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Documentación gráfica sobre sostenibilidad
Rafael Córdoba Hernández| Madrid (España), 2004.
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Energía: consumo, contaminación y cambio climático


Contaminación lumínica
Contaminación lumínica La contaminación lumínica es el brillo o resplandor de luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de luz artificial en los gases y en las partículas del aire por el uso de luminarias inadecuadas y/o excesos de iluminación. El mal apantallamiento de la iluminación de exteriores envía la luz de forma directa hacia el cielo en vez de ser utilizada para iluminar el suelo.

Las consecuencias más destacables son la agresión al frágil ecosistema nocturno, el derroche de recursos energéticos y de dinero, un sobreconsumo que comporta residuos tóxicos de los que podemos prescindir y la pérdida del cielo estrellado, declarado por la UNESCO patrimonio de las Generaciones Futuras y que es origen de nuestra Civilización. Sin olvidar otros factores como el deslumbramiento o la intromisión en la vida privada de las personas.

El crecimiento de los núcleos habitados y el progreso técnico han ido parejos con un incremento constante de la luz emitida sin control al cielo nocturno. Sin embargo, no tiene por qué ser así necesariamente. El progreso y el bienestar urbanos son perfectamente compatibles con el respeto a la belleza del firmamento. Es posible planificar la iluminación de calles y edificios según criterios de eficacia: maximizando la intensidad en las regiones espectrales más adecuadas a la sensibilidad del ojo humano, y orientando la emisión de la luz de las lámparas hacia abajo, y no en dirección al firmamento.


Efecto invernadero
Efecto invernadero Actualmente la producción de los gases que provocan el llamado Efecto Invernadero ha aumentado. Estos gases (principalmente el dióxido de carbono (CO2) se encargan de absorber la energía emitida por el Sol, impidiendo que los días sean demasiado calurosos o las noches demasiado frías; el aumento en la emisión de estos gases además provoca grandes cambios drásticos en el clima mundial (haciéndolo cada vez más impredecible), sufriendo alteraciones en las temperaturas regionales, en los regímenes de lluvia, incremento en la desertificación, alteraciones en la agricultura, y la descongelación de los casquetes polares, incrementando así el nivel del mar y causando inundaciones en las zonas costeras y continentales en todo el mundo.

El efecto invernadero es producido tanto de manera natural como de manera artificial (principalmente por la industrialización) debido a la acumulación de los gases invernaderos en la atmósfera.

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


El ciclo del CO2
El ciclo del {\COdos} La materia no se crea ni se destruye, pero sufre constantes transformaciones. Todos los seres vivos están compuestos de materia orgánica, y tanto la existencia y supervivencia como los procesos de transformación de unos dependen de los de los otros, porque la vida es un proceso cíclico y cambiante.

El CO2 sufre un proceso de reciclaje natural bastante rápido, pero el aumento de las emisiones a la atmósfera por las actividades humanas no puede ser absorbido por los océanos y la superficie terrestre con suficiente rapidez. El CO2 es bastante soluble en agua, pero la velocidad de su absorción por los océanos está limitada por los procesos verticales de mezcla. Y en tierra, los ecosistemas absorben el CO2 mediante la fotosíntesis de las plantas, que aumenta su eficiencia al aumentar la propia concentración de este gas, pero sólo una fracción relativamente pequeña de los hidratos de carbono sintetizados puede quedar almacenado en forma de madera o humus en lugar de volver a la atmósfera por otros procesos (respiración vegetal, descomposición de la hojarasca y demás materia orgánica en el suelo, ingestión por herbívoros, etc).

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Cambio de la temperatura global
Cambio de la temperatura global Los registros termométricos nos indican que la temperatura media de la superficie ha aumentado 0,6oC desde finales del siglo XIX (con un intervalo de confianza del 95% de >0,2oC). La década de los años 90 ha sido la más cálida, y el año 1998 el más cálido, desde que se iniciaron las medidas y, muy probablemente, de todo el último milenio, al menos en el hemisferio norte. Esto también puede ser cierto para el hemisferio sur e incluso para milenios anteriores, pero faltan datos para confirmarlo. La mayor parte del calentamiento observado se ha producido en dos periodos: de 1910 a 1945, y desde 1976 hasta la actualidad. Además, los últimos estudios sobre las series de temperatura indican que las temperaturas mínimas presentan una tendencia al aumento doble que la de las máximas (0,2 y 0,1oC por década, respectivamente).

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Variaciones térmicas superficiales de la tierra
Variaciones térmicas superficiales de la tierra La elevación de temperaturas ha llevado a una disminución de las áreas cubiertas de hielo de un 10% en el hemisferio norte desde finales de los años 60, según revelan las imágenes tomadas desde satélites. Los glaciares de las zonas continentales también han retrocedido, excepto en unos pocos lugares marítimos en que el aumento de las precipitaciones (de nieve en las zonas y épocas más frías) han compensado el efecto del aumento termométrico. En cambio, en la zona antártica no se ha observado una tendencia clara, excepto una disminución del 10 al 15% en la extensión de los hielos en primavera desde los años 50. No obstante, el espesor de la capa de hielo marítima a finales de verano sí que parece ser un 40% inferior en los años 90 en comparación con el periodo 1958-76.

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Tendencias anuales de la temperatura
Tendencias anuales de la temperatura Se muestran las pautas regionales del calentamiento que se ha producido a lo largo de todo el siglo XX. Se puede hablar de tres períodos temporales. El período más reciente de calentamiento (1976 a 1999) ha sido casi mundial, pero los mayores aumentos de temperatura se produjeron en las latitudes altas y medias de los continentes del hemisferio norte. El enfriamiento durante todo el año es evidente en el noroeste del océano Atlántico Norte y en el centro del Pacífico Norte, pero recientemente se ha invertido la tendencia refrigerante del Atlántico Norte. Se ha demostrado que las pautas regionales recientes del cambio de temperatura se vinculan, en parte, con diversas etapas de las oscilaciones atmosférico-oceánicas, como la Oscilación del Atlántico Norte-Ártica y posiblemente la Oscilación decenal del Pacífico. Por lo tanto, las tendencias de la temperatura regional a través de unos pocos decenios pueden verse fuertemente influidas por la variabilidad regional en el sistema climático y pueden apartarse apreciablemente del promedio mundial. El calentamiento de 1910 a 1945 estuvo concentrado inicialmente en el Atlántico Norte. En cambio, el período de 1946 a 1975 mostró un importante enfriamiento en el Atlántico Norte, así como en gran parte del hemisferio norte, y un calentamiento en gran parte del hemisferio sur.

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Cambio térmico en el escenario B2
Cambio térmico en el escenario B2 En 1996, el IPCC comenzó a desarrollar un nuevo conjunto de hipótesis de emisiones futuras de gases, para poner al día y sustituir las que se usaban anteriormente, basadas en posibles evoluciones mundiales de variables demográficas, económicas y tecnológicas, que se aprobaron en un informe especial en marzo de 2000. Se formularon 40 hipótesis diferentes, agrupadas en 4 familias: A1, A2, B1 y B2.

En el escenario B2 se describe un mundo en el que predominan las soluciones locales a los problemas de sostenibilidad. La población mundial aumenta de modo continuo, con niveles intermedios de desarrollo económico y un cambio tecnológico más lento y diversificado que en otros escenarios. Para esta hipótesis se prevé un menor aumento de la concentración de CO2, la temperatura aumentaría unos 2,2oC (de 0,9 a 3,4oC).

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Efectos sobre las temperaturas extremas
Efectos sobre las temperaturas extremas Un solo parámetro, como la temperatura media, no basta para establecer si un ser humano vivirá adecuadamente en un lugar; entre otros, son importantes las temperaturas extremas y la frecuencia con que suelen presentarse.

La temperatura desempeña un papel importante para determinar las condiciones de supervivencia de los seres vivos. Así, las aves y los mamíferos necesitan un rango muy limitado de temperatura corporal para poder sobrevivir, y tienen que estar protegidos de temperaturas extremas. Las especies acuáticas sólo pueden existir dentro de un estrecho rango de temperaturas del agua, diferente según las especies. Por ejemplo, un aumento de sólo unos grados en la temperatura de un río como resultado del calor desprendido por una central eléctrica puede provocar la contaminación del agua y matar a la mayoría de los peces originarios.

Las temperaturas extremas, que sean calientes o frías, pueden tener efectos catastróficos: sequía, escarcha, hielo... Las consecuencias pueden ser terribles, como la desertificación y el hambre. De hecho, en el verano de 2003 unas 20.000 personas murieron en Europa a causa de una ola de calor, aunque se precisa que la mayor parte de estas muertes corresponden a personas que padecían enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Indicadores de influencia humana en la atmósfera
Indicadores de influencia humana en la atmósfera El CO2 se ha incrementado desde las 280 ppm (partes por millón) del año 1750 hasta 367 ppm en 1999 (un 31%). La actual concentración de este gas nunca había sido superada en los últimos 420.000 años, y probablemente tampoco en los últimos 20 millones de años. Este aumento es debido en su mayor parte a la oxidación de carbono orgánico por la quema de combustibles fósiles y la deforestación.

El óxido nitroso (N2O) también ha ido aumentando de forma constante a lo largo de la Era Industrial, de modo que su concentración actual, 0,046 ppm, es un 16% mayor que la de 1750, y tampoco había sido superada en los últimos millares de años. Este gas también se origina tanto por la actividad del hombre como por procesos naturales y, al igual que el metano, se degrada en la atmósfera mediante reacciones químicas. Actualmente contribuye con un 6% al forzamiento radiactivo, y su evolución futura también es difícil de predecir.

Las concentraciones de metano atmosférico han aumentado alrededor de un 150% desde 1750, y sus concentraciones actuales tampoco se habían superado en los 420.000 años anteriores. Aunque su concentración sigue subiendo actualmente (1,610 ppm en 1983 y 1,775 en 1998), el ritmo de aumento se ha reducido en los últimos años. Este gas se produce de forma natural y también debido a las actividades humanas, responsables de algo más de la mitad de las cantidades liberadas a la atmósfera. Aunque su concentración actual es bastante inferior a la del CO2, su forzamiento radiactivo supone un 20% del total de los gases con efecto invernadero. Sin embargo, la predicción de las futuras concentraciones de metano resulta muy problemática, por depender de procesos que pueden verse afectados por el propio cambio climático.

Otros gases de origen antropogénico, como los perfluorocarbonos y el hexafluoruro de azufre, permanecen en la atmósfera durante periodos extremadamente largos, y pueden influir en el clima del futuro incluso con emisiones relativamente pequeñas.


Coste global. Acontecimientos térmicos extremos
Coste global. Acontecimientos térmicos extremos Las emisiones de gases de efecto invernadero, pueden imponer un costo a la sociedad al cambiar la temperatura de la atmósfera. Se cree que el cambio climático afecta a los individuos de varias formas. En particular, se espera que altere la producción de distintos países, sobre todo de aquellos que se encuentran a una altura mínima del nivel medio del mar ya que el agua se expande a mayor temperatura, haciendo que el nivel del mar se eleve y cubra zonas costeras. Esto puede afectar tanto zonas urbanas y portuarias como agropecuarias. Asimismo, es probable que afecte la producción agropecuaria, ya que se esperarían trastornos, como inundaciones y/o sequías. También es factible que se presenten climas más extremos.

Desde el punto de vista económico, la degradación del medio ambiente en general, y el incremento en el nivel de emisiones de GEI en particular, es una externalidad negativa, donde consumidores y productores imponen un costo a la sociedad a través de la emisión de substancias contaminantes que tienen efectos nocivos sobre la salud o el medio ambiente, sin compensar a los afectados por ello.

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Emisiones de CO2
Emisiones de {\COdos} Las emisiones de CO2 a la atmósfera representan el 80% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, de ahí su relevancia.

Durante el año 2000 se vertieron a la atmósfera 24.511 millones de toneladas de CO2 derivadas del uso de combustibles fósiles, y desde el año 1990, año de referencia del Protocolo de Kioto, hasta el año 2000, el nivel global de emisiones de CO2 fósiles ha crecido un 7,6%. Este valor promedio esconde enormes variaciones regionales y nacionales: la media de emisiones per capita se sitúa en el año 2000 en 3,94 toneladas CO2/habitante, pero su dispersión se extiende desde 22 toneladas CO2/habitante en EE UU a 0,07 en Bangladesh.

Existe una relación directa entre concentración atmosférica estabilizada de CO2 y cantidad de emisiones permitidas. Suponiendo 8.000 millones de habitantes en 2030 y una población estable de 11.300 millones a largo plazo, las emisiones en 2030 deberían ser de 1,8 toneladas de CO2/año por cabeza, contando las de deforestación, y asignando la misma emisión per cápita a todas las personas del mundo.

Fuente: International Workshop on Oil Depletion. Lisboa, Portugal 2004. Elaboración propia.


Emisiones de CO2 según sectores productivos
Emisiones de {\COdos} según sectores productivos La emisión de gases a la atmósfera puede ser reciclada o eliminada sólo parcialmente, el resto se acumula. A la concentración de dióxido de carbono en el aire contribuyen en primer lugar los tubos de escape de los automóviles y las emisiones industriales; pero un papel importante lo tienen también la calefacción y el empleo de electrodomésticos. Los sectores productivos que más CO2 generan son los energéticos (gas y electricidad), cemento, refinerías, siderurgia, grandes químicas, cerámica, papel y vidrio.

Fuente: Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático


Países emisores de gases de efecto invernadero
Países emisores de gases de efecto invernadero Las emisiones de gases contaminantes, sobre todo de dióxido de carbono, aumentarán en los países industrializados en un 17% en los próximos 10 años a pesar de los compromisos por reducirlos, según un informe de Naciones Unidas difundido en Bonn en el año 2003.

Los países en que han crecido más rápido las emisiones de CO2 fósil son los países en vías de desarrollo, con un consumo de energía por habitante bajo o muy bajo, aunque muy poblados. Son los países a los que EE UU, Australia y otros presentan como los futuros causantes del cambio climático, olvidando que el cambio climático ya ha comenzado y no debido precisamente a esos países (por cierto, la gran mayoría de los habitantes del planeta), sino a las naciones ricas o desarrolladas, cuyas emisiones continúan en incremento y ni siquiera se estabilizan. Las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los distintos países es muy diferente, así tan sólo 25 países producen cerca del 85% de las emisiones totales de estos gases.

Fuente: División Estadística de las Naciones Unidas: Base de datos de indicadores de los objetivos de desarrollo del Milenio. Elaboración propia.


Concentraciones diarias máximas de ozono
Concentraciones diarias máximas de ozono El ozono está presente en la troposfera de forma natural. Una parte proviene del existente en las capas altas de la atmósfera (estratosfera) que es transportado hacia niveles más bajos, a las capas de aire próximas a la superficie terrestre. Otra parte procede de procesos naturales que tienen lugar en la biosfera y que dan lugar a la formación de ozono, a partir de emisiones de óxidos de nitrógeno que tienen su origen en procesos biológicos y en la emisión de compuestos orgánicos volátiles procedentes de la vegetación, de procesos de fermentación o de los volcanes.

Las cantidades de ozono a las que dan lugar estos procesos son pequeñas y su concentración en el aire no llega a niveles peligrosos. Sin embargo, el ozono troposférico puede llegar a ser un problema cuando se provoca un aumento de su concentración por medios artificiales: la contaminación. Muchas actividades de las que realiza el hombre en la actualidad emiten contaminantes a la atmósfera que son precursores del ozono. Por acción de la luz solar, estas sustancias químicas reaccionan y provocan la formación de ozono. Esto suele ocurrir, principalmente, en las grandes ciudades, favorecido el proceso por las altas concentraciones de contaminantes en el aire. Como el proceso requiere además el concurso de la luz solar, es en primavera y verano cuando se alcanzan las máximas concentraciones de ozono troposférico. Al aumentar su concentración, el ozono se convierte en un contaminante que afecta a la salud. Los efectos sobre la salud, efectivamente, están en relación con la concentración de ozono y la duración del episodio, pero también, con la actividad física realizada y el mayor o menor grado de sensibilidad al ozono, muy variable en cada persona. Según la concentración y la duración del episodio, el ozono puede causar diferentes efectos: tos, irritaciones en la faringe, irritaciones en el cuello, irritaciones en los ojos, dificultades respiratorias («garganta seca»), disminución del rendimiento, empeoramiento de la función pulmonar, síntomas de malestar general: cansancio, dolor de cabeza, abatimiento...


Emisiones europeas de CO2
Emisiones europeas de {\COdos} Miembros representativos de 39 gobiernos elaboraron y firmaron, en Diciembre de 1997, en Kioto, Japón, un Protocolo por el que se comprometían, una vez que fuese ratificado el proyecto por un número suficiente de países -cuyas emisiones conjuntas de CO2 o equivalentes superasen el 55% de las emisiones globales-, a llegar entre el año 2008 y el 2012 a una reducción total de sus emisiones de CO2 de un 5% con respecto a los niveles emitidos en 1990. El tratado ha sido ratificado por la Unión Europea pero no por los Estados Unidos. Hasta que el gobierno de Rusia, que se mostraba muy dubitativo, ratificó el tratado no pudo entrar en vigor (por no alcanzarse entre los firmantes el 55% de las emisiones globales).

Los objetivos a cumplir en el tratado original son diferentes para cada país. Así, a los países de la Unión Europea se les permite que se repartan entre ellos las cuotas de reducción, para satisfacer un total de bajada del 8%. El reparto permite que países de este grupo aumenten sus emisiones. A pesar de que algunos países europeos, como España, difícilmente cumplirán lo pactado, es muy posible que el conjunto de Europa sí lo logre, sin necesidad de aplicar nuevas políticas, ni sufrir nuevos costes.

Fuente: División Estadística de las Naciones Unidas: Base de datos de indicadores de los objetivos de desarrollo del Milenio. Elaboración propia.


Evolución de las emisiones de CO2 en España
Evolución de las emisiones de {\COdos} en España El proceso de ratificación del Protocolo ya está en marcha, pero las cifras de emisiones de España son tan elevadas que para que se cumpla el compromiso que el Protocolo exige, es necesario y urgente tomar medidas severas para reducir las emisiones. Dicho protocolo obliga a limitar las emisiones conjuntas de seis gases (CO2, CH4, N2O, compuestos per-fluorocarbonados (PFC), compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) y hexa-fluoruro de azufre) respecto a las de 1990, considerado como año base, durante el periodo 2008-2012, en proporciones diferentes según el país. Así para el conjunto de la Unión Europea se establece una reducción de un 8% y para España un posible aumento máximo de un 15%.

Las emisiones de CO2 en España han aumentado un 35,12%entre 1990 y 2001. Si esta situación no se revierte podríamos encontrarnos con que las emisiones en españolas podrían llegar a ser, en el 2010, superiores en un 60% a las del año base. España es, junto con Australia, el país industrializado donde más han aumentado las emisiones. Las emisiones españolas han crecido incluso más del doble que las de Estados Unidos, que han crecido un 15,7% en el mismo periodo.

Fuente:
Joaquín Nieto y José Santamarta. CC.OO. y WORLDWATCH.
AFP - Agencia Mundial de la Información.
Elaboración propia.


Contaminación atmosférica en Madrid. NO2
Contaminación atmosférica en Madrid. \NOdos En julio del año 2001 entró en vigor en toda la UE la directiva 1999/30/CE relativa a los valores límites de diversos contaminantes entre los que se encuentra el dióxido de nitrógeno (NO2). El valor medio anual del mismo para las aglomeraciones de urbanas de más de 250.000 habitantes debía ser ese año inferior a los 60 microgramos/metro cúbico.

Se origina en procesos de combustión en que, por la elevada temperatura, el nitrógeno (N2) y el oxígeno (O2) del aire forman los óxidos de nitrógeno (NOx), sobre todo NO, que se oxida en gran parte a NO2. Está demostrado que este contaminante provoca daños pulmonares. Al tener poca avidez por el agua de las mucosas alcanza los tramos profundos del tracto respiratorio e inhibe algunas funciones del pulmón, como la respuesta inmunológica, disminuyendo la resistencia a las infecciones. Los niños y asmáticos son los más afectados por la exposición a concentraciones agudas.

La exposición crónica a bajas concentraciones de este contaminante se ha correlacionado con un incremento en la frecuencia de enfermedades respiratorias infecciosas en los niños, con el desarrollo de enfermedades respiratorias crónicas, con el envejecimiento acelerado del pulmón y con la disminución de la capacidad pulmonar.

Fuente: Ecologistas en acción. Elaboración propia.


Contaminación atmosférica en Madrid. PM10
Contaminación atmosférica en Madrid. PM10 La combustión y el tráfico son el origen de las partículas en suspensión o polvo ambiente. Los gases de los tubos de escape de los vehículos forman aerosoles formados por microgotas o pequeños cristales con menos de una micra de diámetro.

El organismo humano se defiende de su acción por medio del filtro que constituye tanto las vellosidades como las mucosidades nasales, que capturan las partículas de mayor tamaño impidiendo su llegada a los pulmones. Sin embargo, las partículas menores de 2 micras no son retenidas, y alcanzan los alvéolos pulmonares, llegando directamente a la sangre. Según la opinión admitida por el conjunto de la comunidad científica son justamente las partículas más pequeñas las más nocivas, y estas provienen, esencialmente, del tráfico de vehículos.

Según afirma la OMS, para las partículas en suspensión no se puede fijar un umbral debajo del cual no hay efectos para la salud. Según el estudio APHEA, la mortalidad puede aumentar en un 5-9% al producirse un incremento significativo de partículas en el aire ambiente.

Fuente: Ecologistas en acción. Elaboración propia.


Consumo energético en el mundo
Consumo energético en el mundo

La energía es la fuerza vital de nuestra sociedad. De ella dependen la iluminación de interiores y exteriores, el calentamiento y refrigeración de nuestras casas, el transporte de personas y mercancías, la obtención de alimento y su preparación, el funcionamiento de las fábricas, etc.

Hace poco más de un siglo las principales fuentes de energía eran la fuerza de los animales y la de los hombres y el calor obtenido al quemar la madera. El ingenio humano también había desarrollado algunas máquinas con las que aprovechaba la fuerza hidráulica para moler los cereales o preparar el hierro en las ferrerías, o la fuerza del viento en los barcos de vela o los molinos de viento. Pero la gran revolución vino con la máquina de vapor, y desde entonces, el gran desarrollo de la industria y la tecnología han cambiado, drásticamente, las fuentes de energía que mueven la moderna sociedad. Ahora, el desarrollo de un país está ligado a un creciente consumo de energía de combustibles fósiles como el petróleo, carbón y gas natural.

Fuente: B.P. Statistical Review of World Energy 2002. MEM. Elaboración propia.


Crecimiento del consumo energético por regiones
Crecimiento del consumo energético por regiones Existe una gran diferencia entre la energía consumida en los países desarrollados y en los que están en vías de desarrollo. Con datos de 1991, el 22,6% de la población que vive en los países desarrollados consume el 73% de la energía comercial usada en todo el mundo. Esto se traduce en que, de media, cada uno de los habitantes de los países desarrollados usa unas diez veces más energía que una persona de un país no desarrollado. La mitad de la población mundial todavía obtiene la energía principalmente de la madera, el carbón vegetal o el estiércol.

En los países más desarrollados el consumo de energía se ha estabilizado o crece muy poco, gracias a que la usamos cada vez con mayor eficiencia. Pero, como hemos dicho, las cifras de consumo por persona son muy altas. En los países en vías de desarrollo está creciendo el consumo por persona de energía porque, para su progreso, necesitan más y más energía. Para hacer frente a los problemas que hemos citado, los países desarrollados quieren frenar el gasto mundial de petróleo y otros combustibles fósiles, pero los países en vías de desarrollo denuncian que eso frena su desarrollo injustamente.

Fuente: Ministerio de Ciencia y Tecnología de España. Elaboración propia.


Evolución del consumo final de energía en el mundo
Evolución del consumo final de energía en el mundo Se está viviendo un incremento del consumo eléctrico insostenible. Entre los factores que impulsan a acrecentar el consumo de energía se puede mencionar el crecimiento de la población y el ingreso per cápita, la migración hacia las zonas urbanas, el interés en seguir ampliando la frontera eléctrica, la búsqueda de una mejor calidad de vida, la aplicación cada vez mayor de productos y tecnologías de uso intensivo de energía, etc.

Fuente: Ministerio de Ciencia y Tecnología de España. Elaboración propia.


Evolución del consumo de energía primaria en España
Evolución del consumo de energía primaria en España La política energética española está enfocada a favorecer los intereses económicos de las grandes compañías eléctricas, como bien demuestra el Plan de Infraestructuras de Electricidad y Gas para 2002-2011. Esta planificación incluye más de 35.000 MW en centrales térmicas que añadirían 18 millones de toneladas de CO2 netas al año, dificultando gravemente el cumplimiento del Protocolo de Kyoto.

El sector energético --generación de electricidad, transporte, diversas industrias...-- es el mayor responsable del total de las emisiones, representando en 2002 casi el 80% del total, con un aumento de más del 40% respecto a 1990.

Se consideran como energías renovables a la procedente de centrales minihidráulicas, generadoras de electricidad con el continuo paso del agua, sin necesidad de construir una presa, y biomasa.

Fuente: Dirección General de Política Energética y Minas.
Greenpeace España: «Sí al cumplimiento del protocolo de Kioto».
Elaboración propia.


El pico de la extracción de petróleo
El pico de la extracción de petróleo Un notable grupo de científicos independientes llevan años advirtiéndonos que estamos llegando al cenit de la producción petrolífera, confirmando las previsiones de Gubert y las noticias menos independientes de Shell y Exxon.

Fuente:

K. Aleklett and C.J.Campbell  (2002)   The peak and decline of world oil and gas production   ASPO. International Workshop on Oil Depletion. Uppsala, Suiza 2002, http://www.isv.uu.se/UHDSG/articles/OilpeakMineralsEnergy.doc 
Fernando Ballenilla  (2004)   «El final del petróleo barato»,   Ecologista, no. 40, Verano, pp 20-23. ISSN 1575-2712 

Elaboración propia.


Escenario base de reservas de petróleo y gas
Escenario base de reservas de petróleo y gas El más actual informe de la Asociación para el Estudio de los Picos de Petróleo y Gas, en sus siglas inglesas ASPO, tendiendo en cuenta los últimos datos sobre Oriente Medio, y en especial a Arabia Saudita, concluye con que las reservas petrolíferas no son tan extensas como en un principio cabía esperar. Una de las razones es que los pozos petrolíferos comienzan a ser menos productivos de lo que se esperaba de ellos en comienzo (para obtener la misma energía cada vez es necesario consumir más energía en las explotaciones). Así el informe de ASPO plantéale cenit tanto para el petróleo como para el gas natural para el 2008.

Pero el problema no es sólo que se acabe el petróleo y el gas en dos o tres décadas, sino que llegue el momento en que la demanda supere la oferta, y con los datos actuales este se acerca más año tras año.

Fuente:

Fernando Ballenilla  (2004)   «El final del petróleo barato»,   Ecologista, no. 40, Verano, pp 20-23. ISSN 1575-2712 
International Workshop on Oil Depletion. Uppsala, Suiza 2002.
Elaboración propia.