| Boletín CF+S > 5 -- Especial: LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD DESPUÉS DE KIOTO > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n5/apsub.html |
Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
Pere Subirana Samitier[1]
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Artículo publicado en Papeles de innovación social N. 55 Febrero de
1998
El principio propuesto es el "enfoque centrado en la persona",
basado en el sistema terapéutico de Carl Rogers. No nos centramos
en el problema sino en la persona que tenemos delante, abrimos la
comunicación y la apoyamos para que pueda adoptar comportamientos
ecológicos por ella misma. Las grandes campañas no sirven de mucho,
lo más apropiado es generar procesos que nos lleven a los
resultados deseados. Los procesos son más lentos y complejos, pero
sus resultados son más seguros y perdurables. La facilitación
ecológica es un método para posibilitar los cambios que tiene
presente a las personas y las circunstancias de cada lugar y
situación específicos. Nuestras acciones han de ser lo más globales
posible, tratando desde las perspectivas y valores hasta los
condicionantes de todo tipo que nos impiden avanzar. La sociedad
sostenible necesita una determinada manera de ver el mundo, como
pueden ser las perspectivas de la globalidad, la
interdependencia,la responsabilidad personal, el cambio permanente,
el sentido de contribución, el reconocimiento del valor intrínseco
y la valoración de la calidad. El pensamiento sistémico es una
herramienta que nos sirve para tratar los complejos sistemas
humanos.
Necesitamos avanzar hacia una sociedad más integrada, de manera que los abismos de todo tipo entre los humanos y entre los humanos y la Naturaleza se reduzcan. Una sociedad que equilibre las dimensiones individual, ecológica, económica y social, de manera que formen un conjunto integrado y armónico. Este trabajo requiere otro tipo de organización. La sostenibilidad es incompatible con las organizaciones burocráticas. Se necesitan organizaciones sensibles que sepan adaptarse a los cambios y a los nuevos retos que tenemos por delante.
Lo primero que se necesita para llegar a una meta es tenerla. Las
metas, personales o colectivas, dirigen la atención, la energía y
los recursos en forma de tiempo y dinero en una determinada
dirección y generan conductas concretas. A la vista de cómo
evolucionan algunas problemáticas mundiales, podemos deducir que
sobrevivir no es una meta importante para una gran mayoría de seres
humanos. Otras metas, teóricamente secundarias, pasan por delante:
la riqueza económica, el consumo generalizado y compulsivo o el
placer inmediato pero que genera sufrimiento en el futuro.
Las acciones humanas (y entre ellas la actividad económica) han de
tener presentes los límites ecológicos. Sabemos que no podemos
utilizar recursos naturales y energía de forma continua sin romper
equilibrios muy frágiles en los sistemas naturales. El consumo
masivo de productos no renovables como el petróleo o de renovables
más allá de su capacidad de regeneración tiene graves consecuencias
ecológicas y, según el contexto, sociales. La conciencia de que
debemos detener el crecimiento ilimitado de necesidades y población
aumenta entre muchos sectores de la sociedad.
Sin embargo,una gran parte de la población de los países
industrializados ignora las raíces de los problemas ecológicos y
sociales y de cómo su estilo de vida contribuye a mantenerlos. El
sistema actual de producción y consumo masivos es inviable pero se
ha convertido en el "corcho" en el cual flota la economía de
nuestra sociedad y los ingresos económicos de muchas personas,como
explica Willem Hoogendijk [Hoogendijk, W., 1991-1993]:
"El obstáculo básico para el cambio necesario reside en la
dependencia de todos y de todo del actual volumen de producción y
de la manera como está organizada (incluyendo la organización del
trabajo y los ingresos del estado). Los beneficios de la producción
para el mercado (en forma de bienes y servicios) son los que pagan
los servicios públicos y forman el corcho en el que flotamos".
Un hundimiento repentino del actual sistema económico sería caótico
y doloroso. Pero podemos introducir cambios progresivos. La
magnitud de la transformación contrasta con las resistencias que
salen en el camino. Vivimos en sistemas complejos, las dinámicas
que se crean dentro de los sistemas son difíciles de parar porque
no dependen de ninguna parte individual y se escapan de toda forma
de control. A menudo estamos,como afirma Warren Johnson,
"prisioneros de las circunstancias".
La cumbre sobre el cambio climático de Kyoto celebrada en diciembre
de 1997 ha demostrado la fuerza que los ecologistas empiezan a
tener en todo el mundo. Pero también ha evidenciado que las
resistencias nos están haciendo perder un tiempo precioso en la
introducción de cambios significativos. Los estados se han
convertido en prisioneros de la economía, los intereses a corto
plazo de personas y países pasa por delante del bien común a largo
plazo. Los estados no pueden ir contra el actual modelo de
producción y consumo masivos porque dependen de él para cubrir sus
ingresos. De momento se limitan a minimizar las consecuencias
negativas que el sistema genera. Algunas partes del ecosistema
global que es nuestro planeta buscan únicamente su propio
beneficio, han perdido su conexión con el conjunto mayor del que
forman parte. Determinadas industrias del petróleo o el carbón, la
mayoría de las multinacionales de la producción y distribución, las
organizaciones que sólo buscan mantenerse a ellas mismas pueden más
que la necesidad evidente de la supervivencia global. Danielle
Mitterrand, esposa del difunto presidente francés, ha reconocido
que los políticos son hoy esclavos del poder económico y que la
democracia se encuentra secuestrada por las leyes del mercado
[Riviere, M., 1997]. La necesidad de mantenerse en el poder (las
políticas impopulares tienen un precio electoral) y las urgencias
de todo tipo predominan, mientras lo importante queda sin hacer.
Las sociedades industrializadas viven inmersas en lo que Eric Fromm
llamó "la gran mentira", la ocultación de la realidad y sus retos
bajo una imagen idílica y complaciente. Ortega y Gasset ya dijo
hace años que "toda realidad ignorada reclama su venganza". Muchas
soluciones que se dan a problemas actuales no hacen más que generar
más problemas a corto, medio y largo plazo. Cada vez se necesita
más dinero para paliar en mayor o menor medida los efectos
destructivos del sistema de producción y consumo masivos. El dinero
procura tapar las consecuencias negativas del modelo en el que
basamos nuestra vida:
Es imposible pensar en un planeta donde la vida sea posible sin una
clara voluntad de crearlo y sin un método efectivo para
introducirlo. En el 1992 se celebró la Conferencia Mundial sobre
Medio Ambiente en Río de Janeiro, de donde salió la "Agenda 21", un
programa para guiar las actuaciones hacia un sistema económico
perdurable ratificado por los gobiernos asistentes. Al tiempo que
recomienda estrategias de intervención globales, la Agenda 21
también establece que cada ámbito territorial (país, región o
municipio) tome medidas para adaptarse a los sistemas naturales que
les sustentan. Se toma conciencia de la necesidad de redefinir el
mismo concepto de "desarrollo" y se llega a la definición de
"sociedad sostenible". Hoy hemos convertido el adjetivo inicial en
un nombre: sostenibilidad. La aplicación de estrategias de
sostenibilidad a nivel local se concretó en el ámbito europeo con
la firma de un grupo de ciudades de la "Carta de las Ciudades
Europeas hacia la Sostenibilidad" (la "Carta de Alborg"), en mayo
de 1994. En ella las ciudades se comprometen a avanzar en este
sentido, el número de ciudades adheridas se ha incrementado.
Algunas ciudades como Barcelona tienen concejalías de "Ciudad
Sostenible".
Podemos definir la sostenibilidad como el conjunto de condiciones
por las que las actividades humanas no puedan llegar a forzar un
sistema natural más allá de su capacidad de soportarlas, es
decir,más allá del límite a partir del cual se producen fenómenos
irreversibles de degradación. La sostenibilidad implica la
satisfacción de las necesidades de las generaciones actuales sin
comprometer la satisfacción de las futuras generaciones. Estas
condiciones que hacen una sociedad sostenible han sido definidas
por Pep Puig en el "Papel de Innovación Social" "La ciudad
sostenible" [Puig, P., 1997].
El presente texto quiere ser una aportación a la metodología de
aplicación de la Agenda 21, al "como". La filosofía latente de este
trabajo es que somos los creadores de nuestra propia realidad,tanto
a nivel individual como colectivo.Queramoslo o no,somos arquitectos
de nuestro futuro porque lo construimos con nuestros actos.La parte
más importante de este proceso es la planificación y el diseño del
futuro que queremos.El diseño entendido como una integración de
diferentes elementos de manera que produzcan resultados efectivos
y útiles.Diseñar significa unir diferentes partes individuales en
un todo mayor que su simple suma,atendiendo a las relaciones que se
crean entre las partes.Para diseñar un futuro sostenible,primero
debemos saber qué queremos integrar.
Todos sabemos que una silla se aguanta gracias al equilibrio
perfecto existente entre sus cuatro patas. A medida que crezcan los
desequilibrios entre ellas, las dificultades para poder sentarnos
serán mayores. La vida de los seres humanos también reposa sobre
cuatro patas, cuatro dimensiones que deben guardar un equilibrio
perfecto y dinámico entre ellas. Éstas son las dimensiones
individual, ecológica, social y económica.
Figura 1: Las cuatro dimensiones de la vida.
Si una de estas dimensiones sobresale excesivamente de las otras,
las consecuencias a corto o largo plazo serán negativas. Vivir bien
significa integrar estas dimensiones, no actuar de manera parcial.
En las sociedades occidentales, por ejemplo, la dimensión económica
(cifras, estadísticas y "necesidades" monetarias y financieras)
pasa por delante de las personas y de la Naturaleza. Existen cada
vez mayores desigualdades entre ricos y pobres, la sociedad se
desintegra dando lugar a individuos sin ningún nexo de unión, los
seres humanos pierden su conexión con los sistemas naturales y el
resto de los seres vivos. Los abismos de todo tipo crecen.
Las relaciones entre las cuatro dimensiones han de basarse en un
"equilibrio recíproco", un aumento o disminución de una dimensión
tendría que comportar un aumento o disminución de las otras. Muchas
instituciones actuales se centran sólo en una o dos de estas
dimensiones, pero es muy poco habitual que traten de integrar las
cuatro. Las cuatro dimensiones constituyen una unidad. Si no
tenemos presente la unidad, nuestras acciones siempre serán
parciales y contraproducentes para alguna dimensión. Necesitamos
herramientas que integren estas dimensiones de manera que lo que
sea positivo para una dimensión no sea negativo para otra. Para
integrarlas se necesita un cierto sentido artístico. El arte de la
integración es hoy más útil que nunca.
La dimensión individual consiste en el ser humano en tanto que ser
único. El individuo, antes de integrarse a contextos más amplios,
ha de integrar sus propias dimensiones físicas, emocionales,
intelectuales y espirituales. Si no podemos cuidarnos de nosotros
mismos, difícilmente podremos cuidar lo externo. Esta dimensión
podríamos denominarla "ecología intrapersonal", es el ámbito que
está más cerca de nosotros y el que nos es más factible cambiar. El
primer paso hacia la sostenibilidad siempre es "poner la propia
casa en orden", como dijo Shumacher. A medida que más individuos
cambian, el resto tienen más facilidad para hacerlo.
La dimensión ecológica consiste en las relaciones que tenemos con
los ecosistemas vivos, de los que somos parte. Es el contexto
natural, esa "red de la vida" que permite nuestra existencia en la
dimensión individual. Disponer de unas mínimas condiciones que
permiten la vida (aire limpio, agua no contaminada, etc) es la base
de cualquier actividad, incluida la económica. La seguridad
ecológica es la seguridad que integra las seguridades individual,
económica y social. Las cuatro dimensiones son una unidad, sólo
puede haber seguridad global. Ninguna persona rica puede sentirse
segura en un contexto de extrema pobreza.
La dimensión social da una forma estructurada a las relaciones
entre personas. Da lugar a las instituciones, genera la cultura y
los papeles sociales. Da un marco de referencia ante el cual los
individuos han de adoptar un tipo de relación, sea el que sea.
La dimensión económica permite que las personas puedan cubrir sus
necesidades materiales, es la dimensión que permite satisfacer las
necesidades básicas. También incluye la gestión de los recursos,
tanto a nivel individual como colectivo. Es mucho más difícil que
las personas colaboren en introducir la sostenibilidad si no tienen
cubierto su aspecto económico básico. La economía no debe estar
desconectada del resto de dimensiones, los negocios del futuro
tendrán que identificar las necesidades del planeta de la misma
manera que ahora tienen que identificar las necesidades de los
clientes.
De la interacción entre las cuatro dimensiones afloran aspectos
importantes para el diseño de comunidades sostenibles:
¿Cómo vamos a introducir la sostenibilidad en nuestra sociedad? La
Agenda 21 Local da muchas pautas de actuación para acercarnos a la
sostenibilidad. Establece el "qué" y algunos principios sobre el
"como", pero todas estas directrices siempre se tienen que aplicar
en lugares y contextos diferentes. Han de concentrarse en
situaciones específicas e implicar personas concretas con
diferentes intereses, motivaciones y perspectivas. En las
sociedades con muchos matices, no nos sirven las recetas. Cada año
las administraciones públicas se gastan millones y millones de
pesetas en campañas publicitarias de concienciación ciudadana. La
voluntad puede ser muy buena,pero los resultados siempre son
pequeños en relación con los medios utilizados.Las iniciativas
hechas "desde arriba y desde fuera" de las personas implicadas
tienen efectos limitados y puntuales. La misma Agenda 21 destaca
que las soluciones a muchos problemas ecológicos pasa por la
participación ciudadana. Pero cada persona actúa de acuerdo con sus
propias motivaciones. ¿La gente con problemas de salud, económicos,
laborales, personales o familiares, nos escucharán cuando les
hablemos de ecología? ¿Nos escucharán los inmigrantes o los
resentidos sociales? ¿Aceptarán los ricos un límite a su consumo de
recursos naturales y energía a pesar de que puedan pagarlos?
Las personas tienen retos y necesitan métodos para afrontarlos. La
sostenibilidad y la ecología cotidiana pueden ser una buena manera
de resolver problemas individuales y sociales. Existen muchos
ejemplos de instituciones que van en este sentido. De las muchas
posibles, citaremos una experiencia de los Servicios Sociales del
barrio de Gracia de Barcelona. Allí han dado una respuesta al
problema del aislamiento y uso del tiempo libre de la gente mayor
del barrio creando un huerto y cediendo parcelas para su cultivo.
El huerto es visitado por escolares, con lo que se consigue
comunicación intergeneracional. La experiencia de "L'hort de l'Avi"
(El huerto del Abuelo) es valiosa como modelo de acciones
sostenibles en la ciudad.
A menudo los programas y los planes de acción se quedan en buenas
intenciones porque son abstracciones, planes generales que no ven
los pequeños detalles. Las abstracciones son un obstáculo. La
realidad no puede ser escondida detrás de cifras o argumentaciones
interesadas. Si bajamos de nuestra nube podremos ver las cosas de
cerca, atender personalmente los problemas, incrementar nuestra
capacidad de relacionarnos con la realidad del nivel local.
Wendell Berry, un especialista en el diseño de comunidades
sostenibles, ha señalado este peligro con estas palabras:
"La perversión de la economía industrial, capitalista o comunista,
es la abstracción inherente a sus procedimientos, su incapacidad
para distinguir una persona o una criatura de otra (...) La
abstracción es enemiga se encuentre donde se encuentre. Las
abstracciones de la sostenibilidad pueden arruinar el mundo tanto
como las abstracciones de la economía industrial".
Las soluciones fáciles son tentadoras, pero cada vez funcionan
menos. Queremos que las grandes campañas publicitarias actúen como
una varita mágica que cambien realidades de golpe. Las auténticas
soluciones pasan por un trabajo humilde,cotidiano y simple de
centrarse en las personas. Un trabajo educativo, generador de
procesos de cambio. La tienda de alimentación donde voy a comprar
algunas veces tiene al lado de la caja un gran cartel de una
campaña de reducción de residuos. Entre otras cosas, se aconseja
que no se utilizen bolsas de plástico, pero en la tienda se dan en
cada compra. También se aconseja que se utilizen envases
reciclables, pero en la tienda no hay. ¿Quién no tiene experiencias
parecidas?
Las abstracciones que ignoran las realidades personales pueden
tener gravísimas consecuencias. Hoy muchos políticos se alejan de
la realidad cotidiana de la gente, pero se apresuran a pedir su
voto cada cuatro años. Hablar de ecología a determinadas personas
en según que contextos (por ejemplo, cuando alguien no tiene
trabajo) puede llegar a ser una forma de violencia. Ejercemos
violencia simbólica cuando ignoramos la persona o su realidad,
cuando la hacemos insignificante. Piero Ferucci ha descrito esta
forma de violencia con las siguientes palabras:
"Siempre existe el peligro que desvaloricemos a otros, que los
convirtamos en objetos para satisfacer nuestros propios deseos, en
enemigos que nos amenazan o en sombras insignificantes. Así nace la
violencia, no sólo la violencia más obvia y dramática, como la
injusticia social, la guerra o la negación de las libertades
civiles, la violación o los malos tratos a los más débiles, sino
también la indiferencia que consideramos como algo natural, la
actitud de estoy demasiado ocupado buscando mi propia felicidad
como para tenerte ni siquiera en cuenta".
Las personas queremos reconocimiento y comprensión, el trato
respetuoso tiene un gran poder transformador. He llamado
facilitación ecológica al método para introducir la sostenibilidad
basado en el principio desarrollado por el psicólogo Carl Rogers y
que él llamó "enfoque centrado en la persona" ("person-centred-approach"). A su consulta llegaban pacientes muy enfermos, y él
descubrió que tratándolos como a seres únicos, responsables y
plenamente maduros obtenía resultados sorprendentemente curativos.
En este método, las personas son lo primero. El individuo, y no el
problema, es el foco. En una etapa inicial, el facilitador
ecológico se interesa por la persona. ¿Qué le preocupa? ¿Qué
necesita? ¿Cuáles son sus ilusiones y problemas? El facilitador
ecológico deja así de ser un experto alejado de su realidad que
dictamina lo que ha de hacer o como vivir. Se convierte en una
persona dispuesta a escuchar y a ayudar. Su actitud comunica a las
personas que son importantes y que las respetamos. El facilitador
ecológico no puede ni ha de resolver todos los problemas. Su
función es procurar que las personas puedan resolverlos por ellas
mismas, facilitar recursos creativos y herramientas ecológicas que
ayuden a mejorar situaciones y, sobretodo, abrir la comunicación y
la confianza con la persona. A veces lo único que puede hacer es
escuchar, pero otras veces los problemas se resuelven por sí solos
cuando se plantean de forma adecuada. Como decía Einstein, los
problemas nunca pueden ser resueltos en el mismo nivel en el que
fueron creados. Una solución válida sólo a corto plazo pero que
genera más problemas en el futuro es una falsa solución.
La facilitación ecológica permite que las personas puedan
comprometerse con la ecología por ellas mismas creando las
condiciones necesarias para que eso pase. No es tan importante que
el facilitador realice todo el trabajo, sino que el trabajo se
desarrolle. Es un trabajo a largo plazo,que integra aspectos de las
tareas del trabajador social, el educador y el informador. Es un
mediador entre la realidad personal y comunitaria y la realidad que
la sostenibilidad necesita.
Una parte importante del trabajo del facilitador ecológico es la
negociación. La negociación como actitud vital, permanente. La
negociación tiene presente a las personas, pero es lenta.Las
relaciones humanas necesitan tiempo y energía, la confianza se
construye poco a poco. El primer paso en la negociación es no tener
miedo al conflicto, reconocerlo y rastrear lo que hay detrás. A
partir de ahí podemos construir "espacios comunes" entre los seres
humanos y el resto de seres vivos.
Su trabajo ha de notarse por un compromiso mayor de personas y
comunidades con la regeneración ecológica y la sostenibilidad.
Cualquier persona puede ser un facilitador ecológico. Sin embargo,
podemos, definir diferentes niveles de facilitación según el ámbito
donde actuamos y su grado de complejidad: una familia, una
comunidad de vecinos, una escuela, una asociación, un municipio,
etc. En cada caso se requiere una formación diferente, que
incorpora conocimientos, pero también actitudes.
La facilitación ecológica aplicada a un barrio, municipio o ámbito
superior tiene un nivel de complejidad que requiere la figura de un
profesional. La integración de muchos factores hace que se necesite
una formación específica tanto en habilidades personales como en
métodos para tratar con la complejidad. Aún así, no podemos reducir
la facilitación ecológica a una profesión. Voltaire decía que "la
salud es demasiado importante como para dejarla únicamente en manos
de los médicos". Nosotros podemos decir que la sostenibilidad es
demasiado importante como para dejarla únicamente en manos de
profesionales. La institucionalización de la figura del facilitador
ecológico corre el peligro de que el medio para introducir la
sostenibilidad acabe siendo más importante que el fin para el que
fue creado.A diferencia de otros profesionales, la coherencia entre
lo que dice y lo que hace el facilitador ecológico le confiere
credibilidad, sin la cual su trabajo no es posible. Los
antecedentes del facilitador ecológico como profesional podemos
encontrarlos en los trabajadores de la comunidad en Inglaterra, los
ecoconsejeros de comunidades rurales, los auditores ecológicos...
Los ayuntamientos tienen también una dimensión importante como
facilitadores ecológicos, el nivel local es clave para la
sostenibilidad.
La experiencia que puedo aportar en facilitación ecológica es la
adquirida como concejal y consejero comarcal. Y también la
formación en el ámbito del consumo responsable, simplicidad
voluntaria, liderazgo personal y agricultura ecológica. Cada taller
lo considero como un punto dentro de un proceso que lleve la mejora
de comportamientos ecológicos. La labor formativa no se acaba
cuando acaba el taller, continua a partir de la formación de grupos
de trabajo y de ayuda mutua entre participantes. Algunas veces se
han creado redes de intercambio local, equipos ecológicos locales
(grupos de personas que se coordinan para hacer su vida más
sencilla y ecológica) o grupos de personas que practican la
agricultura ecológica.
Hay muchas experiencias en facilitación ecológica, aunque a menudo
son parciales,no integran las cuatro dimensiones. Muchas personas
la están ya practicando. La finalidad de este trabajo no es crear
nada nuevo, sino favorecer la conciencia de lo que se hace y
profundizar en el conocimiento de los métodos a nuestro alcance,el
"como".
Algunos campos donde se puede aplicar la facilitación ecológica
son:
Los actos de las personas siempre son la expresión de su manera de
pensar,de sus valores y de su perspectiva de las cosas.Los
actos,como asegura Bill Mollison, son "la maduración de la ética
personal".Ningún cambio es posible sin el cambio de la mirada de la
realidad.Dos herramientas fundamentales del facilitador ecológico
son el cambio de perspectiva y el pensamiento sistémico.
La forma de ver la realidad personal y colectiva se hace visible en
nuestros actos pero puede haberse gestado sin nuestra participación
consciente. El cambio de enfoque o "metanoia" es quizás la mejor
contribución al cambio de actitudes. A menudo somos prisioneros de
las convenciones sociales, de patrones inconscientes, de creencias
fomentadas por determinados grupos o del lenguaje que utilizamos y
que condiciona nuestra percepción (lo que Morgan llama las
"prisiones psíquicas"). Por ejemplo, la expresión "Tercer Mundo"
crea categorías irreales, indica que hay unos países condenados a
ser pobres, que su situación es irreversible y que nuestro modelo
de vida es superior, el "primero". La expresión "tercer mundo" nos
impide ver que existe un solo mundo mucho más interrelacionado de
lo que pensamos. Otro ejemplo: el hecho de consumir es un papel
realizado por las personas, pero somos muchas cosas más que
consumidores. A través del lenguaje se puede fomentar la
perspectiva del consumo como una parte de nuestra identidad. Y
cuestionar identidades es difícil, puede generar conflicto.
Debemos devolver a la palabra "consumidor" su valor de rol si no
queremos la "interiorización masiva" del sistema de producción y
consumo.
A menudo, lo más sutil es lo más poderoso. Cada vez que una persona
cambia su manera de ver las cosas, su vida cambia. Existen
numerosas formas de ver la realidad y somos libres para escoger las
que más nos sirvan.Si mejoramos,ampliamos y enriquecemos nuestras
percepciones,nuestra vida también se enriquece.
La cultura supone una determinada forma de ver el mundo. Es un
intento de poner orden en el caos, un sistema de creencias y
prácticas. El facilitador ecológico trabaja para crear una "cultura
de la sostenibilidad". La degradación ambiental y la desertización
que hoy tenemos,¿no es consecuencia del "desierto de perspectivas
ecológicas"?
El cambio de perspectiva puede ser utilizado para crear una visión
compartida del futuro de un barrio o una comunidad "¿Cómo queremos
que sea nuestro barrio en el futuro?" "¿Qué hemos de hacer para que
sea como queremos?". La visión de un barrio más ecológico,
agradable e integrado hace de guía y es el primer paso para su
concreción. Es mejor cambiar nuestra mirada de forma voluntaria que
tener que cambiarla a partir de crisis y problemas. El facilitador
ecológico aprovecha los medios de comunicación, sesiones
informativas, charlas, etc. Algunas poblaciones abren procesos de
participación ciudadana que concluyen en jornadas o forums
abiertos. La creación de una visión compartida es lenta, pero sin
ella los cambios no pueden ser nunca tan globales. A continuación
se detallan algunas perspectivas que nos acercan a la
sostenibilidad:
La globalidad
No podemos ver bien una habitación si la miramos por el ojo de la
cerradura. La parcialidad de la mirada es la mayor fuente de
errores. Una acción más amplia nos permite una mejor acción local.
Podemos mirar más globalmente el tiempo y el espacio, tener
presente el largo plazo y la globalidad planetaria, por ejemplo,
conociendo como nuestras acciones afectan a otras personas en otros
lugares. El facilitador ecológico ayuda a ver los árboles sin dejar
de ver el bosque que les da sentido y los integra.
La interdependencia
¿Podemos ver que los restos orgánicos de la basura serán las
verduras de mañana?
La lección más importante que el jefe indio Seattle dio al
presidente de EE.UU. cuando éste pretendía quitarle sus tierras fue
la de que todas las cosas están conectadas. En los sistemas vivos
todo está interelacionado, las partes aisladas no existen. Entre
todas ellas forman una considerable "red de relaciones".
Formamos parte de conjuntos mayores. Si yo dejo de comprar
productos contaminantes, afecto a la industria que los produce. Si
compro productos locales reduzco la contaminación generada por el
transporte.
Todo lo que hacemos, o lo que dejamos de hacer, afecta a muchas
otras personas. La perspectiva de la interdependencia es clave para
desarrollar la consciencia de comunidad.
El facilitador ecológico trabaja para derribar las barreras
mentales entre los seres humanos y la Naturaleza y cada uno de
nosotros y los demás.
La responsabilidad personal
Ser capaces de responder de nuestros actos nos da el poder de
cambiar. Encontrar constantemente culpables externos o jugar el
papel de víctimas nos impide avanzar. Si no nos hacemos
responsables de nosotros mismos, del nivel individual, tampoco
podremos ser responsables en los niveles social y ecológico.
El cambio permanente
Todo cambia. Aceptar el cambio nos abre al aprendizaje continuo, a
dejar de lado seguridades y certezas. Siempre podemos considerar el
conocimiento y la experiencia como un punto de partida. Necesitamos
flexibilidad para adaptarnos al cambio que ha de hacer compatibles
nuestra existencia con la de los sistemas naturales.
Una parte importante de la tarea del facilitador ecológico es
favorecer procesos de cambio y administrar los pasos intermedios
entre fases. La "lógica de la frugalidad" o el aprovechamiento de
recursos no se generan en un día, precisan transiciones.
El sentido de contribución
"Sólo dentro del todo tienen sentido las partes". Antonio Medrano.
Si nos consideramos como pequeños ayudantes del planeta donde
vivimos aportaremos más satisfacción a nuestras vidas. Nuestra
contribución nos da un sentido de pertenencia a conjuntos mayores
que nosotros mismos y la alegría de actuar en beneficio de la
totalidad. La frase de Antonio Medrano nos invita a replantear
nuestro papel como integrantes de la Humanidad y del planeta ¿Qué
contribución nos hacemos a nosotros mismos, a la sociedad y a la
Naturaleza?
El reconocimiento del valor intrínseco. Los seres vivos y los
objetos materiales tienen valor por ellos mismos, no son sólo
medios para alcanzar nuestros objetivos. Un árbol tiene valor por
el hecho de estar vivo,independientemente de sus posibles usos.
Nada es irrelevante,los objetos y situaciones se han de valorar y
aprovechar al máximo. Nuestra vida cotidiana constituye una gran
riqueza en sí misma, no necesitamos compensar con consumo la falta
de valoración de los detalles de nuestra vida.
Querer lo mejor
Renunciar a las metas esenciales tiene un precio muy grande."Lo
mejor" siempre surge de la interacción de las cuatro dimensiones.
Si queremos lo mejor para nosotros mismos, podremos también querer
lo mejor para la sociedad y la Naturaleza. No hemos de confundir lo
mejor con lo más fácil o lo más cómodo. Comer alimentos
desvitalizados y procesados es fácil, llevar una alimentación
ecológica y sana puede encontrar mayores resistencias. Si queremos
lo mejor, valoraremos la calidad: en los productos, las relaciones,
en como vivimos nuestra vida...
La calidad debe ser más valorada que la cantidad.
Los facilitadores ecológicos promueven nuevas perspectivas. En la
definición de conceptos y en el cambio de enfoque residen las
transformaciones que necesitamos. Buckminster Fuller afirmaba que
la mejor manera de enseñar a las personas una nueva manera de
pensar era darles una herramienta que requiera esa nueva manera de
pensar para utilizarla. La mejor herramienta es el pensamiento
sistémico.
El cuerpo humano es un sistema vivo, formando por partes
interelacionadas que funcionan como un todo integrado. El corazón
o los riñones trabajan en beneficio de la totalidad a la que
pertenecen. Cualquier disfunción en una parte afecta al resto. El
cuerpo social es también un sistema. La teoría de los sistemas
autoorganizados (generada a partir de la "Teoría General de
Sistemas" de Ludwing Von Bertalanffy) cambia la manera de
interpretar la realidad y comprender las fuerzas y las
interelaciones que se forman entre las partes que configuran los
sistemas.
El grado de complejidad de los sistemas varía, pero para intervenir
en ellos necesitamos una perspectiva lo más global (holística)
posible.De ahí surge la necesidad de la interdisciplinariedad.
El pensamiento sistémico contrasta con el pensamiento lineal y
mecanicista que todavía preside el comportamiento colectivo. El
sistema sanitario actual actúa como si el cuerpo humano fuese una
máquina compuesta por piezas que pueden ser cambiadas, no lo ve
como una unidad.Tampoco se interesa por el contexto personal y
colectivo donde surge la enfermedad ni tiene en cuenta la dinámica
creada entre el cuerpo, la mente, la sociedad y el entorno natural.
La ecología como ciencia ha determinado los principios que
funcionan en el mundo natural y que permiten la vida. Para
sobrevivir, los sistemas humanos han de basarse en los mismos
principios: la interdependencia, la diversidad, la cooperación,
etc. El pensamiento sistémico se basa en cinco criterios:
1.- El cambio de la parte al todo. Ya no se cree que la dinámica
del todo se puede comprender a partir de la dinámica de las partes,
sino que las propiedades de las partes (sean individuos o
comunidades) sólo pueden comprenderse a partir de la dinámica del
todo. No existen las partes aisladas, lo que llamamos parte es
configuración individual de una red de relaciones. Las propiedades
esenciales de un sistema vivo son las propiedades del conjunto, que
no se encuentran en ninguna de las partes individuales. Estas
propiedades surgen de las interacciones y las relaciones creadas.Si
el sistema se disecciona,las propiedades desaparecen.
Las partes de un sistemas son muchas cosas al mismo tiempo, tienen
paradojas y ambigüedades. Las transformaciones se engranan dentro
de una "lógica del sistema".
Un mismo hecho puede tener consecuencias muy diferentes según sea
el sistema en el que sucede. Existen "hechos disparadores" que
impulsan en una dirección. El sistema financiero mundial, por
ejemplo, es un sistema muy inestable, un pequeño problema en la
bolsa de los países asiáticos tiene repercusiones importantes en el
resto de países. Una lección importante del pensamiento sistémico
es que los sistemas crean patrones de conducta en las personas. Los
actos de los habitantes de un barrio pobre o de una zona
residencial están condicionados por el contexto.
2.- El cambio de la estructura al proceso.
Los frutos de un árbol son el fruto de un proceso anterior que los
ha creado. La combinación de diferentes factores como el sol, el
agua, la luz o las abejas e insectos polinizadores producen una
naranja. Cada estructura es la manifestación de un proceso. Podemos
definir "proceso" como una acción progresiva, una acción que a
veces puede durar mucho tiempo y está formada por muchas "pequeñas
acciones". Han de ser los procesos los que produzcan resultados.
Programar una campaña de reducción de residuos es muy diferente a
generar un proceso de reducción de residuos. En este último caso,
se tendrán en cuenta todos los factores que inciden en su
generación: la dinámica producción-consumo,las realidades
personales, el aprovechamiento de oportunidades de reducción, la
educación, las medidas fiscales, etc. Gestionar procesos es más
lento y complejo, pero acaba produciendo resultados más seguros y
duraderos.
Las acciones no se pueden aislar de su contexto, están integradas
a un proceso. Los actos se pueden reforzar unos a otros creando un
proceso de realimentación positiva (el efecto "bola de nieve") y
negativa (compensadora). Tomar dos cafés cada día puede ser un paso
dentro del proceso de tomar cinco o de dejar de tomarlo. Generar un
proceso que lleve a una mayor percepción ecológica puede ser un
engranaje dentro de un proceso de retroalimentación positiva de
reducción de residuos. La espiral de deuda creada para pagar
intereses a los bancos es un ejemplo de retroalimentación positiva.
La retroalimentación compensadora es la que se produce en un
sistema cuando una intervención, hecha con la más buena intención,
es compensada por otra parte del sistema de manera que los efectos
positivos de la intervención quedan anulados. Querer introducir la
sostenibilidad sin tener en cuenta los valores y percepciones
adecuados nos puede costar mucho esfuerzo y dinero. El anuncio
anticipado por parte del gobierno Aznar de la retirada de
medicamentos provoca que muchas personas empiecen a acumularlos. El
ahorro que se pretendía queda anulado en parte por un incremento
del gasto actual y por la caducidad de los medicamentos.
El facilitador ecológico gestiona procesos y dinámicas. Se pregunta
qué procesos es bueno potenciar, cuales hay que reducir y qué
acciones son las más adecuadas dentro del sistema en el que
actuamos para no realizar esfuerzos inútiles o provocar efectos no
deseados.
3.- El cambio del análisis al contexto.
Los sistemas vivos no pueden ser entendidos por el método del
análisis parcial, son demasiado complejos como para poder ser
comprendidos en su totalidad. No podemos entender una cosa
aislándola de su contexto, y éste incluye una gran red de
relaciones. El hambre y pobreza de los países del Sur no puede
aislarse de su contexto de diferentes formas de dominación del
Norte (deuda externa, explotación de recursos naturales, venta de
armas, etc).
Una ley o actuación de la administración puede tener diferentes
efectos en función del contexto y de como se aplica.Conocer el
contexto social,económico y personal es la mejor base de la toma de
decisiones porque acerca a la realidad global.Si reconocemos la
importancia del contexto nos hacemos cargo de las limitaciones de
las acciones puntuales.
Las acciones más importantes que una persona o comunidad pueden
realizar son las que crean las condiciones para los resultados
deseados. Una semilla germina sólo cuando las condiciones son
adecuadas.
El planeta donde vivimos es el contexto global donde los humanos
nos movemos. Entre nosotros y el contexto donde nos movemos sólo
existen diferencias aparentes.
No existe tanta diferencia entre nuestra comunidad y otras
comunidades humanas, ni entre nosotros y la Naturaleza. La
identidad individual no se puede separar de la colectiva. Somos
siempre alguna cosa más que nosotros mismos, podemos construir
nuevas identidades que incluyan el contexto.
4.- Cambio de los objetos a las relaciones.
Lo que llamamos una parte es un patrón en una inseparable red de
relaciones. Es muy común definir partes, pero ésta siempre es
arbitraria,aproximada y necesita ser flexible.
En el pensamiento sistémico, las relaciones son lo primero, el
mundo es un mundo de relaciones. La red de relaciones entre tronco,
ramas,hojas y raíces es lo que llamamos árbol. Dibujar un árbol
visto como una red de relaciones significa dibujar las raíces, el
suelo, los microorganismos, los pájaros y otros animales que
interactúan con él. La interdependencia es mucho mayor de lo que
pensamos.
El facilitador ecológico se pregunta qué relaciones benéficas se
pueden crear en un municipio.
5.- Cambio de la jerarquía a las redes.
Las relaciones pueden ser entendidas como redes dentro de redes.Los
sistemas tienen tendencia a formar estructuras multiniveles de
sistemas dentro de sistemas. El ser humano es un sistema dentro de
un sistema local. Una empresa es un sistema con una red de
relaciones propia.
6.- Sistemas abiertos.
Todos los sistemas vivos son sistemas abiertos, existe un flujo
continuo de materia y energía que les permite vivir. Un árbol tiene
una forma dinámica, existe un flujo a través de él. La forma es un
equilibrio dinámico.
La visión de las comunidades humanas como sistemas vivos nos aporta
una nueva perspectiva desde la que podemos abordar los problemas y
enfocar soluciones. Estas nunca son evidentes, a veces las causas
de un problema están tan alejadas en el tiempo de sus efectos que
nos cuesta relacionarlos. Las causas de los problemas actuales
nunca son únicas,podemos hablar de "causas recíprocas" en las que
ningún factor aislado es la causa del problema, sino la conjunción
de diferentes factores. Cualquier crisis (degradación ecológica,
problemas sociales,etc) han de entenderse con su conexión con
otros. Todos los problemas son sistémicos, interconectados. Nos
vemos así enfrentados a un nuevo tipo de problemas para los que no
estamos preparados: las "crisis sistémicas", problemas creados por
la dinámica creada entre las partes del sistema, sin que ninguna
parte individual sea responsable. No hay causas simples.No es fácil
controlar el comportamiento de los sistemas porque sobrepasan
nuestra capacidad de acción.
El facilitador ecológico, en lugar de buscar acciones lineales y
simples, busca "acciones colaboradoras" que le lleven a los
resultados deseados.
El mayor obstáculo que tenemos en el camino hacia una sociedad
sostenible no son tanto los problemas por ellos mismos, sino
nuestra incapacidad de tratarlos. Podemos creer que estamos
avanzando mucho, cuando en realidad no se está haciendo nada
efectivo ni en la medida necesaria.
El mensaje que quiero transmitir en este "papel" es que la sociedad
sostenible es incompatible con formas de organización y gestión
mecanicistas y burocráticas. Muchas instituciones surgidas a partir
de la Revolución Industrial del siglo pasado estaban pensadas como
máquinas destinadas a producir resultados con precisión mecánica.
Se orientaban a las "masas" y se orientaban a producir resultados.
La forma organizativa de las administraciones públicas y del
sistema educativo y sanitario actual son una muestra.
El sociólogo Max Weber hizo notar que la burocracia rutiniza los
procesos de la misma manera que la mecanización rutiniza la
producción. La jerarquía, la centralización, la compartimentación
en divisiones funcionales y la estabilidad eran algunas de sus
características destacadas.
Hoy en día, sin embargo, las circunstancias ya no son estables. Ya
no existen certezas, la flexibilidad y la capacidad de acciones
creativas son mejores para responder al cambio permanente. Dada la
importancia del nivel local en la creación de una sociedad
sostenible, se hace necesaria una reforma profunda de la forma de
funcionamiento y de gestión de los ayuntamientos. Necesitamos
nuevas formas organizativas que se adapten a la creciente
complejidad. El campesino sabe como funcionan los sistemas
naturales. Sabe que para cosechar primero tiene que sembrar, regar,
trabajar la tierra, generar un proceso. Las cosas importantes no
son fáciles, necesitan esfuerzo y muchas veces los resultados no
son rápidos. Por eso la metáfora de "sembrar" sociedades
sostenibles, de crear las condiciones para hacerlas posible, me
parece la más adecuada.
Abogamos por una nueva forma de gestión que sepa anticiparse a los
problemas. Metternich decía que "gobernar es prever". En lugar de
gestionar crisis hemos de gestionar el futuro. Ahora hemos de hacer
la política que nos lleve al futuro sin tantas urgencias ni
circunstancias condicionantes Las administraciones deben reformar
su estructura organizativa y reformular sus objetivos y su papel.
Han de "cambiar la mirada" y empezar a tener el aprendizaje como
una de sus metas más importantes.
Necesitamos administraciones sensibles. Sensibles a las personas,a
las situaciones, a los cambios. Administraciones que sepan ponerse
al lado de la realidad y adaptarse. Administraciones que
reflexionen y tengan mucho cuidado al escoger la dirección donde
han de dirigir sus pasos. Mi experiencia me ha enseñado que una
pequeña diferencia en las actitudes puede llevar a una gran
diferencia en los resultados. Sería una lástima que la
sostenibilidad no fuera posible por no cuidar los pequeños
detalles.
Will Hoogendijk (1991-1993) The Economic Revolution. Towards a
sustainable future by freeing the economy from money-making (
International Books. Utrech)
Riviere, Margarita (1997) Entrevista a Danielle Mitterrand (La
Vanguardia del 19 de noviembre de 1997, página 64)
Pep Puig (1997) La ciutat sostenible Papers d'Innovació Social (N.
50, mayo de 1997, editados por Ecoconcern)
Arturo San Agustín (1997) Entrevista con Joaquín Estefanía (El
Periódico de Cataluña, 17 de diciembre de 1997. Página 7)
Fecha de referencia: 30-4-1998
| Boletín CF+S > 5 -- Especial: LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD DESPUÉS DE KIOTO > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n5/apsub.html |
Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
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