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Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X

Software libre y administración pública


Carlos Jiménez Romera
Madrid (España), 29 de junio de 2002.

A todos aquellos que viven ajenos al mundo de las `nuevas tecnologías', si es que queda alguno, y a todos aquellos que se enorgullecen de su analfabetismo informático (lo que eleva la irrisoria cifra anterior a niveles estratosféricos), todo lo referente a software, hardware y demás jerga informática, les resulta ajeno, lejano y bastante irrelevante, como si su vida cotidiana se mantuviera completamente inmune a estos temas. A todas esas personas les resultará nuevo un debate que dura ya varias décadas, aunque se ha intensificado en los últimos años, en torno a las condiciones en las que las empresas informáticas `licencian' sus programas comerciales.

Efectivamente, las empresas `licencian' y no venden sus programas, una diferencia que podría parecer venial, pero que supone, en la práctica, una importante limitación para los usuarios. Vender un producto supone que el comprador adquiere el derecho, como propietario, de utilizarlo de la forma que le plazca; sin embargo, cuando se licencia un producto, el `licenciador' mantiene la propiedad, de forma que tan sólo cede unos derechos de uso limitados y condicionados. Así pues, cuando adquirimos un producto de software, generalmente sólo pagamos por poder utilizarlo según las condiciones que fija el productor.

El movimiento del software libre (representado en la Fundación por el Software Libre - Free Software Foundation) es un proyecto que intenta luchar contra esta dependencia de los usuarios respecto de los proveedores informáticos, poniendo a disposición de cualquiera programas que puede utilizar libremente, adaptándolos a sus necesidades. Éste es un movimiento antiguo, pero que ha renovado sus fuerzas en los últimos tiempos gracias a internet y a linux, un sistema operativo libre que está teniendo un gran éxito (aunque todavía no haya llegado al usuario doméstico estándar)[1].

Esta libertad se fundamenta en la libre disposición de las fuentes de los programas, que permiten a cualquiera modificarlos y adaptarlos a sus propias necesidades[2], sin crear una dependencia técnica de una empresa concreta. La gratuidad no es un ingrediente indispensable del software libre, pero en la mayoría de los casos se puede hablar de programas que se pueden adquirir gratuitamente y que pueden ser distribuidos libremente[3].



La dependencia tecnológica


Cuando se almacenan datos en un soporte informático, cualquiera que pretenda utilizar dicha información necesita unas determinadas herramientas informáticas para acceder, modificar o eliminar dichos datos. Cualquier soporte de información depende de dos componentes: el físico (hardware) y el lógico (software).

El hardware se encuentra fuertemente condicionado por las limitaciones físicas a las que se enfrentan las técnicas actuales y los medios existentes (discos duros, cintas y discos magnéticos, discos compactos, DVDs) se encuentran bastante estandarizados, de forma que cualquier fabricante puede desarrollar un dispositivo que lea y escriba estos soportes[4].

El software o soporte lógico, por el contrario, es mucho más flexible, pues apenas depende más que de la imaginación de los programadores. Es en este campo donde se da la mayor variedad, aunque se pueden distinguir entre dos tipos de estándares: abiertos y cerrados.

Los formatos abiertos disponen de una documentación pública que define con exactitud todos los aspectos del estándar, de forma que cualquiera pueda diseñar un programa para gestionar los datos guardados en ese formato sin coste añadido. Los estándares cerrados, o propietarios, en cambio, no están disponibles más que para el propietario de los mismos, de forma que sólo `sus' programas pueden gestionar los datos así almacenados[5].



La administración pública


Hoy en día, cualquier empresa o institución utiliza numerosos programas informáticos para realizar la mayor parte de sus actividades; los datos de los ciudadanos están almacenados electrónicamente en diversos organismos públicos y privados que hacen uso de ellos según las diferentes leyes sobre privacidad y, básicamente, por los principios éticos que guían su actividad[6]. La elección de un formato concreto para almacenar y gestionar estos datos supone de por sí una decisión que afecta a todas las personas cuyos datos se almacenan.

En el caso de las administraciones públicas, los ciudadanos se ven obligados, bien por patriotismo o bien por temor a la ley, a ceder sus datos, por lo que debería ser lógico que la propia administración garantizase de forma adecuada la gestión de tan valiosa información. Este debate, que debería ser público y abierto, se encuentra, una vez más, alejado de la ciudadanía, en un ámbito en que las grandes empresas pueden ejercer sus presiones legales, alegales, o incluso ilegales, sin preocuparse por un público apático e indiferente a estos temas, en los que se `enorgullece' de su ignorancia.



Proyecto de ley sobre el Software Libre en Perú


En este contexto, aparece un proyecto de ley, propuesto por el congresista peruano Edgar David Villanueva Nuñez, para definir los requerimientos técnicos que debe cumplir el software utilizado por la administración peruana y que fomenta el uso del software libre.

Los argumentos son los siguientes:


Ante este proyecto de ley, el principal perjudicado (la mayor empresa de software del mundo: Microsoft), responde con la
siguiente carta:

El congresista contesta a Microsoft punto por punto, rebatiendo todos los argumentos presentados y realizando un impecable alegato en favor del software libre:


Expuestos los argumentos de ambas partes[8], todos los que se consideren ciudadanos y pretendan ejercer como tales deberían dedicar un momento a reflexionar si las herramientas informáticas que utilizan en su vida privada o las que se ven obligados a utilizar en sus relaciones con las administraciones públicas son realmente un instrumento neutro. Tal vez sea el momento de descubrir que en cada actividad cotidiana se está eligiendo una forma de relacionarse con el mundo; al igual que en la elección de una ciudad en la que vivir, de un transporte en el que moverse o de una forma de ganarse la vida se ponen en juego una serie de valores personales, éstos no pueden ignorarse a la hora de tomar las pequeñas decisiones cotidianas, so pena de vaciarse completamente de contenido.

Fecha de referencia: 29-06-2002


1: En realidad linux es tan sólo el núcleo del sistema operativo, que consta de otro gran número de programas que lo completan; en general el nombre que recibe el conjunto del sistema opertatvio es GNU/Linux, debido a que gran parte de sus componentes proceden del proyecto GNU (más detalles: http://www.gnu.org/home.es.html).
2: Aunque tan sólo un número limitado de personas con conocimientos de programación puedan sacar provecho directo de esta posibilidad, en la práctica cualquiera puede recurrir a una empresa o un programador de su confianza para que realice estas adaptaciones.
3: También es posible vender el software libre; aunque pueda parecer una paradoja la venta de algo que está disponible de manera gratuita, las mejoras y servicios añadidos (adaptación y/o asistencia técnica) que pueden incorporar las empresas o programadores permiten una libre competencia entre diversos productos.
4: En el caso del DVD (Digital Video Disc), aunque los fabricantes de "contenidos" han impuesto un sistema de codificación que impide leer los contenidos de sus DVDs sin programas específicos, restrigiendo hasta niveles absurdos los derechos de los usuarios, cualquiera puede guardar información en un DVD y leerla posteriormente.
5: La diferencia no se basa en la titularidad del formato, sino en su disponibilidad para terceros; así, por ejemplo, la empresa Adobe es propietaria de varios formatos de archivo como postscript o PDF, sin embargo su documentación está disponible para cualquiera, por lo que cualquier herramienta informática puede crear o modificar archivos PDF si así lo deciden sus programadores; en el caso contrario, el ejemplo más común es el formato de los archivos de MS Word, cuyo formato no sólo no es público, sino que es modificado periódicamente para evitar que otros programas puedan interpretarlos correctamente. El formato abierto por excelencia es el muy usado `HTML', aquel que hizo posible que surgiera la popular `web', sin la que el programa MS Internet Explorer no hubiera alcanzado su actual popularidad.
6: Principios éticos que pueden también tener una carácter completamente negativo: la ética del ladrón o del asesino, sin dejar de ser ética, no puede resultar muy recomendable.
7: El texto completo puede encontrarse en: http://www.gnu.org.pe/proley1.html
8: Toda esta discusión, así como los textos de los sucesivos proyectos de ley, puede encontrarse en: http://www.gnu.org.pe/proleyap.html

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