Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Boletín CF+S > 16 -- Para tomar ejemplo > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n16/arfer.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X


Volver al índice

Un poderoso viento fresco que va de Niza a Porto Alegre, pasando por Davos


El 2000 ha llegado a ser caracterizado como el año de la protesta mundial contra la «globalización» [Bello , 2001], pues las movilizaciones contra el capitalismo global se expresaron con gran repercusión en muy diferentes partes del mundo, creándose la conciencia de una creciente confluencia y coordinación, a escala planetaria, de los distintos movimientos «antiglobalización». Muchos de sus principales hitos ya han sido analizados anteriormente. Y hasta la llamada Marcha Mundial de Mujeres del año pasado, que en un principio no tenía un componente claro en este terreno, fue definiéndose poco a poco en este sentido a lo largo de su desarrollo[1], denunciando la regresión de la situación de la mujer en todo el mundo en paralelo con el avance en los últimos años de los procesos de globalización económica y financiera.

En el escenario europeo la actividad de denuncia y movilización contra la UE en Niza, en diciembre de 2000, estuvo precedida por un hecho muy significativo: el triunfo del No danés en el referéndum sobre el euro, en septiembre. A pesar de que las principales estructuras de poder: económico, político, mediático y hasta sindical, en el país de Hamlet, se definieron a favor de la moneda única, la mayoría del pueblo danés votó No, provocando una verdadera conmoción en las instituciones comunitarias y en los diferentes estados de la UE. Este hecho va a poner aún más difícil que los otros dos países de la Unión que todavía no han abrazado el euro, Gran Bretaña y Suecia, lo puedan hacer a corto plazo, sin un alto coste político, pues sus gobiernos se han comprometido a adoptar dicha resolución por referéndum y las últimas encuestas manifiestan un apoyo bajísimo de sus poblaciones a la moneda única (26% en el caso de Suecia y 21% en el Reino Unido) [El País , 9-2-2001]. El voto femenino fue clave para este triunfo del No danés, ante el temor de que la implantación del euro arrasara con las conquistas sociales, lo que afectaría de modo especial a las mujeres. Este resultado hizo que las instituciones comunitarias declarasen que, más que nunca, era preciso arbitrar los mecanismos, de «cooperaciones reforzadas», que se iban a aprobar en Niza, para poder avanzar en la integración europea sin la rémora de los países «euroescépticos». Lo cual era un guiño, también, a los mercados financieros para dejar claro que el proyecto político (y militar) que sustente el euro, iba a seguir adelante, a pesar de todo. De cualquier forma, la aprobación del Tratado de Niza, en la cumbre europea que tuvo lugar en dicha ciudad, contó con un importante nivel de rechazo social. Niza ha sido, por el momento, la culminación de un proceso de movilización contra la «Europa» neoliberal que se inicia ya hace varios años[2]. En Niza tuvo lugar una importante movilización de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que congregó a más de 60.000 manifestantes, el día previo al inicio de la cumbre. Esta movilización fue una especie de ritual «pactado» en relación con el devenir del «proyecto europeo»[3]. La CES no cuestiona, en absoluto, las líneas maestras de este proyecto, pues sus dirigentes mantienen estrechas relaciones con la Comisión Europea (y la patronal europea, UNICE) y sus movilizaciones tan sólo escenifican una protesta social que canaliza el descontento dentro de unos límites aceptables para las instituciones comunitarias y que le permite (a la CES) presentarse de cara a la opinión pública europea como los legítimos representantes de las inquietudes que suscita el futuro de la UE. La CES, en este sentido, no es como la AFL-CIO estadounidense, donde considerables sectores mantienen ya, desde hace algunos años, una actitud crítica contra el libre comercio y la dinámica de las fuerzas del capitalismo global en EEUU.

De cualquier forma, en la movilización de la CES también confluyeron, en gran medida, distintas organizaciones que cuestionan el carácter neoliberal del «proyecto europeo», que expresarían principalmente su rechazo al mismo al día siguiente, junto con los grupos de orientación más anticapitalista que acudieron a Niza para intentar bloquear la cumbre. El día después, más de 7.000 manifestantes fueron firmemente disueltos por la policía, imposibilitando el bloqueo previsto del inicio de la cumbre europea. Previamente las fuerzas de seguridad habían impedido el acceso a Niza de los movimientos de parados, impidiendo la salida de trenes desde distintas ciudades francesas y habían igualmente paralizado en la frontera un tren con más de mil integrantes de los Tutte Bianche de Ya Basta, provenientes de Italia y otro de Alemania. El gobierno de la llamada «izquierda plural» de Jospin, con la colaboración estrecha del alcalde de extrema derecha de Niza, había pues suspendido los derechos civiles y las garantías constitucionales y revocado temporalmente el convenio de Schengen, que permite la libre circulación en el interior de la UE de las ciudadanas y ciudadanos europeos. La magnitud y el contenido de la protesta no pudieron ser silenciados por los medios de comunicación, que reflejaron en sus crónicas que la cumbre europea había sido cuestionada por los grupos «antiglobalización», de la misma forma que previamente lo habían sido las del FMI y el BM, o anteriormente la de la OMC. E igualmente, una vez más, se resaltaba el carácter «vandálico» y violento de la protesta, la falta de argumentos de las organizaciones que participaban en la misma y el contraste con el carácter cívico de la movilización previa de la CES [Kasius , 2001] [ATTAC , 2000].

Sin embargo, la preocupación por la deriva que está adquiriendo la contestación a la UE era patente en los líderes europeos y comunitarios. Una de las resoluciones de Niza fue que en el futuro (a partir de que la UE tenga 18 miembros) todas las cumbres europeas se celebren en Bruselas. Esta decisión, que se presentó a los medios como una concesión a Bélgica para que suscribiera el Tratato de Niza, era también una forma clara de reconocer el temor a la contestación social en las cumbres itinerantes del Consejo Europeo, sobre todo en los países más «euroescépticos»[4], o en los futuros miembros del Este que ingresen. Y un intento de garantizar un mayor control de la movilización social, pues se sabe de la mayor aceptación social de las instituciones comunitarias en Bélgica y de la experiencia en la capacidad de manejo de las protestas por parte de Bruselas. Son ya años de experiencia. Por otro lado, la Europol ya ha creado un grupo específico de seguimiento y control de las organizaciones «anarquistas» y anticapitalistas que cuestionan el «proyecto europeo». Más tarde, en enero de 2001, en la pequeña ciudad de los Alpes suizos, Davos, se volvía a reunir, como lo lleva haciendo desde 1971, una de las cumbres más exclusivas del capitalismo mundial: el Foro Económico Mundial. Este Foro reúne anualmente a más de 2000 autoproclamados líderes mundiales, de ellos más de 1000 presidentes de corporaciones transnacionales e instituciones financieras internacionales, que pagan cada uno más de dos millones de pesetas por poder pasar unos días con «la crème de la crème» del capital. Allí es donde, cada año, estos líderes debaten el devenir del capitalismo global y los pasos necesarios a dar para que éste continúe su «marcha triunfal». De este Foro surgió, en su día, entre otras medidas, la necesidad de impulsar la Ronda Uruguay del GATT y fue donde se presentó, como ya se ha indicado, la colaboración suscrita entre las NNUU y la Cámara de Comercio Internacional en 1998. Cada año, también, muchos de los dirigentes políticos de todo el mundo acuden a este cónclave, para vender a los representantes del capital mundial las reformas que están acometiendo en sus respectivos países, con el fin de hacer más atractivas las inversiones (y la actividad especulativa) de los allí presentes.

Pero este año el Foro se ha tenido que reunir protegido con vallas metálicas y alambres de espinos y estrechamente vigilado por fuertes contingentes de la policía y el ejército suizo, pues los grupos «antiglobalización» (especialmente de la Acción Global de los Pueblos (AGP)) habían amenazado con una importante presencia, después de que ya hubieran hecho su aparición en las tres últimas sesiones. Las fuerzas de seguridad habían cortado las carreteras de llegada a Davos, con el fin de controlar el acceso de «falsos» asistentes al Foro y lo mismo habían hecho con los ferrocarriles, para garantizar que la «chusma» no fuera a entorpecer tan feliz acontecimiento. Esta especie de Estado de Sitio era tan patente, que quedó reflejada en todos los medios. Uno de los asistentes al Foro expresaba la vivencia de esta situación, de encierro y acoso, de manera irónica diciendo que: «era como estar en el Palacio de Invierno esperando la revolución» [Garton Ash , 2001]. Ante esta tesitura los organizadores del Foro habían elegido un lema para presidirlo, que pudiera ayudar a bajar la temperatura del rechazo que suscita: «Impulsar el Crecimiento. Reducir las Desigualdades». Se saben observados y quieren utilizar también la retórica para edulcorar y disimular la verdad de lo que allí se cuece. Y al igual que en la pasada edición habían invitado a destacados representantes de ciertos movimientos «antiglobalización» (Vandana Shiva, Martin Kohr, Lori Wallach...), a estar presentes en algunas de las deliberaciones, para dar una cierta impresión de apertura a los críticos del capitalismo global. Todo esto es un delicado juego de ajedrez en el tablero mediático, en donde se mide con suma precisión las piezas a mover, con el fin de conseguir desactivar la imagen de club exclusivo que funciona de manera autista.

De cualquier forma, este año la confusión era la nota predominante en el ambiente del Foro. No se sabía de qué forma va a afectar a la situación mundial el parón de la economía estadounidense y si éste puede provocar una profunda recesión planetaria. El FMI acudió para echar asimismo un jarro de agua fría, pues rebajó fuertemente las perspectivas de crecimiento mundial. Y el primer ministro de Japón Yoshiro Mori, vino a explicar la gravedad de las circunstancias por la que atraviesa la economía japonesa desde hace una década, donde se ha «evaporado» una riqueza, en la bolsa y en los activos inmobiliarios, equivalente a dos veces el PIB japonés. Y confirmó que el crecimiento económico no acaba de despuntar, a pesar del fuerte endeudamiento en que ha incurrido el estado japonés (casi el 150% de su PIB) para impulsarlo, a partir de las recomendaciones del FMI, que se saltó en este caso las recetas neoliberales. Es más, ante la amenaza de entrar otra vez en recesión, lo que precipitaría la posible quiebra de gran parte de su sistema financiero, que ya atraviesa una situación muy delicada, el primer ministro se comprometió, en Davos, a presionar a su banco central para que directamente imprimiera dinero con el fin de revitalizar su economía, pues ya no le queda casi margen para bajar sus tipos de interés, que están cercanos a cero. Es decir, otro de los dogmas del neoliberalismo, la lucha contra la inflación, se tira por la borda ante el temor de una recesión que puede afectar a uno de los pilares de la economía global: Japón, lo que tendría importantes repercusiones en toda la cuenca del Pacífico y también a escala mundial [El País , 28-1-2001], [The Economist , 3-2-2001].

En definitiva, en Davos ha predominado un ambiente en que la élite económica y financiera mundial se encontraba allí reunida «sin brújula y con ansiedad», como ha sido bien definido por algún comentarista [Ortega , 2001]. Es decir, sin saber muy bien cómo evitar un derrumbe económico mundial que ya se barrunta[5] y con la sensación de acoso de las movilizaciones «antiglobalización» y la paralela erosión de la legitimidad de las instituciones que gestionan (e impulsan) el capitalismo global. Hasta se produjo un ataque informático pirata contra el Foro, en el que los hackers se hicieron con los muy sensibles datos privados de todos los asistentes, haciéndolos llegar a los medios de comunicación. Además, este año el encuentro de Davos tenía, por primera vez, un competidor importante. Un Foro AntiDavos, el Foro Social Mundial, en la ciudad de Porto Alegre, en Brasil. Desde el hemisferio Sur, lo que tenía fuerte carga simbólica, un encuentro que aglutinó a más de 4.700 representantes de una parte importante de los movimientos antiglobalización, bajo el lema «Otro Mundo es Posible», pretendía ejercer de contrapunto de la reunión de los poderosos en Davos. Una cadena de televisión francesa propuso un teledebate entre representantes de los dos foros y cosa curiosa (o mejor dicho, no tanto) desde el Foro de Davos se negó la posibilidad de utilizar la sede del encuentro para llevarlo a cabo. La razón que se esgrimió fue que eso sería reconocer y darle proyección mediática al Foro de Porto Alegre. Los cuatro participantes de Davos que tomaron parte en el teledebate, lo hicieron pues a título puramente personal y tuvieron que utilizar para ello los locales de una iglesia cercana. Uno de ellos fue el archiconocido especulador internacional George Soros, más dos altos cargos de las NNUU y el presidente de ABB (una transnacional sueco-suiza, con gran presencia internacional). Soros llegó a declararse a favor de la implantación de la Tasa Tobin[6] y señaló que: «Los que estamos aquí reconocemos el problema [de la creciente pobreza y desigualdad social, pero] ¿Qué más podemos hacer para ayudar a corregir esas injusticias sociales? Destruir el sistema no es la solución» [El País , 28-2-2001].

Por otro lado, desde Porto Alegre, los casi cinco mil delegados de movimientos sociales y organizaciones (la mitad de los cuales eran brasileños), de más de 117 países del mundo, debatían cómo hacer que fuera una realidad el que «Otro Mundo es Posible», el lema central del Foro Social Mundial; incluidos más de 400 parlamentarios nacionales y 240 autoridades locales de distintas ciudades del mundo. Un tiempo para soñar, sin gases lacrimógenos por en medio [Ferrari , 2001]; lo que ya se había hecho también en los dos encuentros «Por la Humanidad y contra el Neoliberalismo», impulsados por los zapatistas. La elección de Porto Alegre como ciudad que albergase el Foro no había sido casual. Porto Alegre es la capital del Estado Río Grande do Sul, en el extremo Sur de Brasil, donde gobierna el Partido de los Trabajadores, donde se inició en los ochenta el Movimiento de los Sin Tierra y en donde desde hace años se lleva a cabo una interesante experiencia de elaboración de los llamados presupuestos (públicos) participativos, en los que participan (valga la redundancia) de manera activa los movimientos sociales y vecinales de dicha ciudad. Río Grande do Sul es también el único estado brasileño que se ha declarado territorio libre de transgénicos, enfrentándose al gobierno central de Cardoso y al Tribunal Supremo de la República. Esta experiencia de colaboración entre las instituciones políticas y los movimientos sociales era quizás el marco idóneo donde podían reunirse una parte importante de los movimientos «antiglobalización». Por así decir, todo aquello que no son las organizaciones que se coordinan a través de la AGP (ver primer texto); aunque existen organizaciones que mantienen un pie en ambas coordinadoras[7].

El encuentro de Porto Alegre fue organizado por distintas redes internacionales «antiglobalización»: Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadano (ATTAC), grupos y ONGs de la antigua coordinadora mundial contra el AMI, organizaciones de Amigos de la Tierra, el secretariado (y grupos) de las Marchas Europeas contra el Paro..., la campaña Jubileo 2000, el Club de Acreedores de la Deuda Ecológica, la revista Le Monde Diplomatique, diferentes organizaciones sindicales del «Tercer Mundo», etc. Lo que quizás pueda distinguir a todas estas redes de lo que pueda ser la AGP, es que no tienen un carácter claramente anticapitalista (y antidesarrollista), sino que plantean un funcionamiento diferente, más justo, participativo, transparente, equitativo y sostenible del sistema económico internacional y, en general, un reforzamiento del papel de los Estados, de su soberanía y de su carácter democrático, para hacer frente a los desmanes del capitalismo global. Eso sí, exigiendo la necesidad de acometer una reforma en profundidad de las instituciones financieras internacionales, el FMI y el BM, así como de la OMC y del actual marco económico y financiero internacional[8], para que su actuación tenga en cuenta objetivos sociales y medioambientales. Si bien las fronteras de todos estos planteamientos no son precisas y continuamente se están redibujando. De hecho, empiezan a existir voces en su seno que abogan por profundizar en la crisis de legitimidad de todo el sistema y preconizan la necesidad de desmantelar el FMI, BM y OMC, así como las empresas transnacionales, para caminar hacia un mundo distinto [Bello , 2000]. Tal vez ello hace más necesario, hoy en día, abrir procesos de reflexión y debate, conjuntos, no sólo de posibles confluencias en las movilizaciones, entre las dos grandes corrientes «antiglobalización» que parece que se van consolidando a escala internacional. Es decir, entre lo que se ha reunido en Porto Alegre y lo que más o menos aglutina la AGP.

En Porto Alegre, igualmente, pasaron más cosas. Se llevó a cabo una acción, el mismo día de su inauguración, contra un campo de transgénicos de Monsanto, que protagonizaron representantes de la Confederation Paysanne, con José Bové a la cabeza, junto con miembros del MST brasileño. Esta acción alcanzó una gran repercusión mediática mundial. También se dieron divisiones en su seno sobre la conveniencia de mantener el teledebate con miembros del Foro de Davos, aunque predominó la postura a favor, por el alcance internacional que tendría. Y existieron voces de protesta por la poca representación del movimiento de las comunidades negras e indígenas brasileñas en el comité organizador. La participación de representantes de países africanos fue reducida, así como la de India y Norteamérica y casi inexistente la de los países del Este, siendo principalmente, por así decir, un encuentro latinoamericano-europeo. El foro significó también un momento importante de encuentro del movimiento popular brasileño y latinoamericano actual, hecho que ha tenido gran repercusión en Brasil y en todo el Cono Sur, lo cual hizo que Cardoso se expresara virulentamente contra el mismo, defendiendo las privatizaciones, las políticas de ajuste y «otras bondades» de la «globalización». Al final no fue posible llegar a una declaración final única, ante la diversidad de posturas existentes, aunque el material de los más de cuatrocientos grupos de trabajo es una aportación de gran interés. Pero sí ha habido el compromiso de seguir celebrando próximos «Porto Alegres» en paralelo con las reuniones de Davos [Ferrari , 2001]. Esta decisión, junto al cúmulo de movilizaciones previstas a lo largo de este año contra la «globalización», está inquietando seriamente a los principales albaceas del capitalismo global. Vargas Llosa ha manifestado recientemente, refiriéndose al Foro de Porto Alegre, que oponerse a la «globalización» es como intentar luchar contra la ley de la gravedad [Vargas Llosa , 2001]. Se dice pronto, pero en realidad es un reflejo del temor ante el auge de los movimientos que cuestionan directamente el capitalismo global. En el 2001, la lista de movilizaciones coincidentes con los cónclaves de las instituciones que gestionan (o impulsan) la «globalización» es impactante: en marzo contra un encuentro del Foro Económico Mundial (de Davos) en Cancún; en marzo también contra una conferencia de la OCDE en Nápoles; en abril contra la Cumbre de las Américas en Quebec, donde más de 30 jefes de estado y de gobierno se reunirán para impulsar la Alianza del Libre Comercio (e inversión) de las Américas y asimismo, en el mismo mes, en Buenos Aires contra una reunión previa preparatoria de dicha cumbre; en abril, igualmente, ATTAC ha convocado una jornada de acción contra los paraísos fiscales, en la que está previsto el bloqueo de los accesos a Luxemburgo; en junio contra un encuentro del BM en Barcelona; en julio contra la cumbre del G-8 en Génova, que tendrá especial importancia a escala europea; en julio habrá un campamento de denuncia de la política de inmigración de la UE en Tarifa; y en noviembre habrá que ver qué pasa cuando empiece la conferencia de Qatar, donde la OMC pretende volver a impulsar, otra vez, la Ronda del Milenio. Por otro lado, a finales de febrero se producirá la marcha de los zapatistas sobre México D.F., acompañados por un importante contingente de los Tutte Bianche de Ya Basta y otros movimientos sociales, en marzo se llevará a cabo un encuentro de la red en proceso de cristalización de AGP-Europa en Milán y en abril una asamblea mundial, también de la AGP, en Cochabamba. En suma, las luchas contra el capitalismo global que se han desarrollado en estos últimos años han adquirido un gran relieve internacional, ayudando a romper la imagen especular de inevitabilidad y pretendida «bondad» de la globalización económica y financiera, que generó el pensamiento único a principios de los noventa. Las movilizaciones contra las cumbres de las instituciones que gestionan (e impulsan) la «globalización» han cumplido también un papel trascendental en la deslegitimación de dichas estructuras. Y al mismo tiempo, se ha creado una diversidad de redes de resistencia a la «globalización», que actúan como verdaderos organismos vivos, en constante evolución, generando una fuerte conciencia de solidaridad internacional, un nuevo internacionalismo y una importante sensación de conexión, de que no se trabaja y se resiste de forma aislada. Lo cual es un elemento adicional que refuerza las resistencias, dentro de su enorme diversidad, contra el capitalismo global. Las instituciones del capitalismo global tienen miedo al porvenir, han perdido en gran medida el poder de controlarlo y predecirlo. El presidente del Banco Mundial, Wolfensohn, ha afirmado que: «Una de las cosas que pueden desestabilizar a los países desarrollados (ya no sólo a los de la Periferia) son las continuas protestas en todo el mundo y el que las cifras (de desigualdad en el reparto de la riqueza y extensión de la pobreza) se están volviendo tan apremiantes que corremos un serio riesgo» [EL PAÍS , 23-9-2000]. Pero para no ir sólo de cumbre en cumbre, quizás se debería señalar (como se apuntó en la primera parte del texto) que es preciso profundizar en la repercusión que el capitalismo global está teniendo en las realidades locales, para combatirlo también desde muchos otros ángulos, pues no se debe olvidar que será preciso reforzar las resistencias locales, afianzarse en lo local, como paso no sólo para la resistencia, sino asimismo y en especial, para la transformación emancipadora. Acumulando fuerzas, generando proyectos y actividades al margen de la lógica del mercado y del capital, construyendo redes comunitarias, poniendo en común reflexiones y debates, rescatando y recreando nuevos valores humanos y solidarios, desocupando espacios del poder, enfrentando los valores, estructuras y comportamientos patriarcales y otras formas de opresión y discriminación, al tiempo que adquirimos consciencia de nuestras propias miserias. A nadie se le escapa la enorme dificultad de estas tareas, no sólo por su propia complejidad, sino por tener que operar en un entorno crecientemente hostil. Tanto por el auge de la ingobernabilidad (no antagonista) a todos los niveles que se está generando, como también por las propias dinámicas que impondrán las estructuras de poder para impulsar su proyecto (lo que está ocurriendo ya). Y todo ello siendo conscientes de que no sólo estamos en una época de cambios profundos, sino que hemos entrado ya, de lleno, en un profundo cambio de época.

Ramón Fernández Durán

Fecha de referencia: 02-06-2001


1: En su declaración final denunciaba las políticas de las instituciones financieras internacionales y su impacto sobre las mujeres y se definía contra la especulación financiera, a favor de la Tasa Tobin que gravase las transacciones especulativas, por la anulación de la deuda del llamado Tercer Mundo, contra la manipulación genética, etc.
2: En junio de 1992, en la cumbre de Copenhague, se empieza a gestar una contestación al «proyecto europeo», acudiendo al encuentro principalmente grupos nórdicos. En la cumbre de Madrid, de diciembre de 1995, se retoma la coordinación europea tras varios años en que los principales grupos que cuestionan el «proyecto europeo», los nórdicos, se habían volcado en la actividad de los referéndums de acceso de sus distintos países a la UE (Suecia, Noruega, Finlandia y, también, Austria). Pero aparecen también organizaciones de otros países que cuestionan el «proyecto europeo» desde muy diferentes perspectivas (ecologista, feminista, social, antimilitarista, de derechos humanos...) En junio de 1997, más de 50.000 personas acuden, convocadas por las llamadas Marchas Europeas contra el Paro, la Precariedad y la Exclusión Social, a manifestarse contra la «Europa» neoliberal y la aprobación del Tratado de Amsterdam y el Plan de Estabilidad, en la cumbre europea que tiene lugar en dicha ciudad holandesa. Esta manifestación supuso la confluencia final de diferentes marchas, o columnas, que atravesaron el territorio de la UE, desde sus extremos más recónditos, iniciándose algunas de ellas en los espacios limítrofes (Marruecos, la exYugoslavia, Polonia). Más tarde, en junio de 1999, una cifra inferior, unas 20.000 personas, concurren en Colonia, con ocasión de la cumbre europea en dicha ciudad. Los contenidos se amplían y se incluye asimismo el rechazo al racismo y el apoyo a los inmigrantes y a los «sin papeles», así como un rechazo expreso a la intervención de la OTAN en Yugoslavia. En todo este proceso se va consolidando poco a poco una crítica anticapitalista al «proyecto europeo» y no sólo al carácter neoliberal del mismo, o a la creación de un proyecto supraestatal que pone en cuestión la identidad y la democracia de los Estados-nación.
3: Marchas Europeas contra el Paro, la Precariedad, la Exclusión Social y el Racismo y ATTAC. Aparte de su rechazo al fin de la «Europa Social» que está significando la «Europa S.A.» que se construye, cabe resaltar su reivindicación de una renta básica universal, o ingreso garantizado, sin ningún tipo de discriminación de edad, sexo, u origen.
4: De hecho, hay temor a las movilizaciones sociales en Suecia, durante su presidencia de la UE en este semestre, de cara a los dos cumbres previstas: en Estocolmo, en marzo y en Gotemburgo, en junio.
5: Fuera de las consabidas recetas de impulsar la Ronda del Milenio en la próxima cumbre de Qatar y la necesidad ineludible de acometer la Nueva Arquitectura Financiera Internacional.
6: Él mismo es consciente de los oscuros nubarrones que se ciernen sobre el capitalismo global y la urgente necesidad de regular los flujos especulativos. Soros, una vez que ha amasado una verdadera fortuna especulando, pregona ahora la necesidad de poner restricciones al capitalismo especulativo, para que éste no entre en una crisis sistémica. Es decir, para que no se vaya al garete [Soros , 1999]
7: Si bien alguno de los organizadores del Foro de Porto Alegre, como el Movimiento de los Sin Tierra, junto con muchas otras organizaciones de Vía Campesina, principalmente las del «Tercer Mundo» y en concreto las asiáticas, mantiene una presencia activa también en la AGP.
8: Esto es, la cancelación de la deuda externa de la Periferia, la eliminación de los programas de ajuste estructural del FMI y BM, la paralización de la Ronda del Milenio, el control del movimiento de los capitales especulativos (con la implantación de la Tasa Tobin), la eliminación de los paraísos fiscales, nuevas reglas del comercio mundial... [Ferrari , 2001].

Boletín CF+S > 16 -- Para tomar ejemplo > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n16/arfer.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
 
Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
 
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid Universidad Politécnica de Madrid
Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad
Departamento de Estructuras y Física de la EdificaciónDepartamento de Urbanística y Ordenación del Territorio