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Estructuras textiles
Ed van Hinte
Madrid (España), marzo de 2006.

Actualmente se sabe que la cantidad de materias primas y energía realmente disponibles no es tanta como se pensaba hasta hace sólo algunos años, al tiempo que se ha hecho evidente que los efectos de quemar combustibles y residuos pueden alcanzar niveles peligrosos. Así pues, la única forma de reducir el daño es incrementar la eficiencia de todo lo que hacemos. En este sentido, el transporte supone una parte importante de nuestras actividades, especialmente en el caso de la construcción --en los Países Bajos el 25% de todo el transporte está relacionado con la construcción y un 35% de los residuos proviene de las demoliciones de edificios--. Mi contribución a estas jornadas parte de la hipótesis de que la reducción del peso mediante la aplicación de espumas y materiales textiles en el proceso de construcción puede ser un medio adecuado para reducir el consumo de energía y, al mismo tiempo, aumentar la productividad.

Aunque la ligereza no es una idea nueva, durante mucho tiempo no se le ha dado la importancia que nosotros le otorgamos. Los principios para reducir la cantidad de materiales utilizados en construcción son bastante simples:

Estos principios suponen que la construcción debería implicar materiales ligeros que funcionen bien a tracción. Con la excepción de los gases, los materiales que trabajan bien a compresión suelen ser pesados; su uso es inevitable, pero deberíamos intentar encontrar formas de emplear cualquier cosa que se encuentre en el propio emplazamiento del edificio. La piedra, la arena, el agua y el aire funcionan bastante bien a compresión (siempre que existan estructuras que se hagan cargo de las tracciones). Las fibras --y su equivalente bidimensional, los materiales textiles-- pueden resultar de utilidad en este aspecto ya que pueden adoptar la forma más conveniente en combinación con polímeros formando composites, cuyo potencial apenas está empezando a desvelarse. Los composites, o materiales formados por combinación de otros distintos, no requieren estructuras muy sofisticadas tecnológicamente. Incluso las fibras más comunes y los plásticos más simples pueden resolver los diversos problemas, aunque tanto su utilización como la maquinaria necesaria para fabricarlos necesita aún desarrollarse. La ligereza de los edificios también puede alcanzarse a través de la aplicación de espumas, estructuras consistentes en su mayor parte de aire que también pueden ser diseñadas para realizar tareas específicas.

Tenemos un plan para establecer una pequeña organización, bajo la denominación de Lightness Studios, para estimular e ilustrar un nuevo proceso de construcción ligera. Aunque las primeras ideas ya están perfiladas aquí, un diseño más definido exigirá la participación de ingenieros y diseñadores.


Edición del 31-12-2008
Traducción del inglés: Carlos Jiménez Romera
Revisión: María Cifuentes Ochoa
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Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
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