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Boletín CF+S > 15 -- Calidad de vida urbana: variedad, cohesión y medio ambiente > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n15/arfer.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X


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A pesar de todo, la resistencia al neoliberalismo se organiza y se extiende a escala mundial


Desde finales de los ochenta se viene asistiendo a una progresiva confluencia de los nuevos procesos de antagonismo a la lógica del despliegue de la globalización económica. Estos procesos se han venido plasmando a través de distintas vías, de las que sólo se señalarán aquí algunos hitos principales. En 1988, las actividades de contestación a la Asamblea General del FMI y el BM, en Berlín, permiten aglutinar a diferentes movimientos de oposición a las políticas de estas instituciones financieras supraestatales, al tiempo que posibilitan la puesta en común de la reflexión crítica contra las políticas neoliberales del capitalismo global. Se produce una primera convergencia, todavía embrionaria, de organizaciones que tanto en el Centro como en la Periferia (Sur) luchan contra las consecuencias de un modelo que se intenta imponer a sangre y fuego en todo el mundo. Como parte de dichas actividades se denuncia también la progresión imparable de los impactos ecológicos planetarios. De esta forma, p.e, cobra un especial relieve la campaña de concienciación contra la destrucción de la selva del Amazonas; consecuencia principalmente de las estrategias del capital transnacional en dicho territorio, que opera con el apoyo del BM. Al enriquecimiento de esta reflexión crítica contribuye también la realización de las contracumbres a las reuniones del G-7 que impulsa el TOES (The Other Economic Summit -La Otra Cumbre Económica-).

Más tarde, en torno a 1992, la preparación de actos de denuncia del quinto centenario del llamado "descubrimiento" de América, que inauguró en su día (junto con la circunnavegación de África) la expansión y el dominio del Centro sobre la Periferia, permite avanzar en la profundización de un discurso crítico sobre las nuevas formas que adopta en la actualidad el dominio del capital a nivel mundial. Esto es, la globalización económica y financiera, y el triunfo del neoliberalismo en todos los ámbitos. El desarrollo de estas actividades permite asimismo el contacto entre organizaciones del Centro y la Periferia (Sur), especialmente entre organizaciones de Europa occidental, EEUU y América Latina. Es de resaltar la coordinación que estos eventos suscitan entre las organizaciones indígenas americanas (bajo el lema: "Quinientos Años de Resistencia"). Al calor también de este proceso de confluencia tiene lugar en Nicaragua una reunión, en 1991, de movimientos campesinos de diferentes partes del mundo que impulsan un espacio de encuentro: Vía Campesina, como instrumento de coordinación para oponerse al progresivo dominio del sector del Agrobussiness en el mundo rural.

Asimismo, la preparación de las actividades paralelas a la Cumbre de Río (1992), posibilita que, poco a poco, florezca el pensamiento crítico contra el "progreso" científico y tecnológico, contra la bondad del desarrollo imparable de las fuerzas productivas, y en definitiva contra el mito del "desarrollo". Esta magna conferencia mundial, que había sido preparada minuciosamente por las Naciones Unidas desde hacía años, tomando como base el informe Brundtland ("Nuestro Futuro Común"), para lograr elaborar nuevos mecanismos de consenso colectivo en torno al concepto de desarrollo y crecimiento, acuñando el término "desarrollo sostenible", marca también un punto de inflexión en la crítica a los procesos de globalización en marcha. Desde las instituciones financieras y políticas supraestatales (en especial, el BM y Naciones Unidas), y desde ciertas instancias promovidas, dentro de las NNUU, por las propias transnacionales (el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible), se impulsa una verdadera operación global de marketing respecto al "nuevo" paradigma de "desarrollo sostenible" [Finger y Kylcoyne , 1996]. Al tiempo que se promueven nuevos instrumentos de intervención social (las ONGs de Desarrollo) como vía para apuntalar un nuevo consenso social en torno al mito del "desarrollo", actualizado, eso sí, bajo el calificativo de "sostenible". Pero las actividades de reflexión crítica y contestación paralelas a la Cumbre de Río significan también, en parte, la cristalización de nuevas formas organizativas de oposición a la globalización. La red internacional A SEED (Action for Solidarity, Ecology, Equity and Development), una de las voces de denuncia más preclaras respecto de las consecuencias de la globalización económica, surge de estos procesos y logra adquirir proyección en distintos lugares del Centro y la Periferia (Sur, pero también, por primera vez, Este).

En este sentido, la desaparición del muro de Berlín, no solo trae consigo el colapso de los regímenes del "socialismo real", la crisis de los partidos comunistas (y sindicatos) tradicionales, y el desfondamiento de los movimientos guerrilleros en la Periferia (Sur), sino también la quiebra del paradigma "emancipador" (de corte occidental) que había impregnado a la mayor parte de la izquierda a lo largo del siglo XX. Esto es, que el desarrollo imparable de las fuerzas productivas traería consigo el socialismo, junto con la dinámica de la lucha de clases que impulsaría el proletariado industrial; único sujeto social con capacidad transformadora y con una "misión histórica" que cumplir: el alumbramiento de la sociedad sin clases. Todo ello ahonda la crisis de las viejas formas organizativas y el naufragio del mensaje "liberador" en torno al que se sustentaban, lo que permite, no sin fuertes traumas, el paulatino afloramiento de nuevos discursos críticos, nuevos actores sociales de resistencia y transformación, y nuevas estructuras organizativas. Y ello, a pesar de tener que nadar contra la corriente dominante de progresiva hegemonía del pensamiento único, de importante desactivación de la capacidad de antagonismo que posibilita a las instancias de poder el manejo de los mass media, y del deterioro y fragmentación del tejido social de resistencia que comporta el propio despliegue de los procesos de globalización económica.

Posteriormente, la oposición a la firma (1993) del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU, Canadá y México, permite ir tejiendo nuevas solidaridades entre muy distintas organizaciones y movimientos sociales de los tres países mencionados, y va reforzando las argumentaciones críticas contra la pretendida bondad del "libre comercio mundial". De ahí surgiría, en EEUU, la campaña "50 Años Bastan" contra el medio siglo de existencia de las instituciones financieras globales (FMI y BM), que tuvo diferentes manifestaciones en distintos países del mundo y que culminaría en el Foro Alternativo "Las Otras Voces del Planeta" que se desarrolló en Madrid, en el otoño de 1994, en contestación a la asamblea general de las organizaciones de Bretton Woods en esta ciudad. Todo lo cual contribuyó a que, más tarde, la oposición a la firma (1994) de la Ronda Uruguay del GATT -que daría lugar a la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC)- tuviese diferentes momentos de coordinación internacional. La oposición a la Ronda Uruguay se plasmó principalmente en determinados países de la Periferia (India, Malasia, Filipinas...) pero también tuvo su reflejo en algunos países del Centro (en especial en Francia, y en menor medida en EEUU).

El 1 de enero de 1994, cuando entra en funcionamiento el TLC, estalla la rebelión zapatista de componente indígena en Chiapas. La periferia de la Periferia. Este hecho, de enorme importancia, va a significar un verdadero acicate en la convergencia y coordinación de los movimientos que cuestionan la globalización económica y el neoliberalismo a nivel mundial, así como en la progresiva consolidación de un nuevo discurso antagonista (antidesarrollista) que tuviera en cuenta la enorme diversidad de sujetos, territorios, recursos, tradiciones, realidades... que componen el complejísimo mundo de finales del siglo XX, sobre el que el "pensamiento único" pretende diseñar una única receta de aplicación universal: el credo neoliberal del capitalismo global. Desde la selva Lacandona, el EZLN hace un llamamiento para celebrar, en el verano de 1996, el primer Encuentro Intergaláctico contra el Neoliberalismo y por la Humanidad. Dicho encuentro, y el segundo, que se celebra en el Estado español, en el verano de 1997, aceleran los procesos de confluencia a escala internacional y permiten organizar la convocatoria, a principios de 1998, en Ginebra, de la llamada Acción Global de los Pueblos (AGP) contra el "libre comercio". La primera coordinación mundial, propiamente dicha, contra la globalización económica y el neoliberalismo.

Esta primera reunión constituyente de la AGP, a la que acuden unos trescientos activistas de todo el mundo, es un buen exponente de la gran variedad de sujetos y movimientos que a escala planetaria se oponen al capitalismo global. En ella estaban representados, en lo que se refiere a la Periferia Sur, desde los pueblos indígenas que habitan en los lugares más recónditos del globo y que ven amenazados sus hábitats y territorios como resultado de la expansión imparable de la globalización (Maories de Nueva Zelanda, la CONAIE del Ecuador, los indios mayas, los ogonis de Nigeria...); hasta los movimientos campesinos de aquellos lugares del planeta donde todavía permanecen muy importantes contingentes de población en el mundo rural tradicional (Nepal, India...) o bien aquellos nuevos movimientos campesinos que luchan por el acceso a la propiedad comunitaria de la tierra (p.e, el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil). Pasando por aquellos movimientos metropolitanos de lucha contra las consecuencias que los llamados Programas de Ajuste Estructural del FMI y BM están teniendo sobre las poblaciones urbanas (p.e, el movimiento de enseñantes en Buenos Aires, o los movimientos en las barriadas de México D.F.); o las nuevas organizaciones de trabajadores (en muchos casos clandestinas, debido a la represión) en las nuevas industrias de maquila en los países centroamericanos, y sindicatos de países de industrialización periférica (Corea, Turquía, India...); o hasta organizaciones de poblaciones con problemática muy específica como es el caso de ciertas comunidades afroamericanas de países caribeños.

En lo que respecta al Norte, o Centro del sistema, la diversidad de lo allí presente también era manifiesta. En Ginebra se dieron cita el movimiento de parados franceses, así como ciertas organizaciones de la red europea contra el paro, la precariedad y la exclusión social. Organizaciones estadounidenses que trabajan con los "sin techo", como Food not Bombs, que está presente en la mayoría de las ciudades de EEUU y que está sufriendo una fuerte represión por parte de las autoridades. Nuevas organizaciones de defensa de los trabajadores precarios o amenazados por los procesos de privatización y desregulación (carteros canadienses; nuevas organizaciones sindicales francesas -los SUD (Solidaires Unitaires Democratiques)- que surgen a partir de las huelgas de diciembre de 1995...) El movimiento okupa y los centros sociales autogestionados de distintos países europeos; de hecho el encuentro en Ginebra fue organizado, en gran medida, gracias a la participación activa del movimiento okupa de esta ciudad helvética. Algunas organizaciones de acción directa provenientes del ámbito ecologista radical, entre las que destacaba por sus características particulares el movimiento Reclaim the Streets[1], de Gran Bretaña, que con sus acciones espectaculares festivas reivindicativas y de lucha en la calle (Street Parties) ha llegado a ser conocido (y emulado) en muchas partes del mundo. Y diferentes grupos y redes que tratan de desenmascarar las consecuencias del Tratado de Maastricht (el reflejo de la globalización económica y el neoliberalismo en nuestro continente) sobre las poblaciones de los países de la Unión Europea.

Y también al borde del lago Leman, en la ciudad de Rousseau, se dieron cita grupos de los países del Este que denuncian las consecuencias que se están derivando, para sus poblaciones y territorios, del tránsito hacia el libre mercado y su integración en la economía global capitalista. Llamaba la atención la presencia de grupos ecologistas radicales como los Rainbow Keepers, o de colectivos anarquistas, que luchan contra las políticas que el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el BM están impulsando en los países del Este; tales como la financiación de importantes redes viarias de gran capacidad para conectar estos espacios con el macromercado de la UE, la construcción de nuevas centrales nucleares, la extracción de nuevos recursos minerales y energéticos, etc. Es preciso resaltar como en los discursos de los diferentes grupos y organizaciones, del Centro, del Sur y del Este, urbanos, campesinos e indígenas, estaban presentes en mayor o menor medida los temas de género, lo que quedó resaltado en el manifiesto final que se aprobó en Ginebra. Ello no es sino el resultado de que la cuestión de género ha estado presente en gran parte de las luchas a lo largo de los ochenta y noventa.

En un primer momento, la AGP se perfiló como un instrumento de coordinación internacional contra la OMC, con sede en Ginebra, y contra el "libre comercio". De hecho, en la reunión de la AGP en febrero de 1998, se programaron movilizaciones en distintas partes del mundo en paralelo con la reunión oficial de la OMC, que tuvo lugar en mayo de 1998 en la ciudad suiza. Muchas de ellas bajo el diseño de movilizaciones-fiestas reivindicativas en la calle, en línea con las propuestas que partieron de Reclaim the Streets de organizar un Global Street Party para esa fecha. Pero más tarde, la AGP se está configurando, poco a poco, como una verdadera red de coordinación internacional (con diferentes expresiones regionales, o continentales) contra la globalización económica y el neoliberalismo.

Aparte de este proceso de confluencia, la convergencia de los movimientos de oposición internacional a la firma del llamado Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), en el seno de la OCDE, que hubiera posibilitado (caso de aprobarse) una nueva vuelta de tuerca adicional de consecuencias nefastas en los procesos de globalización económica y financiera, permitió asimismo la creación de nuevos espacios plurales de coordinación mundial contra el neoliberalismo. La lucha contra el AMI adquirió un relieve especial en Canadá, Francia, EEUU y países nórdicos, en el Centro, y en países como Malasia, Filipinas, India, Brasil... en la Periferia. En la reunión celebrada en octubre del 98 en París, en paralelo a la cita de la OCDE para abordar la posible aprobación del AMI, resaltaba la diversidad de movimientos y organizaciones de oposición al mismo; ya se sabe que la firma del AMI quedó finalmente postergada, debido en gran medida a la oposición desarrollada, así como a las tensiones en el seno de la OCDE, y remitida su aprobación a otros foros (OMC, TEP (Transatlantic Economic Partnership) y FMI)[2]. Además, la infraestructura del encuentro (impulsado desde París por Ecoropa, uno de los grupos pioneros en la denuncia de los efectos de la globalización) gravitó en la organización francesa Droits Devant, una especie de organización paraguas que acoge en su seno a grupos que trabajan con los "sin trabajo", los "sin techo", los "sin papeles"... que utilizó espacios cedidos por grupos contraculturales (de teatro, performance...) comprometidos socialmente, hecho que le confirió un ambiente muy especial y emotivo.

En este encuentro se difundió, entre otras, una propuesta de Reclaim the Streets (y por extensión de la AGP) de organizar para el 18 de junio de 1999, en paralelo con la cumbre del G-7 en Colonia, una jornada mundial de protesta, acción y carnaval contra los centros e instituciones relacionados con el capitalismo financiero (bolsas, centros bancarios, organizaciones financieras globales...) es decir, contra el corazón del capitalismo global. La propuesta tuvo una muy buena acogida, máxime en un momento en que las crisis financieras se habían manifestado con especial virulencia en gran parte de los espacios de la Periferia (sudeste asiático, Rusia, Brasil... y sus áreas de influencia). Como se decía en el llamamiento, nuestra resistencia tiene que llegar a ser tan global como el capital. Esta jornada de acción tuvo una considerable repercusión mundial, pues se llevó a cabo en 122 ciudades de 43 países [PGA , 2000].

A finales de la primavera de 1999, la organización de las distintas actividades de contestación en torno a la cumbre europea (3 y 4 de junio) y la cumbre del G-7 (19 y 20 de junio), ambas en Colonia, llegaron a significar un salto adelante, adicional, en los procesos de coordinación de las resistencias y la reflexión crítica contra la globalización económica y el neoliberalismo. Sobre todo en lo que a la confluencia de la contestación contra la UE y contra la globalización económica se refiere. Las marchas europeas contra el paro, la precariedad y la exclusión convergieron desde toda Europa el 29 de mayo en Colonia (al igual que ya lo habían hecho en junio de 1997 en Amsterdam). Asimismo, la iniciativa Caravana Intercontinental 99 -impulsada por la AGP- trajo a más de 400 campesinos indios (principalmente de la organización KRRS) y a cerca de 100 miembros de distintos movimientos campesinos e indígenas de América Latina (entre ellos representantes del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil), para llevar a cabo una gira por distintos países europeos de acciones y debates, que acabó el 19 de junio en Colonia, adhiriéndose a las movilizaciones contra la cumbre del G-7. A la que también se sumó una gran cadena humana que organizó en la ciudad del Rhin la Campaña Jubileo 2000 (por la condonación de la deuda externa de los países de la Periferia altamente endeudados).

Contra la libre circulación mundial de capitales se está desarrollando también una red (ATTAC), con epicentro en Francia, que se expande a partir del llamamiento lanzado en su día a través de Le Monde Diplomatique. Planteada, en sus inicios, como una red para exigir la aplicación de controles al capital financiero especulativo, su actividad ha ido desarrollándose desbordando ampliamente este primer objetivo. De hecho, una reunión mundial de la red, en París, en julio de 1999, que aglutinó a unos 2000 representantes de todo el mundo, hizo un llamamiento explícito a denunciar la Ronda del Milenio de la OMC, que estaba previsto que se iniciara en Seattle a finales de 1999. Así como planteaba la necesidad de lanzar una campaña mundial por la cancelación de la deuda externa de todos los países de la Periferia, que fuese más allá de los limitados objetivos y contenidos de la Campaña Jubileo 2000, denunciando, al mismo tiempo, de los Programas de Ajuste Estructural del FMI y el BM.

Aparte de estos procesos de coordinación de las dinámicas de resistencia a la globalización económica, se están desarrollando también, desde hace años, normalmente en conjunción mayor o menor con los mismos, centros, o nodos, de elaboración y reflexión crítica contra el neoliberalismo planetario. Desde la Red del Tercer Mundo, con sede en Penang o Montevideo, y la plataforma Redes en Uruguay también, hasta el Internacional Forum on Globalization de San Francisco (con contactos y miembros en muchas partes del mundo), el Citizen Watch de Washington, o la Fundación Ibon de Filipinas, pasando por revistas como Corporate Watch en Gran Bretaña, Le Monde Diplomatique en Francia (así como sus diversas ediciones en distintas lenguas) y Third World Resurgence en Malasia, o centros de reflexión como CEO (Corporate Europe Observatory) de Amsterdam, el Transnational Institute que se ubica también en la misma ciudad, The Cornerhouse en Gran Bretaña, o el Observatorio de la Mundialización y los amigos de Francois Partant (Ligne d'Horizont) en Francia. Así como la importante red de contactos y pensamiento crítico contra la globalización económica que ha posibilitado la organización de los dos encuentros por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, y por supuesto la propia AGP, todos ellos de contenido claramente anticapitalista. Eso por citar tan sólo los ejemplos más relevantes, pero ni mucho menos únicos, sobre todo en la Periferia.

Indudablemente, en todos estos movimientos y centros de reflexión anidan distintas concepciones políticas. Un amplio espectro. Desde aquellas, cada vez con menos peso, que denuncian la globalización económica reclamando un mayor poder para los Estados con el fin de controlar al capital transnacional. A aquellas otras que en mayor o menor medida impugnan al capitalismo global, económico y financiero, el nuevo papel de los Estados en esta etapa, y en definitiva el "progreso" y el "desarrollo". A pesar de estas diferencias, llaman la atención las potencialidades de confluencia y de trabajo en común, respetando la autonomía respectiva y superando las lógicas tensiones de concepciones políticas distintas. Parece que, poco a poco, se van superando los sectarismos y dogmatismos característicos del pasado, de los que nunca se está a salvo.

A todo ello habría que añadir la creciente denuncia contra el papel y el cada día mayor poder de las grandes empresas transnacionales, que desde hace ya varios años están llevando a cabo diferentes organizaciones y centros de reflexión crítica: Corporate Europe Observatory (CEO), Corporate Watch de Reino Unido y EEUU, Polaris Institute de Canadá, Oil Watch de Ecuador... En la década de los noventa la influencia de estas grandes empresas ha alcanzado nuevos niveles, amenazando las luchas por la democracia y los derechos sociales y ambientales. La liberalización del comercio y las inversiones han hecho que las megacorporaciones que operan a escala mundial dominen cada vez más las distintas economías. Esta denuncia se expresa también en relación con los grupos de presión (Lobbys), o plataformas de influencia política, que estas corporaciones han creado: la European Roundtable of Industrialists (ERT), la Cámara de Comercio Internacional, el Trans-Atlantic Bussiness Dialogue... Estas alianzas reflejan una realidad escalofriante de cómo las políticas de gran alcance se formulan para favorecer los intereses de las empresas transnacionales y al capital financiero. La actividad de denuncia se extiende también a las empresas multimillonarias de relaciones públicas y de medios de comunicación que trabajan estrechamente con las grandes industrias para manipular (y mejorar) la percepción pública acerca de su funcionamiento.

Como plantea la llamada Declaración de Córdoba ("Enfrentando el Poder de las Transnacionales") [CEO , 2000 a]: "Algunos ejemplos esperanzadores de cómo diversos movimientos sociales están confrontando el poder de las transnacionales son las campañas en temas como el cambio climático (denunciando el papel de la gran industria y las empresas petroleras en la elaboración de los acuerdos multilaterales) y en relación con los tratados internacionales de comercio e inversiones -AMI, OMC- así como las crecientes protestas contra los alimentos manipulados genéticamente, las patentes sobre la vida y los movimientos contra la privatización y desregulación en el Sur" (que permite a las grandes empresas del Centro hacerse con la propiedad de sectores clave de las economías periféricas). Algunas de las mayores empresas del mundo han llegado a sentirse verdaderamente acosadas por las campañas contra ellas (Shell, Nestlé, Monsanto, Bayer, Nike...)

Todo este complejo entramado de redes, grupos y movimientos, que fue intensificando su trabajo y coordinación internacional a lo largo de los noventa, desarrollando un discurso crítico contra los procesos de globalización económica y financiera, desde la toma en consideración de la enorme diversidad de las realidades locales, sería el que permitiría entender y situar los acontecimientos de Seattle, y el cambio de escenario que éstos han propiciado, al que forzosamente se tienen que enfrentar las estrategias del poder.

Ramón Fernández Durán

Fecha de referencia: 27-03-2001


1: Este movimiento surge a partir de las campañas de acción directa que impulsan grupos ecologistas radicales (Earth First, Alarm UK...) contra la construcción de grandes infraestructuras de transporte y contra la expansión irrefrenable de la movilidad motorizada, confluyendo posteriormente con el movimiento de okupación urbana, y con grupos de defensa de los derechos civiles y ciudadanos.
2: El contenido del AMI se intenta empujar, en la actualidad, a través de diferentes vías. Una es su inclusión en las negociaciones de la llamada Ronda del Milenio de la OMC (ver más adelante). Otra es la incorporación de parte de sus contenidos en el llamado Transatlantic Economic Partnership -Partenariado Económico Transatlántico- o nuevo mercado transatlántico entre EEUU y UE. Hecho que tendrá una dimensión global por la importancia del área de libre comercio que configuraría, y por el hecho de que el resto de mercados mundiales deberían aceptar estas condiciones si quieren negociar con él. Y una última, es a través de la reforma de las competencias del FMI, al que se ampliarían aún más sus cometidos en los temas de inversiones mundiales, más alla de lo puramente monetarios. De hecho, en los préstamos que ha estado cediendo a los países del sudeste asiático para "hacer frente" a las consecuencias de las crisis financieras, se han incorporado parte de las condiciones del AMI.

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