resultados deseados. Una semilla germina sólo cuando las condiciones son adecuadas.

El planeta donde vivimos es el contexto global donde los humanos nos movemos. Entre nosotros y el contexto donde nos movemos sólo existen diferencias aparentes.
No existe tanta diferencia entre nuestra comunidad y otras comunidades humanas, ni entre nosotros y la Naturaleza. La identidad individual no se puede separar de la colectiva. Somos siempre alguna cosa más que nosotros mismos, podemos construir nuevas identidades que incluyan el contexto.

4.- Cambio de los objetos a las relaciones.
Lo que llamamos una parte es un patrón en una inseparable red de relaciones. Es muy común definir partes, pero ésta siempre es arbitraria,aproximada y necesita ser flexible.
En el pensamiento sistémico, las relaciones son lo primero, el mundo es un mundo de relaciones. La red de relaciones entre tronco, ramas,hojas y raíces es lo que llamamos árbol. Dibujar un árbol visto como una red de relaciones significa dibujar las raíces, el suelo, los microorganismos, los pájaros y otros animales que interactúan con él. La interdependencia es mucho mayor de lo que pensamos.

El facilitador ecológico se pregunta qué relaciones benéficas se pueden crear en un municipio.

5.- Cambio de la jerarquía a las redes.
Las relaciones pueden ser entendidas como redes dentro de redes.Los sistemas tienen tendencia a formar estructuras multiniveles de sistemas dentro de sistemas. El ser humano es un sistema dentro de un sistema local. Una empresa es un sistema con una red de relaciones propia.

6.- Sistemas abiertos.
Todos los sistemas vivos son sistemas abiertos, existe un flujo continuo de materia y energía que les permite vivir. Un árbol tiene una forma dinámica, existe un flujo a través de él. La forma es un equilibrio dinámico.

La visión de las comunidades humanas como sistemas vivos nos aporta una nueva perspectiva desde la que podemos abordar los problemas y enfocar soluciones. Estas nunca son evidentes, a veces las causas de un problema están tan alejadas en el tiempo de sus efectos que nos cuesta relacionarlos. Las causas de los problemas actuales nunca son únicas,podemos hablar de "causas recíprocas" en las que ningún factor aislado es la causa del problema, sino la conjunción de diferentes factores. Cualquier crisis (degradación ecológica, problemas sociales,etc) han de entenderse con su conexión con otros. Todos los problemas son sistémicos, interconectados. Nos vemos así enfrentados a un nuevo tipo de problemas para los que no estamos preparados: las "crisis sistémicas", problemas creados por la dinámica creada entre las partes del sistema, sin que ninguna parte individual sea responsable. No hay causas simples.No es fácil controlar el comportamiento de los sistemas porque sobrepasan nuestra capacidad de acción.
El facilitador ecológico, en lugar de buscar acciones lineales y simples, busca "acciones colaboradoras" que le lleven a los resultados deseados.



Organizaciones sensibles


"Hemos de aprender a vivir en el caos y la incertidumbre,intentar sentirnos confortables en ella,y no buscar certezas donde no las hay". Charles Handy.

El mayor obstáculo que tenemos en el camino hacia una sociedad sostenible no son tanto los problemas por ellos mismos, sino nuestra incapacidad de tratarlos. Podemos creer que estamos avanzando mucho, cuando en realidad no se está haciendo nada efectivo ni en la medida necesaria.

El mensaje que quiero transmitir en este "papel" es que la sociedad sostenible es incompatible con formas de organización y gestión mecanicistas y burocráticas. Muchas instituciones surgidas a partir de la Revolución Industrial del siglo pasado estaban pensadas como máquinas destinadas a producir resultados con precisión mecánica. Se orientaban a las "masas" y se orientaban a producir resultados. La forma organizativa de las administraciones públicas y del sistema educativo y sanitario actual son una muestra.
El sociólogo Max Weber hizo notar que la burocracia rutiniza los procesos de la misma manera que la mecanización rutiniza la producción. La jerarquía, la centralización, la compartimentación en divisiones funcionales y la estabilidad eran algunas de sus características destacadas.

Hoy en día, sin embargo, las circunstancias ya no son estables. Ya no existen certezas, la flexibilidad y la capacidad de acciones creativas son mejores para responder al cambio permanente. Dada la importancia del nivel local en la creación de una sociedad sostenible, se hace necesaria una reforma profunda de la forma de funcionamiento y de gestión de los ayuntamientos. Necesitamos nuevas formas organizativas que se adapten a la creciente complejidad. El campesino sabe como funcionan los sistemas naturales. Sabe que para cosechar primero tiene que sembrar, regar, trabajar la tierra, generar un proceso. Las cosas importantes no son fáciles, necesitan esfuerzo y muchas veces los resultados no son rápidos. Por eso la metáfora de "sembrar" sociedades sostenibles, de crear las condiciones para hacerlas posible, me parece la más adecuada.

Abogamos por una nueva forma de gestión que sepa anticiparse a los problemas. Metternich decía que "gobernar es prever". En lugar de gestionar crisis hemos de gestionar el futuro. Ahora hemos de hacer la política que nos lleve al futuro sin tantas urgencias ni circunstancias condicionantes Las administraciones deben reformar su estructura organizativa y reformular sus objetivos y su papel. Han de "cambiar la mirada" y empezar a tener el aprendizaje como una de sus metas más importantes.

Necesitamos administraciones sensibles. Sensibles a las personas,a las situaciones, a los cambios. Administraciones que sepan ponerse al lado de la realidad y adaptarse. Administraciones que reflexionen y tengan mucho cuidado al escoger la dirección donde han de dirigir sus pasos. Mi experiencia me ha enseñado que una pequeña diferencia en las actitudes puede llevar a una gran diferencia en los resultados. Sería una lástima que la sostenibilidad no fuera posible por no cuidar los pequeños detalles.



Referencias bibliográficas


Will Hoogendijk (1991-1993) The Economic Revolution. Towards a sustainable future by freeing the economy from money-making ( International Books. Utrech)

Riviere, Margarita (1997) Entrevista a Danielle Mitterrand (La Vanguardia del 19 de noviembre de 1997, página 64)

Pep Puig (1997) La ciutat sostenible Papers d'Innovació Social (N. 50, mayo de 1997, editados por Ecoconcern)

Arturo San Agustín (1997) Entrevista con Joaquín Estefanía (El Periódico de Cataluña, 17 de diciembre de 1997. Página 7)

Fecha de referencia: 30-4-1998


1: Barcelona, 1961. Experto en consumo responsable y Redes de Trueque Local. En el año 1991 fundó la Cooperativa de productos biológicos "Mare Terra" de Vilafranca del Penedés. Es educador y formador ocupacional. Desde el año 1993 realiza los talleres "Consumir menos para vivir mejor". El próximo mes de marzo aparecerá un libro del mismo autor donde se amplía la información sobre facilitación ecológica (Editorial Icaria).

Boletín CF+S > 5 -- Especial: LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD DESPUÉS DE KIOTO > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n5/apsub.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
 
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