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Boletín CF+S > 40: Una luz en mitad del túnel > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n40/apman.html   
Vamos a Sembrar [1]
Panos Manikis[2]
Comahue (Argentina), 2 de marzo de 2009.

Si alguien me preguntase cómo debería presentarme simplemente debería decir que soy alguien que quiere sembrar semillas en el desierto y nada me daría más felicidad en la vida que conocer gente que quiera hacer esto. Quizás escuchen cosas que no puedan ser comprendidas o que no puedan aceptar, pero la humanidad y la naturaleza sufren y están en un momento muy crítico y creo que es importante intentar juntos ver la verdad de las cosas. Y ver la verdad, según la palabra griega, significa «algo que no olvidamos»; o si usan la palabra oriental ver significa «las cosas que son, sin interpretación de nuestra mente».

Sin duda el siglo XX fue el siglo del conocimiento humano y, de este conocimiento, el más importante fue la sabiduría científica y, un paso más adelante, el conocimiento científico especializado. Muchas universidades fueron creadas en este siglo. Hoy la biología, la biología molecular y la bioquímica son muy importantes. Los científicos dicen descubrir el significado de la vida descifrando el ADN. Uno esperaría que habiendo alcanzado el conocimiento de hoy la humanidad viviera una vida feliz y rica y que la naturaleza sería también rica y no sería destruida. Pero en lugar de eso tenemos guerras, el problema del hambre en el mundo está siendo cada vez más difícil de resolver y más que nunca perdemos la felicidad y la alegría de nuestra vida. Y yo creo que no estamos para sufrir sino para disfrutar de nuestra vida y no hacer cosas por dinero sino cosas que amamos hacer. Eso significa que las sabremos hacer y que todos tendremos el disfrute de eso.

Tratemos de ver juntos la aplicación de este conocimiento científico en dos lugares: el campo médico y el campo de la agricultura. En los países civilizados, donde supuestamente se tiene más posibilidades, la filosofía es completamente diferente. Lo que los ministros de salud intentan es tener más hospitales, más camas para pacientes, más enfermedades; y todos los ministros de salud sufren del mismo problema: no pueden costearlo. Sucedió una cosa muy tragicómica e interesante en Japón. Un oficial del gobierno quería inaugurar un hospital en un lugar remoto. Y le deseaba a la gente «buen trabajo». ¿Qué quería decir? ¿Que tuvieran más pacientes, más gente sufriendo? ¿Es la salud una forma de negocio? En vez de estudiar la salud, la ciencia médica estudia las enfermedades. No tenemos la visión de lo que un ser humano sano debería ser. Y la visión debería ser tener menos pacientes, menos enfermedades, más salud.

En la agricultura las cosas son similares. En los años 60 los ministros de todo el mundo lanzaron una gran operación: enviaron semillas híbridas a los países del tercer mundo. Los pobres entonces usarían fertilizantes y pesticidas y tendrían cosechas abundantes; todos los granjeros supuestamente se convertirían en ricos. Pero sucedió totalmente lo contrario. Con los químicos se contaminan los ríos, el aire y los océanos. Diez millones de hectáreas por año se convierten en inutilizables por la agricultura con químicos, debido a la salinidad del suelo por el sobreuso de los fertilizantes y el riego. El problema del hambre mundial cada día se pone peor, al igual que la situación económica para los granjeros. Esto sucede porque gran parte de los agricultores han dejado de trabajar la tierra. La tendencia en todo el mundo es que descienda la población de los granjeros a menos del 4%. ¿Y qué pasa con las personas que quedarán sin trabajo? Porque, aunque aumentamos la producción, tenemos cada vez más problemas de hambre. La respuesta es que el suelo muere. Y si el suelo muere debemos usar cada vez más fertilizantes y pesticidas.

La historia era así en todos los países del tercer mundo y Grecia: las compañías ofrecían semillas híbridas gratis, las personas sembraban estas semillas, pero tras un mes veían que estas plantas eran muy pequeñas. Entonces corrían a los científicos, generalmente de otros países, a preguntarles qué había pasado, por qué no crecían estas semillas. La respuesta era que estas semillas crecieron en los laboratorios y eran muy sensibles y necesitaban fertilizantes, y que ahora debían comprarlas y que ya no era nada más gratis. Las plantas comenzaron a crecer con los fertilizantes pero comenzaron a tener enfermedades. De nuevo fueron a preguntarles a los especialistas y la respuesta fue que debían usar pesticidas. Esta es la historia en todo el mundo...

Entonces ahora tenemos una nueva propuesta: semillas transgénicas y gerencia integrada. No es diferente de la agricultura química. Ahora debes comprar las semillas y los fertilizantes y pesticidas, pero no de cualquier empresa, sino de una sola. De esta manera, nadie le pudo explicar a la gente por qué las semillas híbridas habían fallado y por qué, si supuestamente están hechas para solucionar el hambre en el mundo, no la habían solucionado. Todos hablan de los problemas económicos, de la crisis; más bien nuestro acercamiento a este tema es micro-económico. La respuesta es: sí, podemos producir quince toneladas de maíz usando híbrido pero, ¿qué tal la próxima cosecha? Va a ser muy pequeña. El 20 % del suelo es erosionado si cultivamos maíz así... Estos no son mis números, son números oficiales. ¿Cuánto cuesta el suelo que perdemos, que es erosionado? ¿Cuánto cuesta el agua que usamos para regar estas semillas? ¿Cuánto le cuestan al ser humano los hospitales y todos los enfermos que producen los químicos en la agricultura? Si sumamos todo esto, el costo de producción es muy alto.

Pienso que es tiempo de entender que debemos aproximarnos desde un punto de vista holístico. Es necesaria una ciencia más holística, que se convierta en una unidad con la religión y la filosofía; la ciencia debería tener una visión filosófica. Pienso que esta visión debería ser como esta: cualquier cosa que utilizamos debería ser a beneficio de la naturaleza y por lo tanto para la humanidad, no lo opuesto, y todo lo que hacemos debería salvar a la naturaleza. ¿Es la energía nuclear buena para la naturaleza? ¿Son las semillas transgénicas buenas para la naturaleza y por lo tanto para los humanos? Esas deberían ser las preguntas. Es interesante ver las cosas desde el punto de vista económico, pero si lo miramos sólo desde este punto de vista las cosas se ponen peor.

Sesenta o setenta años atrás un hombre llamado Masanobu Fukuoka, que estaba trabajando como un patologista de plantas en la aduana de Yokohama, tenía una visión como esta: la humanidad no puede conocer la naturaleza verdadera, lo que ven es la parte superficial de la naturaleza. Él trataba de hablar sobre esto pero todos pensaban que estaba loco. Entonces volvió a su pueblo y se convirtió en un granjero. Si él podía probar que podía cultivar plantas sin usar la tecnología entonces la verdad sería obvia para cualquiera que quisiera verla. Cincuenta años después el método ha llegado a su punto más simple. Podemos hacer bolas de arcilla poniendo semillas dentro de ellas; semillas de árboles forestales, de verduras, de cereales, de plantas para mejorar la tierra. Él aplicó este método sin usar pesticidas, ni fertilizantes, ni herbicidas y sin ni siquiera podar, si hablamos de árboles frutales. Justo antes de la estación de lluvias podemos sembrar bolitas de plantas y después dormir. No hay nada más para hacer. Veinte años atrás, tras volver de India, comencé a desarrollar y aprender agricultura en Grecia. Comencé en un lugar donde aplicaban agricultura química desde hacía treinta años y en dos años alcancé un punto de cero uso de fertilizantes; no usaba pesticidas y ni siquiera araba. En esta finca comencé con una hectárea y media y ahora tengo tres y media, probando a los agricultores de alrededor que, incluso desde el punto de vista económico, la agricultura natural es mejor. Al intendente de la municipalidad cercana, que también era granjero, no le gustaba mi finca porque era como una jungla a sus ojos.

Los profesores de universidad y científicos siempre que nos visitan quedan sorprendidos. Para los que quieren saber si producimos mucho, tenemos toneladas de duraznos, ciruelas, uvas, junto con plantas forestales y vegetales. Tenemos más de 120 variedades de frutales. Así que aquí ven duraznos de excelente calidad que incluso se podrían vender en los mercados. Voluntarios de muchos países vienen a aprender el método. Nadie pisa este suelo. Incluso las frutas deben ser seleccionadas afuera; sabemos que el suelo en muchas culturas es sagrado y que, por lo tanto, no deberíamos pisar sobre él. De todas maneras recibimos visitas, muchos estudiantes visitan la granja, que en primavera parece un paraíso en la Tierra.

Darwin pensaba que en la naturaleza hay competencia, hablaba de la supervivencia del más apto. Y los ecologistas creen en la cooperación, pero esto siempre es la explicación humana. Aquí los frutales, los vegetales, todos crecen juntos en armonía. La finca tiene cascadas a su alrededor, por las cuales el lugar es conocido. Las plantas tienen siempre una forma natural, lo que quiere decir que no debemos podar. De esta manera, cuando los árboles tienen su forma natural reciben el aire y la luz de forma uniforme y, por lo tanto, no son atacados por las enfermedades. Hay un proverbio en Grecia que dice que «una casa a la que el sol mira el doctor nunca visita». A veces cosechamos más de cien kilos de árboles de fruta sin fertilizantes. Una vez un ministro de agricultura se sentó bajo ese árbol y me preguntó: ¿Cómo soluciona el tema de la baja producción? Sin comentarios, sólo «cien kilos». Aquí vemos por debajo de los árboles una gran variedad de vegetales, lechugas, repollos, acelgas, más de quince variedades sin competicion y sin problemas. Si dejamos cada una de ellas a un metro de distancia hacen semillas y se reproducen. Entonces, tenemos producción en la parte inferior y en la parte superior de los árboles.

Esta es una agricultura realmente intensiva. Desde Buenos Aires a Tandil, e incluso aquí, vi que cometen los mismos errores: sólo una cosecha por año, no dos o tres como podemos conseguir con la agricultura natural. Observé los mismos errores en los frutales: están en dos dimensiones, no en tres y no tienen un sistema fuerte de raíces. Muchas veces tienden a caerse. Tienen muchas enfermedades. En mi país a los manzanos les ponen veneno veinticinco veces por año. Acá ven un árbol que nunca fue rociado y está perfectamente sano. Ven a un estudiante del departamento forestal que puede comer duraznos sin lavarlos y cerezas sin selección, solo tomándolas de los árboles. Yo vendo mis frutas al mismo precio de las que tienen químicos y vendo todas al mismo precio porque tienen el mismo trabajo, es decir, ningún trabajo. Algo que les digo a los defensores de la agricultura orgánica o alternativa es que deberíamos vender las frutas a precios muy bajos. Esto es alcanzar costo cero, sin pesticidas, sin petróleo, sin energía, sin trabajo, cero costo. Ahora comenzaré a viajar en septiembre y continuaré hasta abril y las plantas continuarán de la misma forma porque no requieren cuidado. Y aquellos que pregunten qué pasa con tu trabajo yo les respondo: «Esto no es trabajo, esto es disfrute». Pero no es suficiente.

En 1993 envíe a Fukuoka la traducción griega del libro de agricultura natural que está en castellano y recibí este libro: La revolución de la naturaleza, de la mente y de Dios. Ese libro cambió completamente mi vida. Comprendí en mi corazón que no es suficiente con crear un paraíso y vivir allí tranquilo; que es muy importante comenzar a reverdecer los desiertos y montañas en todo el mundo. Cuando Fukuoka estaba en Estados Unidos en 1979 comprendió que la lluvia no cae del cielo, sino que la lluvia viene del suelo y que son las plantas las que crean la lluvia y que cuanta más vegetación hay en un lugar, más agua tendremos. Esta es la razón por la que no llueve en África ni en la estepa patagónica. De esta manera, si queremos llamar de nuevo a la lluvia y tener agua para tomar y regar, entonces debemos recrear esos bosques. En 1998, tras cinco años de intentos, sembramos diez mil hectáreas. En el año 2000, en un desierto de piedras, después de sembrar las bolitas en octubre, estos eran los resultados en marzo: quince tipos de plantas crecían entre las piedras, sin agua. La gente del lugar no lo podía creer.

Las plantas anuales son muy importantes para bajar la temperatura y aumentar la humedad. Más tarde, de las plantas anuales comienzan a crecer semillas de frutales y forestales, tenemos que sembrar todo junto. Ahora vemos ese mismo lugar un año después y tenemos más plantas, árboles de pinos, de acacias; pusimos quince toneladas de bolitas para quinientas hectáreas. Podemos usar aviones y sembrar superficies muy grandes con poquísimo dinero. El lugar ha aumentado dos veces la vegetación, incluso arvejas y habas estaban creciendo aquí y con este método podemos reverdecer grandes áreas.

Queremos crear fincas pequeñas naturales en todos lados, establecer huertos de autosuficiencia (que es una palabra muy importante en nuestra vida), queremos reverdecer todos los desiertos, por eso necesitamos la ayuda de todas las personas del mundo. No alcanza sólo con sembrar semillas, hay que sembrar en los corazones de los hombres. Todos juntos podemos crear un paraíso en esta Tierra.

Porque el hombre se ha enfermado en la mente y el cuerpo, porque se ha separado de la naturaleza y la única forma de estar sanos nuevamente es volver a la naturaleza. Diría que el mejor lugar para reconstruir vínculos humanos, y esto es de lo más hermoso que puede haber, es la naturaleza. Cosas que acontecieron como Chernobyl o la crisis económica global, tendrían que hacer que todos pensemos claramente que toda la humanidad es una sola cosa. Todo lo que pueda suceder en Argentina, en Grecia, en Yugoslavia, nos pasa a nosotros y ante cualquier cosa que acontezca no deberíamos preguntarnos «¿Para quién suena la campana?» Porque suena para nosotros. Pienso que tenemos un deber con nuestros hijos y nietos para mantener este planeta hermoso como es. Muchas gracias.

Respuestas a la ronda de preguntas

Debemos proteger las semillas con arcilla para que no se las coman los animales y porque esta arcilla es el primer suelo de la semilla. En la estepa debemos usar bolitas cuanto más grandes mejor y no hay problemas si germinan diez plantas juntas.

La filosofía central es que no conocemos la naturaleza y necesitamos mucho tiempo para estudiarla. Entonces, no necesitamos estudiar mucho, basta con recoger una variedad grande de semillas y experimentar con ellas y luego aprender de la gran maestra que se llama naturaleza. Las plantas a las que les guste van a crecer bien, las otras van a germinar y morir después o no germinarán.

Por supuesto, alguien preguntará qué pasa con las plantas exóticas. Quizás una planta controlará a las otras. Pero ya que sembramos cien variedades diferentes no tenemos problemas de que una cubra todo el espacio.

La idea es que en la agricultura natural no hay malezas, cada planta es para un propósito específico. Si tenemos solo gramillas la tierra es cada año más pobre. Por eso necesitamos una variedad grande. Cuando las gramillas son débiles podemos sembrar directamente, si es muy denso podemos romper esto sin arar. Las gramillas no van a desaparecer pero la variedad controla la plaga.

En una granja natural puede haber animales pequeños pero no muchos. Cuanto más pequeños y salvajes mejor para el suelo y para nuestro cuerpo. Cuanto más salvajes las plantas mejor para nuestro cuerpo.

Hay límites a todos los métodos y resembrar es más difícil que destruir pero sólo debemos intentar, sólo intentar, sin pensar si resultará o no resultará porque eso es sólo la mente humana.

Les digo a todas las personas aquí: no digan sí o no, sólo experimenten, intenten.

Todas las plagas responden a un desbalance. A las hormigas les gustan los lugares desnudos. En Brasil, cuando deforestaron, ahí empezaron las hormigas.

Lo que les sugiero a los agricultores es que no compren nada en el mercado. Las semillas, todo debería ser producido en su propia finca. Desde el punto de vista económico, para una familia esto es muy bueno. Incluso si quieren ganar dinero entonces deberían producir una gran variedad de cosas. Entonces, tal vez un año no vaya bien pero al siguiente sí, debido a que no hacen monocultivo. Observando las manzanas supe que no podían vender a buenos precios sus manzanas y lo mismo acontece con los duraznos en Grecia, que venden a 20 y tiene un costo de 40. El costo de producción de la agricultura natural es cero, entonces cualquier precio está bien. Estas plantas de aquí son muy débiles y el costo es alto, porque necesitan pesticidas y fertilizantes. Entonces llegar al punto de autosuficiencia es muy importante. Y pienso que la agricultura familiar es la más estable en todo el mundo. Y creo que ya les mencioné que los granjeros con diez mil hectáreas necesitan dinero del gobierno para sostener sus granjas.

¿De dónde sacamos las semillas? Bueno, este es un tema. Una posibilidad es de granjas naturales, otra es de los frutales que comemos y otra comprar en negocios las semillas de las empresas; sin embargo, cuando vayamos al negocio hay que decir que no queremos semillas híbridas y transgénicas y así generar la inquietud y la demanda en el comerciante. En Tandil y en muchos lugares hicieron redes para intercambiar semillas. Es muy importante organizar estas redes porque estas son las relaciones humanas, que son la cosa más importante de nuestra vida. Entonces, si tienen que comprar en el mercado, pidan semillas estándar, de polinización abierta, para que luego puedan reproducirlas.

De esta manera, comenzaremos a trabajar juntos produciendo semillas e intercambiándolas.

Ahora está la guerra de las semillas en todo el mundo. Muchas de las compañías toman las semillas tradicionales y las reproducen y prohíben usar estas semillas. Entonces, el país que controle las semillas y el petróleo controlará la agricultura. Así vamos a hacer crecer nuestros jardines incluso en los apartamentos, no piense que nada es imposible.

Pienso que es muy importante saber que todo está en nuestras manos. Que podemos cambiar todo el mundo. Pero primero debemos cambiarnos a nosotros mismos. Y esto sería un gran cambio para nuestra sociedad.Y así nos daríamos cuenta de que lo imposible es simplemente creer que somos como dioses o como hijos de Dios. Y que cada uno es perfecto y se puede dar cuenta de la verdad.

Entonces... vamos a sembrar.

En sincronía estamos, naturaleza siendo.
Ruta Provincial 237, kilómetro 1305, El Chocón, Neuquén, Argentina.
Teléfono: (0299) 154 094933.


Notas


[1]: Charla ofrecida en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén.
Día Espejo Magnético Blanco. Gamma 24 de la Luna Galáctica del Halcón.
[2]: Maestro de la agricultura natural.


Edición del 1-3-2010
Revisión: Carlos Prados Cano
Boletín CF+S > 40: Una luz en mitad del túnel > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n40/apman.html   
 
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