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El sistema de abastecimiento de Sevilla: ...embalse de Melonares > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n11/armaraa.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X

Incertidumbre sobre los recursos disponibles

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Al comenzar la construcción del embalse de Zufre en 1983, cuya entrada en servicio estaba prevista para 1987, EMASESA declaraba que dicho embalse "permitiría que el fantasma de la sequía sea sólo un recuerdo similar al de las grandes catástrofes de épocas pasadas" [Cruz Villalón, 1988]. Pero no era solamente la Empresa Municipal quien incurría en una apreciación que la experiencia posterior ha demostrado equivocada. En fechas más recientes, la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía escribía, refiriéndose al sistema de abastecimiento de Sevilla: "El balance del conjunto, con la reciente puesta en explotación del embalse de Zufre, ofrece en la actualidad una cifra claramente positiva" [Consejería de Obras Públicas y Transportes / Junta de Andalucía, 1993]. Por su parte, el tercer organismo implicado, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), juzgaba en octubre de 1991 que este sistema (Sistema de Explotación 13: Sevilla-Cuenca del río Rivera de Huelva) mantenía una "situación de equilibrio", gracias a la absorción de su ligero déficit con aguas del embalse hidroeléctrico de Cala [Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 1991a]. Nada se adivinaba sobre déficit de recursos, por lo que se preveía la asignación del futuro embalse de los Melonares, sobre el río Viar, a la regulación general de la cuenca (es decir, dada su localización, al riego del arrozal) no estimándose que fuera necesario para ampliar la garantía del abastecimiento del área de Sevilla.

Sin embargo, la realidad es que a comienzos del año 1993 la situación del abastecimiento del área de Sevilla entró en una fase crítica, como más adelante se describe. Para entender las razones de esta situación hay que tener en cuenta el retraso en la entrada en servicio del embalse de Zufre, a consecuencia de la demora en la construcción de los nuevos accesos a la población del mismo nombre [EMASESA, 1997a:41 y ss.]. Este hecho impidió que el embalse recogiera las escorrentías del invierno 1989-90, extraordinariamente lluvioso (400 litros/m2 en diciembre de 1989). Cuando por fin entró en servicio Zufre, comenzó el período seco 1991-92 a 1994-95, de manera que las posibilidades del nuevo embalse quedaron prácticamente inéditas.

Pero junto a esto hay que destacar otro fenómeno: el propio método empleado en el cálculo de la capacidad de regulación de los embalses del sistema, es decir de la cantidad de agua que dichos embalses garantizan, teniendo en cuenta las características de la demanda que atienden. En el cuadro 3 se muestra cómo se ha modificado la evaluación de la regulación del sistema a resultas, por una parte, de la aplicación de la nueva normativa que redujo los déficits admitidos en la satisfacción de la demanda urbana [Ministerio de Obras Públicas y Transportes, 1992: Orden de 24 de septiembre] y, por otra, de la incorporación parcial de los datos del último período seco a las series hidrométricas utilizadas en el cálculo de dicha capacidad de regulación. El sistema de regulación en el que se basa el abastecimiento de Sevilla, siendo físicamente el mismo -los mismos embalses, sobre el mismo río- pierde, a efectos de contabilidad de recursos disponibles, 27 Hm3/año entre los cálculos de 1983/1988 y 1993, y otros 13 Hm3/año en las estimaciones de 1994. Además, las dos estimaciones posteriores, 1995 y 1996, los vuelven a incrementar, sin que estén claras las razones. No queremos complicar la lectura refiriéndonos pormenorizadamente a las estimaciones para cada embalse en particular, en las que, en algunos casos, las discrepancias se acentúan. Sirva esto como una llamada de atención y prudencia en relación con las afirmaciones que tan contundentemente se acostumbra a hacer acerca de las virtualidades de los nuevos proyectos de embalse: basta repasar la hemeroteca para darse cuenta de que cada nuevo embalse se ha considerado siempre la solución definitiva a los problemas del sistema.


Cuadro 3: Comparación de estimaciones de la regulación anual (Hm3) de los embalses del sistema de EMASESA según distintas fuentes.

Embalse CHG, 1983/1988 EMASESA, 1993 CHG, 1994 EIA, 1995 POTAS, 1996
Minilla 40 23 15 24 25
Aracena 51 35 39 36 36
Gergal 14 12 15 12 12
Zufre 52 60 48 60 60
Total 157 130 117 132 133

CHG: Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
EIA: Nuevo Estudio de Impacto Ambiental del embalse de los Melonares, 1995.
POTAS: Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla, 1996.
Fuente: Elaboración propia a partir de [Moral Ituarte, 1994]; [Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 1994]; [Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 1995a]; [Consejería de Obras Públicas y Transporte, 1996].

Ver también cuadro 19 y nota 7.



Consuelo Gisante, Ricardo Marqués Sillero, Leandro del Moral Ituarte, Carlos Pérez Bonilla y Fernando Sancho Royo.

Fecha de referencia: 5-11-1999

El sistema de abastecimiento de Sevilla: ...embalse de Melonares > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n11/armaraa.html

Edita: Instituto Juan de Herrera. Av. Juan de Herrera 4. 28040 MADRID. ESPAÑA. ISSN: 1578-097X
 
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