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Las Buenas Prácticas por la inclusión social y el rol de las Organizaciones No Lucrativas
Javier Bartolomé Sacristán
Madrid (España), diciembre de 2006.


Índice General

 

1 Introducción

Pretendo transmitir dos ideas fundamentales. Por una parte, que las sociedades desarrolladas no por serlo dejan de necesitar buenas prácticas en el ámbito social. Por otra parte, el hecho de que se está produciendo una transformación en la manera en la que el Estado pretende solucionar los problemas sociales y hay una evolución desde el modelo del Estado del Bienestar al Estado Relacional en el que las Organizaciones No Lucrativas tienen un importante rol que jugar.

En las sociedades actuales los denominados problemas sociales existen en todo tipo de contextos. Es importante empezar reconociendo que en sociedades desarrolladas, como la española, hay una gran necesidad de buenas prácticas, ya que cada vez se dan más situaciones de exclusión. En este sentido un concepto como el de desarrollo es peligroso porque nos podría llevar a la autocomplacencia de los países que se encuentran en los espacios más altos del continuo del desarrollo.

El trabajo de asegurarnos que escapamos de esa autocomplacencia se facilita al introducir el adjetivo sostenible. Cuando hablamos de desarrollo sostenible añadimos automáticamente las dimensiones medioambiental y social a la económica. Una sociedad organizada de un modo agresivo con respecto al medio ambiente y los recursos naturales o creadora de grandes desigualdades y exclusión es autodestructiva.

Al igual que en el caso la pobreza, la exclusión es un concepto relativo que permite entender que existen situaciones de marginalidad tanto en países ricos como pobres. La pobreza relativa no se mide según los ingresos que una persona tiene en términos absolutos sino que se relativiza el concepto al comparar los ingresos de la persona con los de la media de su contexto. Así, podemos estar hablando de pobreza en el caso de personas que viven en países desarrollados y que tienen ingresos muy superiores a los de la media de otros países. Al pasar de hablar de pobreza absoluta a pobreza relativa en las ciencias sociales se consigue un gran paso, puesto que se tiene en cuenta el contexto económico, cultural y la subjetividad de las personas afectadas.

Un buen ejemplo de la importancia de analizar los problemas sociales y la exclusión social en términos relativos e introduciendo la subjetividad de cómo perciben las personas afectadas las situaciones es el caso del género. A pesar de todo lo que se ha avanzado en la consecución de la igualdad entre géneros, en los países desarrollados se viven diariamente situaciones de discriminación por género. Las estadísticas y encuestas muestran que la mujer sigue teniendo una participación significativamente menor en el ámbito público y laboral y sigue asumiendo la responsabilidad del ámbito doméstico y familiar y el cuidado de personas dependientes.

Partimos pues de la premisa de que la exclusión es un concepto relativo y que las sociedades más desarrolladas al igual que las menos desarrolladas están necesitadas de buenas prácticas para favorecer la inclusión y la cohesión social.

A continuación, vamos a adentrarnos en la transformación social vivida en las sociedades desarrolladas en la última mitad del siglo XX y su repercusión sobre el rol del Estado que pasa de ser autosuficiente y omnipresente a buscar la colaboración con entidades privadas con y sin ánimo de lucro. Seguidamente nos centraremos en el papel específico de las Organizaciones No Lucrativas para luego pasar a analizar las prácticas que han sido seleccionadas dentro del área de Género y exclusión social en esta convocatoria 2006 del Concurso de Buenas Prácticas en materia de asentamientos humanos.

2 Del Estado del Bienestar al Estado Relacional

La realidad sociológica de los países más desarrollados está en continuo proceso de transformación. La sociedad española tiene un proceso de cambio más acelerado si cabe que otros países de su entorno europeo debido al estancamiento artificial que sufrió durante la dictadura franquista. Desde la vuelta de la democracia a nuestro país los cambios sociales han sido muchos y muy rápidos y han afectado a todas las áreas de nuestra vida. Así, probablemente uno de los cambios más visibles y obvios tiene que ver con la demografía. Se ha pasado de una sociedad en la que las familias eran numerosas y la mujer no trabajaba fuera del hogar a una sociedad en la que los jóvenes se emancipan tarde, tienen pocos hijos y las mujeres se han incorporado al mercado laboral.

Esta transformación social vertiginosa también se refleja en el modelo de estado que va cambiando para adaptarse a las nuevas circunstancias. Según el análisis desarrollado por Mendoza, el papel del Estado en los países desarrollados está caracterizado por el cambio y en el último siglo hemos pasado de un modelo de Estado Liberal a un Estado del Bienestar y ahora a un incipiente Estado Relacional.

El modelo de estado es un concepto muy relevante a la hora de entender la manera en que una sociedad aborda la solución de los problemas sociales. En el Estado Liberal la tendencia era dejar que las personas solucionasen sus propios problemas o esperar que la iniciativa privada, normalmente la Iglesia, tomase la iniciativa. En el Estado del Bienestar el Estado asume la responsabilidad de solucionar los problemas de los ciudadanos. Finalmente en el Estado Relacional el Estado tiene el rol de liderar, promover y coordinar iniciativas para solucionar problemas sociales, pero debe aprovechar la iniciativa privada que surge desde el ámbito de las Organizaciones No Lucrativas y desde la empresa.

La crisis del Estado del Bienestar viene causada fundamentalmente por las crecientes restricciones presupuestarias que han ido llegando con la globalización de la economía. La tendencia al crecimiento presupuestario continuo por parte de los estados para poder asegurar el bienestar de sus ciudadanos es sólo sostenible en un entorno de crecimiento económico constante que desde la crisis del petróleo de los años setenta se ha demostrado imposible de mantener.

Pero la escasez de recursos o la viabilidad económica del modelo no es la única causa de la crisis del Estado del Bienestar. También se ha cuestionado la eficacia social del Estado para conseguir solucionar los problemas sociales. Esta posición se defiende desde tres argumentos fundamentales:

El modelo incipiente del Estado Relacional que surge de la crisis del modelo anterior se caracteriza por el hecho de que se involucra al ámbito privado junto al público para afrontar los desafíos sociales. En este modelo, el Estado pasa de ser el proveedor paternalista de soluciones y servicios, a ser el líder que moviliza los recursos y a los actores involucrados para conseguir el bienestar social. En este sentido se movilizan los recursos tanto públicos como privados, para responder a las necesidades sociales que la propia sociedad ha manifestado que tiene.

El Estado Relacional responde en gran medida a una lógica de eficacia social, donde se busca la mayor repercusión posible del presupuesto y el mayor impacto social posible. Para conseguir este fin se busca la participación tanto del sector de las Organizaciones No Lucrativas (también denominadas Organizaciones No Gubernamentales, tercer sector o lo público no estatal(Bresser y Cunill, 1998)) y de las empresas privadas.

Es indudable que la sociedad española está dando pasos en la dirección apuntada. En unas regiones, ministerios y municipios más que en otros, pero es claro que cada vez se dan más las colaboraciones entre las administraciones públicas, las Organizaciones No Lucrativas (ONL) y la empresa privada, a la hora de abordar los problemas sociales. Esta manera de trabajar ofrece una gran riqueza de posibilidades de implementar estrategias diferentes para buscar soluciones a problemas en los que los diferentes actores se sienten involucrados y co-responsables. Esta relación de colaboración se representa con claridad en el siguiente diagrama que refleja que diferentes actores pueden compartir objetivos mientras continúan conservando sus peculiaridades, que son precisamente las que les dan legitimidad y un valor añadido a la hora de participar en la solución de un problema.

Es importante destacar que el modelo de Estado Relacional no tiene por qué implicar el abandono del objetivo de conseguir una sociedad cohesionada y con un alto nivel de bienestar que llegue a todos, sin dejar a personas en los márgenes. El que las diferentes administraciones públicas busquen la colaboración con actores como las Organizaciones No Lucrativas y las empresas no implica el renunciar a la responsabilidad de solucionar problemas sociales, sino que implica el involucrar a otros actores para asegurar que se consiguen los objetivos con la mayor eficacia y eficiencia posible. De hecho es importante distinguir entre dos funciones diferentes que realizan las agencias públicas: la provisión y la producción de servicios públicos (Vernis, 1995). Mientras la provisión de servicios debe continuar siendo responsabilidad de la Administración Pública aunque busque aliados que ayuden a afrontar el coste de éstos en un entorno de recortes presupuestarios, la producción puede ser realizada por una Administración Pública, por una Organización No Lucrativa o por una empresa. La elección de la Administración Pública de proveer un servicio interno o externalizarlo depende de muchos factores y cada opción tiene sus ventajas e inconvenientes.

Involucrar a Organizaciones No Lucrativas en la solución de problemas sociales en colaboración con el Estado no es equivalente a la privatización (Giddens, 2001). Las Organizaciones No Lucrativas, a diferencia de las empresas privadas, forman parte del terreno de lo público legítimamente. Incluso cuando la Administración Pública contrata a empresas privadas para dar un servicio público orientado a solucionar un problema social, la responsabilidad del servicio y de la solución del problemas no deja de estar en manos de la Administración.

Los criterios de evaluación del VI Concurso Internacional 2006 de Buenas Prácticas sobre Asentamientos Humanos están en línea con este modelo de Estado Relacional incipiente. Hay siete criterios fundamentales de evaluación que son: impacto, asociación, sostenibilidad, liderazgo y fortalecimiento de la comunidad, igualdad de género e inclusión social, innovación y transferencias. De estos siete criterios dos de ellos, el de asociación y el de liderazgo y fortalecimiento de la comunidad, están muy ligados al Estado Relacional y sus implicaciones. Por otra parte, otros tres criterios, el de impacto, el de transferencias, y el de sostenibilidad, están indirectamente relacionados.

El criterio de asociación valora la implicación de una variedad de actores relevantes. Desde este punto de vista, este criterio está en total consonancia con el rol del Estado como coordinador y promotor de la involucración y corresponsabilización de todos los actores relevantes para la solución de un problema.

El criterio de liderazgo y fortalecimiento de la comunidad también refuerza la idea del Estado Relacional y valora que la Administración involucre a la comunidad, fortaleciéndola y teniéndola en cuenta. Una forma de representación fundamental que tienen los individuos en una comunidad es a través de las Organizaciones No Lucrativas, como pueden ser asociaciones de vecinos, asociaciones de padres de alumnos, etc. El Estado Relacional conlleva una Administración Pública lo suficientemente madura como para ceder protagonismo, convirtiéndose en el líder de cambios en la comunidad, pero escuchando y dando poder y responsabilidad a la propia comunidad y sus canales de representación. De hecho, en muchas ocasiones, lo que la Administración Pública debe hacer es invertir en el fortalecimiento de la sociedad civil y en sus instrumentos de articulación. Con el tiempo una comunidad fortalecida permitirá que los cambios surjan de la iniciativa de la comunidad o la sociedad civil y la administración sólo tendrá que apoyar desde la sombra.

En el caso de los criterios de impacto, transferencias y sostenibilidad hay una clara relación con el modelo del Estado Relacional. Impacto y transferencia van de la mano ya que cuanto más éxito se tenga en la difusión y réplica de una práctica más impacto se puede conseguir al llegar a más ciudadanos y comunidades. Ambos objetivos, transferir y tener impacto, se consiguen con mayor facilidad si se involucra a la sociedad civil y se aprovechan las potencialidades e intereses de cuantos más actores mejor.

Asimismo, la sostenibilidad hace referencia a la capacidad de influir de forma duradera sobre algún ámbito de la sociedad. En muchas ocasiones, la voluntad política que está detrás de las administraciones públicas es suficiente para asegurar la continuidad de un proyecto o servicio. Sin embargo, en línea con la argumentación arriba expuesta, cada vez existe una mayor incertidumbre sobre la capacidad de los estados de mantener todos sus compromisos presupuestarios. En cualquier caso la sostenibilidad de toda iniciativa está más asegurada siempre que existan muchos actores involucrados en la misma, por lo que tienen un interés genuino en su continuidad y si existen varias fuentes de financiación y apoyo.

Después de haber visto la evolución que está experimentando el modelo de Estado en las sociedades desarrolladas vamos a profundizar en la evolución de las Organizaciones No Lucrativas en nuestra sociedad y el rol que juegan en el Estado Relacional.

3 El papel de las Organizaciones No Lucrativas en la consecución de una sociedad más cohesionada

Dentro de las sociedades desarrolladas, como hemos argumentado, nos alejamos del Estado del Bienestar para pasar a un Estado Relacional, las Organizaciones No Lucrativas juegan cada vez un rol más importante. Un número importante de las Buenas Prácticas presentadas a este concurso están lideradas por Organizaciones No Lucrativas y, en la mayoría de los casos en las que no las lideran, están involucradas en partenariado con alguna Administración Pública.

Dentro del concepto de Organizaciones No Lucrativas existe una gran variedad de entidades que hacen difícil el poder estudiar este sector y poder hacer generalizaciones sobre el mismo. No obstante, podemos destacar algunos rasgos comunes (Salomon, Anheier et al, 1999):

Las Organizaciones No Lucrativas han experimentado un espectacular crecimiento desde la transición democrática en España. Si miramos los datos del Registro Nacional de Asociaciones vemos que, al analizar el número de asociaciones dadas de alta cada diez años, nos encontramos con un crecimiento exponencial: en 1966 había 520 asociaciones, en 1976 se pasó a 11.029 asociaciones, en 1986 había registradas 64.943 y en 1996 se llegaba a 171.484.

Al observar la composición de estas asociaciones vemos que unas son muy diferentes por su composición y por su razón de ser. Existen asociaciones culturales e ideológicas; deportivas, recreativas y juveniles; de disminuidos físicos y psíquicos; económicas y profesionales; de familia, consumidores y tercera edad; femeninas; filantrópicas; educativas; y vecinales. Cuantitativamente las categorías más numerosas son las del grupo de asociaciones culturales e ideológicas (37%), el grupo de asociaciones deportivas, recreativas y juveniles (15%), las asociaciones educativas (14,3%) y las asociaciones vecinales (11,7%) —Mota, 1999.

El crecimiento de las asociaciones en general indica claramente que en las últimas décadas se ha producido un claro cambio que ha facilitado el aumento de las Organizaciones No Lucrativas. Podemos argumentar que hay fundamentalmente dos causas del crecimiento del tercer sector:

  1. Por una parte, el deseo de participación y de organización de los ciudadanos. Estas entidades habitualmente surgen alrededor de una causa concreta o por la preocupación ante una situación de exclusión de una población específica como puedan ser las personas sin hogar, las mujeres maltratadas o los niños desfavorecidos. La sociedad civil se moviliza cada vez más ante estas causas y los ciudadanos toman la iniciativa de crear estas entidades.

    Una de las características fundamentales de las Organizaciones No Lucrativas es que surgen de la iniciativa ciudadana y están cerca de los problemas de los ciudadanos. Esta característica les hace buenos aliados de la Administración Pública en el reto de solucionar problemas sociales. La cercanía a los problemas sociales, por estar en contacto directo con las personas beneficiarias y por la capacidad de escuchar la opinión de estos últimos, aporta una riqueza que la Administración Pública no encuentra fácilmente desde su estructura burocrática.

    Las Organizaciones No Lucrativas tienen diversas fórmulas para permitir que los ciudadanos participen:

    Por una parte existe la posibilidad de ser un miembro activo de los órganos de decisión y control como son las Juntas Directivas, las Asambleas de las Asociaciones y los Patronatos y los Consejos Asesores de las fundaciones. Cuando una Organización No Lucrativa surge de una iniciativa de pocas personas y su misión se limita a contribuir a la cohesión social a través de la gestión de servicios pagados por la Administración Pública estamos ante una entidad que se diferencia muy poco de una empresa privada de servicios. En este sentido, el papel de una organización no lucrativa en el empeño de conseguir una sociedad sin exclusión es mucho más rico y legítimo cuanto mayor contenido en valores y base social tenga la organización. También es importante que se cuente con los ciudadanos afectados por situaciones de pobreza o exclusión.

    Así, las organizaciones que tienen una estructura organizativa de asociación y que, tras esta forma jurídica, tienen efectivamente unos procesos democráticos de control y toma de decisiones e incorporan genuinamente a los socios en la vida de la organización, tienen una mayor legitimidad que las que o bien tienen estructuras menos democráticas, como son la fundaciones, o esconden bajo la forma jurídica de asociación una entidad controlada por unos pocos, cuando no por una sola figura carismática.

    Por otra parte, la participación de los ciudadanos puede canalizarse a través del apoyo económico. Las Organizaciones No Lucrativas españolas en general, a diferencia de países como Estados Unidos y el Reino Unido, tienen pocos apoyos privados, tanto de ciudadanos como de empresas, y le han dedicado pocos esfuerzos. Es cierto que, a diferencia de la causa del desarrollo de los países más pobres y el apoyo a situaciones de emergencia, las causas de exclusión de colectivos como los gitanos o las personas sin hogar no despiertan mucha simpatía, ya que se tiende a culpabilizar a la personas por su situación además de existir la creencia de que «para eso está el Estado».

    Por último, los ciudadanos pueden participar en las ONL y las causas que abanderan a través del voluntariado. En este caso sí que se moviliza a un gran número de personas en nuestra sociedad para trabajar por causas locales y a favor de colectivos desfavorecidos. El voluntariado debe ser valorado por la aportación de trabajo en especie que representa en numerosas ocasiones, pero sobre todo por el potencial de sensibilización social que tiene implícito. La persona voluntaria tiene unas vivencias concretas y recibe una formación que le llevan a convertirse en un agente de cambio social.

    Por lo tanto, las organizaciones que tienen a sus espaldas un mayor número de voluntarios, socios y empresas colaboradoras, que contribuyen a la causa con su trabajo y su dinero, tienen no sólo una mayor sostenibilidad, al diversificar sus ingresos, sino también un alto grado de legitimidad a la hora de convertirse en interlocutores con la Administración Pública en la denuncia o la búsqueda de soluciones a problemas sociales.

  2. La segunda gran causa de crecimiento de las ONL de acción social se puede buscar en la promoción activa de estas organizaciones por parte de la Administración Pública. El Estado legisla, realiza acciones positivas concretas de apoyo a la creación de ONL y financia la actividad de las organizaciones a través de contratos, convenios y subvenciones.

    La mayoría de las ONL dependen fuertemente de ingresos que provienen del sector público. Según datos de un estudio comparativo del sector no lucrativo de la Universidad Johns Hopkins (Salomon, Anheier et al., 1999) con datos de 1995, en España, teniendo en cuenta todo el tercer sector, el 32% de los ingresos provienen del sector público frente a un 19% de ingresos de la filantropía y un 49% de cuotas y pagos por servicios. Si sólo miramos al sector de las organizaciones del ámbito de los servicios sociales, en este caso con datos del conjunto de 21 países analizados, los porcentajes de dependencia de ingresos del sector público son aún mayores, el 46% frente al 16% proveniente de la filantropía y el 38% de cuotas y pagos por servicios. Esta circunstancia hace que las relaciones entre la Administración y las Organizaciones No Lucrativas tiendan a ser complejas ya que la dependencia económica por parte de las ONL les pone en una posición difícil a la hora de denunciar situaciones. Para que ambos actores puedan moverse constructivamente en esta situaciones, las Organizaciones No Lucrativas y las administraciones tienen que tener la suficiente madurez como para poder trabajar con honestidad y franqueza compartiendo el objetivo final de conseguir una sociedad más cohesionada.

    Si bien el Estado es claramente un motor en el crecimiento de las Organizaciones No Lucrativas y en su asentamiento como proveedores de servicios sociales, se puede polemizar sobre la motivación que hay detrás de la promoción del tercer sector. Una clara crítica por parte de algunos y elogio por parte de otros a la colaboración entre la Administración Pública y las Organizaciones No Lucrativas surge cuando la motivación de la Administración Pública esté en la reducción de costes. En primer lugar porque las Organizaciones No Lucrativas, en muchas ocasiones, son capaces de movilizar otros recursos que provienen de donantes particulares y de empresas. En segundo término, porque las condiciones laborales de los empleados de las Organizaciones No Lucrativas suelen ser menos favorables para el trabajador que las de los empleados públicos o funcionarios. Aunque la realidad sea que, efectivamente, los servicios se abaratan al ser externalizados, éste no debería ser el motivo por el que la Administración Pública implicase a las Organizaciones No Lucrativas. El verdadero valor añadido está en involucrar y corresponsabilizar a la sociedad en la solución de problemas sociales complejos, en la flexibilidad y la capacidad de las Organizaciones No Lucrativas de acceder a clientes difíciles de alcanzar.

    No obstante, también hay que apuntar a que la capacidad del tercer sector para resolver los problemas sociales por si sólo, es limitada. Según Salomón, las Organizaciones No Lucrativas tienen cuatro fallos fundamentales:

Estos fallos que destaca Salomón refuerzan la idea de que la mejor solución a los problemas sociales no pasa por el monopolio del Estado, las ONL o las empresas privadas de servicios sino por la colaboración entre todos estos actores cada uno desde su especificidad y desde su rol. Y esto buscando las sinergias y el efecto multiplicador que el trabajo conjunto conlleva.

Hemos argumentado que el crecimiento del tercer sector se debe en parte a la iniciativa y deseos de participación de la sociedad civil pero también a la voluntad de las administraciones públicas de involucrar a las ONL en la solución de problemas sociales.

La razón más importante para recurrir a las Organizaciones No Lucrativas no es porque sean más eficientes en la provisión de servicios o más baratas que otras entidades. De hecho, las empresas privadas suelen ser más eficientes y suelen ser capaces de abaratar costes. El verdadero valor diferenciador reside en que permiten desplegar roles que ni el Estado ni el mercado pueden cumplir y que son complementarios a los que pueden aportar el Estado y las empresas privadas.

Por tanto, las ONL deben poner énfasis en mantener vivo lo que les diferencia de las empresas privadas y de la administración y que, a su vez, les hace más ricas e interesantes en cuanto a lo que pueden aportar a las sociedad. De esta manera las ONL deben:

En definitiva, es importante que las Organizaciones No Lucrativas se muevan por algo más que por la lógica de la subsistencia. Deben tener unos objetivos sociales y solidarios que sean los que les hicieron nacer y que les conviertan en un aliado de la Administración Pública, que pueda aportar valor social a medio y largo plazo, más allá de la mera producción de un servicio de una manera eficaz, eficiente y económica.

En resumen, lo que se intenta transmitir sobre el rol de las Organizaciones No Lucrativas en las sociedades desarrolladas actuales, es que éste tiene una clara especificidad, es necesario y cada vez más importante en el contexto del Estado Relacional, que busca una sociedad más cohesionada involucrando para ello a todos los actores relevantes.

4 Las Buenas Prácticas seleccionadas

Las Buenas Prácticas presentadas a esta convocatoria del concurso relacionadas con el área de inclusión social y género han sido 28, lo cual implica un alto porcentaje con respecto al total de prácticas presentadas. De éstas han sido seleccionadas 11 para ser presentadas al concurso internacional. Las 17 prácticas no seleccionadas, lo han sido por diversos motivos, pero fundamentalmente por tres razones: por ser prácticas ya presentadas en otras convocatorias y que no han añadido actualizaciones sustanciales; por tener poco recorrido al estar en su fase de puesta en marcha; o bien por ser proyectos que no involucraban a diferentes actores, o no eran innovadores.

De entre las once prácticas seleccionadas hay siete que son proyectos presentados y liderados por Organizaciones No Lucrativas y cuatro que son liderados por administraciones públicas regionales o locales. A su vez hay una amplia variedad de tipos de proyectos, nos encontramos desde proyectos que se centran en la integración social de colectivos como personas sin hogar, jóvenes e inmigrantes, hasta proyectos centrados en la igualdad de género o en la participación de los ciudadanos en las decisiones municipales.

4.1 Programa para la inserción socioresidencial de personas sin hogar. Madrid

Este proyecto presentado por la asociación Realidades se trata de un proyecto integral de atención a personas sin hogar que se centra en la necesidad de recursos de un alojamiento flexible y variado que también se adapten a mujeres y parejas.

El proyecto tiene un recorrido amplio a lo largo del tiempo ya que los resultados expuestos, 237 plazas de alojamiento creadas y gestionadas, corresponden con el trabajo realizado en ocho años. El trabajo con personas sin hogar es complicado por los niveles de deterioro y la multiproblemática que suelen presentar las personas. No obstante este proyecto demuestra que tomándose los tiempos necesarios, proporcionando un acompañamiento social personalizado hacia la autonomía y ajuntando los recursos de alojamiento a las diferentes necesidades de las personas en su proceso de integración, se puede abordar la problemática de las personas sin hogar con grandes éxitos.

Los alojamientos propuestos por este proyecto contrastan con los ‘macro’ albergues habituales en las grandes ciudades, ofreciendo espacios lo más normalizados posibles, con una presencia y apoyos profesionales adecuados a cada caso y que se adaptan a necesidades particulares como por ejemplo la de poder vivir en pareja. Quizás lo más destacable del proyecto sea la intervención global y personalizada con las personas y la adaptación de los servicios a los diferentes momentos de los procesos de integración de las personas beneficiarias.

4.2 Tiempo joven: Inmigración y ciudadanía. Madrid

Este proyecto presentado por la fundación Tomillo es una iniciativa que tiene como objetivo prevenir la problemática devenida por la formación de grupos de jóvenes inmigrantes que se unen formando bandas con comportamientos antisociales en los barrios del sur de Madrid.

No siempre las administraciones públicas le dan la importancia que merece e invierten lo suficiente en la prevención de la exclusión. Este es un claro ejemplo de un proyecto de prevención que dará sus resultados a corto, medio y, sobre todo, a largo plazo. El proyecto está muy bien planificado y estructurado en fases bien definidas y destaca por el cuidado prestado a la participación ciudadana del barrio y el fortalecimiento de los propios jóvenes beneficiarios que incluso gestionan pequeños presupuestos.

El proyecto también destaca por el hecho de que dentro de la propia planificación esté contemplada una potente evaluación y una serie de acciones que aseguran la sostenibilidad del mismo. De hecho se crean estructuras de participación y se capacita al tejido social de la comunidad, para asegurar que el proyecto tenga continuidad después de la desaparición de la presencia de la propia entidad promotora del proyecto.

4.3 Asociación de ayuda al marginado y Plataforma para la Vivienda en Toledo

Esta práctica promovida por la Asociación de ayuda al marginado (ASAYMA) es un excelente ejemplo de una iniciativa que pretende solucionar varios problemas buscando complementariedades y sinergias. El proyecto surge en el año 1998 de la necesidad de realojar a los vecinos de un poblado chabolista de Toledo. Se ofrece empleo a esas familias construyéndose sus propias casas a la vez que se rehabilita el centro histórico de Toledo.

Independientemente de que la ejecución de esta iniciativa se encuentra inevitablemente con numerosos problemas en el día a día y en el trabajo individual con cada persona, la idea que hay detrás del proyecto tiene una gran fuerza por la lógica que le caracteriza. Rehabilitar el casco histórico a la vez que se integra a familias en situación de exclusión, a través de la formación y el empleo en un área en auge como es el de la construcción, es una práctica digna de ser transferida a otros asentamientos humanos.

4.4 Central de recursos para la reinserción. Zaragoza

En la misma línea que la práctica anterior, en esta práctica, el empleo destaca por su poder integrador y rehabilitador de las personas. Con el empleo, la persona se siente parte útil e integrante de la sociedad además de conseguir, por su propio esfuerzo, los ingresos necesarios para vivir de forma autónoma.

Este proyecto plantea la construcción de un polígono industrial o una central de recursos para la inserción donde las diferentes entidades pertenecientes a la red puedan crear puestos de trabajo en inserción y compartir recursos como aulas de formación, una guardería o un comedor.

Esta práctica presentada por la Asociación Aragonesa de Empresas de Inserción (AREI) destaca por ser una iniciativa en red que parte de las diversas asociaciones que han creado empresas de inserción que tienden puentes entre las situaciones de exclusión y el mercado laboral normalizado. No es común encontrar proyectos que son liderados por varias Organizaciones No Lucrativas ya que, por sorprendente que parezca en muchas ocasiones, la competencia predomina más que la colaboración entre entidades. Además, es un ejemplo de movilización de recursos y colaboración en red, ya que están involucradas en el proyecto tanto administraciones públicas como empresas privadas que apoyan la iniciativa.

4.5 Servicio de mediación social, intercultural y traducción. Albacete

Esta práctica consiste en la puesta en marcha de un servicio de traducción, en la que inmigrantes voluntarios se convierten en traductores de profesionales públicos en colegios y hospitales, que no entienden ni idiomática ni culturalmente a sus interlocutores inmigrantes.

Esta iniciativa, promovida por la Organización No Lucrativa Acoge Albacete, tiene la virtud de que soluciona un problema práctico, como es el de la comunicación que afecta a inmigrantes recién llegados y a profesionales de los servicios públicos españoles. No obstante la solución propuesta es especialmente adecuada porque incorpora el aspecto cultural de la comunicación. Quién mejor que los propios inmigrantes, ya integrados y adecuadamente formados, puede hacer la función de facilitar la comunicación de otros compatriotas recién llegados, traduciendo no sólo el idioma sino también los códigos culturales.

Esta práctica no solo soluciona un problema práctico del día a día sino que ayuda a medio plazo a conseguir la integración social de los inmigrantes, ya que los mediadores educan con su intervención tanto a los propios inmigrantes como a los profesionales de los servicios públicos, que aprenden a entender mejor las peculiaridades culturales de los diferentes países de procedencia de la inmigración.

4.6 Detección y formación de emprendedores en gestión de economía solidaria y programa de acompañamiento en la concesión de microcréditos. Barcelona

Esta iniciativa promovida por la fundación Trinijove consiste en la formación de emprendedores y la concesión de microcréditos para personas en situación de exclusión en España. La idea de la concesión de microcréditos no es novedosa puesto que se lleva realizando muchos años en países en vías de desarrollo, con gran éxito. No obstante, el hecho de utilizar este concepto en los países desarrollados es relativamente novedoso y éste es un buen ejemplo de un proyecto metodológicamente bien planteado.

El planteamiento de la metodología es muy completo y coherente puesto que incluye un proceso completo que pretende captar a emprendedores con ideas viables, formándoles y apoyándoles, a lo largo de todo el proceso de puesta en marcha de su iniciativa, con un seguimiento que se mantiene hasta la completa devolución del microcrédito.

Este tipo de proyectos es muy interesante por la filosofía de trabajo que implica. A diferencia de las actuaciones caritativas y asistencialistas, los microcréditos tienen en su propia esencia una actitud de creer en la capacidad de la persona en situación de exclusión (en contraste con excluida como calificativo perenne). Se parte de la base de que la persona tiene la capacidad de formarse, de proponer una buena idea empresarial, llevarla a cabo con éxito y ser capaz de devolver el dinero prestado.

Por lo tanto se trata de un proyecto que trabaja directamente el fortalecimiento de las personas beneficiarias, puesto que confía en la persona y le da las herramientas y el poder para que pueda ser autónoma y tomar decisiones. También cabe destacar el carácter sostenible del proyecto, ya que en la evaluación de las iniciativas empresariales a apoyar, la sostenibilidad es un criterio trascendental. Además, el dinero dedicado a créditos inicialmente puede seguir beneficiando a otras personas una vez devuelto.

4.7 Proyecto Dulcinea. Castilla y León

Este proyecto incide en dos grandes áreas: la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y el desarrollo rural. La Federación de Mujer Rural (FEMUR), ha liderado un proyecto rompedor y atrevido puesto que se ha formado e incorporado laboralmente a mujeres del ámbito rural de Castilla León en el sector de la construcción, que es precisamente uno de los sectores donde la mujer tiene menos acceso tradicionalmente.

El proyecto se lleva a cabo con la colaboración de un buen abanico de organizaciones de diferentes tipos: la Unidad Administradora del Fondo Social Europeo en España, la Junta de Castilla León a través de la Consejería de Fomento, la Cámara de Contratistas de Castilla y León y la Fundación General de la Universidad de Valladolid.

Por tanto, este proyecto destaca en dos aspectos: por la buena mezcla de los colaboradores y la movilización de los actores relevantes implicados; por la valentía que se muestra al desafiar los estereotipos y buscar a la vez soluciones para el desarrollo rural en un sector boyante como es el de la construcción; y por el cambio de actitudes machistas.

4.8 Desarrollo del programa OPTIMA. Andalucía

Este programa liderado por el Instituto Andaluz de la Mujer implica a trabajadores y trabajadoras, empresas y sindicatos, y a la administración regional para conseguir la igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer en el ámbito laboral.

La novedad fundamental del proyecto es que se trabaja directamente con las grandes empresas. No es común que la Administración Pública se implique en la actividad de las empresas privadas fuera de la tradicional forma de influir que representa la regulación a través de la obligatoriedad de la legislación.

El hecho de que se incida en grandes empresas, que éstas participen voluntariamente en el programa y que estén involucrados los sindicatos implica que el impacto puede ser alto. Una empresa que entra con voluntad en el programa debería tener una actitud genuina de cambio. Por otra parte, el hecho de involucrar a los sindicatos significa que se está influyendo en una estructura que tiene presencia en todo el tejido empresarial por lo que puede facilitar la transferencia a otras empresas.

Se trata de una estrategia interesante para conseguir cambios sociales. No a través de la imposición legislativa sino a través de acciones positivas que consigan cambiar actitudes de todos los implicados. Es una labor a medio y largo plazo, pero sin duda, el implicar a las personas es la manera de asegurar cambios sostenibles.

También es destacable el intento de aprovechar la lógica empresarial para la consecución del objetivo del proyecto, al intentar buscar como aliado el interés que ha surgido últimamente en las empresas por la responsabilidad social corporativa. Una empresa que realiza acciones positivas para promocionar la igualdad de género y las publicita está influyendo en otras empresas y en la sociedad, a través de la difusión de este hecho.

4.9 Pactos locales para la conciliación. Navarra

Esta práctica es, al igual que la anterior, un ejemplo del liderazgo de una Administración Pública, que implica muy acertadamente a otros actores para conseguir un objetivo. Se trata de una propuesta de impulso de pactos locales para promocionar la implicación de todos los actores relevantes en la promoción de la conciliación de la vida laboral y familiar.

La opción de la administración regional por canalizar su actuación a través de los ayuntamientos es en si misma una buena práctica, puesto que aprovecha la cercanía que aporta la gestión local.

El concepto de pacto es novedoso y pertinente para conseguir entrar en el tejido social y corresponsabilizar a todos los actores. El proceso propuesto para llegar a los pactos implica una negociación para llegar a un consenso que permita que cada localidad adapte sus propuestas a su realidad y asuma el pacto como suyo y no como algo impuesto desde fuera o desde arriba.

Además, el proceso cuida tanto la formación de los actores como la difusión. Aparte del valor para la conciliación de la vida familiar y laboral que contienen iniciativas como la creación de guarderías, ludotecas, etc., el valor fundamental de esta iniciativa es el hecho de que se pone en la agenda la problemática de la conciliación y de la igualdad de género. Que se forme a personas sobre esta problemática y que se de un debate generalizado sobre ella es en sí mismo muy importante para conseguir cambios sociales a medio plazo.

4.10 Plan Municipal de intervención integral Juan XXIII Segundo sector. Una experiencia de vida en un barrio en transformación. Alicante

En este proyecto de revitalización de un barrio marginal de la ciudad de Alicante, el Ayuntamiento lidera un proyecto integral incorporando una intervención participada. La voluntad política de conseguir un impacto duradero es claro, no sólo por el ambicioso presupuesto sino por la globalidad de la intervención y por la metodología participativa en la toma de decisiones y planificación.

Esto se refleja en la creación de espacios de participación y coordinación con el objetivo de asegurar que las inversiones respondan a las necesidades reales de los ciudadanos. En concreto, se crea un equipo específico de intervención comunitaria y se ponen en marcha comisiones y grupos de trabajo para facilitar la participación y la toma de decisiones compartida.

Además, hay una visión integral de la situación del barrio y por tanto se tocan cuestiones de actividad social, economía y empleo además de las áreas más comunes de intervención urbanística. Un ejemplo de cómo se tiene en cuenta el aspecto social, al igual que el urbano, es el hecho de que se crearan cuatro locales sociales polivalentes, donde se abordan, entre otras actividades, la formación y el apoyo en la búsqueda de empleo.

Esta práctica representa un claro ejemplo de buena práctica, por el carácter integral y participativo de la intervención sobre un asentamiento humano.

4.11 Foro Ciudadano de Parla: Todos contamos. Una nueva forma de entender el urbanismo. Madrid

Por último, analizamos el caso de la metodología de participación ciudadana de la ciudad de Parla en la Comunidad de Madrid. De nuevo nos encontramos con una práctica en la que la Administración Pública, en este caso local, gestiona desde la participación de los ciudadanos y todo tipo de organizaciones. Se plantea crear un Foro Ciudadano para definir de forma participativa el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

Para ello se crea una estructura participativa que reúne a políticos, técnicos, entidades ciudadanas del municipio y grupos profesionales expertos. El proceso se concibe en dos partes fundamentales: una primera de diagnóstico de la situación en la que la participación está más restringida y se canaliza a través de encuestas, grupos de discusión y talleres; y una segunda parte que intenta recopilar propuestas para el Plan General de Ordenación Urbana, en la que la participación es más generalizada.

A lo que lleva este tipo de prácticas es a asegurar que los asentamientos urbanos respondan a las necesidades sentidas por los ciudadanos que viven en ellos.

5 Conclusión

Como se puede observar por la descripción de las buenas prácticas seleccionadas, existe una fuerte tendencia a la colaboración entre todo tipo de organizaciones implicadas en la vida social que se da en un asentamiento humano. Hay una tendencia muy positiva a la descentralización de la toma de decisiones en dos direcciones: pasando de lo nacional a lo regional y a lo local y haciendo participar a los ciudadanos y a las Organizaciones No Lucrativas que les representan y defienden sus intereses.

Estas tendencias, en conjunción con las iniciativas creativas e innovadoras que surgen del tercer sector para conseguir una sociedad con mayor igualdad de oportunidades y con menos exclusión, nos hacen ser optimistas sobre el futuro. Trabajando desde la cooperación constructiva y aunando fuerzas podemos conseguir una sociedad más sana, más integradora y más sostenible.

6 Bibliografía

Bresser, Luis Carlos; Cunill Grau, Núria  (1998)   Entre el Estado y el mercado: lo público no estatal,   Buenos Aires, Paidos, Lo público no estatal en la reforma del Estado. 

Mota, Fabiola  (1999)   Asociacionismo y sociedad civil en España,   Madrid, Fundacion Cajamadrid, Ediciones Encuentro, ¿Existe sociedad civil en España? Responsabilidades colectivas y valores públicos. 

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Mendoza, Xavier  (1990)   «Técnicas gerenciales y modernización de la administración pública en España»,   Documentación Administrativa, número 223, Gabinete Técnico para la Reforma Administrativa 

Salomon, Lester M.; Anheier, Helmut K. et al.  (1999)   La Sociedad Civil Global. La dimensión del sector no lucrativo. Proyecto de estudio Comparativo del Sector No Lucrativo de la Universidad Johns Hopkins.   Baltimore, The Johns Hopkins Center for Civil Societs Studies 

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Edición del 1-3-2010
Revisión: Susana Simón Tenorio
Boletín CF+S > 36: Sexto Catálogo Español de Buenas Prácticas > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n36/ajbar.html   
 
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