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Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X

Chico Mendes, trece años después


José Santamarta[1]
Madrid (España), diciembre de 2001.

Hace 13 años fue asesinado Chico Mendes, sindicalista y defensor de la Amazonia. Desde la muerte de Chico Mendes en 1988 hasta hoy se han deforestado 210.600 kilómetros cuadrados.

Chico Mendes, conocido internacionalmente por su lucha en defensa de la Amazonia, fue asesinado el 22 de diciembre de 1988, en Xapuri, pequeña ciudad de la Amazonia brasileña próxima a Bolivia.[2] Los asesinos materiales fueron el terrateniente Darly Alves de Silva y uno de sus 21 hijos, Darcy Alves Pereira, que fueron juzgados y condenados en diciembre de 1990 a 19 años de cárcel, pero escaparon sin muchos problemas de la cárcel de Río Branco, capital del estado de Acre, en 1993; el padre fue detenido de nuevo en 1996.

«A Chico le gustaba mucho jugar al dominó. Llevaba jugando desde las cuatro de la tarde. A las seis y media le pedí que parase, para servir la cena. Entonces se levantó de la mesa, dijo que iba a ducharse y me preguntó si podía usar la toalla que le había regalado por su cumpleaños. Le dije que sí, tomó la toalla y se dirigió hacia la puerta. Abrió una rendija, vio que estaba oscuro y volvió. Tomó una linterna, abrió la puerta y entonces le dispararon.» Ilzamar Gadelha, esposa de Chico Mendes, que entonces tenía 24 años, recuerda con estas palabras los últimos momentos de su marido, a quien el día 22 de diciembre un tiro de escopeta disparado por Darcy Alves le segó la vida. El asesinato de Mendes, de no ser por la repercusión internacional, habría quedado tan impune como los más de 1.000 crímenes registrados en los últimos años en la Amazonia brasileña.

Un mes antes de la muerte de Chico, el abogado y terrateniente Joao Branco, presidente de la UDR de Acre, estuvo en la hacienda de Darly Alves discutiendo el asesinato de Chico Mendes, según Genesio Ferreira de Silva, un muchacho que por entonces tenía 14 años y era empleado de Darly. Para muchos Joao Branco fue el verdadero instigador de la muerte de Chico Mendes y otros líderes sindicales en Acre. Declaró como testigo en el juicio, pero nunca fue juzgado. La UDR de Acre, según Chico Mendes, es el núcleo de un auténtico escuadrón de la muerte. Sus principales integrantes en la época en que Mendes fue asesinado eran Joao Branco; Rubem Branquinho, que fue candidato a gobernador del estado; el ex alcalde de Río Branco, Adalberto Aragao; el diputado por el partido Frente Liberal, Joao Tezza; los terratenientes Benedito Rosa y Gastao Mota; el ex alcalde de Xapuri, Vanderlei Viana, y el concejal de Brasileia, Luis Assém. Los crímenes cometidos quedaron impunes.



Empates




El 10 de marzo de 1976 los seringueiros organizaron el primer empate en Brasileia, municipio próximo a Xapuri, en Acre. Entre 1976 y 1988 Chico Mendes y otros líderes como Wilson Pinheiro (asesinado el 21 de julio de 1980) organizaron 45 empates (acciones no violentas para impedir la tala de un seringal, área de selva explotada por los recolectores de caucho), con un saldo de 400 detenidos, 40 torturados y varios muertos, pero lograron impedir la deforestación de 1,2 millones de hectáreas de selva. Estas acciones siempre chocaron con los intereses de los grandes latifundistas.

Pocos días antes de morir, Chico Mendes, que tenía cuando fue asesinado 44 años, declaró: «si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonia. Quiero vivir.» Mendes era un recolector de caucho, un seringueiro, descendiente de los emigrantes nordestinos asentados desde hace un siglo en la Amazonia. Nació en 1944 en un seringal llamado Puerto Rico, en el Estado brasileño de Acre. Comenzó a trabajar a los nueve años y hasta los 24 no aprendió a leer. Era un luchador nato, y desde joven desarrolló una infatigable labor en defensa de los seringueiros. Participó en la creación de la Central Única de Trabajadores y del Partido de los Trabajadores, y estaba afiliado al Partido Verde de Brasil. Chico Mendes fue el principal impulsor del Conselho Nacional dos Seringueiros. Su oposición a la deforestación le dio una gran proyección internacional. De seringueiro se transformó en sindicalista y de sindicalista en ecologista.

Trece años después de la muerte de Chico Mendes la pregunta inevitable es si valió la pena. Sí y no. Sí porque su asesinato atrajo la atención internacional sobre la destrucción de la Amazonia y la violación de los derechos humanos, acabó con la impunidad absoluta y sobre todo posibilitó la creación de las llamadas reservas extrativistas. Hoy uno de sus compañeros, Jorge Viana, ha sido elegido gobernador del estado de Acre, y otro líder seringueiro, Julio Barbosa, es el alcalde de Xapuri. No, porque la asunción de algunas de sus propuestas por el gobierno y las ONG supuso la pérdida de muchos de sus contenidos sociales y ambientales; no, por la desmovilización del movimiento de los recolectores de caucho y otros movimientos sociales amazónicos; y no, porque continúa la deforestación y la violación de los derechos humanos en la Amazonia brasileña.

Las reservas extrativistas están en crisis, a causa de los bajos precios del caucho, incapaces de competir con los monocultivos y las importaciones; y otros productos alternativos, como la castaña de Pará, el açaí, y frutas como el cupuaçu o el camu-camu, es difícil que proporcionen una vida digna a la población. Las alternativas a largo plazo probablemente vayan más por pagar por los servicios ambientales que la conservación del bosque de la Amazonia presta a Brasil y al mundo, como el ciclo hidrológico, el freno a la erosión, la conservación de la biodiversidad, o la retención de carbono. En 1978 se habían deforestado 152.000 kilómetros cuadrados en la Amazonia brasileña (el 3,8% del total); en 1988, año de la muerte de Mendes la cifra ya alcanzaba los 377.000 km2 (9,4%) y en 2000, último año para el que existen cifras fiables, la deforestación alcanzaba los 587.000 km2 (15%).

Trece años después de la muerte de Chico Mendes sus propuestas de frenar la deforestación, defender los derechos humanos, realizar la reforma agraria, hacer un uso sostenible de la biodiversidad y mejorar la calidad de vida de los más de 15 millones de personas que habitan la Amazonia, son más necesarias que nunca.

Fecha de referencia: 15-07-2002


1: José Santamarta es director de la revista World Watch (worldwatch@nodo50.org en http://www.nodo50.org/worldwatch).
2: En los últimos 20 años han sido asesinados más de 1.000 líderes campesinos, sacerdotes y sindicalistas en la Amazonia brasileña; muertes atribuidas en su mayoría a la Unión Democrática Ruralista (UDR), organización de los latifundistas brasileños.

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