Ciudades para un Futuro más Sostenible
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Noticias
Carlos Jiménez Romera
Madrid (España), junio de 2008.


Índice General

 

Movilidad sostenible

Frente a la turbiedad de nuestros tiempos, todos los medios de comunicación reservan una sección, con mayor o menor visibilidad, a lo que llaman, de una u otra forma, noticias curiosas, es decir, anécdotas intrascendentes pero simpáticas o divertidas. Estas anécdotas intrascendentes suelen ser interpretadas como la dosis diaria de circo necesaria para rellenar unos espacios informativos cada vez más indigestos; sin embargo, una lectura de conjunto de estas anécdotas puede ofrecer un panorama de la actualidad mucho más preciso de lo que las grandes multinacionales de la información están dispuestas a mostrarnos.

Sin embargo, la tesis oficial sigue siendo que encontraremos un sustituto a los combustibles fósiles --ya sea el hidrógeno o los biocombustibles-- que nos permitirá mantener sin apenas cambios (en todo caso a más y mejor) nuestro actual estilo de vida hiper-motorizado. Toda persona que diga cualquier cosa que se aparte lo más mínimo de esta tesis no es más que «un fanático que vive fuera de la realidad».


Expo-Zaragoza 2008

La cara insostenible de la Expo

Ana Garín
Zaragoza (España), 25 de agosto de 2007.
Fuente: http://www.gozazaragoza.com/contenido.php?id=607

De Expo Zaragoza 2008 se ha llegado a decir que será «la catedral de la sostenibilidad» y que convertirá a Zaragoza, ciudad anfitriona, en la «campeona del desarrollo sostenible». Sin embargo, la mayoría de las asociaciones ecologistas aragonesas coinciden en afirmar que la Muestra va camino de convertirse en una gran oportunidad perdida. Actuaciones como la construcción del azud del Ebro, el dragado del río, el rebaje de la solera del Puente de Piedra o la eliminación abusiva de vegetación ribereña entran, a su juicio, en clara contradicción con el lema de la Exposición Internacional.

Según el Observatorio para la Sostenibilidad en España (OSE), la artificialización del suelo, es decir, la transformación de sus usos, es uno de los principales problemas medioambientales que sufre el país, por ser causante de pérdida de biodiversidad, cambios en los regímenes hidrológicos de los ríos, impactos climáticos, etc. Las asociaciones ecologistas aragonesas denuncian que la Expo 2008, cuyo lema es paradójicamente «Agua y Desarrollo Sostenible», está suponiendo un incremento brutal de la superficie artificial en la ciudad de Zaragoza, cuyos efectos son irreversibles.

Cientos de hectáreas de suelo natural o destinado al cultivo agrícola han sido urbanizadas o transformadas en suelo no productivo. Para José Antonio Domínguez, miembro del Equipo Triacanthos, la sostenibilidad comienza por «respetar y preservar los valores existentes». Además, la precipitación y la falta de planificación con las que se proyectan y acometen las obras de la Muestra contribuyen a la mala gestión fluvial y no permiten garantizar la continuidad de los procesos naturales, según los ecologistas. Julián Ezquerra, presidente de Ebro Vivo-Coordinadora de afectados por grandes embalses y trasvases (COAGRET), sostiene que «las prisas están consiguiendo que, conforme se acerca la fecha de inauguración de la Expo, sus responsables dejen más aparcada la cuestión medioambiental».

La propia ubicación del recinto de la Expo, el Plan de Riberas, el azud del Ebro, los proyectos de dragado y rebaje de la solera del Puente de Piedra, el Puente del Tercer Milenio, el Pabellón Puente y la Pasarela de Manterola se han convertido en los principales caballos de batalla de las asociaciones ecologistas, que comienzan a ver la Muestra Internacional como una gran oportunidad perdida.

Ebro Vivo-COAGRET tacha, además, de «tomadura de pelo» el Plan de Vigilancia Ambiental de la Expo, ya que éste únicamente ofrece información referente a análisis de agua y de contaminación atmosférica y de ruidos, cuando inicialmente planteaba el seguimiento de veintidós indicadores. El plan debía contemplar medidas de vigilancia de las obras de la Muestra, que la asociación desconoce si se han llevado a cabo.

Expo Zaragoza 2008 defiende que «todos los proyectos de la Muestra se han hecho de la mano de los ecologistas» y ponen como ejemplo la creación de un Observatorio Medioambiental integrado por diferentes asociaciones y que fue disuelto en el mes de marzo «por discrepancias entre las partes implicadas», según los responsables de la Cita Internacional. Sin embargo, los ecologistas sostienen que el fracaso del observatorio se debió, entre otras causas, a la falta de interés de la Expo por este proyecto y a los constantes obstáculos, como la negativa de los organizadores de la Muestra a que las asociaciones difundiesen comunicados o participasen en la web oficial del acontecimiento. Para Expo Zaragoza 2008, el Pabellón de Iniciativas Ciudadanas, capitaneado por Ecología y Desarrollo y cuyo principal fin es «presentar proyectos comunes que recogen el fruto del trabajo cotidiano de todo el espectro de los movimientos sociales que trabajan con el ciclo del agua», es otra muestra de la voluntad de los organizadores de la Exposición de escuchar las demandas de los ecologistas.

Zaragoza, ciudad ahorradora de agua; 100.000 compromisos o el Programa para la sostenibilidad ambiental para el pequeño comercio y la hostelería son algunas de las iniciativas ligadas al lema de la Cita Internacional, impulsadas por los responsables de la Muestra. Para Jerónimo Blasco, director general de operaciones de la Expo, estos programas harán de Zaragoza «la campeona del desarrollo sostenible». Algunos de los ejemplos con los que los organizadores de la Exposición Internacional quieren mostrar cómo se están aplicando a su organización los principios de respeto al medio ambiente y de sostenibilidad e integración con el entorno son el uso del agua del Ebro para riegos de fachadas, la aplicación de arquitectura bioclimática, la generación de energías renovables en el recinto o el diseño de materiales promocionales innovadores a partir de algas, cedés reciclados, piezas de coches usados o fécula de patata.

Según recoge la página web oficial de la Expo, entre los objetivos de la Muestra se encuentran afrontar el gran desafío que constituye la crisis del agua, presentar el valor de la innovación científico-técnica en la búsqueda de la sostenibilidad de los recursos hídricos, analizar las crisis ambientales --cambio climático, deforestación, degradación de los sistemas hídricos...--, defender una concepción del agua como desafío de gobernabilidad y derecho humano, abogar por que se consideren las cuencas hidrográficas como una unidad de gestión, buscar la corresponsabilidad de los agentes implicados en la gestión de la crisis del agua, así como apostar por la cooperación y la creatividad y convertirse en punto de encuentro entre culturas diversas y gentes distintas. Sin embargo, para los ecologistas estas claves temáticas son pura fachada.

Veinticinco hectáreas de suelo artificial

Para las asociaciones ecologistas, la propia ubicación de la Muestra Internacional es un error con consecuencias medioambientales. Las obras de la Expo han supuesto la destrucción de la huerta tradicional, fértil y estratégicamente situada cerca de la ciudad, del Meandro de Ranillas y la ocupación de su llanura de inundación, que se ha elevado con gravas cinco metros y medio para evitar posibles inundaciones.

Esta última actuación podría ocasionar alteraciones en la dinámica del río Ebro y, en consecuencia, erosiones y sedimentaciones en otros tramos del cauce. Hoteles, un canal de aguas bravas, un centro termal o un aparcamiento para miles de coches constituirán el legado de la Exposición al Meandro, en un proceso de desnaturalización que entra claramente en contradicción con el espíritu de la Cita Internacional.

Eliminación abusiva de vegetación ribereña

La recuperación de las márgenes del Ebro constituye una reivindicación ecologista y vecinal histórica. Los edificios construidos cerca del río, así como las motas y diques rellenados con escombros, contribuían a su degradación y las hacían inaccesibles en muchos puntos. Sin embargo, el Plan de Riberas impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza --gracias a un convenio con el Ministerio de Medio Ambiente-- y ejecutado bajo la dirección de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), ha sido duramente criticado y combatido por los ecologistas.

Las asociaciones ecologistas denuncian que el Plan de Riberas ha consistido, en diversos tramos del cauce, en la destrucción de la vegetación existente y la construcción de escolleras, con objeto de no permitir al río que modifique su cauce. Algunas de las especies afectadas por esta eliminación abusiva de vegetación ribereña son el tamariz, el fresno, el álamo y el sauce.

Estas asociaciones presentaron alegaciones al Plan de Recuperación de las Riberas del Ebro, con el fin de evitar que las orillas del río se repoblasen con árboles exóticos y de jardín. Además, han conseguido, ejerciendo presión sobre las autoridades responsables, que se respete la vegetación ribereña en determinadas zonas afectadas por este plan.

La CHE, que dirige estas actuaciones, subraya que «todos los proyectos de la Expo, incluido el Plan de Riberas, han sido redactados por el Ayuntamiento de Zaragoza, siguiendo las directrices de la Agenda 21». Para la CHE, las actuaciones vinculadas a la Muestra «cuentan con todas las garantías medioambientales».

Erosiones y sedimentaciones por la proliferación de puentes

La mal planificada construcción de puentes en Zaragoza con motivo de la Expo 2008 --Puente del Tercer Milenio, Pabellón Puente y Pasarela de Manterola-- está provocando, en opinión de los ecologistas, importantes erosiones y sedimentaciones, por ejemplo, a la altura del Centro de Natación Helios.

Para que estas obras puedan ejecutarse resulta necesaria la construcción de penínsulas de ataque, que permiten trabajar en seco, invadiendo el río y alterando su dinámica fluvial, «con efectos devastadores en la orilla opuesta o aguas abajo», según José Antonio Domínguez, miembro del Equipo Triacanthos.

Además, los ecologistas denuncian que las obras del cuarto cinturón han supuesto una extracción de gravas diez veces superior a la del dragado que se plantea en el Ebro.

Según la CHE, «los fenómenos de erosión y sedimentación se han visto en el río en otros periodos» y achacan los ahora existentes a las tres avenidas que se produjeron en primavera. En opinión de sus técnicos, las obras aguas arriba no son las causantes de las sedimentaciones, únicamente determinan dónde se producen.

La biodiversidad del Ebro, en peligro

El azud del Ebro es, posiblemente, el proyecto de la Expo que mayor controversia ha suscitado. Mientras las asociaciones ecologistas prevén un impacto ambiental importantísimo, los colectivos vecinales evidencian su preocupación ante posibles afecciones en propiedades privadas y edificios de interés histórico. Al frente vecinal y ecologista habría que sumar los avatares del proyecto: el 16 de febrero de 2006, a un sólo día para que concluyese el plazo de presentación de ofertas para la ejecución de las obras, la única empresa interesada en el proyecto, Endesa, se retiraba, obligando a Expoagua a financiar la primera fase.

El proyecto del azud persigue explotar al máximo las oportunidades de uso lúdico y deportivo que ofrece el río. La estructura creará una lámina de agua estable de casi cuatro kilómetros y medio entre los puentes de La Almozara y Las Fuentes, permitiendo la navegabilidad del Ebro.

Para los expertos, la alteración del régimen de flujo del río ocasionará el mal estado ecológico del Ebro a su paso por Zaragoza. La biodiversidad que se observa hoy puede verse amenazada, disminuyendo el número de especies. La estructura provoca un «efecto barrera» para el paso de la fauna, que pone en peligro la supervivencia de especies protegidas como la margaritífera auricularia o el galápago adiposo. Por el contrario, otras no observables hoy en este tramo urbano del río y que proliferan con facilidad en aguas estancadas, como el mejillón cebra, podrían invadir el cauce. Además, la elevación del nivel y la disminución del flujo del agua contribuirán al aumento de la presencia de algas. De otra parte, los científicos prevén un acrecimiento de la sedimentación aguas arriba y aguas abajo del tramo urbano del río, que causará la erosión del lecho y la incisión del cauce, pudiendo llegar a afectar al río Gállego y a los Galachos de Juslibol.

Los ecologistas han visto avalada su oposición al proyecto por científicos de la talla de Francisco Martínez Gil, doctor en hidrología y ciencias geológicas, o Francisco Comín, profesor del Instituto Pirenaico de Ecología-Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y han elevado sus quejas hasta la Comisión Europea.

Un plan de navegabilidad desaprobado por el mundo científico

El último frente abierto por los ecologistas contra la organización de la Muestra Internacional es su rechazo a dos de las actuaciones contempladas en el Plan de Navegabilidad del Ebro y estrechamente vinculadas a la ejecución del azud: el dragado del río --creando un canal de 15 metros de ancho y 1,2 metros de profundidad-- y el rebaje de la solera del Puente de Piedra. La finalidad de estos trabajos es permitir el paso de embarcaciones de gran calado desde dicho puente hasta el embarcadero de la Expo en Ranillas.

Científicos expertos en restauración fluvial como Alfredo Ollero, de la Universidad de Zaragoza, o Marta González, de la Universidad Politécnica de Madrid, coinciden en afirmar que el dragado --de 8.500 metros cúbicos-- provocará alteraciones geomorfológicas en el cauce, destruirá los ecosistemas bentónicos y requerirá un constante mantenimiento, ya que el Ebro es un río mediterráneo y, por tanto, irregular. Así, cada crecida volverá a depositar las gravas en su sitio.

Las asociaciones ecologistas subrayan que el tramo del cauce en el que está previsto acometer ambos proyectos está contemplado como hábitat prioritario para la recuperación de la margaritífera auricularia en el Plan de Conservación de esta especie en peligro de extinción. Además, consideran que ignoran la Directiva Marco del Agua y el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Ebro.

Unidas en una plataforma ciudadana, las asociaciones Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR), Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA), Aragón no se vende, Ebro Vivo-COAGRET, Ecologistas en Acción, Equipo Triacanthos y Fundación Nueva Cultura del Agua protestaron contra ambos proyectos acampando bajo el Puente de Piedra y paralizando las obras durante 48 horas. El campamento fue desalojado a causa de una denuncia de la CHE por invasión del dominio público hidráulico. Para Jesús Maestro, portavoz de la plataforma, una posible solución al conflicto pasaría por «usar la lógica y adaptar las embarcaciones al río y no el río a las embarcaciones».

El pasado 16 de agosto, Francisco Comín, del Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC, hizo llegar desde California --donde asistía al Congreso Internacional de la Sociedad Americana de Ecología y de la Sociedad para la Restauración Ecológica-- su apoyo a la Plataforma ciudadana en defensa del Ebro y el Puente de Piedra. Para Comín, «los valores que tienen y las funciones que cumplen los ríos, incluso en tramos de zonas urbanas, son muy superiores y más deseables que las que puedan llegar a tener si se les canaliza, draga o artificializa». El profesor quiso subrayar que las posturas defendidas por este colectivo cuentan con el respaldo del mundo científico.

Desde la CHE se asegura que los permisos para acometer los proyectos de dragado y rebaje de la solera fueron concedidos al contarse con la autorización pertinente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.

¿Por qué decimos NO a la Expo?

Ecologistas en Acción
Zaragoza (España), 1 de junio de 2008.
Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article11335

La Expo 2008 de Zaragoza ha traído consigo la «gran transformación» de nuestra ciudad. Esto es lo que nos dice la propaganda oficial. Y sin duda, Zaragoza se está transformando, pero... ¿en qué?

Las operaciones urbanísticas asociadas a los macroeventos (Expo, Fórum, Copa América, Olimpiadas...) no son un efecto secundario sino su principal razón de ser. A nadie se le escapa que, para hacer las exposiciones y charlas previstas, hubiera bastado con la Feria de Muestras, la Multiusos y algún otro espacio más. Pero ese no era el objetivo, claro.

Los tres meses que nos esperan de fuegos artificiales son la excusa, pero también una pieza fundamental, para convertir nuestra ciudad en una empresa dinámica y competitiva --una marca-- que compita con otras ciudades por turismo e inversiones. Para ello, Zaragoza, tiene que quedar «bonita», «limpia» y, sobre todo, generar «un ambiente propicio para los negocios».

El macroevento es una pieza fundamental para crear la ciudad-marca, la ciudad-competitiva, la ciudad-empresa, porque acelera la transformación urbana, pero sobre todo porque genera el consenso de los agentes económicos y sociales, y el entusiasmo ciudadano alrededor de un objetivo común: La Expo, que pronto se equipara con la propia ciudad. Así se va generando un «patriotismo de ciudad» donde no hay intereses encontrados, donde lo que es bueno para la ciudad es bueno para sus ciudadanos, donde no hay apenas debate, donde no hay fisuras acerca del modelo de desarrollo.

Y para triunfar, el tema elegido es muy importante. Sin duda una Expo sobre maquinaria agrícola no hubiese despertado el mismo fervor social. Siempre se eligen temas como la paz, el deporte, la cultura ... Aquí se eligió «agua y desarrollo sostenible», con lo que, además, se ganaba el apoyo de parte del tejido social que podría haber sido crítico con todo lo que se venía encima.

El problema es que lo que es bueno para atraer al turismo y a la inversión, lo que es bueno para «la ciudad», casi nunca lo es para la gente que vivimos en ella.

La Expo nos deja una ciudad hipotecada por años, si no décadas, en una locura de derroche (papeleras, bancos y fuentes exclusivos a 1.873 euros la unidad, fachadas y edificios que se tiran al día siguiente del cierre...) y de desfases presupuestarios consecuencia de las prisas. El suculento negocio para los mismos pocos de siempre a costa de las arcas públicas (de Zaragoza o de Madrid) ya está hecho. Al resto nos quedarán unos servicios sociales camino de la precarización y la privatización, unos mínimos presupuestos para cultura...

La Expo nos deja un río herido a su paso por Zaragoza, con un canal cavado en su seno para meter barcos grandes para turistas. Un azud. Unas riberas, por fin arregladas, tras la tala de centenares de árboles porque ralentizaban el ritmo de las obras. Más de una decena de denuncias por parte de organizaciones ambientalistas que han recibido el silencio por respuesta.

La Expo nos deja un meandro de huerta periurbana convertido en un centro de ocio privado (campo de golf, canal de aguas bravas, apartahotel...) y en un parque empresarial a unos precios de risa.

La Expo nos deja una ciudad con la calle prohibida para su disfrute y para la protesta. Cientos de nuevos policías de diferentes cuerpos, que han venido para quedarse, se encargarán de los que nos quejemos, pero también de los pobres y no tan pobres que quieran dormir en los parques, de los que coman o beban fuera de un negocio, de los que jueguen...

La Expo nos deja una ciudad inabarcable, con nuevos barrios como Arcosur que contaban con gran oposición política y social, hasta que por arte de la magia de la permuta de terrenos de Ranillas, una parte de esa oposición desapareció. Nuevos barrios con miles de viviendas nuevas mientras más de 50.000 viviendas siguen vacías en el centro consolidado de la ciudad. Nuevos barrios en medio de una nada que habrá que urbanizar y dotar de servicios mientras los barrios antiguos necesitan esos recursos para mantenerse. Nuevos barrios que necesitarán el coche para moverse.

Pero sobre todo, la Expo nos deja en el camino de un modelo de desarrollo devorador de recursos naturales y de personas, con esa lógica política que prima el beneficio privado por encima del bien social necesaria para «poner la ciudad en el mapa» y traer inversiones y turistas. Donde la ciudadanía no somos más que mendigantes de trabajo, consumidoras/es y público dispuesto para el aplauso. Y todo ello con la hipocresía de la etiqueta verde como generador de legitimidad.

Por todo esto hacemos un llamamiento, no sólo a no colaborar con la Expo, si no a luchar contra este macroevento y lo que representa, en la forma que cada cual encuentre más oportuna; a resistirse contra este modelo de desarrollo; a rebelarse contra la ciudad-empresa; a romper consensos legitimadores; a crear resistencias.

Firman:

Más información

ZH2NO, web no oficial de la Expo Zaragoza 2008


Edición del 30-06-2008
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