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Boletín CF+S 25 -- Cuarto Catálogo Español de Buenas Prácticas > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n25/ncartas.html
 
Cartas


Índice General

 
  • 1 ¿Agridulces dieciséis?
  • 2 Lavapiés. Teoría y Práctica de la Escalera
  • 3 Nueva Ley de Familia en Mozambique
  • 4 Petición de donación de libros
  • 5 Ciencia y religión

  • 1 ¿Agridulces dieciséis?

    De: Ángel García Uyarra
    Fecha: 8 de octubre de 2003

    Grises Dieciséis

    Mayo o junio de 1971, desde mas allá del Manzanares a la Puerta del Sol, y de Sol al Ramiro, en el 51, con los compañeros, todos chicos, al examen de Reválida de 6º, la 2ª y última Reválida del Bachiller.

    El edificio del No-Do y el aula de exámenes del Instituto madre, un aula muy larga, son los recuerdos, borrosos, de aquel examen de reválida, de nuestros grises dieciséis: de TVE en blanco y negro, de El Parte de Radio Nacional de España, de la OJE falangista, de chicos o chicas por separado, de militares y curas mezclados, de fútbol y toros nacionalizados, de la Feria del Campo, del SEAT 600 al 124, y de familias numerosas en la Casa de Campo y en el pantano de San Juan, o en un apartamento alquilado en Cullera algún verano.

    En el Barrio de entonces, Juan, aprendiz en el diario AS, había dejado los libros hacía unos años: los sábados, esperábamos su vuelta, para ver a la chica en bikini, de la penúltima página del diario. Por la mañana quizás habíamos echado un partido de fútbol, en el patio entre bloques. Luego, nos sentábamos en el banco de la Avenida, ojeando los nuevos coches o mirando a las chicas.

    Al atardecer, rondábamos por la ribera del Manzanares para ver como se apretaban las parejas de novios, y en las galas de La Riviera, en verano, escuchábamos desde fuera a Raphael o a los famosos de entonces.

    Los sábados y festivos, nuestras últimas confesiones y los postreros padrenuestros o avemarías de una nueva vida pecaminosa, de malos pensamientos y escasos actos.

    Y el domingo, ducha, muda, pantalones campana y trenca, para ir a misa, cada vez más tarde y más en la puerta; y después, al banco, o a tomar la caña y las bravas del Guarro, si teníamos pasta. Por la tarde, cuando no íbamos a colarnos al Calderón, dábamos un garbeo por el barrio o nos pirábamos a la Casa de Campo, con o sin chicas; y de vuelta, siempre al banco.

    Mientras ligaban Paco y Leo, el jefe y el guaperas de pelo a lo Beatle, los demás nos conformábamos con verlos darse el lote con las chicas, o con meterles mano como pudiéramos. Otro como Leo dejo embarazada a una quinceañera que todavía no había cumplido los dieciséis

    A los dieciséis, ya habíamos sido casi todos monaguillos, con turnos en bautizos y bodas, por las propinas; las completábamos revendiendo los periódicos usados que nos daban en las casas o doblando guantes de plástico, y en Navidad, trabajando en Correos.

    Caladas de colillas, o celtas y bisontes sueltos, eran nuestros porros de cuando los vinos de barril o garrafón. Vinos subiendo por la calle Segovia, un día de Semana Santa, o una tarde hacia el Teatro Real: huimos en el descanso de un concierto de clave de Pullana, después que Geli echara la pota. Y vuelta al barrio, al respaldo del banco.

    Los lunes, a las clases, de literatura sin Garcia Lorca, de francés con el Assimil, de matemáticas sin álgebra, de la química de la profesora que enseñaba las piernas, de la física de su marido, de un dibujo rupestre, de la historia culta del hermano Amado de María, y también de las malformaciones del Espíritu Nacional y Católico imperantes.

    De cuantos acabamos el bachiller superior, pocos seguiríamos con PREU o COU, y menos aún en la `uni', pero sin embargo, casi todos hicimos pronto la mili. No había fracaso escolar porque era normal ponerse a currar de aprendices y botones, o de peones y dependientas; ni existía el examen de selectividad, porque los pocos que quedábamos sin trabajar, todavía cabíamos en la universidad.

    Fueron unos grises dieciséis, con reválidas y sin carnavales, años de dictadura y diez mandamientos: vida de chicos con chicos y chicas con chicas, de ocultismos o censuras del conocimiento y, todavía, de desigualdad manifiesta de oportunidades. Sólo la música y los 40 Principales nos unía al mundo y nos igualaba un poco, aportando color y aire fresco a aquella vida en blanco y negro. Fueron los años del Cambio16.

    Dulces Dieciséis

    Carnavales del 2003. Viernes 28 de febrero, último dia de un febrero agitado, como dicen que fue aquel Mayo del 68 fuera de España, de manifestaciones contra la guerra de Irak y el chapapote, tras las manis contra la Ley de Calidad. Manifestaciones de colores, de todo el mundo, y también de muchos de dieciséis.

    Los dieciséis del Ramiro, en 4º de ESO, o en 1º de Bachiller: el Ramiro del Magariños del Estudiantes, con baloncesto en la Nevera, bocatas en el Bar de Geny, pitillos en los recreos y porros en el internado de las pellas; un Ramiro con coro y orquesta, con taller de fotografía y vídeo, con y sin teatro, pero siempre con la solidaridad de Pilar Yuste.

    Mañanas de literatura con Lorca, de mates A o B, de inglés o francés o italiano, de lengua castellana y literatura, de educación plástica y visual, de educación física con Aurora Muro, y también de ética y ciencias sociales, de música, de imagen y expresión, de procesos de comunicación, de informática y tecnología, de...

    Tardes de extraescolares y estudio acelerado, y noches de operación triunfo, de un paso adelante o de gran hermano, y de chateo con l@s amig@s en el banco virtual del messenger, un barrio global de conversaciones electrónicas.

    El viernes, al salir de clase, mensajes en los móviles para quedar por La Vaguada o gritar con la Demencia en Vista Alegre, para una tarde de cine-hamburguesa o de vídeo-pizza, y para los primeros botellones del Parque de Berlín o Malasaña.

    Fines de semana de levantarse tarde, de algún deporte y poco estudio, en Madrid o donde los padres quieran todavía, y de salir con l@s amig@s, a pasar ese tiempo que termina a más de las 11 en casa.

    Hoy, desfile de carnaval, el domingo, Amaral en la Plaza Mayor, y el miércoles 5 de marzo, el Entierro de la Sardina. Al dia siguiente, la cuaresma, periodo de ayuno y abstinencia antes, Primavera casi siempre hoy.

    Algún concierto de vez en cuando, de Bisbal o de Red Hot Chili Peppers, y pronto la segunda evaluación y el viaje de estudios a Praga; luego, otra Semana Santa sin pasión, un mayo de San Ramiro, menos virginal que florido; y tras la evaluación final, llegarán tres largos meses, ahora sí, de ayuno y abstinencia escolar, casi general.

    Crudos Dieciséis

    Atrás quedaron las notas de la primera evaluación, indicadores eventuales del éxito o fracaso escolar, de los alumnos, pero también de los padres y profesores, y del actual sistema educativo y social.

    Calificaciones que en 4º de la ESO vienen a decir que entre el 60 y el 81% de los de dieciséis no pueden con las matemáticas, que en torno al 40% no dan la talla en biología y geología, y en física y química, y que al 37% no se les entiende en las lenguas, castellana o inglesa. Pero sin embargo, entre el 79 y el 89% ya entienden de ética, educación plástica y cultura clásica, o entienden algo de música, informática, y de procesos de comunicación, entre otras asignaturas.

    Y como no podría ser de otra forma, el 41% no ha llegado a un suficiente nivel de `transición de la vida adulta': desde la adolescencia, todos tenemos alguna asignatura de ese tipo pendiente.

    En los primeros de bachiller, más de lo mismo: en el artístico, vuelven a suspender el inglés y la lengua castellana el 48 y el 56% respectivamente, mientras que entre el 67 y el 82% superan la filosofía, el diseño con ordenador, los talleres artísticos, y el dibujo técnico y el artístico, sus nuevos lenguajes; en el de humanidades y ciencias sociales, el 70% se estrella con las matemáticas, y entre el 38 y el 45% suspende el inglés, la lengua castellana y literatura, la filosofía y la historia del mundo contemporáneo, mientras que entre el 69 y el 81% aprueban el latín, la economía, el griego y el francés, y casí todos, el 92%, la tecnología de la información; y en el de ciencias de la naturaleza, nuevamente, el 57% suspende las matemáticas, el 44% la física y química y el 40% la lengua castellana y literatura, mientras que entre el 69 y el 85% superan la filosofía, el inglés, la economía, la historia, el dibujo técnico y la biología y geología. Y otra vez, el 92% aprueba la tecnología de la información.

    Algunas notas pueden ser reflejo de la sociedad actual, que ha trasladado su centro de atención, desde el conocimiento científico, más estático e intangible, al mundo real de la tecnología de la información y de los procesos de comunicación, plástica, musical, etc.

    Sin embargo, es preocupante que, en las asignaturas instrumentales, matemáticas y lengua castellana, se den tan altos porcentajes de calificaciones negativas: ¿fué Platón quién señaló que, cuando una mayoría de alumnos fracasa, el profesor es responsable? o, ¿es responsable el propio centro educativo, donde, a lo largo de seis cursos, podría y debería invertirse la tendencia de resultados negativos?

    Y por supuesto, los padres también tenemos nuestra cuota parte de culpa acumulada durante dieciséis cursos.

    ¡Quizás nos hemos acostumbrado ya, profesores, padres y alumnos, a ver como normales estos altos porcentajes de suspensos!

    Los Nuevos Dieciséis

    Pero no es cuestión de buscar culpabilidades que podríamos encontrar en el actual abandono de la enseñanza pública por el sistema educativo vigente, en la competitividad y los valores la sociedad de consumo, o en la televisión basura, de ahora, de entonces y quizás de siempre.

    De lo primero, conviene señalar que la LOGSE podría haber seguido vigente si su desarrollo hubiera estado acompañado de medios suficientes, aunque se hubieran producido los oportunos ajustes: la calidad requiere una mayor inversión y mejores servicios en los centros públicos -comedores, bibliotecas, ordenadores. Invertir en educación beneficia, sin duda, el desarrollo socio-económico.

    Por lo demás, hemos pasado de Cesta y Puntos a Pasapalabra , de Escala en Hifi a Operación Triunfo o de La Casa de la Pradera a Friends, y también a Periodistas, Un Paso Adelante, Hospital Central, CSI, etc. Hoy tenemos noticiarios alternativos al Parte oficial, en los que todos podemos encontrar una información mas veraz y variada, sobre guerras y conflictos, solidaridad, medio ambiente, etc.

    Igualmente, en paralelo, se han ampliado las materias o campos de conocimiento: la sociedad demanda nuevas profesiones, cuyo reflejo está en el gran número de carreras universitarias y módulos profesionales que se ofertan hoy.

    A los dieciséis, la diversidad de asignaturas cursadas y de nuevos temas tratados, puede explicar en parte la dificultad de profundización en algunas materias, cuyo aprendizaje requeriría mayor concentración o dedicación.

    Sin embargo en la sociedad hay nuevas necesidades emergentes. Hoy se puede leer en El Mundo lo siguiente:

    «La Consejería de Medio Ambiente y el diario El Mundo convocan un premio para promover la mejora y conservación de los recursos del Planeta.»

    Formación en Derechos Humanos, una asignatura pendiente en España: serán grandes profesores de matemáticas, historia o lengua. Lo que es poco probable es que los futuros docentes formen convenientemente a sus alumnos en una materia que ni siquiera aparece en los planes de estudio.

    La sociedad necesita formar a los jóvenes en la tolerancia y en la diversidad, en el respeto al medio ambiente y en el desarrollo solidario y sostenible, más aún, cuando al 40,6% de los estudiantes de secundaria no le agrada compartir aula con alumnos de otras culturas, según un estudio de la Fundación Hogar del Empleado (noviembre de 2002).

    Jóvenes de dieciséis, chicas con chicos en clase desde pequeños, pero que siguen careciendo de educación sexual suficiente; que tienen una vida familiar casi sin hermanos, con o sin padres, y que buscan su gran hermano en el chat o en el móvil, y se encuentran en el instituto y en el internado: seguiremos repitiéndole que no chatee tanto y que apague la tele, aunque le dejemos sólo en casa.

    Jóvenes a los que les espera una vida cada vez más competitiva, ofertas de empleo en precario, una vivienda imposible, y que pueden ser carne de fracaso escolar, de fracaso profesional, y de fracaso familiar presente y quizás futuro: viven más que nosotros el presente, sus dulces dieciséis, sin tantas ecuaciones.

    Jóvenes de ahora, a los que se refiere el fiscal del menor: la delincuencia no tiene clase. Los hijos de ricos pegan a las madres porque no cumplen sus caprichos (La Razón, marzo de 2003).

    Y jóvenes de siempre, diamantes poco pulidos, adaptados al tiempo que les toca vivir, como cuando pasábamos largas horas en la calle, sin hacer casi nada.

    Quizás nuestros dieciséis, contemplados en ese mismo momento, fueran tan agridulces como pueden ser los de ahora. Pero los dieciséis de 2003, tienen colores multidisciplinares, son más naturales y libres o espontáneos, a pesar de las sombras que vemos en ellos -guerras, racismo, consumo, chapapotes, botellones-, sombras que son puros reflejos del entorno social. Bastará dar las luces para que vayan desapareciendo: «No a la Guerra», «Nunca Mais».

    Los tiempos han cambiado.

    Angel García Uyarra,
    Junta Directiva de la APA del IES Ramiro de Maeztu.
    Madrid, marzo de 2003.

    2 Lavapiés. Teoría y Práctica de la Escalera

    De: La Eskalera Karakola
    Fecha: 3 de octubre de 2003

    Este texto analiza algunas consecuencias del modelo de rehabilitación de Lavapiés, especialmente en lo que se refiere a las cuestiones sociales y las alternativas a dicho modelo. Lo hace al calor de la última conversación de La Eskalera Karakola con la EMV.

    Lavapiés entra en estos momentos en una fase de ampliación del Área de Rehabilitación Integrada. La primera se puso en marcha en 1997 y arrancó unos cuantos años después con una buena dosis de desinformación en torno a su contenido. En aquel momento, no sabíamos hasta dónde podía llegar el cinismo y la ausencia de propuestas para el vecindario por parte del ayuntamiento del PP.

    Esta segunda fase se prolongará hasta 2006 y contará con un presupuesto de 40,6 millones de euros. Según sostiene el ayuntamiento, esta ampliación contribuirá a «erradicar la infravivienda, mejorar el medio ambiente urbano, integrar socialmente a la población inmigrante, dar preferencia al peatón, mejorar la calidad de vida de los residentes y atraer a los jóvenes a este barrio con una extensa oferta cultural y una vivienda de calidad». No obstante, el balance de la primera fase realizado por la Red de Lavapiés (véase «La rehabilitación de Lavapiés o el despotismo castizo: todo para el barrio pero sin el barrio», 2001, el «Plan de recuperación de edificios sensibles», 2002 o «La carta abierta a Sigfrido Herráez concejal de vivienda y rehabilitación urbana», 2003) o nuestra propia experiencia de habitar la dificultad invita al escepticismo. La crítica se centra en varios aspectos: (1) un modelo de intervención que concede un fuerte peso a la inversión privada, algo que no favorece los usos residenciales y económicos que dan servicio al barrio, (2) visión fragmentada y descoordinada con intervenciones `temáticas' gestionadas por distintos organismos, (3) nula apertura de canales para la consulta y participación vecinal en el diseño, seguimiento y evaluación de la rehabilitación, (4) incidencia en los elementos de promoción del ocio cultural en detrimento de las necesidades primarias, sobre todo en el campo de la salud, la educación y los espacios sociales, (5) falta de propuestas en relación a la oferta de vivienda social y viviendas asequibles de alquiler, (6) no se han ejecutado los realojos, la erradicación de la infravivienda sigue pendiente y no se ha actuado expropiando en los casos previstos por la ley y con vistas a favorecer la rehabilitación de los edificios, (7) no se han respetado los proyectos asociativos del barrio (algunos de las cuales han sido literalmente desalojados) y se ha favorecido un modelo asistencialista que genera dependencia y promueve la privatización de los servios públicos. En definitiva y tal y como se explica en uno de los documentos: «esta intervención no busca resolver las carencias y necesidades de los habitantes de un barrio, sino remodelar un espacio urbano situado en el centro mismo de la ciudad, convirtiéndolo en un espacio atractivo para jóvenes profesionales con un elevado poder adquisitivo, con vistas a su revalorización en el mercado inmobiliario».

    Éste es el contexto en el que se debaten algunos proyectos de iniciativa autoorgnizada. La Eskalera Karakola, una casa de mujeres okupada en noviembre de 1996, hace ya la friolera de siete años, es uno de ellos. El edificio de la calle Embajadores 40 que alberga este centro, abandonado durante muchos años por la propiedad, se halla en un estado lamentable a pesar del interés histórico, social y arquitectónico del mismo. El pasado mes de septiembre Gerencia de Urbanismo inició unas obras de apuntalamiento que finalizaron en enero y que fueron un bonito modo de gastarse el dinero para parchear la situación. Desde el centro social se ha presentado un proyecto de recuperación y rehabilitación de la casa que incluye: su expropiación o compra por parte del ayuntamiento, su rehabilitación participada y la cesión con el fin de dar continuidad a un nuevo proyecto social de mujeres que arranca del que existe actualente y aspira a potenciar su actividad. Una casa de mujeres que ha peleado todos estos años, también practicando la `autorehabilitación', contra una ruina inminente. De llevarse a cabo esta propuesta se abriría en Madrid un centro social autogestionado de mujeres que podría, una vez rehabilitado, albergar y dar respuesta a muchas de las necesidades y deseos de las mujeres de Lavapiés y de Madrid. El proyecto fue presentado públicamente el pasado mes de marzo con la participación de distintas organizaciones de mujeres, asociaciones de vecinos, partidos políticos, instituciones como el Consejo de la Mujer y otros colectivos .

    Tras esta presentación tuvo lugar una reunión con el concejal de urbanismo, Sigfrido Herráez, que se comprometió a estudiar y dar respuesta a las demandas de las okupantes, compromiso que no ha cumplido hasta la fecha. Después vino la guerra, el despotismo, esta vez a escala global, la política de tierra quemada y una campaña electoral en la que, como es habitual en los últimos tiempos, lo que menos cuenta son las iniciativas concretas.

    En posterior reunión con la responsable del Departamento de Infravivienda Urbana de la EMV, Carmen Casesmeiro, el pasado 1 de octubre, se ha vuelto a reiterar la propuesta de La Karakola sin obtener ninguna respuesta clara por parte de este organismo, que afirma tener la voluntad política de abrir una negociación pero que no acompaña con hechos y compromisos dicha declaración de intenciones. La actitud de la EMV podría condensarse acudiendo a su particular teoría de la escalera: primero compramos la casa, lo de la expropiación, que lo sepáis, es muy difícil a pesar de que existe una legislación bien clara al respecto. Pero ya se sabe la legislación cuando va contra los intereses de la propiedad no tiene el mismo peso que cuando la beneficia. Bueno, pues primero la compra y después ya veremos. La escalera, afirma la EMV, hay que construirla peldaño a peldaño. Lo cierto es que cualquiera que entienda algo de construcción sabe que para hacer una escalera hace falta saber dónde va y cómo se va a llevar a cabo (esto sí que es tener una visión de la globalidad). En definitiva, la pregunta es ¿comprar para qué? O, en una perspectiva más amplia, ¿cuáles son los planes sociales para Lavapiés?, ¿cómo se van a gestionar y qué papel se prevé tenga la ciudadanía en su desarrollo, tanto las realidades y propuestas autoorganizadas, como todas y cada una de las personas que habitamos en este barrio?

    La sensación hasta el momento es que la concepción de lo social propugnada desde el ayuntamiento es, en el mejor de los casos, producto de la improvisación y, en el peor, de un diseño dirigido a convertir este barrio en un lugar para el espectáculo, el esparcimiento y la inversión de las nuevas clases profesionales (los `nuevos colonizadores') y de los especuladores de pequeño y medio pelo. El resto de las necesidades y deseos -el tan añorado centro de salud, que ahora parece comenzar a ponerse en marcha, las plazas escolares y las guarderías públicas, el ambulatorio de especialidades, los pisos tutelados para mayores, las propuestas para regular la vivienda social y los pisos baratos de alquiler, los lugares de encuentro, los parques infantiles y las plazas diseñadas para confluir, los espacios abiertos y participados para la cultura, los pisos de acogida, los proyectos laborales y talleres de oficios para personas discriminadas por su edad, sexo, raza o lugar de origen- todo esto, que no constituye ninguna novedad para cualquiera que viva aquí, queda pendiente hasta nueva orden. Puede que desconozcamos los planes, mala señal, puede que, como dice Casesmeiro, las cosas haya que hacerlas paso a paso y no exista una visión de conjunto sobre cómo acometer los problemas del barrio, o puede simplemente que los planes sean otros y no se esté dispuesto a invertir en Rehabi[li]tar cuando de lo que se trata es de desplazar.

    Por desatender, el ayuntamiento ha desatendido sus propias propuestas, entre las que figura una partida de tipo `mujer', epígrafe importante aunque sólo sea a nivel publicitario para cualquier grupo político que se precie. Así, en la propuesta inicial prevista en el Programa de Intervención Social y Educativa de Lavapiés, que tuvo que esperar hasta el 2000, se contemplaba un centro batiburrillo de atención a menores y promoción de la mujer y un espacio para la conciliación de la vida familiar y laboral (¿en qué consistirían dichos espacios? nadie lo sabe). De todo esto no hemos vuelto a escuchar nada aunque tenemos nuestras sospechas.

    Si observamos mínimamente las políticas `de género' del PP en los últimos años veremos por dónde van los tiros. Lo primero que advertimos es la consolidación del modelo de estado del bienestar mediterráneo, se llama mediterráneo por no llamarlo rudimentario o familista. Esto quiere decir que quien ha de encargarse de la reproducción en el régimen de `doble jornada' (flexible y precaria, esto es, como siempre lo hemos hecho las mujeres) -el cuidado de los demás, dependientes o no, las miles de gestiones que hay que hacer ahora para todo, el bienestar afectivo, el apoyo y seguimiento de la salud y la educación, la limpieza, etc.- son las mujeres en el seno de familias normalizadas (para quien tenga pasta, las mujeres inmigrantes con bajos salarios), y que sólo en ausencia de una mujer (ya sea la madre o cualquier otra) intervendrá el estado o sus agencias privadas. Si hay mujer, no hay intervención y aun no habiéndola ésta será muy limitada. Podríamos poner miles de ejemplos de todo esto pero no creemos que haga falta; están demasiado cerca para todas y para todos. Nos duelen y son una tremenda injusticia. Lo segundo que llama la atención es cómo las políticas de promoción del empleo femenino han pasado a ser políticas de conciliación; la cuestión aquí es cómo paliar lo asfixiadas que vamos o cómo alentar que tengamos hijos y otros familiares y no muramos en el intento. Una vez más, el modelo de la ayuda y el sálvese quien pueda (mejor si se tiene una madre, eso sí, que no esté demasiado mayor o con achaques). El tercer aspecto a señalar es el carácter estrictamente propagandístico que han adquirido las `perspectivas de género', el famoso `mainstreaming' o los capítulos de igualdad; planes, folletos, campañas, etc. En este campo, la gestión de la violencia contra las mujeres como fenómeno mediático y electoral, en una vena cada vez más punitiva y penalista, se lleva la palma. Los créditos se los lleva el estado, los dineros las agencias privadas. La inversión, en cualquier caso, merece la pena. La otra posibilidad es que las mujeres figuremos, a efectos administrativos, entre los `sin' (sin papeles, sin techo, sin recursos), paradigma para la acción caritativa de ONGs o víctimas de políticas laborales de `inserción' que fomentan los bajos salarios y el sin vivir .

    `Promoción', `ayuda', `inserción', `conciliación' se han convertido en términos tremendamente opacos. Pero, volviendo a Lavapiés y al epígrafe `mujer'. Es posible que en los planes del ayuntamiento figure alguna de estas iniciativas de promoción o apoyo, ya vayan dirigidas a `la mujer' en exclusiva o a alguna combinatoria de `sins' (menores, mujeres, inmigrantes, ancianos). Puede que estén pensando en un centro (con cursillos y algún servicio) o puede que piensen en términos de campañas a coordinar desde los distintos centros existentes y, como se dice en el lenguaje de los servicios sociales, `desde la globalidad' (aunque esto es demasiado sofisticado). Puede incluso que tengan en mente una casa de acogida, perdón, centro integral contra la violencia de género, aunque todo el mundo sabe que si está en Lavapiés no podrá albergar a las mujeres de este barrio y si lo ponen en otro lugar será difícil justificarlo públicamente como parte de las inversiones sociales de la zona. En cualquier caso y eligan lo que eligan lo que sí va a costar es ver un cambio en cuanto a las premisas y a la gestión.

    La propuesta de La Eskalera Karakola es otra. Y no es que pensemos que no hacen falta casas de acogida, cursillos, servicios de atención psicológica o jurídica o todo lo demás. Ya explicamos en el proyecto que las cosas podían ser de otro modo y que el centro social por el que apostamos aboga por romper la escisión, tan brutal en el caso de las mujeres, tan dañina para nuestra propia constitución como sujetos, tan contraria a las experiencias autoorganizativas del movimiento de mujeres desde América Latina hasta Europa, desde Asia hasta África, entre usuarias y equipo técnico, entre clientas y agencias, entre asistidas y benefactores. Ésta ha sido nuestra concepción a lo largo de siete años, una concepción que con todas las limitaciones físicas y jurídicas de la okupación, la ruina y el feminismo se ha dejado ver en experiencias que van desde el Campo Internacional de Trabajo de 1999 junto a mujeres de todo el mundo y un equipo de arquitectas y arquitectos hasta las distintas iniciativas (debates, campañas, acciones, etc.) contra la violencia, contra la precariedad, contra el modelo de identidad sexual único, por un urbanismo alternativo que hemos venido realizando a lo largo de estos años.

    Nuestro proyecto no contempla ni ha contemplado nunca la división entre aquello que las mujeres necesitamos como cuestiones más inmediatas (materiales o psicológicas) y los deseos de construcción de espacios que vayan más allá de esa inmediatez y constituyan lugares de experimentación, relación, sociabilidad, conocimiento. Por una parte, insistimos en el imperativo de afrontar algunas de las necesidades más urgentes de las mujeres en nuestro entorno. Nos referimos a cuestiones como la sobreexplotación laboral, la de las asalariadas y de las que no lo son, que a la vez deben asumir la gestión del hogar y el cuidado de las personas dependientes. También nos referimos a problemas como la soledad, el aislamiento..., cuestiones todas ellas imbricadas directamente en lo social, o a la condición de las mujeres migrantes cuya problemática se ve complicada por imperativos que determinan su exclusión y su absoluta precariedad. Por otra parte, afirmamos la urgencia de pensar los espacios de lo posible, que engloban toda esa serie de necesidades urgentes, pero también de deseos que sentimos y que queremos compartir. Hablamos de espacios y actividades de encuentro entre mujeres que trascienden la urgencia y se afanan por construir formas de cooperación que alteren irremisiblemente el cotidiano.

    Para nosotras, ambas líneas de actuación la que atiende a las necesidades y a los deseos, a los conflictos cotidianos y a la posibilidad de reconvertirlos en formas de cooperación y producción común, que desde las políticas de la administración se conciben como separadas en forma de asistencia y ocio, resultan indisociables. (¿Cómo y hasta dónde separar la necesidad de una guardería, de una asesoría jurídica, de un servicio de atención, de la creación de espacios de encuentro, de comunicación, de relación, de creación de redes de apoyo mutuo, por los que apostamos para constituirnos como gestoras de nuestra propia vida? ¿cómo si de lo que se trata es de generar autoestima, subjetividad, autonomía, comunidad?) Para nosotras, tales espacios de reunión, cooperación, y asistencia del tipo que sea deben ir construyéndose a partir de nosotras mismas, de la circulación de nuestros saberes, de nuestro afectos, desde una relación horizontal con las denominadas `técnicas' y desde la comprensión conjunta de los problemas de nuestro entorno. ¿Acaso no es ésta una visión `integral' o `desde la globalidad'?

    Éste es el sentido que damos a la autogestión que tanto miedo da a quienes pretenden gobernar lo que necesariamente se escapa a una racionalidad de la escasez y el management. Nuestra propuesta de centro social de mujeres consiste en un `ir más allá' que implique la participación activa en la creación del propio espacio, esto es, en la construcción de la realidad, de lo cotidiano, en la autogestión de nuestras vidas. De una vida en la que los problemas sean politizados desde una perspectiva que no se piensa como neutra; las posiciones que ocupamos no son casuales, sino fruto de un complejo de políticas que nos sitúan, pero, y he aquí lo que consideramos fundamental, que no nos sujetan hasta paralizarnos, sino que, por su propia constitución, nos empujan necesariamente a intervenir en el curso de los acontecimientos. De ser, ese centro estará necesariamente atravesado por conflictos fundamentales, conflictos con los propios deseos y conflictos con los límites, los externos y los internos, los individuales y los colectivos. No es y no va a ser coser y cantar.

    Nos dirán: esto no representa al conjunto de la población, a `las mujeres'. Bien, ninguna propuesta podrá hacerlo, a no ser que se eriga en representativa a costa de la pasividad, del silencio de quienes habitan los márgenes o de la imposición del pensamiento o el sujeto único. La gestión actual de lo social genera dependencia, sumisión y uniformidad. Además, prefiere crear la sociedad desde cero antes que reconocer (por no hablar ya de mimar) sus emergencias, aunque éstas se expresen machaconas salvando obstáculos practicamente insalvables y afirmando una y otra vez su gusto por la invención, la cooperación y el crecimiento. Aun así, los gobernantes preferirán la política de tierra quemada para no hacer peligrar el control y la modulación que ejercen sobre lo existente. Queremos el edificio, eso por descontado. Pero entonces vendrían cientos de miles a reclamar más. Pues no estaría nada mal. Esta afluencia masiva de personas, asociaciones y grupos de colegas que quieren edificios para sus cosas sería un ejemplo, hoy por hoy poco probable, de que la ciudadanía no es una entelequia, una palabra de moda en los salones y clubes de empresa.

    El atolladero en el que están los servicios sociales es evidente; mientras no existan plazas de guardería, atención domiciliaria, residencias o, mejor, formas alternativas, no paternalistas y mercantilizadas para cuidar(se) mientras no exista todo esto resulta un chiste hablar de conciliación. Las mujeres, por nuestro propio interés, tendemos a organizarnos -aunque esta organización a menudo no transpase las fronteras de la propia familia- ya sea para compartir cuidados, intercambiar recursos e informaciones o romper la soledad y la angustia. La potencia de esta tendencia a la autoorganización es enorme; el mercado también lo ha advertido. Genera recursos y lo que es más importante recursos humanos (de esos que ahora llaman `capital humano'): soluciones colectivas y cerebros y manos para la acción. Decimos, se nos dice,incluso desde las instituciones, que no podemos meternos en ciertos terrenos -autogestionar una guardería, crear una cooperativa de cuidados, proyectar un grupo de consumo, gestionar el maltrato a nivel vecinal y familiar, etc.- porque eso compete al estado. Sin embargo, el estado con sus ventajas y sus inconvenientes desaparece, y va cediento paso a las ONGs y, lo que es aún peor, a las empresas de servicios desde donde se fomenta la escasez, la falta de responsabilidad para con los asistidos y la precariedad: la precariedad femenina, la vieja y la nueva.

    El centro que proyectamos nace de una vivencia y de una reflexión sobre estas cuestiones y aspira a una apertura, a una práctica que implica un riesgo innegable. Para hacerlo realidad hace falta romper muchas ideas preestablecidas acerca de los centros sociales, del trabajo social comunitario y de los propios sentimientos de impotencia y derrota. Por lo visto, los sociólogos ahora sostienen que la autogestión no funciona. Y lo de los presupuestos participativos ya veremos. Pues deben ser sociólogos de derechas que no saben leer el cotidiano de las mujeres, para las que la autogestión es el día a día, una cuestión de supervivencia, material y emocional, pero de mínimos y no de máximos, como queremos nosotras.

    Quieren comprar nuestra casa. Se descolgarán con cualquier chorrada, vista la escala de prioridades que han establecido hasta la fecha, y que hace de la remodelación de la sala Olimpia un mamotreto más importante que el centro de salud. Ya me dirás para qué queremos un Circo Estable, si para circo ya tenemos la Asamblea de Madrid. Pues para densificar más mediante una afluencia de ocio cultureta (con lo apretujados que ya estamos), para subir los precios del suelo y para que la gente pobre, anciana, migrante, joven, subempleada, triste o con recursos (humanos) nos vayamos al quinto pino.

    Este es modelo al que nos enfrentamos.

    La Eskalera Karakola

    3 Nueva Ley de Familia en Mozambique

    De: Ximena Andrade
    Fecha: 10 de diciembre de 2003

    Queridas amigas,

    Quisiera compartir con vosotras el pequeño grande triunfo que el feminismo y el movimiento de mujeres de Mozambique ha conseguido hoy, 9 de diciembre del 2003 a las 12:30 horas: la aprobación por una unanimidad de la nueva Ley de Familia que altera el Código Civil en este apartado. Esta batalla ganada es a la vez otra conquista del feminismo mundial, donde cada una de vosotras y todas en nuestra unión de vida de mujeres luchamos por ser individuas, personas y seres humanos reconocidas en ese carácter y calidad. Gracias a todas y cada una de vosotras por el conocimiento y fuerza que en todo momento nos han brindado.

    ¿Qué ganamos en este hito histórico para las mujeres de Mozambique, que es también resultado del conocimiento creado/recreado y el activismo de todas vosotras? Lo principal y brevemente sería:

    Un abrazo grande desde Mozambique a todas y a cada una de vosotras.

    Felicidades

    4 Petición de donación de libros[1]

    De: Luis Calderón Vera
    Fecha: 4 de enero de 2004

    Santa Cruz (Perú), 4 de enero del 2004

    Respetados señores

    Me es sumamente grato dirigirme a ustedes para hacerles llegar mi cordial saludo en nombre de todos los que conformamos el colegio secundario Enrique Caballero Orrego, del caserío de Montan Mayo, comprensión del distrito de Chancay Baños, provincia de Santa Cruz, Cajamarca en Perú.

    Luego quiero presentarme soy el profesor Luis Calderón Vera, les informo a ustedes respetados señores que nuestro centro educativo, cuenta con un equipo de profesores nuevos, los cuales nos hemos dispuesto a llevar a cabo un cambio de rumbo decisivo, cuyo objetivo no es sino lograr más voz y eco para poder ser una referencia insoslayable dentro de nuestra provincia.

    No es un fenómeno nuevo, la mayoría de nuestros centros educativos en nuestro país padecen de apoyo por parte del gobierno central y no se trata de vanidad ni coquetería de parte de los entes superiores, sino de la constatación de una crisis general muy grave, por tal motivo se hace insuficiente el apoyo necesario; nuestro país está categorizado como uno de los más pobres del mundo.

    Pero nosotros que formamos el centro educativo: director, profesores, alumnos y padres de familia, estamos seguros de salir adelante y nuestro primer paso es formar (crear) una Biblioteca escolar, la cual será de vital importancia en nuestro colegio.

    Ha sido una decisión general e inevitable dirigirnos a ustedes respetados señores, pero sería erróneo considerarla simplemente como una aventura ya que estamos seguros que ustedes nos apoyarán para ver nuestro proyecto hecho realidad, por lo que solicitamos a su institución la donación de diversos materiales bibliográficos como:

    Libros, revistas, obras literarias, guías y directorios, diccionarios, afiches y cuadros, mapa, cintas de audio (cassets), CDs, CD Rom, vídeos, información turística, otras publicaciones disponibles.

    El material bibliográfico que solicitamos a ustedes pueden abarcar materias como :

    Así mismo temas de interés como: clonación, primeros auxilios, medio ambiente, educación sexual, biodiversidad, recursos de agua, derechos humanos, educación, economía, desarrollo social, patrimonio, civilización, globalización entre otros.

    En este sentido, es claro e imprescindible solicitar a ustedes respetados señores su apoyo, sea cual sea, uno, dos, tres ejemplares, de cualquier tema estaremos profundamente agradecidos, en pro de la educaciónpara todos, la diversidad cultural de una gente que en verdad los requiere depende de ustedes.

    Sin otro particular reiteramos a ustedes nuestro agradecimiento por adelantado por todo que puedan hacer por nosotros.

    Me despido.

    Atentamente:
    Prof. Luis Calderón Vera

    Pueden realizar sus envios o cualquier consulta a la siguiente direccion:

    Prof. Luis Calderón Vera
    Colegio «Enrique Caballero Orrego» / Montan Mayo
    Zarumilla 601
    Santa Cruz - Vía Chiclayo
    Perú
    

    5 Ciencia y religión

    De: Albert Soler i Gil
    Fecha: 6 de diciembre de 2003

    Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura.

    Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura.

    Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas.

    Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro.

    Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios.

    Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura.

    Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar.

    Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno.

    Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas.

    Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas.

    En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.

    Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia.

    Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas.

    Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos.

    Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.

    ¿Te parece un disparate? ¿Te parece difícil de conseguir? No es tan disparatado ni tan difícil. Ahí tenemos el ejemplo de los acuerdos entre la Iglesia y el Ministerio de Educación en torno a la asignatura de religión y su alternativa.

    Al final han conseguido lo que nadie hubiera creído posible.

    Entre tanto, puedes hacer llegar nuestra propuesta educativa a docentes, padres, alumnos, políticos, sindicalistas, medios de comunicación e incluso a las autoridades eclesiásticas. Tal vez así contribuyamos a que se entienda mejor lo que está ocurriendo en relación con la enseñanza de la religión en los centros sostenidos con dinero público.

    Albert Soler i Gil
    Grup Consolidat de Mineralogia Aplicada i Medi Ambient
    Dep. Cristal.lografia, Mineralogia i Dipòsits Minerals
    Facultat de Geologia, Universitat de Barcelona
    c/ Martí i Franqués s/n
    08028 Barcelona, España.
    Tel.: 34 934021345; Fax: 34 934021340
    http://www.ub.es/mineapli999


    Notas


     [1]: Esta carta ya fue publicada en el número 22 del boletín de esta biblioteca. La sección Cartas quiere registrar lo que les sucede a nuestros lectores durante los -hipotéticos- tres meses durante los que se va configurando el número correspondiente del boletín. Volver a publicarla no es anecdótico; el autor la vuelve a enviar a nuestro buzón para confirmarnos que su proyecto sigue vivo y con las mismas necesidades.

    Edición del 30-01-2004

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