Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
 

Boletín CF+S 36. Junio 2008

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN 1578-097X

Sexto Catálogo Español de Buenas Prácticas

Editorial

Informes de los expertos

Noticias | En la Red | Libros

Equipo de Edición: Teresa Asensio Gallego, Agustín Hernández Aja, Carlos Jiménez Romera, Carlos Prados Cano, Gonzalo Sánchez -Toscano Salgado, Susana Simón Tenorio, Mariano Vázquez Espí

Editorial

María Castrillo Romón
París (Francia), junio de 2008.

El VI Concurso Internacional de Buenas Prácticas ha supuesto una nueva ocasión para el reconocimiento internacional de algunas experiencias recientes desarrolladas en España. El jurado de Dubai ha reconocido 19 Good Practices y ha nominado cinco Best Practices entre las 100 mejores prácticas presentadas a concurso en esta edición: «Contención del crecimiento urbanístico en el perímetro de la ciudad» de Sant Boi de Llobregat y las actualizaciones de «Avilés, por una convivencia intercultural», «Tratamiento integral de transeúntes crónicos sin hogar», «Zaragoza, ciudad ahorradora de agua» y «Programa de restauración de áreas periurbanas. Centro de Interpretación del Medio Ambiente» de Santa Coloma de Gramenet. Finalmente, un premio Award ha sido concedido a «Foro ciudadanos de Parla: todos contamos. Una nueva forma de entender el urbanismo».

Quienes aprecien los concursos y quienes valoren los procesos en términos de resultados reconocidos, encontrarán en todo esto sólidos argumentos para sentirse orgullosos de los logros alcanzados por España en materia de «contribuciones estables a la mejora de la calidad de vida y la sostenibilidad de nuestras ciudades y comunidades» --United Nations Centre for Human Settlements (UNCHS). No menos orgullosos deben sentirse, al margen de los resultados del concurso, quienes hayan invertido sus energías en poner en marcha o en promocionar las prácticas reconocidas en Dubai o en Madrid y quienes estén involucrados en el desarrollo de otras prácticas, igualmente meritorias, que quizá nunca se presenten a ningún concurso. Para ellos, las mejores felicitaciones y expresiones de aliento.

Sin embargo, ni las mieles del triunfo ni el reconocimiento de la encomiable tarea realizada por muchos ciudadanos y organizaciones de manera más o menos anónima, tampoco el tono lenificante, consustancial al ubicuo discurso del desarrollo sostenible, deben impedirnos ver un poco más allá, justo donde comienzan, precisamente, las prácticas comunes y más extendidas en España.

Conviene tener presente que el concurso es básicamente un medio de difunsión de experiencias consideradas como ejemplares y, por ello, útiles para construir un conocimiento práctico en relación con una serie de principios de actuación preestablecidos (partenariado, sostenibilidad, innovación, inclusión social...). El fin último del evento es avanzar hacia los objetivos de la Cumbre de Estambul. Sin embargo, entre las reflexiones producidas en España al hilo de las ediciones anteriores del concurso, es casi una constante la referencia a las dificultades encontradas para sobrepasar las Buenas Prácticas y progresar hacia la generalización de aquellos principios. Esta sexta edición no parece sustraerse a esa tónica general, a juzgar por las palabras de dos miembros del Comité Asesor Técnico: Javier Bartolomé Sacristán en Las Buenas Prácticas por la inclusión social y el rol de las organizaciones no lucrativas, dice que «es importante empezar reconociendo que en sociedades desarrolladas, como la española, hay una gran necesidad de Buenas Prácticas, ya que cada vez se dan más situaciones de exclusión»; por su parte, Cristina Álvarez Baquerizo, en Buenas prácticas urbanas y medio ambiente: el momento de la participación pública, afirma que «las políticas ambientales parecen haber alcanzado un techo en lo referente a declaraciones programáticas y ejercicios teóricos, y la siguiente tarea ya no puede ser otra que la puesta en marcha, de manera concreta y real, de las medidas ambientales ya diseñadas y calibradas (...) El problema no parece ser ya la información, la comprensión de la importancia del factor ambiental o la disponibilidad de soluciones técnicas, sino la manera de aplicar las soluciones ambientales más correctas y de garantizar su continuidad».

Han pasado diez años entre la publicación de los primeros documentos del Comité Hábitat Español y la fecha de estos textos redactados con ocasión del VI Concurso de Buenas Prácticas. Durante este periodo, los galardones concedidos a Buenas Prácticas españolas en la competición de Dubai no han sido pocos. Sin embargo, en lo que se refiere a la generalidad de las prácticas urbanas en España, ¿se puede hablar de alguna evolución positiva en relación con la cuestión que suscitaba el concurso: mejora de las condiciones de vida en las ciudades? ¿Se ha reducido la huella ecológica de las ciudades españolas? ¿Se ha ralentizado su crecimiento? ¿Se han acortado las desigualdades sociales y urbanas en las aglomeraciones españolas...? En definitiva, ¿podemos encontrar razones para sentirnos, en términos generales, orgullosos de la evolución física y social de las ciudades españolas en la última década?

Probablemente no. Es cierto que los tiempos de relativa bonanza económica han permitido construir una imagen mejorada de nuestras ciudades, pero ¿está esa imagen forjada sobre la «reconversión real de la sociedad actual hacia bases físicamente viables» a la que se refería el profesor Naredo en 1996 en su conocido artículo Sobre el origen, el uso y el contenido del término sostenible? Si tomamos como referencia el caso de la vivienda, elemento clave en la definición de las condiciones de vida urbana, ¿tendríamos la osadía de decir que su evolución en la última década ha supuesto algún tipo de mejora global en nuestras ciudades? ¿Acaso podría decirse que su situación general en términos de distribución social es mejor hoy? ¿Se ha contribuido mínimamente a la conservación o, cuando menos, a la racionalización del empleo de los recursos naturales? Por el contrario, ¿qué secuelas sociales y territoriales ha dejado a su paso el festín inmobiliario que ha asolado España en el mismo periodo en que algunas iniciativas voluntariosas cosechaban premios y menciones en Dubai?

No se trata de cuestionar las prácticas —ya sean good, best, award o completamente desconocidas fuera de su ámbito— que, con enormes dosis de creatividad y esfuerzo, vienen ensayando las vías más diversas para enfrentar honestamente los problemas sociales y ambientales de nuestras ciudades. Sin embargo, sí parece oportuno, incluso urgente, poner en perspectiva los discursos construidos entorno a las Buenas Prácticas y valorar su capacidad transformadora de la realidad, no sólo en términos pragmáticos[1] sino, más aún, en un plano filosófico y político[2].

En España, los éxitos en las seis ediciones del Concurso de Buenas Prácticas han sido compatibles con una evolución en las condiciones de vida de las ciudades españolas que, en global, poco o nada tiene que ver con una mejora ambiental o social real. El Concurso no ha acreditado hasta la fecha ninguna capacidad de inducir en nuestro país respuestas significativas a una escala pertinente frente a problemas que continúan creciendo, y mucho menos parece capaz de activar transformaciones profundas que operen sobre las causas determinantes de éstos. ¿Debemos seguir esperando, creyendo que la posibilidad de un verdadero cambio está inscrita en la naturaleza del discurso sostenido por UNCHS, o es tiempo de buscar otras vías para luchar contra el empeoramiento de nuestras ciudades?


Notas


[1]: Véase el conjunto de artículos que recoge el número 131 de la revista Espaces et Sociétés dedicado a Villes et Best practices, en diciembre 2007
[2]: Véase Un desarrollo urbano insostenible. ¿Securizar o tranquilizar?, texto recogido en el libro de Jean Pierre Garnier Contra los territorios del poder: por un espacio público de debates y de combates, Barcelona: Virus, 2006.


Edición del 30-06-2008
Boletín CF+S > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n36/   
 
Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad
Departamento de Estructuras y Física de la EdificaciónDepartamento de Urbanística y Ordenación del Territorio