Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Boletín CF+S > 47/48: Sobre la (in)sostenibilidad en el urbanismo > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n47/nlib.html   
Libros

Hay que seguir diciendo no

Mariano Vázquez
Barcelona (España), 7 de abril de 2011.

José Ardillo  (2011)   El salario del gigante.   Logroño: Pepitas de calabaza ed., 330 pp. 

—Todo lo que ha dicho usted en esta sala reviste sin duda un interés excepcional. Pero ahora olvide por un momento los termogeneradores, la megatécnica e incluso la justicia social. Imagínese que con el fin de salvar la situación, les propusieran emplear a toda la población adulta y activa en la siguiente tarea: un tercio de la población se dedicará a arrancar todas las plantas de cultivo, energéticas o alimentarias; el segundo tercio será empleado en tareas de vigilancia, asegurando una operación racional y ordenada; y el tercio restante redactará informes indicando los progresos de la operación. ¿Qué pensaria usted de la Coordinadora si les hiciera semejante propuesta?

El conferenciante miraba a Losán sorprendido e irónico. Se oyeron murmullos y cabezas que se giraban en busca de quién había hablado.

—Bueno, me deja usted un poco fuera de juego... desde luego pensaría que alguien en la Coordinadora se ha vuelto completamente chiflado.

—Joven, su respuesta me parece rigurosamente exacta.

Un argumento muy común contra la crítica radical de la cultura es que tales críticas no ofrecen alternativas a lo criticado. Sin alternativa que sustituya a lo criticado, se dice, hay que seguir aceptándolo. El paradigma de esta actitud es la manida sentencia de que «la democracia [en realidad, la partitocracia] es el menos malo de los sistemas políticos». Otro ejemplo del mismo jaez es aquello de que «nuestros gobernantes son unos cabrones, pero son nuestros cabrones...». Los ejemplos son innumerables.

Sin embargo, a día de hoy, entendemos la actividad científica como compuesta básicamente de dos movimientos complementarios e imprescindibles: por un lado se imaginan, crean, deducen o inventan teorías; por el otro se buscan contra-ejemplos que descarten las teorías, nuevas o viejas. Este doble movimiento puede darse de muchas maneras: en el interior de una única mente (y es un modo habitual de pensar que en no pocas ocasiones no sale de la intimidad si la teoría recien creada se descarta enseguida), pero también en el exterior de una pluralidad de mentes, de manera que una o unas pocas crean teorías y el resto de ellas buscan como socavar sus cimientos a fin de destruirlas; si estas últimas mentes tuvieran que plantear teorías alternativas para tener derecho a criticar las existentes, la ciencia en su sentido radical avanzaría muy, muy despacio. La razón de ello es que sólo en contadas ocasiones una mente alcanza el admirable logro de destruir una vieja teoría formulando otra mejor. Galileo o Einstein y unas pocas personas más pertenecen a ese selecto club.

Por tanto, nuestra tecnificada cultura debiera admitir con alegría a los críticos radicales (y desde luego no condenarles al ostracismo como tan frecuentemente ocurre).

En la novela El salario del gigante, su autor, bajo el pseudónimo de José Ardillo, explora con mucho detalle las posibles y nada agradables consecuencias de la renuncia a la crítica radical a cambio de construir políticas realistas.

La novela está construida fundamentalmente a base de monólogos y diálogos mentales, en los que la acción de los personajes o la descripción de los lugares juegan un papel menor. Se trata de una novela política en el mismo sentido que lo son el El informe Lugano o la muy poca conocida Resolución.

La novela transcurre en algo más de una docena de meses, a caballo entre 2098 y 2099, y por esta circunstancia se emparenta con otras novelas de anticipación (Julio Verne o Jack London) y con distopías bien conocidas (News from Nowhere, Fahrenheit 451, 1984, El jinete en la onda de shock). La novela comienza con la descripción del edificio K1 en Madrid: un prodigio de la arquitectura orgánico-ecológica que haría las delicias de los actuales partidarios del desarrollo sostenible. Por supuesto, parte central de esta distopía consiste en una detallada descripción de la sociedad de entonces: sus extraordinarios avances en el uso de las energías renovables, su organización jerárquica y racional de la actividad productiva, su estabilidad demográfica (son muchos menos millones de personas que en nuestro presente), y naturalmente de sus problemas: las consecuencias de la elevación (inevitable) de las temperaturas y de la más acusada irregularidad del régimen de lluvias, etc. Pero el autor, al revés que en otras utopías y distopías en las que no se explica como se llega a la sociedad descrita (ni como esta se apaña para seguir evolucionando), hace un especial hincapié en construir un hilo histórico que explique la evolución social desde, digamos, 2030 hasta el presente del relato, a través de múltiples flashback, o de rememoraciones de los personajes o del propio narrador.

Precisamente se trata de un relato. Porque lo que el autor quiere explicar acerca de nuestro presente y de sus posibles devenires contigentes sólo puede explicarse mediante el relato (al igual que en las dos novelas políticas citadas al principio).

Los ingredientes de la reflexión la hacen abarcadora: sin ningún orden especial me vienen ahora a la memoria los siguientes. El peak-oil y el crecimiento urbano, el papel de los técnicos, la diversidad de los cultivos frente a los monocultivos, la publicidad, la gran nube (Internet como un archivo centralizado de toda la producción intelectual humana), las razones de la guerra, las razones del antagonismo, automóviles y gestión del transporte, la demografía, la relación de nuestra especie con el resto de ellas, ingeniería genética, ecología industrial, la soledad humana, etc, etc, etc.

Quizás lo más sorprendente (y útil en el momento presente) de este relato es que, a pesar del fracaso en el futuro novelado de distintas técnicas que se ven hoy como panaceas —cierta ingeniería genética, el automóvil privado, un ordenador, móvil y/o iPod por persona, etc— y el advenimiento de otras —energías ‘renovables’ especialmente—, la sociedad resultante es, en síntesis, la de un fascismo amigable (user-friendly fascism, por así decir).

Y como cabe suponer de lo anterior, las mujeres siguen postradas bajo el poder de los hombres. Y no por casualidad es un personaje femenino, Juana, quien nos hace abrigar alguna esperanza en el transcurso del relato.

Tras cerrar la novela, obtuve un cierto consuelo prometiéndome seguir diciendo no, pase lo que pase... ¡basta de componendas!

Referencias

Susan George  (1999)   The Lugano report: on preserving capitalism in the twenty-first century.   London: Pluto Press. 

Manuel Sáez Ponte  (2010)   Resolución.   s.c.: Gesbiblo, S.L., 172 pp. 

Edición del 25-1-2012
Boletín CF+S > 47/48: Sobre la (in)sostenibilidad en el urbanismo > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n47/nlib.html   
 
Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad
Departamento de Estructuras y Física de la EdificaciónDepartamento de Urbanística y Ordenación del Territorio