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Libros
Javier Moñivas Ramos
Madrid (España), 21 de junio de 2010.

Davis, Mike  (1992)   Beyond Blade Runner. Urban control: The ecology of fear.   New York: Metropolitan Books. Primera edición en castellano de abril de 2001 a cargo de VIRUS editorial: Control urbano: la ecología del miedo 

El miedo

El miedo se ha usado de manera recurrente a lo largo de la historia como herramienta del poder para manejar a las masas, apoyándose en amenazas más o menos basadas en la realidad, sea en forma de demonio, de conspiraciones judeo-masónicas, de comunistas malvados o de terroristas indeterminados.

En lo más cotidiano, creando la ilusión de que todos somos ‘ricos’, haciendo que mediante el miedo a perder nuestra ‘fortuna’, los pobres, rebautizados como clase media, consintamos todo tipo de atropellos, recortes de nuestras libertades y abusos en nombre de nuestra seguridad.

En este, su primer libro junto con Prisioneros del sueño americano, Mike Davis nos muestra cómo la cultura del miedo ha calado hasta el último rincón de nuestras vidas y realiza una relectura de la estructura urbana de Los Angeles en la que, a los determinantes ‘ecológicos’ clásicos como son los ingresos, el valor del suelo, el estatus social o la raza, añade un factor nuevo y decisivo: el miedo, que se convierte en el más determinante a la hora de segregar el espacio, además del justificante para discriminar con qué rigor se debe aplicar la justicia en un vecindario o en otro dando lugar a lo que el autor califica de «apartheid espacial».

Cuando uno se enfrenta a los oscuros detalles de la realidad del ‘país más avanzado del planeta’, se pregunta, incrédulo, cómo se le puede considerar la vanguardia mundial a esta sociedad, y se plantea si no será este el camino que nos queda a nosotros por recorrer hacia eso que algunos llaman ‘progreso’. Desgraciadamente, nuestras ciudades caminan en ese sentido (algo sumamente preocupante de por sí), pero algo nos dice que nunca perderemos el norte hasta ese punto; al fin y al cabo, la primera potencia de un mundo capitalista debe ser más capitalista que el resto del mundo.

Sin embargo, al leer a Davis, es inevitable reconocer numerosos patrones de conducta que nuestras sociedades están imitando: desde la progresiva privatización de la seguridad, pasando por las violaciones de la intimidad mediante cámaras de seguridad en la vía pública que aceptamos en nombre de ‘la seguridad de todos’, hasta la proliferación en nuestras ciudades de modelos de urbanización que, a pesar de estar rodeadas de otras urbanizaciones de iguales, se empeñan en cerrar sus espacios públicos e incluso contratar servicios de seguridad privada.

¿Tiene sentido este afán por la seguridad? ¿Está fundado este miedo? Quizá deberíamos preguntarnos quién debe tener miedo a qué o a quién. En el caso angelino se entienden perfectamente los motivos que llevaron a la élite financiera a trasladar el centro de negocios a un lugar más seguro donde las posibles revueltas callejeras no les afectasen (cuya eficacia se confirmó los días de los altercados desencadenados tras la absolución de los agresores de Rodney King[1]). La neurosis reside en el hecho de que el pueblo decida imitar estos patrones de conducta, pero respecto de sus iguales. Esta es otra gran batalla ganada por parte de quienes detentan el poder, la del recelo del vecino; el vecino ya no es un igual ni un compañero al que unirse llegado el momento, es un potencial enemigo, hasta el extremo estadounidense en el que se establecen patrullas vecinales de informadores que dan parte de toda conducta sospechosa de sus vecinos.

Todavía no alcanzamos los niveles de neurosis descritos en la sociedad norteamericana, y el alzamiento de voces críticas que nos recuerden cómo están ocurriendo estos procesos, aún en la cuna de donde nacieron, nos mantienen alerta y nos dan la esperanza de que nunca llegaremos a tales extremos.


Notas


[1]: Los disturbios de Los Ángeles de 1992, también conocidos como la revuelta de Rodney King, o los disturbios de Rodney King, explotaron el 29 de abril de 1992, cuando un jurado compuesto casi completamente por blancos absolvió a los cuatro agentes de policía que aparecieron en unas grabaciones tomadas por un videoaficionado, mientras propinaban una paliza al motorista negro Rodney King (Veáse Wikipedia).


Edición del 30-6-2010
Revisión: César Corrochano Barba
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