Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Boletín CF+S > 38/39: Arquitectura del siglo XXI: más allá de Kioto > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n38/ascir.html   
De la autogestión a la participación. Del seguro de responsabilidad al tornillo autorroscante
Santiago Cirugeda
Madrid (España), febrero de 2006.
Resumen: En este texto el autor reflexiona sobre su manera particular de entender la palabra ocupar, en tanto que búsqueda de la dignidad, germen de un proceso de autoconstrucción que permita al ciudadano acceder al derecho de habitar y usar la ciudad. Relaciona su obra con esta idea de ocupación y se desmarca de otras visiones de este concepto, que se limitan a incluir la ocupación como una herramienta más del proceso proyectual. Por último, hace referencia a dos proyectos suyos que responden a estas ideas, acompañando la explicación con paneles explicativos y fotografías del proceso de construcción.
De la autogestión a la participación| Lámina 1. Desmontaje del edificio existente. Panel 1. >>>

Apunte biográfico
«Ocupar: obtener dignidad». Nunca antes había escuchado esta definición, y mira que está en el diccionario.

Últimamente escucho ocupar en todos los foros arquitectónicos y artísticos a los que asisto. A menudo aparece junto a otras palabras: injerto, contaminación, prótesis, etc.

Curiosamente, la mayor parte de las personas que usan esa palabra como parte de la estrategia proyectual lo hacen únicamente por sus cualidades espaciales, y nunca como búsqueda de dignidad, quizás porque piensan que ellos ya tienen dignidad. Entonces, ¿por qué hay tantos proyectos que hablan de ocupación? La respuesta es que la mayor parte de estos arquitectos no tienen la más mínima intención de llevarlos a cabo, de hacerlos reales, construirlos, habitarlos. Simplemente son un divertimento intelectual que se hace desde la acomodación más patética. Solo tenéis que ver foros como la Bienal de Venecia, donde este tipo de proyectos aparecen obsesivamente; o bueno, mi favorito, Van Lies Hout, el holandés que dice tener una república independiente dentro de Holanda, donde las leyes, el dinero y el territorio ocupado son del estado holandés y, por supuesto, él vive en un loft apartado de su república.

Supongo que en los países avanzados, con Holanda a la cabeza, donde el estado controla casi todos los fenómenos sociales que se dan, con regulaciones y legislaciones para todo, apoyando y protegiendo a los ciudadanos en todas las facetas de su vida, perfectamente estudiada y dirigida, está de moda frivolizar con estos temas.

Y es que no hay nada más digno que adquirir una casa, entrar llave en mano, y llenarla de muebles Ikea, ropa, música y el resto de cosas que nos hacen ser nosotros, y entonces poder decir «ésta es mi casa». Por supuesto que es merecida y razonable, como la dignidad, ya que es lo que nos exigimos a nosotros mismos. Por eso, cuando vemos una imagen de casas autoconstruidas, ya sean favelas, chabolas o chozas, podemos pensar que esa pobre gente vive de manera indigna. No olvidemos que ocupar es habitar una casa, hacer tuyo un entorno, identificarte con él y llenarlo de emotividad y sentimientos. Puedo asegurar que ese proceso de autoconstrucción genera una serie de vínculos entre cada elemento usado para construir la casa y las distintas personas que participan en el proceso difícilmente equiparables a la compra de algo. La ausencia de otros elementos que mejoren la calidad de vida no hace que lo que tengan sea indigno.

Supongo que todas estas palabras son porque me sigo preguntando por qué he pasado estos últimos diez años ocupando calles, plazas, fachadas, azoteas, cubiertas, árboles, edificios y solares con una serie de pollos diversos, como a mí me gusta llamarlos, ya que soy europeo y no tengo una necesidad extrema que me lleve inevitablemente a una situación de ocupación, como ocurre en gran parte del mundo.

Creo que hay algo más que una construcción que se pega, clava, agarra o apoya.

Siempre he dicho que eso me emancipa mentalmente, que me hace reír, y es que lo que busco es mi propia dignidad, ser coherente con lo que me inquietaba de manera casi inconsciente. Lo que puedo afirmar es que estas acciones personales están fuera de todo lo que puedan planificar políticos y técnicos; que van por unos caminos marcados por la diferencia, por la independencia, y que evidencian que el ciudadano tiene un papel importantísimo en el desarrollo y la construcción del medio en el que vive.

Pero han sido ocho años de trabajo los casi en solitario, pero afectado y embebido de intereses y necesidades urbanas, los que me han llevaron a plantear todas esas situaciones que reclamaban el derecho innato del ciudadano a usar la ciudad, cuando han aparecido estos dos proyectos de autogestión y participación, donde lo colectivo se convierte en la herramienta de generación de un nuevo tipo de situación de ocupación que iba más allá de las situaciones propuestas durante estos años, en las que la escasez de cómplices empezaba a hacer mella en mi obstinación por generar esa ciudad no planeada, esa ciudad propia que dibujábamos en imágenes ilusorias pero que estaba llena de certezas particulares.

La pregunta que siempre me ha rondado buscaba otra respuesta: ¿qué debe hacer o aportar un grupo de ciudadanos para obtener el derecho de uso de un suelo o inmueble de propiedad pública? Un promotor privado ya sabemos cómo y para qué lo hace.

Todavía recuerdo el email que me mandó Antonio Collados, desde el ciberespacio, concretamente desde Granada. Algo se estaba cociendo allí, y a mí me gustan las fiestas.

Habría entonces otra definición, aunque no aparezca en el diccionario. «Ocupar: obtener libertad».

Unidad de ejecución nº 15. Granada 2004-2006.

El arquitecto y la Asociación Aula Abierta (AAAbierta) desmontan un edificio público para construir un espacio autogestionado cultural y socialmente.

AAAbierta se constituyó simultáneamente a los encuentros de debate y trabajo desarrollados desde noviembre de 2004, en los que se planteaba la necesidad de obtener un espacio físico y mental de trabajo y reflexión urbana a través de herramientas diversas. AAAbierta junto con el arquitecto y un grupo variable de estudiantes de bellas artes, arquitectura y otros, desmontan el edificio de la Diputación de Granada, tras convencer de la cesión del mismo a dicho órgano político de representación pública, a la promotora de las obras donde estaba implantado el edificio y a una aseguradora que pudiera confiar en los estudios de seguridad y control de obra propuestos, así como a la Universidad de Granada de que pusiera en valor esta experiencia cultural socialmente sostenible. Este proyecto supone la autogestión de unos recursos residuales e inutilizados por parte de una juventud creativa y reivindicativa, cuya acción de desmontar-montar evidencia el enorme compromiso social que les une y les lleva a solucionar colectivamente la implantación y construcción del nuevo espacio, evaluando desde el seguro de responsabilidad civil al tornillo autorroscante. El primer mail de Antonio Collados al arquitecto incluye el material extraído del desmontaje del edificio de la Diputación para la materialización del proyecto, cuya ubicación, con derecho adquirido naturalmente, será en suelo público de la Universidad de Granada.


Lámina 1. Desmontaje del edificio existente. Panel 1.


Lámina 2. Desmontaje del edificio existente. Panel 2.


Lámina 3. Desmontaje del edificio existente. Ficha general de acopio de materiales.


Lámina 4. Desmontaje del edificio existente. Fotografías.


Lámina 5. Montaje de la nueva construcción. Panel 1.


Lámina 6. Montaje de la nueva construcción. Panel 2


Lámina 7. Montaje de la nueva construcción. Fotografías

Unidad de ejecución no 14. Málaga 2005-2006.

El arquitecto fue invitado por la nueva decana de la Facultad de Bellas Artes de Málaga para intervenir en el edificio de aularios de la futura facultad; con la idea de modificar una terraza, evidenciando el propósito de articular en la nueva facultad un nuevo programa docente que incorpore un sistema de trabajo mucho más contaminado con otras disciplinas. Tras la primera visita, en la que se observa que los espacios preparados para la docencia se encuentran en el sótano del edificio situado en el campus de Teatinos, se plantea, sin lugar a dudas, el desarrollo de nuevas capacidades espaciales y funcionales en la cubierta del mismo. La oferta es acogida por los alumnos de manera masiva y voluntaria, y se inicia un proceso de autoconstrucción de dos aulas trincheras y la rehabilitación de 600 m2 de suelo; proceso en continuidad con una experiencia de autogestión, como responsabilidad de los alumnos, de este espacio, de acuerdo a los usos que estimen oportunos durante su estancia en la Universidad. Incluye la renuncia del Director de la Escuela de Arquitectura de Málaga, que comenzaba a desarrollar su cargo simultáneamente a la de la nueva facultad de Bellas Artes, por obligar a los alumnos de su escuela a no participar en una experiencia que, como ésta, genera complicidades y una acción activa de un grupo de personas que pasan de ser alumnos pasivos a ser los protagonistas de una ciudadanía participativa.


Lámina 8. Montaje. Panel explicativo.


Lámina 9. Proceso de construcción. Fotografías.

Bibliografía

Cirugeda, Santiago  (2006)   Situaciones urbanas. Unidades de Ejecución   Editorial Libed, julio 

Edición del 31-12-2008
Revisión: Carlos Prados Cano
De la autogestión a la participación| Lámina 1. Desmontaje del edificio existente. Panel 1. >>>
Boletín CF+S > 38/39: Arquitectura del siglo XXI: más allá de Kioto > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n38/ascir.html   
 
Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad
Departamento de Estructuras y Física de la EdificaciónDepartamento de Urbanística y Ordenación del Territorio