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Boletín CF+S 27 -- El Plan Hidrológico español: un estudio de caso > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n27/nrev.html
 
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Alfonso Sánchez Uzábal
Murcia (España), 28 de agosto de 2004.

El agua: un despilfarro interesado[1]

Amador Fernández-Savater; Joaquín Rodríguez López; Isabel Escudero (dirs.)  (septiembre 2003)   Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura, 57   Ed. Archipiélago, Madrid 

Para la persona que no esté familiarizada con las siglas PHN:

El Plan Hidrológico Nacional se aprobó en 2001 con todos los sectores sociales en contra: expertos, agricultores, ciudadanía, oposición política... Esta carpeta de Archipiélago cuenta la historia hidraúlica en España desde principios del siglo XX y presenta el PHN como la evolución lógica de las políticas hídricas.

Antonio Estevan lo cuenta en «El Plan Hidrológico Nacional: destapando la olla». En la década de los diez se hicieron las primeras obras hidráulicas en la cuenca del Segura que permitieron ampliar la superficie dedicada a regadío; se sobrepasararon así las posibilidades hídricas de la cuenca baja del Segura. En los años cuarenta se aprobó un plan para el aprovechamiento de la cuenca alta que sobredimensionó los recursos y consiguió que aumentase la demanda. Los nuevos consumos, abusivos para la época --irrisorios actualmente--, se fueron consolidando y finalmente se regularizaron. Así se acabó con el agua de la cuenca del Segura pero la escalada en el consumo no se detuvo: era necesario traer el agua de otra cuenca. A finales de los años sesenta el trasvase Tajo-Segura prometía paliar la `escasez' pero de nuevo se exageraron las cantidades trasvasables, lo cual generó expectativas que aumentaron la demanda y el consumo. Ahora el agua la van a traer desde el Ebro (páginas 43 y 44).

La generalización del caso de Murcia ha sido la política hidraúlica española: lo que Naredo describe como la economía de la obra hidraúlica en «La encrucijada de la gestión del agua en España» que supone una escasez física del recurso y la resuelve con obras de alto coste energético, económico, social y ecológico. El mejor ejemplo de estas obras es la presa y el mayor exponente de la economía de la obra es el PHN. Estas políticas no contemplan que la escasez de agua es una consecuencia directa del uso abusivo y absurdo del recurso; el mejor ejemplo de estos usos es la cantidad de superficie de regadío que hay en la España seca, en Almería por ejemplo.

Para Federico Aguilera Klink el mayor problema de estas políticas está en el proceso de toma de decisiones: unilateral y por tanto autoritario. En su artículo «Gestión autoritaria versus gestión democrática del agua» analiza una cultura autoritaria y otra democrática y participativa. Una de las más curiosas características de un proceso autoritario es su premeditación. En el caso del PHN la solución estaba clara desde antes de redactarlo: hacer un trasvase desde el Ebro hasta Almería dejando agua en varios puntos intermedios. Así que el enunciado del problema, tras conocer el resultado fue bien distinto al que podría haber sido; y más si se hubiese abierto un proceso participativo. Así, se dijo que había una escasez en determinados puntos y que era necesario llevar agua hasta ellos (páginas 34-42). Otra característica es la ocultación de información. Naredo cuenta cómo en el PHN se cuantifican los costes de la energía que cuesta trasvasar un hectómetro cúbico de agua sin tener en cuenta pérdidas en los canales y con rendimientos perfectos (página 29). En este caso, ni siquiera esto sirve para justificar el trasvase ya que desalar agua gasta menos energía.

Llegados a este punto, a Naredo se le ocurre analizar el PHN desde los parámetros que supuestamente lo justifican: trasvasar agua de buena calidad, en cantidad suficiente y con un coste global asumible (páginas 25-31).

El PHN ha generado una mayoría en su contra como pocas decisiones políticas en España. Quizás sea porque parece de sentido común que transportar agua a lo largo de ochocientos kilómetros no puede ser rentable, y que tiene que haber una solución mejor. Los artículos de esta carpeta aportan datos que justifican y ordenan estas intuiciones que todos tenemos.

Para la persona que no sepa de dónde viene el agua que sale del grifo de su cuarto de baño:

¿Cuánta agua hay en la Tierra?, ¿qué cantidad es accesible para el ser humano?, ¿dónde podemos encontrarla?, ¿a qué velocidad la podemos consumir?, ¿da igual gastarla de una u otra manera, para uno u otro uso?

¿Qué energía mueve el ciclo del agua?, o previamente ¿cómo funciona el ciclo del agua?, ¿puede el hombre reemplazar esa energía?, ¿debe acelerar el ciclo o aumentar su frecuencia para obtener un mayor rendimiento?

¿Es constante el flujo de agua en el tiempo y el espacio?, ¿hay que hacerlo constante?

¿Qué características de calidad debería cumplir el agua? ¿Hay varios tipos de agua en función de su calidad?

Respuestas en «La encrucijada de la gestión del agua en España» de José Manuel Naredo.

Para el que sepa de qué va el tema y sea víctima de su vida acelerada:

Si lo que se quiere es gastar no más de ocho minutos hojeando esta carpeta recomiendo echar un vistazo únicamente a doce páginas: 18, 19, 20, 26, 27, 28, 29, 32, 33, 37, 39 y 42. En cada una de ellas encontramos un gráfico; todos juntos nos resumen a la perfección el actual problema con el agua y desmontan en base a criterios objetivos el Plan Hidrológico Nacional (PHN) aprobado en 2000 en España.

Sólo hace falta un minuto para que José Manuel Naredo nos recuerde el ciclo planetario del agua (p. 19) y la cantidad que es aprovechable (p. 18) y accesible (p. 20) para el ser humano, comparándola con la que necesita. En dos minutos más desmonta los pilares que sustentan al PHN: cantidad (p. 26) y calidad química y física del agua (pp. 27 y 28); y coste energético asumible (p. 29):

En otros dos minutos el lector interesado leerá las dos últimas páginas del artículo de Naredo (pp. 32 y 33) donde explica que la mejor política del agua es la que gestiona el recurso y adapta los usos a la disponibilidad de cada lugar y cada momento, no la que quiere aumentar la oferta y así los beneficios procedentes de la construcción de obras hidraúlicas.

Federico Aguilera Klink ahonda en la raíz del actual problema del agua: analiza la toma de decisiones en torno al recurso y compara una cultura autoritaria con otra democrática y participativa. En dos minutos tendremos claras las diferencias entre la forma de tomar decisiones en España desde los años sesenta y aquella que debiera ser (pp. 37 y 42). Klink denuncia la política de la mentira y de la ocultación, de las medias verdades. Como caso flagrante el de las subvenciones europeas a los regadíos que `justifican' la extracción de aguas subterráneas que abastecen al Jucar en Albacete para regar el maíz manchego, dejando la cuenca valenciana con agua escasa y mala. Un minuto de atención sobre la tabla de la página 39 nos desvela que el 0,01 por ciento de los agricultores recibe casi el cincuenta por ciento de las ayudas. Doce páginas bastan para reunir los datos que desmontan el PHN


Notas


 [1]: Esto es una reseña de la carpeta «El agua: un despilfarro interesado» incluida en el número 57 de la revista Archipiélago

Edición del 30-9-2004

Boletín CF+S 27 -- El Plan Hidrológico español: un estudio de caso > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n27/nrev.html

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