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Boletín CF+S 25 -- Cuarto Catálogo Español de Buenas Prácticas > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n25/nnews.html
 
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Índice General

 
  • 1 Greenpeace pide a los consumidores que dejen de comprar langostinos
  • 2 La Huella del Consumo Español de Langostinos de Cultivo
  • 2.1 Totalitarismo Alimentario
  • 2.1.1 Consumo responsable
  • 2.1.2 La responsabilidad de las empresas
  • 2.2 Métodos de producción
  • 2.2.1 La revolución azul
  • 2.2.2 La huella ecológica
  • 2.3 Importancia ambiental de los manglares
  • 2.3.1 La Redmanglar
  • 3 Declaración de Choluteca - Honduras 1996

  • 1 Greenpeace pide a los consumidores que dejen de comprar langostinos

    Greenpeace alerta del elevado impacto social y ambiental del consumo de langostinos
    Madrid (España), miércoles 10 de diciembre de 2003

    Greenpeace ha presentado hoy en rueda de prensa el informe La huella del consumo español de langostinos de cultivo en el que analiza el grave impacto medioambiental y social provocado en los países en los que se cultiva langostino. España es el país europeo que más langostinos importa y el tercer importador mundial; estas cifras de importación crecen a un ritmo acelerado.

    Greenpeace ha alertado de que esta actividad industrial está causando la desaparición de uno de los ecosistemas costeros más valiosos del Planeta: los manglares o bosques costeros tropicales. Aproximadamente un tercio de la producción mundial de langostinos no proviene de la actividad pesquera, sino de su engorde en piscinas. De estos, el 99% tiene lugar en países pobres.

    «La industria camaronera, como se conoce en América Latina a esta industria, ha dejado una huella de destrucción, violencia y desplazamiento de miles de personas pobres en países como Ecuador, Honduras, Colombia o Brasil, a los que España compra miles de toneladas de langostinos» ha declarado Sebastián Losada, responsable de la Campaña de Océanos de Greenpeace.

    El pasado mes de octubre Greenpeace se dirigió a las empresas que importan estos langostinos así como a las grandes superficies que los venden demandándoles información básica sobre su origen, así como garantías de que sus langostinos no proceden de actividades que destruyen el medioambiente ni los medios de vida de la población en los países productores.

    «Estamos muy decepcionados con la respuesta de estas empresas. Éstas tienen la responsabilidad de dar garantías a los consumidores de que no están comprando destrucción -añadió Losada- Afortunadamente, el consumidor tiene la opción de identificar y rechazar estos productos, etiquetados como acuicultura o criado.»

    Greenpeace ha señalado también que aunque este informe esté centrado en la producción de langostinos en piscinas, los langostinos procedentes de la pesca no son una alternativa sostenible, ya que la pesca de arrastre para la captura de langostinos, sobre todo la practicada en zonas tropicales del Planeta, es una de las más destructivas que existen.

    Para más información:
    Sebastián Losada, responsable de la Campaña de Océanos de Greenpeace, +34 626 99 82 54
    Prensa de Greenpeace +34 91 444 14 00
    ó Laura Pérez +34 626 99 82 51

    La Huella del Consumo Español de Langostinos de Cultivo
    Texto: Sebastián Losada y Paloma Colmenarejo
    Mapas y Gráficos: Sebastián Losada, Paloma Colmenarejo y Rebeca Porras
    Revisión de textos: Laura Pérez
    Fotografías: Daniel Beltrá, Clive Shirley, Paloma Colmenarejo y Sebastián Losada
    Diseño y Maquetación: De··Dos, espacio de ideas
    Agradecimientos: Eva Hernández, Mike Hagler, a la Redmanglar por su increíble trabajo (y en especial a los miembros del Consejo: Líder Góngora, Marianelli Torres, Verónica, Juan José López, Marly Morelo, Soraya Vanini, Marco Antonio Rodríguez, Enrique Alvarado, Jorge Varela, Enrique Bonilla, Dolores González y Roberto Zambrano), Michael Earle, Hélène Bours, Brian O'Riordan y Beatrice Gorez.

    Índice

    1. Un manjar devastador: lujo en el norte, destrucción en el sur
    2. Lo peor que la acuicultura ofrece: impactos ambientales del cultivo de langostinos
    3. Situación por países: situando en el mapa el consumo español
    4. ¿Quién paga el precio del langostino?
    5. Y mientras... las empresas callan
    6. El papel de las instituciones financieras internacionales
    7. Pesca destructiva: la pesca de langostinos como paradigma
    8. La huella del consumo español de langostinos de cultivo: hacia un consumo responsable
    9. Anexos
    Documento PDF completo (761,6 kB)

    2 La Huella del Consumo Español de Langostinos de Cultivo[1]

    «Para hacer frente a la crisis ecológica global, pocas cosas tienen más importancia que aprender a distinguir entre lo necesario y lo superfluo (lo que se plantea en esta distinción no es sólo un asunto de conocimiento objetivo, sino sobre todo de opción moral)»

    Jorge Riechmann

    2.1 Totalitarismo Alimentario

    «Estamos siendo testigos del surgimiento del totalitarismo alimentario, en el que un puñado de grandes empresas controla toda la cadena alimentaria y destruye alternativas para que las personas no tengan acceso a alimentos diversos y seguros producidos ecológicamente [...] los derechos de propiedad y las nuevas tecnologías están siendo utilizados para destruir alternativas inocuas para las personas y para el medio ambiente, y para imponer sistemas alimentarios antipersonas y antinaturaleza a escala mundial [...] el derecho a producir para uno mismo o a consumir según las prioridades culturales y las preocupaciones por la seguridad ha sido ilegalizado de acuerdo con las nuevas reglas del comercio. El derecho de las grandes compañías a alimentar a la fuerza a los ciudadanos del mundo con alimentos culturalmente inapropiados y peligrosos se ha convertido en absoluto.»

    Vandana Shiva

    2.1.1 Consumo responsable

    «Esa industria deja tras sí unos grandes pasivos ambientales y sociales, unas deudas no pagadas que no aparecen en la contabilidad de las empresas. Los consumidores de langostinos cultivado que viven en Estados Unidos, Europa, Japón, tienen ellos mismos una responsabilidad moral por esa destrucción de ecosistemas y de subsistencia humana»

    Joan Martínez Alier
    Universidad de Barcelona

    2.1.2 La responsabilidad de las empresas

    «La responsabilidad social de las empresas debe sobrepasar también las fronteras de Europa [...] se espera que las empresas intenten ofrecer de manera eficaz, ética y ecológica los productos y servicios que los consumidores necesitan y desean [...] una de las dimensiones de la responsabilidad social de las empresas está estrechamente vinculada a los derechos humanos, sobre todo por lo que respecta a las actividades internacionales y las cadenas de suministro mundiales.»

    Libro Verde de la Unión Europea para fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas

    2.2 Métodos de producción

    Los langostinos que encontramos en nuestros mercados pueden haber sido producidos de dos formas diferentes. A nivel mundial, unos dos tercios de la producción se capturan en el mar. Otro tercio proviene de su cultivo. En ambos casos la mayoría de los langostinos que consumimos están asociados a graves impactos medioambientales, sociales y económicos. Para abastecer la gran demanda de estos productos, tanto la pesca como la acuicultura del langostino se han desarrollado de forma intensiva. La práctica totalidad de los langostinos procedentes de la actividad pesquera que llegan a nuestros mercados han sido pescados mediante redes de arrastre, una de las artes de pesca con mayor impacto sobre el ecosistema, que a cambio captura grandes volúmenes de producto. La acuicultura del langostino ha sido desarrollada mayoritariamente sobre áreas de manglar en países pobres y con el empleo de una gran cantidad de insumos externos, en forma de larvas procedentes del medio marino, de una amplia gama de productos químicos, de piensos para alimentar a los langostinos y de grandes volúmenes de agua limpia que es devuelta a los estuarios con altas concentraciones de materia orgánica y productos químicos.

    2.2.1 La revolución azul

    En la carrera por expandir la producción y abastecer al mercado, ha emergido en las últimas décadas todo un discurso basado en la promoción de la acuicultura industrial como solución, o al menos alivio, a la crisis pesquera global. El término `revolución azul' es la cuña publicitaria empleada para la promoción a gran escala de este tipo de acuicultura.

    Es necesario distinguir entre la acuicultura que ha sido practicada durante milenios en muchas costas y humedales del planeta y esta nueva propuesta. La acuicultura extensiva tradicional no compite con otros usos de los ecosistemas, no requiere prácticamente de aportes externos ni de grandes inversiones de capital ni tecnología, y es incluso beneficiosa para el medio medioambiente, por ejemplo, al ayudar a cerrar algunos ciclos de nutrientes en los ecosistemas acuáticos.

    La acuicultura industrial es radicalmente distinta: se trata del monocultivo de especies de alto valor comercial con el fin de abastecer a los mercados internacionales. Requiere grandes aportes en forma de harinas de pescado, antibióticos, pesticidas, fungicidas... y es una fuente de contaminación y de destrucción de hábitats.

    No sólo esta nueva acuicultura se presenta como una solución a la crisis pesquera, sino que además pretende, como antes lo hizo la fracasada revolución verde, ser una solución al hambre en el mundo. La acuicultura del langostino es una de las puntas de lanza de esta revolución azul. En este informe analizamos algunas de sus consecuencias para el medio ambiente y para quienes dependen de él.

    2.2.2 La huella ecológica

    No todos los sistemas de producción son iguales ni necesitan, por así decirlo, de la misma `cantidad de ecosistema'. La `huella ecológica' trata de hacer visible la dependencia que tienen los procesos de producción del ecosistema que les sirve de soporte. Ésta se calcula, añadiendo al área que ocupan físicamente, el área necesaria para producir los recursos y energía empleados en la producción de un determinado bien, así como el área necesaria para asimilar los residuos generados. Este cálculo ayuda a cuantificar el impacto ambiental de una determinada actividad.

    Rees y Wackernasel, que introdujeron este concepto, calcularon la huella ecológica de un norteamericano medio, concluyendo que cada habitante de este país necesita unas 5 ha de tierras productivas para generar los bienes que consume y asimilar los desechos que origina. Teniendo en cuenta que se calcula que a cada habitante del Planeta le corresponden aproximadamente 1,5 ha, el resultado de este interesante ejercicio es que para generalizar el consumo de un norteamericano medio a toda la población mundial harían falta más de tres Tierras.

    Estimaciones recientes han concluido que los seres humanos se apropian ya de aproximadamente el 40% de la producción primaria de los océanos, a través del consumo de pescado. Se trata de un porcentaje muy elevado cuyas consecuencias estamos viendo en forma de una grave crisis pesquera que ha alcanzado ya casi todos los rincones del planeta. En este contexto un objetivo fundamental debería ser el estimular aquellos modelos de producción y consumo que no dañen la capacidad de los ecosistemas para recuperarse de las perturbaciones y que permanezcan en los límites de la capacidad de carga de los ecosistemas, esto es, de aquellos con una huella ecológica más reducida. No es, claramente, el caso del cultivo de langostinos.

    2.3 Importancia ambiental de los manglares

    La importancia de los ecosistemas de manglar es extraordinaria, tal como muestra un simple vistazo a su productividad. Se ha calculado que cada hectárea de manglares genera entre 1.100 y 11.800 kg de capturas pesqueras. Esta productividad está muy por encima de la de otros ecosistemas más conocidos por el público en general como los arrecifes de coral (que rinden entre 10 y 270 kg por Ha y año). Al circunscribirse a las franjas costeras, estos bosques constituyen tan sólo el 1% de la superficie forestal mundial. Sin embargo, los manglares figuran entre los ecosistemas más productivos del mundo. Se calcula que cada hectárea provee bienes y servicios anuales por un valor de 13.000 dólares EEUU. Sabemos además que protegen las costas de la erosión, frente a tormentas y huracanes, depuran las aguas, y son sumideros de gases de efecto invernadero. Los manglares constituyen zonas de cría y alevinaje para gran número de especies marinas, incluyendo especies de interés pesquero, proveen a las poblaciones locales de alimentos y bienes básicos, y son fundamentales para la identidad cultural de muchas comunidades costeras.

    El estrato arbóreo de los manglares es sustrato para una gran variedad de representantes del reino vegetal: epifitas de las familias de las bromeliáceas, orquidáceas y polipodipsidáceas (helechos), más de un centenar de hongos, y bajo ellas, hasta 70 especies de plantas acuáticas. La singularidad de este hábitat condiciona la de las especies que lo habitan que, por un lado, se mueven bien entre el medio terrestre y marino y, por otro, se benefician de la humedad y la protección de estos `bosques salados' frente a la radiación solar. Por ello, los manglares son el hogar de una increíble biodiversidad, que incluye aproximadamente 100 especies de moluscos, 59 especies de crustáceos y 53 especies de aves, de las cuales 30 son endémicas de estos ecosistemas. Así, en los manglares es fácil encontrar desde aves migratorias, hasta mamíferos, reptiles, y una gran variedad de criaturas marinas. Estos bosques y sus raíces sumergidas constituyen territorios de apareamiento, cría, alevinaje y alimentación únicos para muchos peces, moluscos y crustáceos, y toda una gama de otras formas de vida silvestre. Muchos crustáceos, por ejemplo, se distribuyen a lo largo del manglar según su tolerancia a la sal y la subida de las mareas, como el bogavante del fango y los cangrejos minadores. Diversas especies de langostinos son abundantes en estas zonas. Entre las raíces del mangle también pueden encontrase esponjas, balanos, caracoles, ostras, cangrejos trepadores, grandes cangrejos como las jaibas y el cangrejo azul. Numerosas especies de peces viven en sus aguas salobres, como los tarpones y el pez de tres colas, o los saltarines del fango. De todos ellos se alimentan garzas, cormoranes, pigargos, águilas y martines pescadores. Mamíferos como el pecarí o el cerdo salvaje, ratillas de agua, y primates como los macacos cangrejeros y los násicos habitan también en estos bosques.

    La desaparición de los manglares también afecta negativamente a los arrecifes de coral. Una cuarta parte de las especies marinas vive en los arrecifes, incluyendo el 65% de las especies de peces marinos. La pesca en los arrecifes es responsable del 10% de las capturas mundiales y su contribución a las pesquerías de los países pobres se calcula entre el 2% y el 25%. Por otro lado, las estructuras del arrecife protegen a las costas de los temporales. Más del 16% de las costas mundiales están protegidas por arrecifes, y algunas de estas costas figuran entre las más pobladas en el mundo. La tala de manglares para construir piscinas camaroneras condena a los arrecifes al enterramiento y/o al colapso, al desaparecer el filtro de sedimentos que constituían estos bosques. Actualmente, a causa de la tala de los manglares, de la sobreexplotación pesquera, y de la vulnerabilidad de los arrecifes de coral al aumento de las temperaturas -que provoca el blanqueamiento y muerte silenciosa de los mismos-, el 10% de la superficie de arrecifes coralinos del mundo está degradada. De no frenarse esta degradación, el 75% de la biomasa oceánica habrá desaparecido dentro de 50 años y aumentará la erosión de las costas a causa del oleaje y de la subida del nivel del mar.

    Otro de los ecosistemas marinos asociados a los manglares es el de las praderas submarinas. La franja costera protegida de aguas poco profundas, entre el arrecife y la costa, a menudo alberga praderas de fanerógamas marinas, que filtran los sedimentos y efluentes que podrían dañar a los arrecifes. Estas praderas constituyen el refugio de los alevines de gran parte de las especies de peces que luego poblarán los arrecifes. Cerca del 70% de las especies de peces de interés pesquero pasa parte de su vida en las praderas marinas de los trópicos. Entre los factores de su desaparición se encuentra la construcción de piscinas camaroneras. La tala de manglares que acompaña a estas operaciones contribuye a la erosión de las costas y al enterramiento de las praderas.

    Tierra adentro, los manglares están asociados a otros ecosistemas, como los playones, espacios litorales que permanecen secos durante la estación seca del año, para convertirse en lagunas en la estación de las lluvias. Estas lagunas presentan una rica biodiversidad, y son la fuente de recursos para las poblaciones locales pobres, cuyas pesquerías artesanales dependen de las especies que se crían en la mismas. Por otro lado, los playones amortiguan los embates del mar, constituyendo una buena defensa frente al oleaje y las inundaciones. Las dunas y los bosques secos, como las sabanas de pinos, también se distribuyen en las costas tropicales y ecuatoriales aledañas a los manglares, completando en algunas zonas el complejo litoral. No presentan la productividad de los ecosistemas vistos anteriormente, pero juegan un importante papel en la estabilización de las costas, y son el refugio de muchas especies que, como el jaguar, se encuentran en peligro de extinción a causa de la desaparición de los Bosques Primarios.

    2.3.1 La Redmanglar

    «Los riesgos son muy grandes... recordemos que nosotros nos hemos enfrentado con el poder político y económico de nuestros países. Ellos son los dueños de las industrias de langostinos, son ellos los que al inicio de nuestras organizaciones nos han dado golpes, mordidas de perros, naufragios e incluso muertes de algunos compañeros en el mundo donde esta industria criminal y desordenada se ha instalado. ¿No es verdad que talar manglar es un crimen que debe ser sancionado por estar atentando contra la vida del planeta?»

    Líder Góngora Farías, Secretario de la Redmanglar

    La Redmanglar para la Defensa de los Ecosistemas Costeros y la Vida Comunitaria, se creó en Honduras, en la reunión de Choluteca en agosto del 2001. Está integrada por usuarios ancestrales, recolectores/as, campesinos/as, pescadores/as, artesanos/as, organizaciones sociales y organizaciones no gubernamentales, locales e internacionales.

    La Redmanglar nació para defender los manglares y los ecosistemas costeros, garantizando su vitalidad y la de las poblaciones que viven en relación con ellos, frente a las amenazas e impactos de las actividades susceptibles de degradar el ambiente, alterar el equilibrio natural ecológico y/o que violenten los derechos humanos de las comunidades locales.

    Entre los objetivos de la red se encuentran: detener la expansión de las actividades económicas industriales inapropiadas en ecosistemas costeros; fortalecer el desarrollo integral de las comunidades locales y sus organizaciones de base y promover los intercambios de conocimientos y experiencias; recuperar las áreas remanentes de manglares y ecosistemas costeros degradados, en abandono u ocupadas ilegalmente; denunciar y frenar los intentos de legalización y la financiación internacional de la acuicultura industrial, de la industria turística, entre otras, así como de la privatización de las costas; obtener de los estados, gobiernos y empresarios privados el estricto cumplimiento de las leyes y la reparación de los daños ocasionados; demandar a los gobiernos que adopten políticas, cumplan y expidan leyes y otros instrumentos legales en concordancia con los tratados internacionales que permitan la conservación de los manglares y ecosistemas costeros.

    3 Declaración de Choluteca - Honduras 1996

    Los delegados de las Organizaciones no Gubernamentales y organizaciones comunitarias de Latinoamérica, Norteamérica, Europa y Asia, participantes en el Foro `La Acuacultura y sus Impactos', nos dirigimos a la comunidad internacional para expresar lo siguiente:

    DECLARAMOS

    Por tanto,

    DEMANDAMOS

    La puesta en práctica de los criterios antes mencionados y que aparecen detallados a continuación:

    1. Garantizar que el desarrollo u operaciones de las diferentes variantes de acuacultura, principalmente la camaronicultura, no afecten a corto mediano y largo plazo los medios bióticos, abióticos y/o las pesquerías artesanales y a las comunidades que de ellas dependen.
    2. Asegurarse que la camaronicultura y otros desarrollos costeros sean abordados dentro de una planeación de manejo integral que incluya la participación real y efectiva de todos los grupos que se beneficien de los recursos costeros y en especial de las comunidades locales.
    3. Asegurar que la camaronicultura se desarrolle de manera que sea compatible con los ecosistemas naturales (estructura y función), y los intereses socioculturales y económicos de las comunidades costeras y sus áreas de influencia.
    4. Asegurarse que los bancos multilaterales de desarrollo, las agencias de ayuda bilateral, las agencias de cooperación internacional, la FAO y otras organizaciones o instituciones nacionales e internacionales de relevancia no financien ni promuevan de ninguna manera el desarrollo de prácticas de camaronicultura que no sean consistentes con los principios anteriores.
    5. Exigir la evaluación de impacto ambiental, social y cultural con participación decisoria de las poblaciones presumiblemente afectadas y las ONG antes de permitir la gestión de cualquier actividad de camaronicultura; se exigen también las auditorías ambientales en cualquier época del año a las empresas ya instaladas con el mismo criterio de participación que los EIA.
    6. Garantizar el respeto de los Derechos Humanos de todas las poblaciones afectadas por la camaronicultura. Los casos de las violaciones a estos derechos deben ser investigados por las autoridades competentes y procesados en atención a las responsabilidades civiles, administrativas y jurídicas de los países; los cuales, deben atenerse a las leyes, convenios y acuerdos internacionales a los que se hallan sujetos.
    7. Legislar el uso de agua dulce con fines de camaronicultura en atención al gasto ecológico de las sub-cuencas donde hayan de ser instaladas y a la necesidad de agua para el consumo humano y la ejecución de otras actividades (agrícola, industria, turismo, desarrollo urbano, etc.); y prohibir la colonización de cuerpos de agua dulce y/o las reservas y fuentes de ella.
    8. Asegurar la protección de humedales en particular sus zonas de manglar, ríos, lagunas ensenadas, bahías, estuarios, esteros y marismas.
    9. Prohibir a las camaroneras, el uso de sustancias nocivas para la biodiversidad de los ambientes influenciados por sus operaciones.
    10. Aplicar el principio precautorio en cada uno de los pasos para el desarrollo de la camaronicultura.
    11. Prohibir la contaminación de áreas circundantes como resultado de la descarga excesiva de desechos orgánicos e inorgánicos.
    12. Prohibir la introducción y uso de organismos modificados por técnicas de ingeniería genética. Apoyar el establecimiento de medidas internacionales estrictas de bioseguridad.
    13. Prohibir el uso de especies o variedades exóticas. Estimular la investigación de la reproducción in vitro de especies nativas.
    14. Prohibir la transformación de tierras con vocación agropecuaria en tierras para camaroneras, en atención a los señalamientos de los planes de ordenación territorial y de la seguridad alimentaria del país.
    15. Prohibir el uso de alimentos para camarones a base de peces que puedan usarse para alimentación humana.
    16. Asegurarse que la captura de larvas de camarón y cualquier otro tipo de actividades no tenga efectos adversos sobre la diversidad y sobrevivencia de las especies acompañantes.
    17. Garantizar la responsabilidad civil y jurídica de la industria camaronera por los daños socio-ambientales ocasionados por la instalación, funcionamiento, producción. El posible infractor es responsable de desvirtuar los daños.

    Finalmente, demandamos una moratoria global a la expansión de la camaronicultura en zonas costeras, hasta que los criterios para que una camaronicultura sostenible sean puestos en práctica. Igualmente demandamos la creación de un cuerpo independiente de organizaciones nacionales, regionales e internacionales, incluyendo los sectores no gubernamentales, para vigilar la implementación de este proceso a nivel global.


    Notas


     [1]: A continuación se ofrece un extracto del informe publicado por Greenpeace. La selección de los textos es responsabilidad del comité de redacción del Boletín CF+S. El informe completo está disponible en internet: documento PDF completo (761,6 kB)

    Edición del 30-01-2004

    Boletín CF+S 25 -- Cuarto Catálogo Español de Buenas Prácticas > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n25/nnews.html

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