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La metodología de cálculo consiste en contabilizar el consumo de las diferentes categorías y transformarlo en la superficie biológica productiva apropiada a través de índices de productividad. Estas categorías son:
Conceptos básicos:
El déficit ecológico es la diferencia entre el área disponible (capacidad de carga) y el área consumida (huella ecológica) en un lugar determinado. Pone de manifiesto la sobreexplotación del capital natural y la incapacidad de regeneración tanto a nivel global como local.
La capacidad de carga es la capacidad local disponible, teniendo en cuenta la productividad del terreno y una reserva del 12% para conservación de la biodiversidad[1]. Supone la máxima explotación a que puede ser sometido un terreno sin dañar de manera permanente su productividad. A continuación estimamos la capacidad de carga del planeta teniendo en cuenta que existen 11.300 millones de hectáreas de terreno productivo y espacio marino, y que la población mundial es de 6.100 millones de personas. Repartiendo entre cada ser humano tocamos a:
La huella ecológica media global[2] es de 2,8 Ha/habitate, lo que la sitúa 2/3 por encima de la capacidad de carga.
La huella mide en hectáreas la superficie de terreno consumida por habitante y año.En la lámina 2 se puede observar la huella de los distintos países en relación al número de habitantes, poniendo de manifiesto las cantidades totales que implica.
En la lámina 3 se muestran la evolución histórica, y la cantidad de cada uno de los parámetros. En 1961 estaba al 70% de la capacidad de generación, en 1980 se superó.
Datos del informe «La Huella Ecológica: sustentabilidad, del concepto a hechos concretos» de la organización Redefining Progress
| País | Población(millones de personas) | Huella ecológica | Capacidad de carga | Déficit |
| Estados Unidos | 271,6 | 12,5 | 5,5 | 7,0 |
| Dinamarca | 5,2 | 10,3 | 5,6 | 4,7 |
| Noruega | 4,3 | 9,2 | 5,9 | 3,3 |
| Australia | 18,2 | 8,9 | 9,4 | -0,5 |
| Canadá | 29,9 | 8,7 | 11,0 | -2,3 |
| Suecia | 8,8 | 8,2 | 7,9 | 0,3 |
| Finlandia | 5,1 | 8,2 | 9,6 | -1,4 |
| Francia | 58,5 | 7,3 | 4,1 | 3,2 |
| Inglaterra | 58,4 | 6,3 | 1,7 | 4,6 |
| Holanda | 15,7 | 6,3 | 2,2 | 4,1 |
| Alemania | 82,2 | 6,0 | 2,4 | 3,6 |
| Austria | 8,2 | 5,9 | 4,0 | 1,9 |
| Japón | 125,6 | 5,6 | 0,8 | 4,8 |
| Italia | 57,2 | 5,6 | 0,8 | 4,8 |
| España | 39,7 | 5,5 | 2,3 | 3,2 |
| Rusia | 147,7 | 5,2 | 4,4 | 0,8 |
| Chile | 14,6 | 3,6 | 2,0 | 1,6 |
| México | 94,3 | 3,1 | 1,6 | 1,5 |
| Tailandia | 59,2 | 2,6 | 1,3 | 1,3 |
| Brasil | 163,1 | 2,2 | 10,9 | -8,7 |
| China | 1243,7 | 1,8 | 0.8 | 1,0 |
| Egipto | 64,4 | 1,8 | 0,7 | 1,1 |
| India | 960,2 | 0,7 | 0,7 | 0,0 |
| Paquistán | 143,8 | 1,1 | 0,7 | 0,4 |
| Bangladesh | 122,0 | 0,6 | 0,3 | 0,3 |
La situación actual no es más alentadora, según el Informe Planeta Vivo 2004 elaborado por WWF/Adena, la huella global es de 2,2 hectáreas por persona y año, siendo la capacidad de carga 1,8; se consume un 20% más de lo que la Tierra puede producir; y las poblaciones de especies vertebradas terrestres, marinas y de agua dulce han disminuido una media del 40% entre 1970 y 2000. Uno de los datos más significativos es que el consumo de energías fósiles ha aumentado un 700% de 1961 a 2001.
Según estos datos, España en 1997 tenía un déficit de 3,2 Ha por habitante. A nivel regional también se han calculado algunas:
Se realizó una aproximación a la repercusión real de cambios en ciertos hábitos o formas de vida individuales. Uno de los casos más significativos es el del transporte. Considerando tres formas de transportarse (bicicleta, coche y autobús), para un trayecto de 24 kilómetros diarios durante 230 días del año, los resultados son los siguientes:
En la lámina 3 4 se describen los cálculos y se presentan los gráficos de incrementos según los diferentes modos de transporte.
La carga global a que sometemos al planeta está actualmente un 35% por encima de lo que la naturaleza nos puede dar.
El análisis de la huella ecológica y las unidades elegidas para cuantificarla ponen de manifiesto cuantitativamente las vinculaciones de los hábitos y formas de vida con los problemas medioambientales. Al ser una hectárea aproximadamente el área de un campo de fútbol resulta sencillo visualizar la influencia de cada individuo, así como el impacto que la ciudad provoca fuera de sus límites administrativos. Se presentan de forma simple y reducida no sólo la cantidad de recursos consumidos o los desechos producidos, sino también la capacidad del medio de producirlos, de absorberlos o de regenerarlos.
Aunque este indicador integra múltiples impactos, hay que tener en cuenta que otros no quedan contabilizados: la contaminación del suelo, del agua, de la atmósfera (a excepción del CO2), la erosión, etc; además se asume que en la práctica la productividad del suelo agrícola, ganadero y forestal no disminuye con el tiempo[7]. Es un instrumento complejo, que requiere estadísticas y datos muy concretos, no siempre disponibles, pero que pone de manifiesto un estado de sobreexplotación.
La medida de los flujos del capital es fundamental para la gestión económica global, lo mismo debería suceder con el capital natural; la huella ecológica supone un instrumento que pone de manifiesto estos flujos. La presión sobre los recursos de la Tierra seguirá creciendo conforme estas regiones vayan desarrollándose y consumiendo más. Cabe preguntarse si sería desable o posible generalizar nuestro sistema de consumo viendo que, si todo el mundo viviera como un norteamericano medio, necesitaríamos tres planetas. Para reducir nuestra huella ecológica sólo queda escoger un estilo de vida más frugal y austero, un tipo de actitud y un concepto de desarrollo muy diferentes a los que ofrece el crecimiento económico que nos ha llevado a esta insostenible situación.
Wackernagel, Mathis y William E. Rees (1996) Our Ecological Footprint: Reducing Human Impact on the Earth Philadelphia, PA, and Gabriola Island, Canadá: New Society Publishers.
[1]: Se considera
que el 12% es la cantidad suficiente para conservar la
biodiversidad, ya que no somos los únicos habitantes del
planeta.
[2]: Datos de 1997.
[3]: «Aproximación de la Huella ecológica de Barcelona:
resumen de los cálculos y reflexiones sobre los
resultados» http://www.mediambient.bcn.es/cas/down/masu6_1.pdf
[4]: Se puede consultar el informe La huella
ecológica en Navarra, Departamento de Medio Abiente,
Ordenación del Territorio y Vivienda, Pamplona 2001 en
http://www.cfnavarra.es/medioambiente/agenda/Huella/EcoNav.htm
[5]: Está disponible el documento
en http://www.ingurumena.net/Descarga/
sostlocal/donosti_huellaeco.PDF, incluye la descripción del
método empleado y el desarrollo detallada de la aplicación a San
Sebastián.
[6]: La datos sobre la huella ecológica de La Rioja se
encuentra en
http://www.larioja.org/ma/prevencion_ambiental/huella_ecologica/en_la_rioja.htm
[7]: Obviamente, con el tiempo, la productividad
disminuye, a causa, entre otras, de la erosión,
contaminación, etc.
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