Ciudades para un Futuro más Sostenible
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Relaciones ciudad-naturaleza: hacia modelos de planificación territorial más sostenibles en Vitoria-Gasteiz
Luis Andrés Orive[1]
Madrid (España), marzo de 2006.
Resumen: El autor da una visión muy general del fenómeno urbano actual (periferias, crecimiento urbano disperso, etc.) para, con mayor detalle, describir el proceso que ha tenido lugar en la periferia de Vitoria-Gasteiz en los últimos años, mediante el cual se han realizado procesos de regeneración en zonas de interés ecológico, se han generado redes de conectividad ecológica y se ha intentado frenar el deterioro ambiental, no sin tener ciertos choques con el planeamiento y los distintos desarrollos urbanísticos
Relaciones ciudad-naturaleza en Vitoria-Gasteiz| Lámina 1. Foto aérea con el Anillo Verde >>>

Apunte biográfico

Índice General

 

Periferias: aproximación al problema

La declaración de Ciudades Verdes de Naciones Unidas en San Francisco (junio de 2005) comienza recordando la realidad urbana de nuestro tiempo en grandes cifras. Casi la mitad de la población del planeta vive actualmente en ciudades y de seguir la tendencia actual, en los próximos años un millón de personas emigrará cada semana del campo a la ciudad.

Junto a esta realidad, otro hecho constatable expuesto en innumerables ocasiones por el Habitat es la precariedad de los asentamientos, que ubicados mayoritariamente en las periferias urbanas, se desarrollan en unas condiciones infrahumanas.

En la cuantitativamente pequeña realidad de las ciudades del primer mundo, los términos se invierten y estamos viendo cómo oleadas de inmigración se asientan en el corazón de la ciudad, muchas veces en centros históricos, deshabitados y degradados, en favor de unas periferias deslumbrantes: centros comerciales, complejos deportivos y de ocio, centros tecnológicos, urbanizaciones selectas y campos de golf salpicados entre autopistas, se convierten en los nuevos paradigmas del progreso, conformando el paisaje a desear.

En un artículo del año 2000, el filósofo francés Paul Blanquart relacionaba el futuro de la ciudad con el futuro de la vida: «Hinchándose por la extensión galopante de sus periferias» decía, «la ciudad, según los conceptos clásicos que tenemos de ella, se desintegra».

En efecto, el fuerte incremento poblacional de las regiones más pobres del planeta, unido a una globalización de mercado donde todo puede circular sin fronteras, hacen que la agricultura tradicional ya no pueda enfrentarse a la competencia y los habitantes del campo afluyan a las aglomeraciones urbanas de forma masiva. Con mejores o peores oportunidades de integración, esto está pasando en todo el mundo.

La estructura concéntrica funcional propia de las ciudades de los países desarrollados tampoco se libra y va dejando paso a un entramado reticular donde cualquiera se pierde.

La ciudad prolifera y se expande mientras se produce una dislocación social, en particular entre quienes comandan los flujos económicos y entre una masa cada vez mayor de aquellos que han sido atraídos y hoy se sienten rechazados.

Estos fenómenos de hoy producen en la ciudad, y especialmente en las periferias, homogeneización y fragmentación física y social. Es decir, la antítesis de lo que fundamenta la vida en este planeta desde sus orígenes.

En efecto, desde el Big Bang a la inteligencia siempre se ha producido la misma evolución, en el sentido de una complejidad creciente. Partículas, átomos, moléculas, células, organismos, población...Por fases sucesivas, cósmica, química, biológica y finalmente cultural, se ha producido una organización que combina ensamblaje (conexión) y diferenciación (heterogeneidad). Sistemas y elementos diversos y unidos: tal es la ley de la complejidad.

Los problemas son de calado pero las oportunidades también. Las periferias son, en terminología ecológica, ecotonos, lugares de mestizaje, de conexión, de riqueza especial, donde la diversidad y movilidad biológica es más alta.

Si convenimos con Blanquart en que el futuro de la vida puede estar condicionado al futuro de las ciudades, deberíamos esforzarnos en combatir degradación, fragmentación y homogeneidad con todos los recursos a nuestro alcance, en favor de los valores propios, intrínsecos a los espacios de borde: diversidad y heterogeneidad, movilidad, conectividad...son en sí mismos oportunidades para la inteligencia y para la vida.

En este contexto, la toma de decisiones se hace muy compleja y aunque los acuerdos políticos proliferan, muchas veces envuelven y disimulan hábilmente, bajo el paradigma de la sostenibilidad, múltiples estrategias del gran mercado que generan una gran confusión en el ciudadano medio.

Soluciones en el marco de la planificación ecológica de los paisajes de borde

A pesar de todo, el avance en estrategias y acciones para unas ciudades más sostenibles es muy significativo en los últimos años.

Después de unas primeras etapas de conceptualización, se ha entrado en una dinámica de mayor concreción, impulsándose múltiples líneas de acción sectorial.

En la temática que hoy nos ocupa es curioso que se recuperen hoy, revestidos de sostenibilidad, conceptos de planificación ecológica y de paisaje de diseño urbano que podríamos considerar clásicos.

Teorías como las de McHarg (1969) con su overlay mapping para la planificación ecológica y su Design with Nature; Ebenezer Howard con la ciudad jardín; Frederic Law Olmsted con el City Beautiful Movement; Forman con los land mosaic; y los ecological corridors vuelven a tomar protagonismo, entendiéndose que la vuelta a estas teorías son de interés en la aproximación hacia modelos de ciudad más sostenibles.

Las claves pudieran estar donde estuvieron siempre, en la mezcla de la naturaleza y cultura, territorio y sociedad, reinventando las pequeñas cosas, los detalles, la finura y el buen gusto, la lógica, el arte y la belleza estética, la función pública y la función social como patrones de la ciudad viable. Pero ¡ojo!, no nos engañemos una vez más utilizando principios y técnicas nobles como envolotorios.

James Taylor (Universidad Britsh Columbia) nos invita a diferenciar entre distintas formas de aproximación a los paisajes urbanos sostenibles:

Parece evidente que hoy debemos buscar radicalmente la integración, a través de las funciones esenciales de ambos ecosistemas, y huir de la cosmética.

Introducción a la planificación física en Vitoria-Gasteiz

Vitoria-Gasteiz, con casi 230.000 habitantes, es actualmente la capital de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Ocupa una posición centrada en un amplio valle de fértiles tierras regadas por el río Zadorra; y los rebordes montañosos que enmarcan el escenario agrícola son extensos y muy cualificados. A ello contribuyen dos hechos principales: su situación geográfica a caballo entre las regiones biogeográficas mediterránea y eurosiberiana por un lado, y por otro la gran proporción de montes de titularidad pública, factor clave a nuestro juicio que ha posibilitado una gestión equilibrada a lo largo del tiempo.

Como en tantos otros lugares, las sucesivas expansiones de la ciudad se han hecho a costa de suelos de vega del río Zadorra y de sus pequeños afluentes que bajan de los montes de Vitoria. Estos desarrollos rodean y enmarcan el barrio medieval, localizado originalmente sobre un cerro margoso típico de la comarca de la Llanada, donde se asienta la capital.

La última expansión urbano-industrial aprobada en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del 2003 supone un importante crecimiento en suelo urbanizado (casi nueve millones de metros cuadrados) y en número de viviendas (casi 30.000) en un modelo de ciudad compacta que todavía resiste la tentación de invadir de forma dispersa sus extensas superficies agrícolas colindantes.

Las primeras tareas de planificación que desarrollamos desde el Centro de Estudios Ambientales a comienzos de los ochenta pusieron de manifiesto estas características del medio físico. Hay cuatro ámbitos definidos de forma sintética en los primeros análisis territoriales.

  1. Una ciudad compacta, con un urbanismo de calidad y una dotación de servicios públicos importante, incluyendo una gran superficie de zonas verdes y bulevares arbolados, con una gran potencialidad para conectar de forma radial con el campo.
  2. A continuación, una serie de espacios naturales periurbanos más o menos degradados enmarcan el ámbito urbano y funcionan como ecotono entre la ciudad y el territorio. Es lo que se ha venido a denominar posteriormente Anillo Verde.


    Lámina 1. Foto aérea con el Anillo Verde

  3. Después, la matriz agrícola, que incluye una importante red de ríos y arroyos sobre un extenso acuífero, bosques-isla, caminos y vías pecuarias enlazando rutas tradicionales. La imagen se completa con un conjunto de 63 pequeños pueblos salpicados por los casi 300 km2 de término municipal, en general con una arquitectura cuidada.


    Lámina 2. Foto aérea del término municipal


    Lámina 3. Esquema general

  4. En el borde más exterior de la imagen, los sistemas montañosos, con bosques y pastizales de gran valor ecológico y paisajístico.


    Lámina 4. Vitoria-Gasteiz en el territorio

Después de este primer y elemental análisis se constató que en las zonas de borde de la ciudad consolidada, sometidas a una fuerte presión urbanística se daba también la mayor proporción de áreas degradadas. Como en tantas ciudades, estos contactos ciudad-campo, no estaban bien resueltos y los síntomas de degradación ambiental eran evidentes: vertidos incontrolados, chabolas, huertas ilegales en riberas, graveras abandonadas, caminos mal drenados y en mal uso, etc.

Anillo Verde


Lámina 5. Anillo Verde

Bases para la planificación y el diseño

Tras los trabajos de planificación inicial llegamos a dos conclusiones principales:

  1. Contábamos con un territorio extenso y de gran valor ambiental, con importantes superficies de titularidad pública y con una potencialidad alta para poder desarrollar estrategias activas de conservación y mejora del paisaje y la biodiversidad.
  2. Vitoria-Gasteiz vivía de espaldas al territorio, volcada en su núcleo urbano. Esto se hacía especialmente patente en los bordes de la ciudad donde los niveles de degradación y los riesgos ambientales eran muy importantes, especialmente en los espacios ligados al agua.

Y sin embargo, se daban unas circunstancias relativamente favorables para que las cosas no tuvieran que ser así obligatoriamente:

Teníamos un río que hacía de límite urbano al norte y unos sistemas montañosos al sur como elementos naturales de mayor entidad; un sistema de drenaje con pequeños cauces y arroyos enmarcando la ciudad por el este y el oeste que juegan un papel importante en la conectividad ecológica. Además, existen pequeños bosques-isla (Armentia y Zabalgana) algún parque periurbano consolidado con su tradicional romería como es Olárizu. Unos humedales desecados, ocupados por fincas agrícolas, habían albergado hace unas décadas notables comunidades botánicas y faunísticas, amén de jugar un papel regulador de las avenidas y cabía también la ilusión de su recuperación. Aunque, como decíamos, muchos de estos espacios estuvieran degradados, su potencialidad para la restauración era enorme.

Otro de los factores que nos animó a plantear la idea de un anillo verde para Vitoria-Gasteiz fue la gran proporción de terrenos públicos con que contábamos a priori para la tarea. Nuestros abuelos nos habían dejado una herencia valiosísima --probablemente tuvieron el concepto de sostenibilidad más claro que nosotros-- lo que nos permitía comenzar a trabajar inmediatamente.

Fue en el simposium sobre espacios naturales en áreas metropolitanas y periurbanas celebrado en Barcelona en 1995, donde hicimos pública esta intención, esta filosofía de relacionar ciudad-territorio apoyada en la restauración de unos espacios de borde degradados e infravalorados, pero con una gran potencialidad ecológica.

A este objetivo principal, se unían otros como el de mejorar la oferta de espacios naturales de calidad para el uso público y toda una serie de posibilidades de educación, estudio e investigación.

Pero el más importante de todos era garantizar a través de la planificación física una distribución de usos sobre el territorio que permitiera frenar el deterioro ambiental y la pérdida de biodiversidad. Las redes de conectividad ecológica (que nacían con el anillo verde) eran el alma de esta estrategia de planificación ecológica.

Había que atacar conceptualmente desde los orígenes las causas de la fragmentación territorial, y de la creación de barreras para la conectividad biológica. También se juzgaba importante cambiar las estrategias de conservación de áreas y enclaves aislados de relevancia ecológica por líneas de acción territorial más globales (conservación integral del territorio, preservación de paisajes tradicionales y corredores biológicos).

Es verdad que este icono verde generó algunos miedos iniciales en sectores inmobiliarios que lo veían como un corsé, una restricción a los crecimientos urbanísticos al uso. La gran cantidad de suelo agrícola disponible y el apoyo incondicional del alcalde José Ángel Cuerda a esta estrategia fueron los factores decisivos en aquellos momentos para poder continuar adelante con el proyecto.

Proyectos y obras de puesta en marcha

Con estos planteamientos de partida, empezamos a trabajar en dos frentes principales:

  1. Acciones de restauración: se comenzó por aquellas áreas consideradas prioritarias por sus altos niveles de degradación o bien por la facilidad de iniciar obras ejemplarizantes por su valor educativo-demostrativo y su atractivo para el uso público. También entraban lógicamente en liza asuntos como la facilidad de disposición del terreno, el presupuesto, el consenso social o institucional cuando entrábamos en competencias compartidas, etc. Surgen así muchas tareas de restauración de espacios emblemáticos: restauración de graveras, mejoras de caminos, siembras y plantaciones en áreas roturadas o alguna adaptación para el uso público en las zonas de mayor intensidad de frecuencia --casi siempre en los puntos de contacto con la ciudad consolidada--.
  2. Tareas de planificación, evaluación de alternativas y proyectos en los espacios más difíciles. Surgen aquí debates interesantes como el de la restauración del área inundable de Salburúa, extensión de más de dos millones de metros cuadrados inundables, para la que había propuestas muy ambiciosas como la de Derek Lovejoy, a modo de parque temático de los que empezaban a hacer furor en la época (año 89), frente a otras alternativas más ecológicas y económicas de restauración de las condiciones originales. Otro conflicto importante nace alrededor de las alternativas de tratamiento para el cauce del río Zadorra a su paso por la ciudad. Para evitar las frecuentes y ocasionalmente catastróficas inundaciones, el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava proponen a principios de los noventa una canalización de gran envergadura, que permitiera desaguar con rapidez y efectividad los importantes volúmenes desembalsados aguas arriba por unos embalses con una capacidad de laminación muy limitada por las condiciones de explotación. Este proyecto sufre un rechazo social frontal, lo que obliga a intentar otras formas más imaginativas de resolver los problemas de degradación y de riesgos que se estaban produciendo de forma sistemática. Detallados estudios hidráulicos y de restauración ecológica llevan a soluciones funcionales mucho más verdes que diseñamos apoyándonos en cauces de avenidas alternativos o pequeñas obras de mejora de la capacidad hidráulica en puntos conflictivos (puentes y azudes). Pero los aspectos negociados de mayor entidad son sin duda el cambio de modelo de gestión de los embalses para limitar razonablemente los volúmenes vertidos y la decisión de no urbanizar las áreas inundables de la margen derecha del río permitiendo así que estas áreas agrícolas funcionen puntualmente como espacios de laminación natural.


    Lámina 6. Rio Zadorra en el sector de Ibaiondo


    Lámina 7. Tratamiento de los elementos

El planeamiento municipal y el Anillo Verde

Cuando, allá por el año 1998, comienzan a esbozarse los criterios de revisión del PGOU de 1986-90 (refundido), el anillo verde ha recorrido una breve andadura, pero al menos está planteado físicamente y ha servido para generar el debate de algunos temas de calado para cualquier ciudad: gestión del agua, parques temáticos, relación ciudad-campo.

La imagen exterior y la aceptación social de los espacios que se van restaurando y poniendo en uso ayudan notablemente en las tareas de consolidación física de los espacios. El anillo verde ha llegado antes y los crecimientos urbanos aprobados finalmente en 2003 integran lógicamente los espacios reservados como parques o como corredores para la conectividad ecológica.

Consolidación social y territorial del anillo verde

En resumen, los aspectos clave para la consolidación del proyecto serían:

  1. Análisis funcional en relación con la regulación hidrológica. El anillo verde juega un papel fundamental en la prevención de inundaciones y eso lo ha entendido todo el mundo.
  2. La imagen exterior, premiada en numerosas ocasiones como buena práctica de ciudad (Naciones Unidas, Ministerio, Unión Europea).
  3. La función social: se han recuperado imágenes colectivas o generado nuevas, muy atractivas desde el punto de vista ciudadano. La gran tradición de paseo existente en la ciudad juega en este caso un papel dinamizador muy importante en la estrategia de consolidación del anillo verde. Los paseantes hacen suyos inmediatamente los nuevos itinerarios creados o restaurados y múltiples actividades ciudadanas de educación, deportivas, etc. ayudan a reforzar la imagen identitaria.

En relación con la planificación urbana, pensamos que el anillo verde ha ayudado además en algunos aspectos sustanciales:

La tensión de los bordes: propuestas de conflicto

El anillo verde de Vitoria-Gasteiz, con sus aproximadamente 35 kilómetros de perímetro, es un frente de conflicto permanente entre intereses contrapuestos: normalmente entre interés público y privado, aunque de todo hay. Las presiones en esta línea con tanta tensión urbana son obviamente muy fuertes y la resolución de los conflictos siempre es compleja.

Aunque parezca evidente, creo que es importante resaltar esta cuestión. Desarrollos urbanos convencionales y conectividad ecológica son cuestiones que a priori no casan bien. Es cierto que, como se ha podido explicar en la primera parte de la presentación, se han desarrollado varias actuaciones ejemplares en estas zonas de borde de ciudad, pero el camino por recorrer es aún muy largo.

Pondré a continuación algunos ejemplos que están hoy de actualidad y en discusión:

Las expansiones urbanas y la conectividad ecológica en la práctica

Incluso con un plan general de ordenación urbana que asuma los planteamientos ecológicos ya comentados, hay que entender que los procesos de urbanización, en este caso de más de ocho millones de metros cuadrados, son en sí mismo muy traumáticos en términos de impacto ecológico.

Los principales corredores ecológicos para la especie más emblemática de Salburúa, el visón europeo, se ven perjudicados después del proceso urbanizador. Es evidente que por mucho mimo que pongamos, y lo estamos poniendo, en el desarrollo de los Planes Parciales y de los propios proyectos de urbanización, los espacios longitudinales de conexión que diseñemos podrán ser muy bonitos y funcionales para el uso público, pero muy complicados para especies tan sensibles como el mencionado visón europeo.


Lámina 8. Espacio natural atravesado por infraestructuras

En el caso concreto que nos ocupa, el corredor del río Errekaleor que conecta los Parques de Salburúa y Olárizu es atravesado en once ocasiones en apenas 1,5 kilómetros, por viarios con ferrocarril incluido, rotondas, etc. Es obvio que la imagen del visón atropellado tiene hoy más posibilidades de repetirse que antes. Esto, cuando contamos en Salburúa con sólo algunos ejemplares aislados de esta especie en claro peligro de extinción, es un hecho que evidentemente nos preocupa mucho.

El taller de paisajismo que realizamos en julio con alumnos de varias universidades españolas y extranjeras en Zabalgana trataba de poner el énfasis en lo mismo: la necesidad de que los proyectos de urbanización respeten esta filosofía de conectividad ecológica y de uso público; desgraciadamente, la conclusión del taller vuelve a incidir en lo mismo: el gris de las infraestructuras pesa más en el diseño que el verde de los corredores ecológicos.

Propuestas de crecimiento urbano en el Sur

El sur de la ciudad de Vitoria-Gasteiz siempre ha sido codiciado por los promotores urbanísticos por sus excelentes condiciones estratégicas: la nobleza de la urbanización existente al sur de la vía del tren en un entorno con importantes instalaciones deportivas y equipamientos universitarios del Campus de Álava de la Universidad del País Vasco (UPV) por un lado, y la cercanía de los Montes de Vitoria por otro con más de cinco mil hectáreas de bosques autóctonos de alto valor ecológico.

En la imagen adjunta se aprecian los desarrollos urbanos aprobados por el nuevo Plan General en 2002 y una propuesta de circunvalación planteada con posterioridad. Prácticamente a continuación se presenta un plan para urbanizar con más de cuatro mil viviendas la zona calificada como agrícola al norte del viario, que además es una zona con alto riesgo de inundación.


Lámina 9. Propuesta de distribución de usos

Se plantean estrategias de defensa ante estas amenazas para la conectividad ecológica y funcional entre el anillo verde y los Montes de Vitoria:

Propuestas urbanísticas de gran impacto territorial

En este contexto, surge a nivel territorial el debate sobre un buen número de planes sectoriales y del propio Plan Territorial Parcial de Álava Central que incluye a la capital y a su municipio en una posición central y estratégica en el corredor de comunicaciones Paris-Madrid-Lisboa. El territorio alberga la gran reserva de suelos llanos y libres de nuestra Comunidad Autónoma.

La discusión inicial se plantea en términos de gran oportunidad de desarrollo urbanizador e infraestructural, en la que el medio físico es considerado exclusivamente como la matriz donde se deben asentar usos y actividades modernas y competititvas ocupando enormes vacíos territoriales actualmente sin vocación de futuro.

Resumiendo, la gran oportunidad de futuro para Vitoria-Gasteiz está en ocupar su enorme reserva de suelo agrícola, que tal como está no sirve para nada...

Después de no pocos esfuerzos llevados a cabo principalmente por los servicios de medio ambiente de la Diputación, se ha conseguido descafeinar en sus propuestas y desvincular en sus compromisos la práctica totalidad del Plan, pero la filosofía que lo soporta sigue vigente a pesar de todo.

El Plan Sectorial de Energía Eólica también supone a nuestro juicio un fuerte impacto para las estrategias de conservación. La práctica totalidad de los cordales montañosos de Álava están incluidos en el Plan y el rechazo frontal de las instituciones alavesas no es óbice para que el Plan se apruebe considerando perfectamente compatible el desarrollo de estas infraestructuras industriales en los espacios protegidos por la Red Natura 2000.

Otros planes territoriales sectoriales como el de suelo para la promoción pública de viviendas, o el de redes internacionales y logísticas del transporte o el agroforestal, tras dar lecciones de sostenibilidad en los principios y objetivos estratégicos, definen con frecuencia propuestas incompatibles, a nuestro juicio, con los principios de sostenibilidad más elementales.

Nuevas estrategias para la defensa territorial, la lucha contra la fragmentación y la mejora de la conectividad ecológica y funcional

A continuación se exponen brevemente algunas líneas de trabajo que hemos iniciado con la intención de poner en valor muchos de estos paisajes que hoy están en riesgo de devaluarse o de desaparecer. Restauración ecológica, vías verdes, mejoras hidráulicas, horticultura y agricultura ecológicas, se convierten así en acciones motoras para la defensa y la promoción de los paisajes y la protección de la biodiversidad.

Plan de vías verdes

Se trata de una red extensa de paseos y sendas balizadas que tejen el territorio tratando de que las actividades de paseo a pie o en bici, tan populares en nuestra ciudad, tengan una atención preferente no sólo por los beneficios que producen en nuestra salud, sino también por su aportación a la conservación de los paisajes que conlleva su práctica.

En la actualidad, existen numerosos proyectos para la mejora de esta red y un plan para su defensa en el planeamiento.

Proyecto de sendas urbanas y paseos por el anillo verde

Este proyecto, que ya está en uso, desarrolla de forma específica el plan anterior en los ámbitos urbano y periurbano.


Lámina 11. Anillo Verde

Las características principales de este proyecto son:

  1. Sendas urbanas: se pretende por un lado garantizar una adecuada conexión del corazón de la ciudad con los barrios a través de ejes radiales urbanos de calidad. Esto, a nuestro entender, debe hacerse impulsando la movilidad peatonal o ciclista y de ahí que en paralelo se haya puesto en marcha un sistema de préstamo de bicicletas para la promoción de su uso en la ciudad. Todas estas sendas están disponibles para el uso; lógicamente muchas esperan mejoras específicas o están ligadas a algún proyecto de urbanización o rehabilitación urbana adyacente o de nueva creación (es el caso de las sendas urbanas de Salburúa y Zabalgana). Este servicio de préstamo de bicicletas fue inaugurado con una importante representación institucional (Ministra, Presidente del Senado, Alcalde, Delegado del Gobierno, Presidente del Centro de Estudios Ambientales (CEA), Presidente de la Caja Vital) y ha resultado un éxito. En este segundo año de funcionamiento contaba ya con más de 20.000 socios y 50.000 usos registrados (con 225 bicis y en 6 meses). La bici se puede coger de forma gratuita, sólo con mostrar la primera vez el DNI en uno de los once centros establecidos (centros cívicos, Oficina de Turismo) y dejarla en cualquiera de ellos antes de las 9 de la noche.


    Lámina 12. Servicio de préstamo de bicicletas

    También se ha buscado atar la ciudad con el anillo verde a través de estos itinerarios preferentes. Efectivamente, estas sendas llegan a un punto de información del anillo verde donde puedes realizar otras actividades deportivas, de ocio y de educación ambiental; después de atravesar los centros neurálgicos de los barrios y las referencias culturales más emblemáticas.

  2. Paseos: se han pretendido esencialmente dos cosas:

La huerta de Vitoria-Gasteiz

Cuando hace ya 12 años diseñamos el Parque Ambiental de Olárizu, hoy más conocido como Las Huertas, la actividad central del espacio era la horticultura ecológica y el motor de la misma, personas mayores de 55 años que querían compartir con nosotros esa ilusión por producir alimentos sanos, cercanos y en un ambiente social agradable.

Creemos que esos objetivos se han cumplido sobradamente. Más de cien huertos en uso y un huerto comunitario que desarrolla mucha actividad de prácticas dan fe del trabajo realizado estos años.


Lámina 13. Huertos

Es tan popular la iniciativa que el próximo mes de marzo de 2006 comienzan las obras para ampliar este proyecto de actividad en torno a la horticultura ecológica en un espacio situado al norte de la ciudad, junto a Abetxuko, con capacidad para 250 huertas (proyecto financiado al 100% por el programa IZARTU del Gobierno Vasco). Es curioso que este equipamiento de huertas se vaya a financiar con objetivos y fondos de rehabilitacióm urbana. Creemos que se ha entendido bien su papel en la conexión urbana de Abetxuko con sus barrios vecinos y como potencial dinamizador de múltiples flujos sociales en la zona.

Se está preparando además otro espacio de unas quince hectáreas para promocionar la agricultura ecológica con jóvenes agricultores en unos terrenos contiguos propiedad del Ayuntamiento. En los próximos meses además de este proyecto piloto, vamos a diseñar una estrategia más ambiciosa para intentar que los espacios agrícolas de calidad (agronómica o paisajística) más cercanos a la ciudad puedan acogerse a algún régimen especial de protección y revalorización.

Objetivos principales de esta línea de trabajo:

La ruta de los pastores

La revisión y el análisis crítico de muchos de los planes que hemos mencionado anteriormente nos ha hecho mirar y remirar la imagen de satélite con la que empezaba esta exposición. Incluso diría que nos ha ayudado a plantear unos ámbitos de planificación más ambiciosos que el propio límite municipal. Llega la ciudad-región; la periferia se agiganta y la envergadura de las propuestas infraestructurales, logísticas y urbanizadoras se escapan de la escala urbana...

En las imágenes seleccionadas podemos apreciar cómo Vitoria-Gasteiz está rodeada por unas extensísimas superficies pertenecientes a la Red Natura 2000, al Catálogo de Paisajes Singulares y Sobresalientes o a la Red de Corredores Ecológicos del Territorio Histórico de Álava.


Lámina 14. Paisaje de Vitoria-Gasteiz


Lámina 15. Paisaje de Vitoria-Gasteiz

En la imagen de satélite anexa a Vitoria-Gasteiz se la ve muy pequeñita en el centro de una llanada agrícola y de unos paisajes realmente maravillosos. Nuestro intereses coincidieron con una asociación ecológica llamada Naturgintza que nos propuso trabajar en el diseño de una ruta montañera para la promoción de los paisajes pastoriles vimos que coincidía perfectamente con nuestros intereses. La ruta de los pastores que finalmente se ha diseñado de forma conjunta con la Diputación y con esta asociación, es un itinerario de montaña, de pequeña dificultad, de aproximadamente 250 kilómetros de longitud con una forma casi elíptica en cuyo centro está Vitoria-Gasteiz.


Lámina 16. Ruta de los pastores

Esta ruta atraviesa los paisajes de montaña más bellos de Euskadi, principalmente en Álava, pero también puede ampliarse a Guipúzcoa o Vizcaya. Además, podría incluir paisajes de Navarra o de Burgos para así rematar un itinerario más ambicioso.

Desde la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) se le ha dado mucha importancia a esta estrategia de conservación, entendiendo que se trataba de una zona bisagra para la conectividad ecológica de dos grandes sistemas de montaña: la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.

Naturaleza, patrimonio cultural, historia, arte, actividad económica y turismo pueden encajar en este concepto definido como Ruta de los Pastores y ojalá sea el icono que simbolice otras formas de planificar el territorio, mucho más acordes con los promulgados principios del desarrollo sostenible. La planificación territorial en el entorno de Vitoria-Gasteiz no puede obviar esta realidad tan palpable.

Conclusiones

Podríamos decir que en estos últimos años se ha conseguido mucho en la estrategia de conservación del territorio y del paisaje agroforestal que rodea a Vitoria-Gasteiz; y que el Anillo Verde ha jugado un papel importante en esta estrategia.

Sin embargo, la impresión que tenemos es que los frentes se multiplican, no sólo en esos 35 kilómetros de Anillo en contacto con la ciudad, sino también en los extensos paisajes que nos rodean.

Los riesgos de una fragmentación más intensa, de pérdida de naturalidad de los paisajes y, por ende, de una regresión ecológica son evidentes. El movimiento económico es importante y la presión sobre el territorio no tiene precedentes.

Esta avalancha de proyectos infraestructurales, de urbanización, de creación de polígonos industriales y logísticos, de campos de golf y áreas de segunda residencia, nos parece especialmente preocupante en estos momentos en que los discursos a favor de un desarrollo más sostenible se suceden por todas las esquinas y en el que las directivas comunitarias en materia de sostenibilidad y, en concreto, de protección del paisaje y de la biodiversidad son tan explícitamente comprometidas. Para nosotros, la incompatibilidad de estas estrategias de tan elevado impacto territorial con la mejora de la biodiversidad es evidente y entendemos que, si seguimos por esta línea, está en juego nuestra propia identidad (paisaje) y nuestra imagen como países del mundo que más pérdida de biodiversidad provocamos.

Para nuestra ciudad sería además una equivocación entrar en esta senda. Romperíamos con una marca de ciudad, muy ligada a la calidad, que tanto ha costado ganar y podríamos perder un tren en el que siempre hemos ido en una posición de cabeza.

Las decisiones que tomemos hoy en materia de desarrollo territorial (ocupación y urbanización del suelo agrícola, para entendernos) serán claves para que este modelo de calidad pueda mejorar y consolidarse en la excelencia, destacando entre los mejores del mundo; o bien empeore dejando perder una posición que hoy ya es de privilegio.

Referencias bibliográficas

McHarg, Ian  (1969)   Design With Nature   Natural History Press, Garden City, New York. 

Notas


[1]: Doctor Ingeniero de Montes. Director del Centro de Estudios Ambientales


Edición del 31-12-2008
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