Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Boletín CF+S > 42/43: Simposio Internacional Desarrollo, Ciudad y Sostenibilidad > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n42/aa-gpas.html   
Cruce de miradas. Visibilidad e invisibilidad del paisaje en territorios sujetos a usos turísticos [1]
Gabriela Claudia Pastor[2]
Domingo Sánchez Fuentes[3]
La Serena (Chile), octubre de 2009.
Resumen: El paisaje cultural como imagen del estilo de desarrollo territorial, muestra la resultante de las intervenciones humanas destinadas a la construcción del hábitat. Una imagen que además evidencia las pujas y disputas sociales por el control de un patrimonio que, según sus características y peculiaridades, puede convertirse en no renovable. Teniendo en cuenta que el paisaje es una de las expresiones más acabadas del patrimonio cultural y principal seña de identidad sobre las que se articulan las estrategias de activación turística de un lugar, se desprende que se trata de un recurso valioso y potente a la vez que instrumento de control de las relaciones sociales y de poder. A partir de un estudio de caso el artículo devela desde el punto de vista de los actores locales, las múltiples y heterogéneas miradas que expresan los actores sociales que entran en interacción en la construcción del paisaje cultural en territorios sujetos a usos turísticos.


Índice General

 

Introducción

El paisaje cultural como imagen del estilo de desarrollo territorial muestra la resultante de las intervenciones humanas destinadas a la construcción del hábitat (Gómez Orea, 2002). Una imagen que también evidencia las pujas y disputas sociales por el control de un patrimonio que, según sus características y peculiaridades, puede convertirse en no renovable.

Por su parte, Ballart (2000:130) señala que el paisaje constituye la expresión mas acabada del patrimonio cultural y una de las principales señas de identidad sobre las cuales se articulan las estrategias de activación turística de un lugar. De allí, se comprende que se trata de un recurso valioso y potente, a la vez que herramienta para establecer, manipular y legitimar las relaciones sociales y de poder (Nogué, 2007:12).

Ahora bien, teniendo en cuenta que el paisaje, según el Convenio Europeo del Paisaje (CE, 2000:3) es «cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones», cabe preguntarse: ¿Cómo perciben el paisaje los actores locales en contextos de territorios periféricos? ¿Es el paisaje un recurso patrimonial valorado como tal? ¿Cómo incide la actividad turística en los procesos de construcción del paisaje?.

Dados los interrogantes precedentes, este trabajo se propone develar desde el punto de vista de los actores locales, las percepciones de las que el paisaje es objeto, de la valoración patrimonial del mismo y de la condición de recurso en territorios sujetos a usos turísticos. Es decir, de las múltiples y heterogéneas miradas que expresan los actores sociales que entran en interacción en la construcción del paisaje cultural.

Con este fin y con la intención de explorar algunas repuestas a los interrogantes precedentes se ha seleccionado al valle de Tafí (Tucumán, Argentina) como caso significativo para indagar en estas cuestiones. Retomando lo señalado por Bourdieu (1997:12), «sólo se puede captar la lógica más profunda del mundo social a condición de sumergirse en la particularidad de una realidad empírica, históricamente situada y fechada pero para elaborarla como caso particular de lo posible, en palabras de Gaston Bachelard, como caso de figura en un universo finito de configuraciones posibles».

El valle de Tafí como espacio periférico, de otro a su vez periférico (Tucumán), de una región periférica respecto a la pampa húmeda de Argentina, país periférico también, se coloca en una posición de representatividad respecto de muchos otros espacios en los que la condición periférica resulta potenciada. Esta interpenetración de escalas justifica la elección del caso de estudio como un pequeño laboratorio en el cual efectuar observaciones significativas en tiempos de fluidas interacciones local-globales y desde una posición relativa en la que los procesos se muestran con mayor crudeza o brutalidad, permitiendo avanzar no sólo en su descripción y comprensión sino también, en su interpretación.

Para ello y con el objeto de comprender el entramado de posiciones y miradas que los actores definen, desde el punto de vista metodológico se ha recurrido al uso intensivo de la metodología cualitativa que se resolvió con las técnicas de entrevista en profundidad y observación participante al interior de la perspectiva etnográfica (Guber, 1991). Coherentemente con la metodología y la perspectiva seleccionada y también con las técnicas de recolección que ambas prefiguran, se definió para el caso de estudio un mapa de actores con el fin de evidenciar las posiciones dominantes que debían relevarse. Una vez definidas esas posiciones, se seleccionaron informantes claves entre aquellos actores que mejor cumplían las condiciones de tipicidad demandadas por la metodología empleada (Valles, 2000).

Se llegó a la conclusión que, para comprender densamente cómo se construía el paisaje en Tafí y qué visiones y posiciones sostenían sus actores centrales, resultaba necesario considerar los casos de aquellos que se definían a sí mismos como tafinistos, por un lado y veraneantes, por el otro. Estas consideraciones resultaron nítidas cuando se llegó a comprender que ambos grupos se consideraban a sí mismos dueños legítimos del Valle y auténticos herederos de sus más preciados valores y tradiciones culturales. Así, mientras por ejemplo los primeros explicaban su pasado poniéndose en vínculo y recuperando un discurso cercano a lo indígena, los segundos se distanciaban de esas versiones de la historia, recuperando el pasado jesuítico cargando de otros contenidos el concepto de tradición. Sin embargo ambos, más allá de las grandes diferencias que los convertían en otros a las propias miradas, compartían el hecho común de designarse a sí mismos como legítimos y tradicionales dueños de esos lugares, atados a él por un pasado pleno de heroicidades que resultaban incomprensibles a los ojos de los aún más foráneos.

Posteriormente y tras considerar en detalle a ambos grupos de actores, se decidió profundizar el conocimiento respecto de aquellos que poseían la facultad de la toma de decisiones y se ubicaban en posiciones ligadas a los gobiernos provinciales y locales y en funciones de gobierno vinculadas al patrimonio, al turismo y a la planificación urbana y ambiental. De este modo, se arribó a una lista de informantes compuesta por representantes de la Asociación de amigos del Museo de La Banda (de Tafí del Valle), ONG, empresarios vinculados a servicios turísticos (de Tafí del Valle y de El Mollar), agentes de la Secretaría de Cultura de la Provincia, de la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia, representantes del gobierno local (Municipio de Tafí del Valle y Comuna Rural El Mollar) y vecinos del valle. Las entrevistas en profundidad se realizaron con vistas a cubrir estas posiciones.

Dentro de este grupo de actores cabe señalar que, quienes desempeñaban cargos dentro del gobierno local (Municipio o Comuna Rural) ocupaban posiciones de gobierno que resultaban matizadas por aquellas otras que antes los enmarcaban —como se explicó más arriba— como tafinistos o veraneantes. De este modo, un representante del gobierno local de la Comuna Rural, con funciones ligadas al desarrollo del turismo en la zona, por ejemplo, era al mismo tiempo un claro representante del grupo de los tafinistos y como tal recreaba y daba cuentas de una doble posición de actor. Idéntica situación pero desde una posición más encumbrada del gobierno local, un arquitecto, representante del Municipio con funciones vinculadas a las obras públicas, se asumía al mismo tiempo como representante de los veraneantes[4]. Estas particularidades analizadas en campo y no previstas en las fases de diseño del relevamiento, enriquecieron sin duda los análisis posteriores y permitieron cruzar, poner en tensión e incluso construir categorías de análisis complejas.

Finalmente, se realizaron entrevistas en profundidad a algunos turistas que visitaban la zona en las temporadas altas turísticas de invierno y verano que resultaron coincidentes con las fases de relevamiento en campo. La posición de actor del turista resultó interesante dado que nutrió las miradas internas con otras que resultaban mucho más externas y que daban cuenta de las percepciones e imágenes que estos actores buscaban en este territorio y la que se llevaban de él.

En el proceso de relevamiento se utilizó la técnica de análisis de contenido para el análisis e interpretación de los datos. Esta técnica «(...) Consiste en un análisis temático del material a partir de las ideas que refieren los entrevistados sobre las cuestiones que plantea el protocolo de la entrevista(...) Se aboca al estudio de los componentes referenciales semánticos del material por analizar e interpretar» (Oxman, 1998:37). Siguiendo a Chabrol (1980) (citado en Oxman (1998)) se ordenó el material de campo en una grilla de análisis que permitió interpretar los discursos de los actores sociales: «(...) La entrevista se fragmenta y se vuelve testimonio interpretado en base al aparato teórico del entrevistado: entra en una grilla que organiza el material destacando rasgos comunes y se inserta en el contexto que también elabora el investigador en base a los rasgos que a su entender, explican el conjunto de fragmentos. Es decir... el investigador entextualiza y recontextualiza» (Oxman, 1998: 38).

Para la realización del análisis en las fases de diseño se construyeron categorías de análisis que luego, avanzadas las etapas de relevamiento en campo, se enriquecieron con categorías de análisis emergentes. Entre las categorías construidas antes del ingreso al campo de estudio cabe mencionar:

De acuerdo a lo descrito, en lo sucesivo se dará cuenta de las categorías de análisis y del entramado de datos e interpretaciones que los mismos sugieren y que han sido construidos en campo, en las fases de levantamiento de datos.

Actores e historias diversas en Taktillacta

Uno de los datos que más rápidamente logró visualizarse en campo fue que el Valle de Tafí emerge como un espacio que históricamente ha sido reconocido y diferenciado de su entorno debido a sus características morfológicas y productivas. Sus condiciones naturales, su posición estratégica en la articulación de los dos ecosistemas de las yungas y los valles calchaquíes, las sucesivas actuaciones humanas que durante más de 3.000 años han ido construyendo este territorio y han logrado conformar un paisaje de características singulares y excepcionales, hacen de Tafí un sitio particular. Es que el Valle de Tafí es un lugar de ensueño; el lugar en el mundo, elegido por algunos o que le ha tocado en suerte a otros. La magia de su paisaje ha cautivado desde siempre a viajeros, estudiosos, artistas, científicos, lugareños y turistas. Coplas, canciones, cuadros, poemas y relatos han dado cuentas de sus condiciones de paisaje excepcional, que posee nombre propio: Taktillacta o pueblo de entrada espléndida como lo llamaron sus primeros habitantes.

Pero, más allá de este carácter de excepcionalidad del valle en el que sus actores coinciden en ponderar enfáticamente, las restantes imágenes y concepciones diferencian a estos actores señalando la existencia de paisajes superpuestos e incluso contradictorios. Efectivamente, estas imágenes son sostenidas al mismo tiempo por diferentes actores, profundizan los relativos posicionamientos que cada uno de ellos tiene, de modo que desde otro punto de vista permite apreciar y visibilizar profundas brechas sociales entre ellos. Teniendo en cuenta estas consideraciones no puede omitirse el hecho de que es la polaridad que se plantea entre tafinistos y veraneantes una de las categorías insoslayables de análisis y que más rápidamente se distingue en las instancias de trabajo en terreno.

El veraneante, tiene casa acá, si bien es cierto lo considero como lugareño, porque es parte de lo nuestro... El tafinisto... bueno, hay dos tipos de tafinisto. Yo los detecto desde mi corazón, uno es el que mantiene el espíritu de Tafí, y el otro que está arrimado a la cultura moderna.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

El lugareño, hay dos, el que sigue siendo virgen en ese aspecto, que todavía no está integrado a la cultura moderna, y aquel que ya ha entrado con internet y celulares y ya tiene la rapidez de la ciudad, tanto espiritual como económica. Entonces vos vas a encontrar gente de acá, de los valles que te va a vender los terrenos dos y tres veces, ya están en la trampa, ¿no es cierto?... Y después está aquel que sigue más perdido, más alejado de todo este bochinche, ¿no? Que también sigue manteniendo el espíritu de Tafí viejo, ese Tafí...
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de los veraneantes

El lugareño es... inocente, no tonto, inocente. Así... a la larga, la urbe va comiendo la inocencia y la pureza del valle.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de funcionarios de gobierno del Municipio

En el marco de esta polaridad que aleja, diferencia y distingue a unos de otros, uno de los tópicos de análisis que más se tematiza a lo largo de las entrevistas es el de la historia misma y los contenidos asociados al patrimonio y la tradición. Estas consideraciones cobran particular fuerza, por ejemplo, en que ambos actores presentan a los ojos de los foráneos una versión de la historia que los ubica en las cúspides de autenticidad en la propiedad material y simbólica de la tierra o en el hecho que, en ambos casos, se observan esfuerzos por visibilizar vínculos de pertenencia con territorios que hunden sus raíces en el tiempo. Mientras que para los tafinistos es suficiente mencionar que sus antepasados indígenas fueron los primeros habitantes del Tafí, los veraneantes presentan una historia no sólo diferente sino algo más corta que da comienzo con el arribo de sangres foráneas, específicamente, españolas.

Esos indígenas, que los tafinistos exaltan, no resultan sin embargo negados por los segundos, sino colocados en un lugar entre ahistórico y extinto mientras una mirada romántica sobre su ingenuidad innata promueve rápidas asociaciones con la idea de atraso junto a un discurso que al racializar el concepto de cultura, promueve versiones más o menos cargadas de racismo (Arenas, 2003). Así, si bien lo indígena no resulta negado, sino integrado, lo es en una posición de subordinación con relación a lo blanco y moderno, valores éstos poseídos por unos pocos y siempre por actores adscritos al grupo de los veraneantes. Esta posición de subordinación que lo indígena adquiere en la tradición vallista, según la mirada de este grupo de actores, aporta contenidos a la tradición histórica del valle, pero en todo caso su carácter ahistórico y estático no complica las construcciones del presente, un presente despojado de los signos de atraso que en Argentina han sido consustanciales al término indígena (Trinchero, 1994).

Son las dos almas, el pasado yo te lo manifestaba recién, que queda todavía con cierto espíritu de palabra y el tafinisto nuevo que está devorado por el modernismo.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

Por su parte y de un modo coherente con este conjunto de posicionamientos, los tafinistos del presente resultan —en algunas oportunidades— acusados de fraudulentos en su identidad histórica, en general por el hecho de que algunos actores identifican la auto-adscripción étnica con el interés material de obtener derechos de propiedad sobre las tierras.

Yo no soy indigenista. Indigenista yo lo defino como aquel que quiere sacar tierras gratis a costa de su pseudo título de indígena, porque acá son indígenas cuando les conviene... cuando quieren tener Direct TV lo tienen, no hay problema, son como los comunistas que andan llenos de plata.

Acá, de los tafinistos hay muchos que se llevan bien con los veraneantes, han logrado que sus hijos trabajen en las casa de los veraneantes como cuidadores de trabajo o como empleadas domésticas o que simplemente sean socios. Porque a parte tienen muy buena forma de trabajar el agua, la tierra, hacen que el agua corra cuesta arriba, no sé cómo lo hacen.

Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

Ahora bien, es interesante mencionar que si bien entre veraneantes y tafinistos es clara la presencia de una disputa por la auténtica propiedad —material y simbólica— de la tierra, de la historia, del pasado y la tradición, las fricciones se atenúan ante la emergencia de los nuevos otros, en su mayoría nuevos colonizadores que ingresan al valle hacia los mediados de los años 80 y que hacen de él un espacio con usos más recreativos. Se trata de nuevos veraneantes que, a diferencia de los anteriores, no portan la tradición de aquellos, como tampoco sus vastos linajes familiares. Bajo la designación de esnobs estos nuevos actores resultan descalificados tanto por veraneantes de mayor antigüedad en el valle como por tafinistos de modo tal que marcan la emergencia de un nuevo enemigo que paradójicamente, tiene el potencial de unir momentáneamente a quienes se mantenían firmemente alejados. Entre otros calificativos, los esnobs son señalados como nuevos ricos y arribistas y —en general— resultan acusados por unos y otros —veraneantes y tafinistos— de profundizar una serie de usos del valle que resultan reñidos con las declaradas expectativas de quienes se consideran sus legítimos dueños.

Los esnobs son los nuevos ricos, que como tienen fortunas se van a lugares de moda y Tafí es un lugar de moda desde fines de los 80... desgraciadamente. Pasó de ser una villa veraniega a ser una villa turística y de un mal turismo. Porque turismo, como le digo yo, de termo y alpargata, es una gente que no gasta, llega la gente en carpa con su comida y no deja plata.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de los veraneantes

Es más cuidadoso el turista que el veraneante esnob.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de los veraneantes

Aún así, cabe señalar que en uno y otro caso, es la estrecha relación de los presentes habitantes con los del pasado lo que otorga una suerte de derecho de autenticidad sobre el territorio, los recursos, y entre ellos, el patrimonio mismo.

Teniendo en cuenta las consideraciones precedentes, las nociones de patrimonio y tradición se suman como elementos que terminan por dar contenido a esas versiones de la historia que ambos presentan. Así, mientras para los tafinistos la tradición más pura se liga con el pasado y presente indígena y con un patrimonio aborigen vivo y activo, presente y en crecimiento; los veraneantes optan por retrotraer la tradición hasta el pasado jesuítico y se los ve intentando dar cuenta de vínculos, los más cercanos posibles, con todo lo que de europeo haya ingresado al Valle en el pasado. El pasado resulta entonces, en ambos casos altamente mitificado, tanto como los íconos que acompañan una y otra construcción.

Avanzando con esta línea son interesantes las versiones sobre las familias y los apellidos. Mientras en el caso de los tafinistos valen las menciones a apellidos asociados a lo indígena, que recuperan una fonética profunda y lenguas muertas que pugnan por cobrar vida, los veraneantes recurren a la construcción y perpetua reconstrucción de extensas genealogías que dan cuentas de vastas tradiciones de dobles apellidos.

En este sentido, respecto de la necesidad que evidencia este grupo social de reconstruir genealogías familiares que vinculan dobles apellidos, cabe recordar los señalamientos que al respecto realiza Juliano (1987) cuando aclara que es justamente ese doble linaje el que asegura la posibilidad de que el grupo se distinga de los tafinistos, en teoría desposeídos de tales capitales económicos, sociales y simbólicos. En alusión al caso de las clases terratenientes argentinas de principios de siglo XX, la autora señala:

(...) En una sociedad en que existía una clara diferenciación entre dueños de la tierra y los innumerables desposeídos de ella, los primeros tenían las bases reales para desarrollar un sentido de pertenencia basado en la continuidad de un linaje familiar(...) Las familias poseedoras desarrollaron complementariamente un control de esta pertenencia, que tomó su forma visible en la auto-identificación mediante el empleo de dos apellidos, el paterno y el materno. Si... las normas de filiación son paralelas a las de transmisión de bienes, no resulta casual que en Argentina el grupo poseedor sea el único que subraya su pertenencia a determinados grupos de parentesco, de los que heredan, junto a sus tierras, su posición en la estructura social.
Juliano, 1987: 98

El cuidado en remarcar filiación se relaciona así con la posibilidad de heredar, junto a las tierras, los capitales sociales y simbólicos que se adosan a esos particulares y tradicionales apellidos. En una línea similar, para Bourdieu la familia se mantiene unida no sólo por la afinidad de sus hábitos, sino también por la solidaridad de intereses «... por el capital y para el capital, el capital económico evidentemente, pero también el capital simbólico (el nombre) y sobre todo, tal vez, el capital social (del que se sabe que es la condición y la consecuencia de una gestión exitosa del capital colectivamente poseído por los miembros de la unidad doméstica)». Poseer esos dobles apellidos, se constituye en un capital muy valioso dado que, entre otras cosas, abre la posibilidad de que se renueven las alianzas que nutren los capitales económicos.

Ahora bien, tanto la posición de tafinisto como la de veraneante se acompañan de signos de identificación que —en palabras de Bourdieu (1994)— operan procesos de distinción social o que permiten que la distinción gane estado público. Estas observaciones resultan particularmente claras en el grupo de los veraneantes que, siempre opuestos al grupo de los tafinistos, exhiben determinados símbolos que rápidamente permiten ubicarlos dentro de ese selecto grupo: frecuentar determinados espacios —siempre a condición de que resulten vedados para otros— y determinados atuendos, que sirven entonces como catalizadores de las diferencias sociales. Dentro de los primeros un caso típico ha resultado ser el Club de Veraneantes y dentro de los atuendos preferidos se cuentan aquellos que han sido históricamente típicos en la oligarquía ganadera argentina asociada a la pampa húmeda: bombachas de gaucho, pasapañuelos y hebillas de plata, pañuelos de seda al cuello, sombreros y botas de finos cueros y ponchos típicos son algunos de los elementos infaltables que deben exhibirse públicamente y que rápidamente permiten que se los distinga de cualquier otro habitante del Valle. Como corolario no puede omitirse mencionar que estas distinciones cobran su máxima expresión de visibilidad en el hecho de que los veraneantes se exhiben públicamente como hombres a caballo, en contraposición con el resto de los habitantes, más humildes y que, indefectiblemente se muestran de a pie. El sitio al que acuden a mostrarse los veraneantes es el centro urbano de la villa de Tafí, que actúa a manera promenade, donde además ser vistos por pares y otros, pueden ver también a esos mismos grupos. Las viviendas de veraneo, como se ha señalado, resultan a su vez significativas para hacer evidentes estos signos de identificación y distinción en el conjunto.

Estos posicionamientos son expresados incluso en formato cartográfico. Un plano turístico recientemente editado por la Municipalidad de Tafí del Valle[5] presenta como recorrido fundamental para una visión básica de los recursos de Tafí a un circuito a través de 25 piezas arquitectónicas, de las cuales 17 son viviendas de veraneantes y 4 cascos de las estancias que se ubican en el ámbito de la Villa de Tafí. Acorde a esta visión, el valle se presenta como un espacio tesoro, cuya colección de objetos valiosos, pueden ser exhibidos en el escaparate del paisaje.

Aún cuando resulte paradójico, estas señas de distinción típica y profundamente criollas, se completan con menciones a una serie de gustos refinados, propios de las clases altas argentinas, que terminan de distinguirlos —de un modo radical— del resto de los habitantes del valle. Mientras algunos informantes del grupo de los veraneantes señalan poseer páginas web dedicadas a temas de folclore, se menciona —casi al pasar— que prefieren músicos como Bach o Strauss, más que músicas y ritmos asociados a los sectores populares argentinos. En este contexto, uno de los informantes entrevistados en oportunidad de realizar una serie de comentarios referidos al manejo que la actividad turística recibe en la zona, señala:

Que me disculpe la gente que no tiene plata pero no se puede, en un lugar al que vos querés traer gente de todo el mundo, hacer casitas iguales de mal gusto, ¡es una aberración! Si no tiene plata que no venga al Tafí, que se vaya al Conurbano si no tiene plata para viajar... En Carlos Paz hay turismo de todo tipo, igual que en Mar del Plata. Allí se junta la cumbia villera con la gente que escucha Strauss o Sebastian Bach... eso he visto yo como veraneante.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

En contraposición, los tafinistos han perdido gran parte de sus signos externos de distinción, proceso éste que indudablemente debe comprenderse en el marco de grupos cada vez más pauperizados.

Aún así, cabe señalar que también emerge de los datos de campo, que frente a la posibilidad de remarcar algún signo de distinción que visibilice su condición de indígenas, los entrevistados prefieren tomar esa opción, no sin altas cuotas de orgullo asociado.

Yo soy una amante de las cosas de antes. Yo más vivo en el pasado que en el presente. Por ejemplo, a mí me quieren sacar una foto y estoy con el rompevientos y... ¿sabe qué digo? «Espere que me saco este plástico...» Claro que lo uso, porque se usa ahora, pero... Por ejemplo el tema de la religión... yo explico a la gente que en mi caso y en el de muchos otros estamos con un pie nada más nosotros... para no estar afuera... pero con el otro pie seguimos en la propia nuestra! Conservando nuestras propias costumbres. Por eso para nosotros es tan fuerte el 1 de agosto y tan... terrible el 12 de octubre... para nosotros el último día feliz de América es el 11 de octubre.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de tafinistos y guía de turismo

El paisaje mítico o lo que no ves con los ojos

Otras de las categorías de análisis que han merecido un tratamiento sistemático han sido las de paisaje y turismo. En este sentido interesó relevar e intentar comprender cómo percibían el paisaje del valle y cómo comprendían y daban significado al concepto de patrimonio cada uno de los actores sociales analizados.

El patrimonio emerge como una categoría que señala el lugar de disputa por el bien en tanto recurso, de la autenticidad del mismo y de la legitimidad del reclamo, en cuanto a posesión y depósito de guarda del bien. En este sentido, los tafinistos también evidencian una mirada coleccionista del patrimonio, pero del patrimonio arqueológico.

Desde la escala de la Nación, se han reconocido testimonios materiales del pasado indígena y del período de dominación jesuítica como Monumentos Históricos Nacionales. Esta selección del valle reproduce la situación de pares polares reforzándola además, con la asociación espacial de uno y otro grupo. Por un lado el Museo de la Estancia Jesuítica de La Banda, sito en el Municipio de Tafí del Valle, en las zonas más altas del valle; por otro, el conjunto de Los Menhires, localizados en el mismo predio en que se celebra la Fiesta de la Verdura en las adyacencias de la plaza de la Comuna Rural El Mollar. Al respecto, uno de los informantes entrevistados señala que «tiene un interés personal en que esto se mantenga, por una cuestión de amor a los valles.»

Por otra parte, el patrimonio es, para ambos grupos, de posesión exclusiva, al punto de que se registran —en ambos casos— señalamientos que enfatizan que de no ser miembros del grupo los encargados en protegerlo, lo más seguro es que entre en franco riesgo de desaparición.

Con relación a la noción de paisaje, también relevada con detenimiento en el marco del presente trabajo, se observa que en general los actores tienden a asociar este concepto, clara y rápidamente, con una serie de contenidos ligados al paisaje natural. En este sentido, es habitual que se señalen diversos elementos naturales, como integrantes infaltables de ese paisaje. Los cerros, los árboles e incluso el lago artificial que se emplaza sobre uno de los márgenes del valle, se constituyen en algunos de los referentes obligados.

Para mi Tafí son esos elefantes dormidos que rodean al valle, los cerros que contienen y abrazan al espacio.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de los turistas

Para mí el paisaje es abrir los ojos y ver que tengo mucho espacio, que tengo mucha amplitud, mucha naturaleza todavía viva, sin degradar y no tengo ese amontonamiento ciudadano, por ejemplo. Que yo puedo... abrir una ventana y ver kilómetros y kilómetros de vida.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes-funcionarios gobierno municipal

De lo anterior se desprende que no se registra una percepción global del paisaje y que, más allá de algunos elementos aislados como los previamente señalados, el valle no llega a significarse como una totalidad de sentido, al menos cuando va adosada al término paisaje.

Una vez llegados a este punto resultó interesante analizar qué conjunto de sensaciones despertaba en los informantes el paisaje de referencia. En este sentido se observa que, en general, los informantes comparten una suerte de sensación de ser benditos por ese paisaje que califican, entre otras cosas, de majestuoso e imponente. Sin embargo, al mismo tiempo, revelan una actitud crítica frente al futuro, al devenir de las tendencias actuales que, cuando menos genera ciertas sospechas.

Yo vivo aquí, los paisajes es lo más hermoso que Dios nos ha podido dar.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de empresarios locales

Mire, yo no lo veo típicamente bien, porque le falta lo original... porque si esto urbanísticamente crece más, que está creciendo mucho y no se controla ese desarrollo, ese crecimiento va a cambiar Tafí, evidentemente. El paisaje urbano va a ser muy distinto, ya va a ser un paisaje urbano, hablo como ciudad, de la villa, ya es casi... tiende a extenderse como ciudad. Si eso no se controla, lo que yo vea, hablando del tema paisaje, desde el corazón a través de los ojos va a ser muy triste, va a ser toda una masa informe de crecimiento descontrolado, con semáforos, va a empezar a aparecer otra escala urbana que va haber que encuadrarla vía las normativas si no va a ser una tiranía total, acá, un desastre.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes-funcionario gobierno municipal

Vos ¿querés hacer una descripción arquitectónica, a futuro de Tafí? ¿Conocés Carlos Paz? ¿Viste el lago? Esto, en breve. Se va a unir todo y va a ser una sola cosa.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

El paisaje, se está destruyendo.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de tafinistos-funcionario gobierno Comuna Rural

Esto parece Córdoba por el pavimento, los vehículos, la ciudad y el cerro por detrás. Si bien Córdoba es linda, si la gente quiere descansar, no va a ir a un lugar donde haya mucho ruido mucha contaminación.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de tafinistos-funcionario gobierno Comuna Rural

Es interesante destacar que, a medida que el paisaje va perdiendo esas señas de identidad que sostenían los actores como imágenes centrales y vitales del Valle, tiende a reforzarse y consolidarse una versión mítica del paisaje que, incluso, invade el discurso evidenciando la contradicción.

El paisaje es inicialmente uno solo, porque no es lo que vos ves por los ojos, si no es lo que te decía recién, vos sentís el corazón... Aquí en Tafí del Valle, no va a dejar de ser Tafí, va a seguir siendo el mismo Tafí que tenemos hoy, mas extendido, quizá me estoy contradiciendo...
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes-funcionario del gobierno municipal

Finalmente, otra de las categorías de análisis relevadas en campo fue la dada por la actividad turística y el conjunto de representaciones que despertaban los turistas en los actores sociales de Tafí del Valle. En este sentido es interesante señalar que, en general, los informantes consideran que la actividad turística desarrollada en Tafí y fundamentalmente, la dinámica que esta actividad ha adquirido en los últimos años, atenta contra las posibilidades de crecimiento del valle dado que conlleva el potencial de destruir aquellos atractivos que en el presente justifican que se visite ese lugar.

Mi mamá es un renegosa del turismo. Mi mamá dice ya vienen esos blancos, ya vienen esos tontos que no entienden nada y así mi mamá reniega. Está muy enojada. Enojadísima... además nos matan siempre los animales, nos cercan con alambrados... pero yo, muchas veces, será que tengo que quedar callada porque trabajo para el turismo en el museo, ¿no?
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de tafinistos

Los turistas, ¿terceros neutrales?

Por su parte los turistas son presentados con recurso en categorías espontáneamente construidas por los informantes, en el marco de las cuales es habitual que se distinga a los que provienen del extranjero, a quienes provienen del interior del país o a quienes provienen de Buenos Aires, por ejemplo.

A los que tenemos casa nos molestan los turistas porque cruzan los alambrados sin problema, no tienen conciencia de privacidad... vos les decís algo y sos un represor... les estás quitando la libertad de divagar por donde ellos quieren. Pero hay turistas que son considerados, siempre son considerados los del exterior y siempre son considerados los de la General Paz hacia adentro. Los de la General Paz hacia el mar son de terror. Es mucha la variedad hay varios tipos.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

Sin embargo, más allá de las diferencias que la sola mención a las categorías introduce, es claro que los turistas son apreciados, en general, como depredadores o potenciales destructores de las bellezas naturales y culturales del valle y como poco respetuosos de mínimas condiciones de limpieza.

¿Podés creer que haya lugares donde tengas que poner un cartel que diga: por favor haga sus necesidades en el inodoro?
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes

En este contexto y recordando el hecho de que los grupos de veraneantes y tafinistos se hallan enfrentados y que presentan versiones del paisaje y del valle, de la tradición y la identidad, contradictorias y conflictivas, es de destacar que una de las oportunidades que presentan los turistas es la de actuar en este complejo escenario, al modo de terceros neutrales. En otras palabras, dado que ninguno de los grupos entra en diálogo igualitario con el que confronta, son los turistas los que pueden devolver una mirada benévola sobre el valle y desde allí, sobre los unos y los otros.

Hay que sacar esa joya. Ese rubí, pasarle un trapito y mostrarlo al mundo, en vez de esconderlo fraccionarlo y sacar cada uno un pedazo, que es lo que estamos haciendo. Estamos tapando con tierra con escombros y lo estamos escondiendo.
Pastor, 2004-2007
Entrevista a representante del grupo de veraneantes-funcionarios gobierno municipal

De este modo, el turismo se presenta como un espejo en el cual poder reflejar y poder contar esas historias para las cuales los otros locales, no tienen ojos ni oídos. Cada uno de los grupos dominantes busca a su vez el reconocimiento de los de afuera, es decir, de los turistas.

A manera de conclusiones, consideraciones finales

El caso al que aquí hemos hecho referencia revela que, quizá, las claves para comprender el cruce de miradas en el paisaje, en eso que no es lo que ves con los ojos, radique en la invisibilidad del paisaje cultural como imagen de la construcción material y simbólica del territorio percibido. Una imagen que se invisibiliza tras el paisaje mítico para aferrarse con fuerza sobre el paisaje natural: los elementos dados por la naturaleza —las montañas, el verde, el agua (aunque el lago sea producto de la regulación artificial del río). Nogué (2007:19) afirma que el paisaje es la realidad física y la representación cultural que hacemos de esa realidad y por eso señala que «lo visible no puede identificarse con lo real y viceversa», reafirmando el valor de la multiplicidad de factores que intervienen en la percepción de una porción de territorio. De allí, tal vez, se desprenda la dificultad para que los actores se asuman como tales en el proceso —siempre inconcluso y dinámico— de construcción y deconstrucción permanente del paisaje cultural (Sánchez y Pastor, 2008). Se trataría de transformaciones que si bien tienen lugar en virtud de los posicionamientos de estos actores, serían ante ellos mismos, inexorables.

El turismo como actividad que usufructúa los valores territoriales, finalmente, induce a nuevos tensionamientos entre los intereses antagónicos magnificados en las disputas por valores esencialistas, como la autenticidad y lo legítimo, en la consolidación de las posiciones de los actores. Indudablemente, el patrimonio como depositario de las señas de identidad en el que se reconocen las comunidades, se hace eco de estas disputas a través de lo tangible de los testimonios materiales. Efectivamente, el patrimonio interpretado como las marcas efectuadas en el territorio por los actores relevantes testimonian la historia, o mejor dicho, las historias, todas verdaderas y todas distintas, narradas y/o construidas a partir de los mismos bienes del patrimonio cultural pero, a través de estructuras sintácticas y semánticas diversas, que explican paisajes inclusivos, exclusivos, algunos visibles, otros no en todas sus dimensiones, pero que existen, son percibidos y puestos a disposición para el disfrute de terceros, los turistas. Mientras tanto, las respuestas a la sostenibilidad continúan siendo tareas pendientes.

Agradecimientos

A las Doctoras Laura Torres y Elma Montaña la lectura del texto y las sugerencias que realizaran. Las opiniones e ideas aquí vertidas han sido efectuadas bajo entera responsabilidad de los autores.

Referencias bibliográfícas y fuentes de información consultadas

Arenas, Patricia  (2003)   «De campesino a indio: Comunidades indígenas en la puerta de los valles»,   Anales Nueva Época, Univ. Goteborg. Número 6, p. 427. (consultada el 14 de diciembre de 2008). 

Ballart, Joseph  (2000)   El patrimonio histórico y arqueológico: valor y uso.   Barcelona: Editorial Ariel, 2a edición. 

Bourdieu, Pierre  (1994)   ¿Qué significa hablar?   París: Editorial Akal/Universitaria. 

Bourdieu, Pierre  (1997)   Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción.   Barcelona: Editorial Anagrama. 

Consejo de Europa  (2000)   Convenio Europeo del paisaje.   Florencia, 20 de octubre. 

Curtoni, Rafael P.  (2000)   La percepción del paisaje y la reproducción de la identidad social en la región pampeana occidental (Argentina),   en Camila Gianotti García, Tapa 19: Paisajes Culturales Sudamericanos: De las prácticas Sociales a las Representaciones. España, Laboratorio de Arqueoloxía e Formas Culturais. Universidade de Santiago de Compostela. 

García Canclini, Néstor  (1999)   Imaginarios urbanos.   Buenos Aires: Eudeba, 2a edición. 

García Canclini, Néstor  (1999)   Los usos sociales del patrimonio cultural,   En AAVV Patrimonio Etnológico. Nuevas perspectivas de Estudio. Sevilla: IAPH. 

Gomez Orea, Domingo  (2002)   Ordenación Territorial.   Madrid: coedición Ediciones Mundi-Prensa y Editorial Agrícola Española, S.A. 

Guber, Rosana  (1991)   El salvaje metropolitano.   Buenos Aires: Editorial Legasa. 

Juliano, Dolores  (1987)   El discreto encanto de la adscripción étnica voluntaria,   en Roberto Ringuelet, Procesos de contacto interétnico. Buenos Aires: Ediciones Búsqueda, pp. 83-112. 

Montaña, Elma; Torres, Laura; Abraham, Elena María; Torres, Eduardo; Pastor, Gabriela  (2005)   «Los Espacios Invisibles. Subordinación, Marginalidad y Exclusión de los Territorios no irrigados en las Tierras Secas de Mendoza, Argentina»,   Región y Sociedad, Sonora (México), enero/abril, número 32, vol. XVII. 

Nogué, Joan  (2007)   La construcción social del paisaje.   Madrid: Editorial Biblioteca Nueva. 

Oxman, Claudia  (1998)   La entrevista de investigación en ciencias sociales.   Buenos Aires: Eudeba. 

Pastor, Gabriela  (2008)   La construcción del paisaje cultural en la ordenación del espacio turístico. El valle de Tafí.   Tesis Doctoral inédita. Director: Domingo Sánchez Fuentes. Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio. Universidad de Sevilla. 

Sánchez Fuentes, Domingo y Pastor, Gabriela  (2008)   La deconstrucción del Paisaje Cultural en la ordenación del Espacio Turístico: Continuidades, Discontinuidades y Rupturas.   Comunicación técnica al 9o Congreso Nacional de Medioambiente (CONAMA), Madrid. 

Trinchero, Hugo  (1994)   Entre el estigma y la identidad: criollos e indios en el Chaco Salteño,   en G. Karasik Cultura e identidad en el Noroeste Argentino. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina. 

Valles, Miguel  (2000)   Técnicas cualitativas de investigación social. Reflexión metodológica y práctica profesional.   Madrid: Síntesis Sociología. 

Waisman, Marina  (1993)   El interior de la Historia. Historiografía arquitectónica para uso de latinoamericanos.   Bogotá (Colombia): Editorial Escala, 2a edición. 

Notas


[1]: Este trabajo se desprende de las investigaciones efectuadas en el marco de la tesis doctoral titulada La construcción del paisaje cultural en la ordenación del espacio turístico. El valle de Tafí, realizada por la Dra. Gabriela Pastor bajo la dirección del Dr. Domingo Sánchez Fuentes.
[2]: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Av. Ruiz Leal s/n. Parque Gral. San Martín. 5500 Mendoza, Argentina. Teléfono: +54 2615244146 - Fax: +34 2615244001
[3]: Universidad de Sevilla Av. Reina Mercedes 2, (41012) Sevilla, España. Teléfono: +34 954556560 - Fax: +34 954990785
[4]: Estos doble posicionamientos recrean de algún modo la situación jurídico-territorial existente entre la Comuna Rural El Mollar y el Municipio de Tafí del Valle.
[5]: Realizado en 1999 bajo la dirección general del Arq. Carlos R. Viola y la supervisión del Dr. Páez de la Torre, historiador de Tucumán y veraneante, y Lic. Mercedes Chenaut, actual propietaria de la Estancia Los Cuartos.


Edición del 9-3-2010
Edición: César Corrochano Barba
Teresa Asensio Gallego
Boletín CF+S > 42/43: Simposio Internacional Desarrollo, Ciudad y Sostenibilidad > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n42/aa-gpas.html   
 
Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad
Departamento de Estructuras y Física de la EdificaciónDepartamento de Urbanística y Ordenación del Territorio